Así como en el infierno, en la tierra: “Desarrollo Non Sancto” y crisis climática

La cuestión climática y el problema del desarrollo son dos tópicos cuya actualidad tiene un correlato con la urgencia del problema, que aumenta día a día. Las reflexiones, siempre necesarias, son sobre todo un llamado a la acción.

Exactamente cincuenta años después de la publicación del ya clásico ensayo de interpretación sociológica Dependencia y Desarrollo en América Latina por Cardoso y Faletto, Siglo XXI Editores vuelve a hacer una gran apuesta de la mano de Beling y Vanhulst. Las casi trescientas páginas de Desarrollo non sancto presentan un giro de tuerca fundamental para la cuestión ambiental y climática al integrar a la religión con un elemento que moviliza creencias hacia acciones hoy ya consensuadas como urgentes a escala global. “El jardín de las delicias”, una de las grandes obras de El Bosco, fue la metáfora que con la que Leonardo DiCaprio presenta la problemática del cambio climático en un documental que muchos ambientalistas consideran de culto: Antes de la inundación (2016). Este despliegue de información y entrevistas con expertos y políticos de distintas esquinas del mundo, incluye una visita de DiCaprio al papa Francisco en el Vaticano, donde el actor hollywoodense le expresa su preocupación sobre la actual crisis climática y recibe a cambio una copia de Laudato si’, la encíclica del papa Francisco sobre “el cuidado de la casa común”.

Arrancando con un primer y poderoso prólogo por el ecoteólogo de la liberación, Leonardo Boff,  se aborda el contexto en el que se difunde la encíclica Laudato si’, hacia mediados del 2015, poco antes de la redacción del Acuerdo de París. La idea de poner orden en la casa común, la Tierra junto con la pregunta de ¿en qué medida la fe cristiana, y concretamente la Iglesia, pueden contribuir a evitar un eventual Armagedón bio-socio-ecológico? invita a ver a la  carta encíclica como no dirigida a los cristianos sino a la humanidad. Boff considera que estamos ante nuevo paradigma ecológico, del Ecoceno (en contraposición al Antropoceno), y si miramos de cerca el texto de la encíclica, veremos que toda ella está estructurada dentro del rito metodológico que maduró en América Latina a través de los textos oficiales del Consejo Episcopal Latino Americano (CELAM) y en los preceptos la Teología de la Liberación: ver, juzgar, actuar y espiritualizarse. También se explica la manera en que el Papa organiza los materiales en la línea de las cuatro ecologías –la ambiental, la político-social, la cultural-mental y la espiritual– las cuales conforman una ecología integral. Boff resalta los datos mencionados para explicar la actual crisis ecológica del sistema-vida y del sistema-Tierra, los modos que se están ensayando para superarla, con la conciencia de que se trata de algo sistémico y que, por eso, reclama un cambio radical en los fundamentos que sustentan nuestra forma de habitar la casa común.

Desarrollo non sancto sin duda acompaña los gritos que exigen una revolución climática antes de que el reloj de la medianoche anuncie la catástrofe climática.

Un segundo prólogo por Wolfgang Sachs se concentra en la imagen del papa Francisco sobre el sistema de la alta política internacional, con su visita a los Estados Unidos, su encuentro con Obama y su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Para Sachs resulta claro que los Objetivos del Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 y Laudato si’ se superponen. En estas primeras páginas se deconstruye el proceso a través del cual el papa Francisco lleva la desmitificación del “desarrollo” un paso más allá, coincidiendo con debates actuales sobre la necesidad de pensar no solo el decrecimiento del capitalismo en algunas áreas, sino directamente en el poscrecimiento del sistema de producción en general. Luego Adrián Beling y Julien Vanhulst introducen el texto con una revisión de la literatura de desarrollo económico, ecología política y políticas de desarrollo sustentable desde la revolución industrial hasta la fecha. Además, presentan los andariveles teóricos –Antropoceno, modo de vida imperial y modernización ecológica, entre otros– sobre los que discurrirán los capítulos del libro, el cual se encuentra dividido en tres partes interconectadas que sostienen la narrativa como pilares a lo largo de las páginas.

