Las nuevas voces del socialismo

El socialismo forma parte de Consenso Federal y, desde allí, pretende llevar la agenda progresista otra vez al Congreso. Enrique Estévez y Jorge Illa son dos de los candidatos socialistas que aspiran a lograrlo. Dos voces jóvenes para darle nueva fuerza a esas propuestas.  

Jorge Illa es marplatense, tiene 33 años, milita desde su adolescencia y nunca abandonó su trabajo en la actividad privada. Enrique Estévez porta un apellido emblemático dentro de su partido, pero parece no querer aprovecharse de él, a sus 35 años fue electo concejal de la ciudad de Rosario por segunda vez. Ambos tienen trayectorias disímiles, pero los une una convicción compartida: la de construir una alternativa progresista desde el Partido Socialista.

Enrique es Secretario General del Partido Socialista de la provincia de Santa Fe y encabeza la lista de Diputados Nacionales de Consenso Federal en su provincia. Jorge es, desde hace algún tiempo, Secretario General Adjunto del PS a nivel nacional y actualmente se presenta como precandidato a Diputado por la provincia de Buenos Aires dentro del espacio que encabeza Roberto Lavagna. Desean que el socialismo recupere presencia en el Congreso, para poder establecer, desde allí, nuevos cimientos, quizá más sólidos que los de antaño, para erguir un espacio amplio y con vocación de gobierno.

Jorge y Enrique son jóvenes, son socialistas y tienen algo para decir. La voz del socialismo debe sonar más clara y más fuerte, los jóvenes deben alzarla.

«Se pueden hacer las cosas bien y hacerlas de manera transparente, sin corrupción. Se puede, y se debe, gobernar con un plan de desarrollo y crecimiento, poniendo el énfasis en la igualdad y quitando el pie de encima a quienes intentan salir adelante», Enrique Estévez.

Tras las elecciones de 2011, en que el Frente Amplio Progresista obtuvo un lejano segundo puesto, pareciera que los partidos de esa raíz ideológico han tenido dificultades para ofrecer una propuesta competitiva y convocante electoralmente. ¿A qué creen que se debe este proceso? ¿Cuáles son los desafíos en 2019 y de aquí en más?

Enrique Estévez:  No creo que hayamos tenido un lejano segundo puesto. El 2011 para el Frente Progresista fue un año muy importante, no solo porque pudimos lograr un gran caudal de votos en las elecciones presidenciales con Hermes Binner como candidato, sino, sobre todo, porque fue la consecuencia de una amplia construcción política que se vino realizando durante muchos años y que tuvo como resultado un gran crecimiento y alcance político. Logramos una alta representación política en muchas ciudades del país, donde hubo intendentes y concejales del Frente, también logramos un crecimiento a lo largo de varios años, de la cantidad de legisladores nacionales y, por supuesto, sosteniendo lo que para nosotros representa la nave insignia: la provincia de Santa Fe y la Ciudad de Rosario. Tuvimos y tenemos una propuesta competitiva y convocante, muchas personas nos acompañaron y lo siguen haciendo, pero también es cierto que durante los últimos años comenzó a imponerse una gran polarización y mucha gente prefirió formar parte de esas opciones, muchas veces por convicción y muchas otras por oposición a lo que había enfrente. Sumado a que, obviamente, la gente muchas veces quiere un cambio, una renovación, aún cuando la propuesta no haya demostrado más que un retroceso a años difíciles para todos los argentinos. Creo que un poco por ese lado pasan los desafíos que tenemos para el presente y para el futuro, convencer y demostrar al electorado que pertenecemos a una alternativa que tiene otra forma de hacer política, que se pueden hacer las cosas bien y hacerlas de manera transparente, sin corrupción. Se puede, y se debe, gobernar con un plan de desarrollo y crecimiento, poniendo el énfasis en la igualdad y quitando el pie de encima a quienes intentan salir adelante.

