Moneda PAR, la utopía práctica de Mario Cafiero

En esta entrevista hasta ahora inédita, el fallecido titular del INAES explicaba la Moneda PAR, el proyecto de una moneda social complementaria. Cafiero –quien se definía como “anarcoperonista”– estaba convencido de que esa utopía práctica podía redundar en transformaciones concretas. Vaya aquí su testimonio como homenaje.

Mario Cafiero falleció en los primeros días de septiembre de este año. Estaba al frente del INAES, el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social. Quienes lo conocimos teníamos una gran expectativa por su gestión, y a la vez, la preocupación por la enfermedad que finalmente se lo llevó.

En noviembre de 2018, Mario Cafiero estuvo en Entre Ríos, participando activamente en el congreso nacional de “alimentación sana, segura y soberana” organizado por el PASSS, un ambicioso plan de la Municipalidad de Gualeguaychú. Allí –invitado por su amigo Rubén Kika Kneeteman, el principal impulsor del PASSS– disertó sobre un proyecto que lo apasionaba, la “Moneda Par”: una moneda digital que permite a productores y consumidores comprar y vender sin tener que usar ningún instrumento monetario de circulación oficial. La prédica (y la acción) de Mario sobre Moneda PAR recibía gestos de incredulidad, ceños fruncidos, pero también mucha curiosidad. ¿A quién se le ocurre impulsar una moneda solidaria, entre pares, no oficial, que promueve (como lo pregonaba en sus explicaciones) “un sistema de crédito mutuo para el intercambio de bienes, servicios y saberes”, basado en la tecnología Blockchain para darle seguridad informática, y promoviendo así la autonomía de consumidores y productores.

Mario no ocultaba lo utópico de la propuesta, que prendió en unas pocas pero dinámicas organizaciones sociales: el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas por los Trabajadores, algunas asociaciones mutuales, cooperativas, pero también municipalidades que tímidamente comenzaban a ensayar el uso del sistema, que fue lanzado en la Argentina en mayo de 2017.

“El dinero gobierna al mundo a través de la moneda. Y es como si hubiera una gran canilla que regula la liquidez, que la manejan los bancos”.

“El objetivo final de Moneda Par es la creación de un sistema monetario complementario que promueva la autonomía y resiliencia comunitaria, mejorando la economía de todos aquellos actores cuyo acceso al crédito está restringido por el sistema bancario tradicional”, se explica en su sitio oficial.

En ese contexto, se realizó esta entrevista con Mario Cafiero, que permaneció inédita hasta ahora. Aquí, el fallecido titular del INAES explicaba el sistema con mucho buen humor y didácticamente, y hacía consideraciones agudas sobre la financiarización del sistema capitalista y el rol liberador de iniciativas como la MonedaPAR.

A pocos días de su muerte, volver a escuchar su voz tranquila y amable, sus conceptos hondos, hace lamentar aún más su partida. Leerlo también puede ayudar a quienes no lo conocían a comprender lo esperanzador que resultaba –para quienes creemos que nos merecemos intentar una forma de organización social más igualitaria, más solidaria, basada en la cooperación y no en la competencia salvaje– que alguien con ese pensamiento y esa decisión para la acción, estuviera al frente del INAES, el órgano de la economía social en la Argentina.

Mario Cafiero, que pasó por varios de los ámbitos más destacados de la política tradicional y de la estructura del Estado, nunca renunció a la utopía. Pero no se limitó a soñar. La puso en marcha, empujó con toda su fuerza la idea de la MonedaPAR. No fue solo un soñador. Fue un utopista práctico, en la misma línea de tantos pioneros y pioneras que en el mundo impulsaron a los seres humanos a animarse a modificar los límites de lo posible.

Por todo eso también, el deseo de que esta entrevista sirva como homenaje a Mario Cafiero.

Venís trabajando desde hace tiempo en una iniciativa innovadora y quizás perturbadora para muchas personas: la moneda PAR. Quiero pedirte que describas de qué se trata este concepto que se proponer transformar en parte las relaciones de intercambio entre las personas.