El primer pilar consiste de un llamado a construir una “ecología integral” a través de una nueva narrativa eclesial en el contexto de crisis civilizatoria, con un capítulo dedicado a la convocatoria papal a un diálogo cosmopolita; luego otro sobre justicia social partiendo de la sostenibilidad y la interculturalidad, y finalmente un abordaje de la “ecología integral” como un nuevo relato religioso en el sobre el cual debatir a escala global un desarrollo socioecológicamente sustentable. Esta primera parte del libro ciertamente representa una vuelta de tuerca sobre una dimensión específica del debate climático, la religión, la cual había pasado casi desapercibida en recomendables best-sellers como los que publicó Naomi Klein para la audiencia no especializada en los últimos años: Esto lo cambia todo, Decir NO no basta y En llamas.

El segundo pilar aborda las sinergias con otros discursos de transición, y  el papel de la religión y las iglesias en la transformación socioecológica a partir de debates sobre decrecimiento y postextractivismo. Este diálogo con otras tradiciones de pensamiento religioso se profundiza en un segundo capítulo con la reflexión sobre alternativas al desarrollo a partir del diálogo con la visión andina de “suma qamaña” y el budismo. En el tercer apartado de este pilar, se plantea la pregunta de ¿qué entendemos por buen vivir?, y,  como remate sobre el debate entre discursos de transición se enlaza a la  Laudato si’ con el Acuerdo de París y se preguntan si efectivamente son caminos convergentes hacia una “Gran Transformación” socioecológica. Para sumar al contexto sociopolítico de esta segunda parte de Desarrollo Non Sancto y destacar su relevancia como publicación de primer nivel en español, vale la pena rescatar La política del cambio climático, escrito por Anthony Giddens cinco años antes del Acuerdo de París, y Facing An Unequal World, editado por Raquel Sosa Elizaga, el cual fue publicado el año pasado pero que aun no cuenta con una versión en castellano.

El tercer y último pilar aborda la religión como agente de transformación socioecológica, empezando por un artículo sobre el rol de las iglesias y religiones en “El cuidado de la casa común”. Un segundo elemento se dedica a explicar las intersecciones entre movimientos socioambientales latinoamericanos y la encíclica Laudato si’ a partir de un abordaje de los conflictos socioambientales en la región, sin dejar de lado las singularidades de cada organización. Por último, se reflexiona sobre la posibilidad de la religión como agente transformador en una sociedad mundial pluralista y (post)secular. Este tercer segmento del libro es particularmente importante si tenemos en cuenta los recientes debates en torno a la adopción por parte de los países de nuestra región del acuerdo regional de Escuazú sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe. Considerado como un acuerdo pionero y visionario por la CEPAL, es uno de los principales tratados ambientales en el mundo de los últimos veinte años, además de un instrumento legal sin precedentes en nuestra región. Además de ser el primer tratado ambiental de nuestra región, es el único que surgió de la cumbre Rio+20 y es el primero en el mundo en establecer provisiones específicas para la promoción, protección y defensa de los derechos humanos de los activistas ambientales.

El texto aborda la religión como agente de transformación socioecológica, explora intersecciones entre movimientos socioambientales latinoamericanos y la encíclica ambiental Laudato si’, y releva el diálogo con otras tradiciones de pensamiento religioso, como la visión andina y el budismo.

A modo de cierre, el epílogo sumariza la la gran transformación desde un desarrollo non sancto a una ecología integral viendo a Laudato si’ como un documento antisistémico, cuya discusión pone en entredicho el “santo grial” del desarrollo. Si bien los autores coinciden con Morin en que nos encontramos en una época de “desierto del pensamiento”, esta obra coincide con recientes discusiones extra-académicas como la del documental InnSaei (2016) que aborda la relación entre espiritualidad e intuición como herramientas de movilización ecológica, de la misma manera que la serie Los Años de Vivir Peligrosamente (2017) divulgó los desafíos de conservación y catástrofe climática.

En los tiempos que corren, con la juventud de los cinco continentes saliendo a las calles demandando acción por parte de la clase política y una cumbre sobre cambio climático en Madrid que se avecina para los primeros días de diciembre, el mensaje de Desarrollo Non Sancto sin duda acompaña los gritos que exigen una revolución climática antes de que el reloj de la medianoche anuncie la catástrofe climática. Los recientes informes del IPCC sobre usos del suelo y la situación de los océanos, en lo que hasta ahora fue el año más caliente del que se tenga registro, con incendios forestales como nunca antes se habían visto, convierte en necesario entender los preceptos de una doctrina que pueda aliviar a una tierra arrasada y reencauzarla hacia un desarrollo sustentable: que cambie el sistema y no el clima, de eso se trata.

Julián Reingold

Julián Reingold

Periodista, sociólogo (UBA) y realizó estudios de posgrado en Ambiente y Desarrollo Sustentable (UCL).

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