Jorge Ariel Illa: Sin dudas el 2011 pasó a representar una cumbre en cuanto a la capacidad de la propuesta progresista de constituirse en alternativa electoral, pero incluso más en incidir en el debate público. Para comprenderlo, debemos tener presente el marco regional de gobiernos con agenda social, que también propiciaban ciertos debates. Desde allí se ha dado una debacle a nivel regional y en Argentina. Sin dudas, los errores del propio progresismo deben tenerse presentes al momento de hacer ese diagnóstico, sobre todo el de ser incapaces de interpretar nuevas demandas sociales, agregado al inevitable desgaste del poder. A la vez, existió también un relanzamiento de las fuerzas de derecha. Ahora bien, este 2019 se nos presenta como un turno de transición, y debemos asumirlo así. Eso implica que el primer desafío es, a partir de transcurrida esta instancia, poder recuperar la iniciativa de convocatoria a una propuesta progresista en Argentina, que entienda que a nivel global, regional y nacional se necesitan responder a lo que ya es la sociedad de mitad del siglo XXI, más compleja y heterogénea.

El Partido Socialista forma parte de un espacio, Consenso Federal, que plantea una equidistancia con respecto al kirchnerismo y al macrismo. ¿Cuáles son las bases de esa decisión y el diagnóstico con respecto a ambas experiencias políticas? ¿Es posible evitar la polarización?

Jorge: Desde que asumimos en el actual Comité Nacional, en Junio de 2018, junto a Antonio Bonfatti y Monica Fein definimos como Partido la imperante necesidad de construir una alternativa progresista en Argentina. Era sin dudas un desafío grande, en especial por cómo se había desarrollado el progresismo desde el 2015. En ese sentido, desarrollamos diálogos, encuentros y actividades, en primer lugar, con las fuerzas progresistas más cercanas, como el GEN de Margarita Stolbizer y Libres del Sur, así como con sectores del radicalismo que manifestaban sus diferencias con Cambiemos. En coordinación con nuestro compañero Gobernador Miguel Lifschitz, convocamos además a referentes de la sociedad civil e intelectuales que compartían esta inquietud y desafío. Ya para noviembre del año pasado asumimos la necesidad de ampliar esos diálogos a los sectores del peronismo que buscaban construir hacia adelante una nueva propuesta. Finalmente, en el verano surge la figura de Roberto Lavagna, e inmediatamente como Partido Socialista nos sentimos convocados antes su capacidad de síntesis, su trayectoria y voluntad de construcción. Para nosotros está claro que la sociedad argentina no puede seguir optando entre fracasos, que vivimos una profunda crisis social, económica y política que no puede relativizarse, y, entonces, urge una nueva propuesta capaz de dar solución a esa situación. Si asumimos esos términos, es seguro que puede superarse la polarización, porque fundamentalmente esa denominada ¨grieta¨ es la que nos lleva a esta situación. El kirchnerismo nos propone volver a un supuesto pasado de grandes avances, y el macrismo un presente de permanente ajuste y sacrificio: en el medio, la Argentina tiene 1 de cada 2 niñas/os pobres en ambos gobiernos. Ambos proyectos políticos tuvieron la posibilidad de gestionar el Estado, y ambos fueron, al menos, incapaces de darle al país un camino de desarrollo.

Enrique: Bueno, un poco es lo que comentaba en la pregunta anterior. La polarización existe porque de ambos lados siguen insistiendo en sostenerla, obviamente porque les conviene a ambos. Por eso vemos, de un lado y del otro, profundizar esa grieta cada vez más, al punto de intentar desdibujar a las otras opciones que estamos en carrera. Nosotros decidimos formar Consenso Federal porque creemos en que una alternativa que supere el pasado y esté orientada al futuro es posible. Que deje atrás un futuro de corrupción y endeudamiento y ponga el foco en el crecimiento, que es lo que necesita la Argentina. Tenemos muchas cosas en común con las otras fuerzas políticas que conforman Consenso Federal y, sobre todo, tenemos en común la manera en la que se hacen las cosas. Desde el Frente Progresista siempre hemos estado convencidos de la necesidad de construir una alternativa. Las alternativas se construyen para avanzar, se avanza en la medida de las posibilidades que da la realidad y se construye con las herramientas que hay en la realidad. Comentar la realidad es fácil, modificarla es difícil. Nosotros elegimos el camino menos transitado, el de la dificultad para abrir vías nuevas en el país, para construir un nuevo país desde el Congreso. Nos gusta porque Lavagna es una persona que garantiza el diálogo, ese diálogo y consenso que nos permite recuperar la confianza, que garantiza un freno a la confrontación. La estrategia de la grieta es temeraria para el país, lleva a un desgaste de las instituciones de la democracia, desgaste peligroso. La grieta produce descreimiento en la política y la democracia. Lavagna ha tenido la experiencia de llevar adelante la economía del país en un momento muy difícil, tiene un equipo económico que es reconocido a nivel nacional e internacional, y ha tenido una conducta intachable a lo largo de su trayectoria. Es una persona que genera confianza.