Bueno, dicen que hay tres cosas que necesitamos en la vida: salud, dinero y amor. De amor no vamos a hablar ahora, es complicado. Pero hablemos de salud, porque estamos en el Congreso del PASSS, y hablamos de agroecología… Por razones personales, desde hace años me di cuenta de cómo los alimentos me enfermaban y enfermaban a la gente y adopté una costumbre, una cultura alimentaria distinta. Descubrí el mundo de los alimentos agroecológicos, de la agricultura biodinámica, de (Rudolf) Steiner y muchos otros pensadores que nos sacan de ese negocio tóxico de los alimentos, de un modelo agrario basado en agrotóxicos. También soy muy amigo de Jorge Rulli, un pionero en estos temas, y por otro lado soy investigador del tema financiero y de la deuda externa. Todo eso me motivó a empezar a ver, unos tres años atrás, qué mecanismos podíamos desarrollar para salirnos de ese poder tan dominante y totalitario que son los bancos y las finanzas, y cómo dominan las economías, dominan a los pueblos. En suma, son los que gobiernan. El dinero gobierna al mundo a través de la moneda. A partir de comprender eso empezamos a desarrollar este sistema de Moneda Par, una moneda comunitaria, una moneda social, una moneda que construye la comunidad. No hay nadie que venga con dinero a decir “vengo a comprar”. No. El dinero es necesario para intercambiar bienes y servicios. Es el dinero que necesitás para intercambiar lo que producís con otro que produce otra cosa. La civilización avanzó hacia la especialización del trabajo: vos sos periodista, yo soy ingeniero, la señora hace comida, el otro es tornero, y cada uno tenemos la necesidad de intercambiar lo que cada uno sabe hacer en un mercado que necesita del dinero como instrumento de intercambio. ¿Y qué pasa? Ese dinero está controlado, está regulado, hay como una gran canilla que regula la liquidez que manejan los bancos.

Y además nos cobran un interés por ese dinero. Nosotros respondemos a la escuela de Silvio Gesell, un economista, un pensador, filósofo argentino-alemán, el padre de Carlos Gesell (el de la Villa Gesell), que desde acá, desde la Argentina, generó una visión totalmente distinta de la moneda. Él estableció principios muy importantes, que el propio (John Maynard) Keynes, dijo que el mundo tenía más para aprender de él que de Karl Marx. ¡Mirá dónde lo puso Keynes a Silvio Gesell! Él hablaba de que esta moneda de transacción tenía que ser libre. Que nadie podía tener el poder de controlarnos eso, porque al controlarnos eso nos controlaba la producción,  nos controlaba el trabajo. Y fíjate lo que pasa hoy en Argentina. Cae la actividad económica. Caen las ventas. Cae la industria. ¿Por qué? ¿Se destruyeron fábricas? ¿Se murieron miles de trabajadores? No. Lo que falta es moneda. Es decir, la moneda es artificialmente quitada del circuito, entonces cae la actividad.

Como si la moneda fuera la riqueza.

¡Exacto! Han hecho, de lo que tendría que ser un medio de intercambio, han hecho el bien más importante. Estamos en un congreso de agroecología, es muy claro que las plantas sin agua no viven. Y quien controla el agua, controla las plantas, ¿no es cierto? Bueno, en la economía monetaria, quien controla la liquidez, controla la economía. De ahí surge este sistema, esta idea de moneda social. Hay diez mil monedas sociales en el mundo, no soy el primero que se le ocurre esto. Esta es una reacción de todo el mundo frente a un poder financiero que es asfixiante. La nuestra es una criptomoneda. Hemos tomado la nueva tecnología que hay en internet, una tecnología que hace de internet un lugar mucho más seguro para registrar las transacciones, esto se llama Blockchain que es la tecnología que usó Bitcoin, una de las criptomonedas más conocidas. ¿Por qué? ¿Cuál es el secreto de Bitcoin? Que es indestructible, es invulnerable. Han tratado de hackearla y no han podido, entonces empezó a tomar un valor extraordinario.

“Nosotros respondemos a la escuela de Silvio Gesell, un economista argentino-alemán, de quien el propio Keynes dijo que el mundo aprendería más que de Karl Marx. ¡Mirá dónde lo puso Keynes a Silvio Gesell! Y él hablaba de que la moneda de transacción tenía que ser libre. Que nadie podía tener el poder de controlarla porque al hacerlo nos controlaría la producción, el trabajo, la vida”.

¿No hay posibilidad de que un gigante de las finanzas compre ese sistema?

