Los primeros pasos de una teología global

La retórica igualitaria del papado de Francisco tiene pendiente fraguar eso en una teología propia. Un conjunto de teólogos e intelectuales se han propuesto el desafío de, a la luz del legado del Concilio Vaticano II, fundar esas nuevas bases.

Jorge Mario Bergoglio asumió el papado en 2013 en un mundo que parecía dominado por un espíritu de época más bien global. La guerra contra el Estado Islámico (2014), el Brexit (2016) y el cuestionamiento a la integración regional en otros países de la Unión Europea a través del Partido de la Libertad de Austria (FPO), Alternativa para Alemania (AfD), Partido por la Libertad de Holanda (PVV) y Vox en España, entre otros, pero también la guerra comercial entre Estados Unidos y China (2018), marcaron una transformación en el escenario internacional. Ello no implicó, sin embargo, un cambio de la agenda del papado de Francisco que estuvo bien marcada por las visitas pastorales iniciadas con la Jornada Mundial de la Juventud en Brasil. A las tradicionales visitas a Jordania-Israel-Palestina, Francia, Grecia, Armenia y Polonia, o incluso a los viajes más propios de una novedosa geopolítica vaticana como a Cuba y a Estados Unidos o las negociaciones diplomáticas con China, entre tantos otros, se sumaron a lo largo de su papado audiencias por ejemplo en Sri Lanka, Filipinas, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Kenia, República Centroafricana, Uganda, México, Colombia, Bangladesh, Myanmar, Chile, Perú, Mozambique, Madagascar, Mauricio y Tailandia.

Una deuda del papado de Francisco es la falta de una teología propia que, a partir de valores tales como solidaridad, igualdad, equidad, libertad, renueve una institución que continua atravesando momentos turbulentos a escala global.

En un mundo donde resurgían las narrativas que exaltaban las esencias nacionales, discursos políticos que promovían el cierre de fronteras y el rechazo a acoger refugiados, Francisco ponía en evidencia su interés político y teológico en países y en regiones pertenecientes al llamado Tercer Mundo, mientras realizaba un llamamiento a la reconciliación y a la paz. En definitiva, una Iglesia católica que se abre a las demandas del mundo contemporáneo y global reflejando las preocupaciones por las corrientes migratorias y los refugiados, la crisis ambiental, los acuerdos internacionales por el desarme nuclear y las reivindicaciones feministas, entre otras.  

En ese sentido, un grupo de teólogos y teólogas iniciaron un camino inspirados en el papado de Francisco de reflexión intercultural, interdisciplinaria e intercontinental bajo el título de “Vaticano II – Legado y Mandato. Comentario intercontinental: recepción y orientación para la vida de la Iglesia”.  Si bien en el inicio el proyecto tenía el propósito culminar con la escritura de una edición actualizada del “Comentario Teológico del Vaticano II” publicado por Herder por Peter Hünermann y Bernd Jochen Hilberath entre 2004 y 2006, implicó en 2017 –y todavía implica– por su característica intercultural un completo replanteamiento. Presidido por Joachim Schmiedl (Universidad de Vallendar) y dirigido Peter Hünermann (Universidad de Tübingen), Margit Eckholt (Universidad de Osnabrück) y Klaus Vellguth (Universidad de Vallendar), y coordinado por Gianmaria Zamagni (Universidad de Fráncfort del Meno), el proyecto, que tiene la coordinación en América Latina del teólogo argentino Carlos Schickendantz (Universidad Alberto Hurtado), se dirige a poner en diálogo el Vaticano II con la efervescente actualidad.

¿Qué Iglesia necesita el mundo actual? ¿Qué puede aprender el mundo de la Iglesia? ¿Qué puede aprender el mundo de la Iglesia? Una deuda del papado de Francisco es la falta de una teología propia que, a partir de valores tales como solidaridad, igualdad, equidad, libertad, renueve una institución que continua atravesando momentos turbulentos a escala global. El nutrido grupo de teólogos y teólogas ensayan nuevas formas a través de las cuales la Iglesia católica, una protagonista innegable de la escena internacional, se readapte al declive de una era histórica para la geopolítica católica, donde América Latina y Asia surgen en el horizonte, pero también y fundamentalmente una crisis de su identidad occidental.

Ahora bien, ¿cómo contribuye un comentario intercultural, interdisciplinario e intercontinental sobre el Vaticano II en este camino iniciado por Francisco? El Concilio Vaticano II, el acontecimiento más importante del siglo XX en la Iglesia católica, exhibió en efecto su globalidad reuniendo obispos provenientes de todos los continentes, pero no implicó una des-occidentalización de su rostro. Al compás de las respuestas a la Segunda Guerra Mundial, al genocidio y a la carrera armamentística, la Iglesia abordaba, junto con las relaciones con otras religiones, el fin de la era colonial. Los padres conciliares trataron de dar respuesta a estos acontecimientos aprobando cuatro constituciones, nueve decretos y tres declaraciones buscando el afamado aggiornamento de la Iglesia universal.

La discusión de la Iglesia, de su identidad cultural, social, política y teológica, se debe dar respetando las diferentes sensibilidades en su interior y dando lugar a las teologías feministas bajo un paradigma postcolonial, postgregoriano y postconstatiniano.

Si bien el Vaticano II, sesenta años después, continúa estando en el centro del debate en tanto se discute su estatus dentro de la doctrina católica, cambiaron las condiciones para comprenderlo en un presente global repleto de desafíos políticos y teológicos. En ese camino, un comentario intercultural, interdisciplinario e intercontinental contribuye a delinear una nueva imagen del Vaticano II y de la Iglesia global. Los teólogos y teólogas provenientes de diversos países discuten los textos y los contextos del Vaticano II así también como la historia, el presente y, sobre todo, el futuro de la Iglesia católica.

El comentario, que se publicará en inglés y en alemán, incluye doce volúmenes: introducción y hermenéutica, cinco tomos continentales donde se ofrece una visión contextual de la interpretación Vaticano II, cinco en los cuales se comentan los dieciséis documentos del Vaticano II por grupos intercontinentales mixtos y uno final donde se resume y comenta la operación editorial. La discusión de la Iglesia, de su identidad cultural, social, política y teológica, se debe dar respetando las diferentes sensibilidades en su interior y dando lugar a las teologías feministas bajo un paradigma postcolonial, postgregoriano y postconstatiniano. Es decir, pensarse y repensarse a partir de una renuncia de la idealización nostálgica de un pasado político y religioso. Y, también, pensarse a partir de márgenes que desbordan centros.

Sebastián Pattin

Sebastián Pattin

Licenciado en Ciencia Política (UBA) y Magíster en Ciencias Sociales con mención en Historia Social en la Universidad Nacional de Luján. Se doctoró en la Universidad de Münster con una tesis dedicada al catolicismo argentino en la segunda mitad de siglo XX.

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