No. Un banco puede comprar bitcoins, pero no puede comprar el sistema. Esto está distribuido en miles, millones de computadoras en todo el mundo que pueden usar ese sistema. A partir de ahí surge, justamente, la amenaza que tienen los bancos, que, a partir de esto, su servicio… el Banco, ¿qué servicio te da? ¿Qué garantía te da? Que las transacciones que hiciste dentro de un banco son seguras. Que si vos depositaste 5.000 pesos tenés 5.000 pesos, si sacaste 2.000 tenés 3.000 pesos. Eso es lo que el banco te garantiza. Bueno, eso ahora lo garantiza un sistema, como un robot informático. Entonces los bancos ven una amenaza en todos estos sistemas, pero eso a nosotros no nos preocupa. Nosotros creemos que lo que tenemos que tomar es esa tecnología para hacer algo que es mucho más antiguo, mucho más arcaico que es trabajar en comunidad. Es decir, entender que la salida no es individual, sino que la salida es colectiva, que nos podemos organizar en nuestras necesidades y en nuestros saberes, es decir lo que yo sé y produzco, me junto con otro y esa comunidad de bienes y servicios, en vez de ir al banco a pedir plata para hacer circular la producción, lo registra en un sistema, en una billetera electrónica donde los saldos a favor son cuando vendés y los saldos en contra son cuando comprás, y eso es un mercado social: pero es un mercado basado en valores, en la pequeña y mediana producción, en las cooperativas y en las mutuales. Así estamos desarrollando en distintos lugares esta experiencia de mercados solidarios.

Para hacer una analogía y se comprenda mejor, es equivalente (vos me corregís si digo alguna salvajada)…

(Se ríe) Sí, ya sé lo que vas a decir…

A un club de trueque…

¡Exacto!

Pero organizado para que tenga cierta…

Seguridad. Garantizada por las posibilidades que brinda la informática. Exactamente. Sí. El trueque surgió como una gran reacción de millones de personas que, estamos hablando del 2001, de la crisis, no había dinero, la gente la pasaba muy mal y dijo bueno, juntémonos y empecemos a intercambiar.

Es casi como volver al origen de la moneda, porque así nació la moneda supuestamente.

Bueno, la realidad es que la moneda surge más bien ligada a la institución religiosa, ligada al poder.

Siempre llevaba la cara del rey, ¿no?

Sí, del faraón, del rey, del príncipe. Por supuesto que está ligada al poder, pero las personas y los humanos somos los únicos que producimos objetos en el mundo. Este árbol produce objetos que son los frutos, pero no hace objetos como los automóviles o las biromes, todo lo que hacemos nosotros. Y desde la antigüedad nosotros los humanos hacemos objetos y los intercambiamos sin necesidad de moneda. La moneda aparece después como un desarrollo, ¿y los bancos qué lograron? Monopolizar la moneda. Karl Marx analizó el poder económico y cómo el capitalista se quedaba con la rentabilidad y con el trabajo del obrero. Él habló de la plusvalía. Pero si Karl Marx se despertara hoy, si viviera, en realidad le daría poca atención a la plusvalía en la esfera de la producción y diría: “Muchachos, ¡el problema está en la plusvalía de las finanzas! Y en cómo dominan la producción con la tasa de interés y con el control monetario”. Entonces, tenemos que sacarnos la idea de que el trueque es malo. En realidad, todos vivimos de trueque. Lo que pasa es que necesitamos dinero para después trocar. Y si ese dinero no lo controlamos, bueno, busquemos formas complementarias. No estamos diciendo “no queremos la moneda oficial”. No. Pero como esa moneda no nos resuelve todos los problemas que nos tendría que resolver, construimos nuestra propia moneda y nuestro propio sistema de intercambio como un elemento complementario que nos va a devolver un estadio de autonomía.

Hiciste referencia a que ya está en funcionamiento este sistema, que ya lo están utilizando. Quisiera que abundes un poco sobre eso.

Bueno, esto ya está funcionando en distintos lugares, hay varios municipios y localidades que están empezando. Y estamos conversando con distintos actores sociales, mutuales, cooperativas, municipios. En algunos lugares, como en Mar del Plata, empezó una experiencia con ferias donde los intercambios se hacen en Moneda PAR. Es una moneda que vos bajás en el celular y ahí registrás todos los pagos y cobros que haces por la venta de la mercadería que hacés en ese mercado. En Gualeguaychú, en el marco de este congreso, decidimos hacer una primera experiencia muy chiquita, muy acotada, donde alrededor de 40 feriantes y productores vamos a hacer un intercambio con moneda digital, con Moneda PAR. Así vamos lanzando nodos, y a partir de esta experiencia que tengamos, vamos a ver si lanzamos uno en Gualeguaychú. Esto va a ser muy importante porque hoy no nos podemos quedar cruzados de brazos, ni podemos caer en la desesperanza ni en el escepticismo. La Argentina está pasando momentos muy difíciles, el pueblo argentino está pasando momentos muy difíciles. El mes que viene te va a venir el resumen de la tarjeta de crédito con intereses del 120% y vos vas a decir, “¿pero cómo? Si yo no consumí con la tarjeta y tengo que pagar el doble de lo que pagaba antes”. Bueno, esta locura en la que estamos… El poder financiero es en todo el mundo pero en la Argentina es obsceno. Es escandaloso. O sea, las tasas de interés que tenemos en nuestro país son escandalosas. Hoy me dejaron en la ventanilla de mi auto un volantito, “préstamo con tarjeta”. Por prestarte 10 mil pesos a un año, tenés que devolver 20 mil. ¡100% de interés! Es el reino de la usura. Y la usura es una de las enfermedades y, en términos cristianos, uno de los pecados más tremendos que se pueda cometer contra el hombre porque es llevarlo a una situación absoluta de dependencia. Y esto es lo que está pasando.

“Hay diez mil monedas sociales en el mundo, no soy el primero al que se le ocurre esto. Esta es una reacción de todo el mundo frente a un poder financiero que es asfixiante”.

Te convierten en esclavo de un sistema que hace plata de la nada… a partir de una convención, que no existe como riqueza real. Y que no puede reemplazar la riqueza que efectivamente produce un productor, o la riqueza intangible que produce un investigador.

Sí. Por eso Henry Ford, el fundador de las industrias Ford y de la producción en serie, dijo que si una tarde los ciudadanos del mundo se enteraran cómo funcionan los bancos, al otro día habría una revolución. ¿A qué se refería? A que los bancos, en realidad, crean dinero de la nada. Te lo voy a volver a decir: los bancos crean dinero de la nada. O sea, nos hacen creer que ellos son los que manejan una reserva de fondos que la distribuyen, la invierten. No, esa reserva la hicimos nosotros con nuestro trabajo. Es nuestro dinero, no de ellos.

¿Podría decirse que la Moneda PAR apunta a que al menos una parte la podamos controlar nosotros?

Por lo menos en lo que hace nuestra subsistencia. Si logramos eso, que el piso de subsistencia esté garantizado por un comercio local de proximidad, de mi municipio. Lo que tenemos que analizar es que, en este mundo con la crisis de petróleo y de energía que hay, no podemos estar trasladando mercadería a miles de kilómetros. Compramos la leche a cien mil kilómetros, compramos el tomate que viene de no sé dónde, metemos en la cámara frigorífica y consumimos a un año. Eso es un disparate desde el punto de vista energético. Entonces, ¿a qué tenemos que apuntar? A la economía de proximidad, a la economía local.

¿Qué tendría que hacer entonces un municipio?

Sustituir importaciones. Saber qué cosas estoy trayendo de afuera que podría producir acá. Fortalecer al productor local y la moneda local lo que hace es garantizar que esto quede en la ciudad, en la localidad en la que estamos trabajando. A partir de ahí, viste que se habla de esta necesidad de no seguir despoblando el campo. Bueno, generemos condiciones para que lo que ya tenemos en nuestro interior florezca. Así vamos a poder poblar el campo. No creando mil ciudades nuevas. Las que tenemos, hagámoslas más vivibles y con mucha más potencialidad, más integradas. Lo que tenemos que buscar es una nueva forma de vincularnos con el otro. El dinero hace invisible al otro. Vos no sabés lo que el otro hace, ni lo que produce. Si pudiéramos correr un poquito al dinero y ver quiénes somos, qué comunidad somos, nos podemos plantear una forma de relación de mutualismo, de reciprocidad, de solidaridad y resolver nuestras cuestiones básicas a partir de ahí. Después veremos lo demás. Pero lo básico lo tenemos.

Américo Schvartzman

Américo Schvartzman

Licenciado en Filosofía y Periodista. Integra la cooperativa periodístico cultural El Miércoles, en Entre Ríos. Autor de "Deliberación o dependencia. Ambiente, licencia social y democracia deliberativa" (Prometeo 2013). Fue director de La Vanguardia.

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