«Para nosotros está claro que la sociedad argentina no puede seguir optando entre fracasos, que vivimos una profunda crisis social, económica y política que no puede relativizarse, y, entonces, urge una nueva propuesta capaz de dar solución a esa situación», Jorge Illa.

En el mismo sentido, uno de los puntos críticos para el progresismo en estos años ha sido la imposibilidad de ofrecer una propuesta electoral estable en el tiempo y, al mismo tiempo, competitiva. ¿Consideran que Consenso Federal –o los actores que allí participan– es un espacio en el que se podría trabajar en el mediano y largo plazo?

Jorge: Como decía al principio, resulta claro que este 2019 representa un turno de transición, que, creo, aún deviene del estallido del sistema político del 2001. En mi opinión, sea cual fuere el resultado de esta elección, en nuestro país vamos a un reacomodamiento de los espacios políticos, que necesariamente deberán ser más estables. Como nunca, en este turno se vio la genuflexión en la política argentina. En esa situación, sin dudas, desde el socialismo creemos que con muchos de quienes integramos Consenso Federal podremos pensar en conjunto el mediano plazo. Esto lo creemos porque entre quienes finalmente integramos este espacio compartimos dos condiciones que hacen pensar en el futuro: la coherencia pese a las presiones y la osadía ante el confort de la supuesta polarización. Pensar en actores del progresismo como el GEN y Libres del Sur, además del radicalismo que integra Consenso Federal, resulta casi una obviedad, pero además estamos trabajando muy bien y coincidiendo mucho con diversos grupos y dirigentes del peronismo, como, por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires. El candidato a Gobernador Eduardo “Bali” Bucca es, sin dudas, la opción más progresista en esta elección, por su perfil y propuestas.

Enrique: Por supuesto que creo que Consenso Federal es un espacio con el que podríamos seguir trabajando, es por ello que integro este espacio como candidato a Diputado Nacional, para poder generar un importante bloque en el Congreso y trabajar fuertemente en lo que los argentinos y, especialmente, los santafesinos se merecen. Necesitamos recuperar lo que nos corresponde de la coparticipación, que el kirchnerismo en sus doce años de gobierno nos negó y el macrismo, aún con un fallo de la Corte Suprema favorable, nos sigue negando. Quiero ser la voz en el Congreso que verdaderamente represente a los santafesinos, que sientan que podrían ser cualquiera de ellos los que están ahí, porque voy a trabajar para defender y lograr lo que necesitamos.

La gestión socialista en Rosario y, luego, en la provincia Santa Fe ha sido la referencia principal del progresismo desde hace décadas, como un modelo de gestión exitoso, sin embargo ha sufrido un revés electoral este año (que se suma a malas elecciones tanto en 2015 como en 2017). ¿Cómo se plantea el PS desde la oposición y cuáles las autocríticas que deberá encarar? ¿Por qué creen que no se logró proyectar esa experiencia a nivel nacional?

Enrique:  Bueno, creo que en principio tenemos que decir que el Frente Progresista ha construido un modelo exitoso en la provincia de Santa Fe. En primer lugar, porque es ejemplo de convivencia de muchos espacios políticos gobernando en conjunto y pensando en la gente. Luego, porque tenemos políticas de gobierno que hoy ya se han convertido en ADN de todos los santafesinos, como es el caso del Sistema de Salud en sus tres niveles, el desarrollo de profesionales del área y la inversión en tecnología o los laboratorios de producción pública de medicamentos únicos en el país. Sumale el Plan «Vuelvo a Estudiar» o el Nueva Oportunidad, la Agencia de Decomiso de Bienes, las inversiones en obra pública y en infraestructura, como para nombrarte alguna de ellas. Hoy estamos analizando muchas de las causas de este momento por el que está atravesando nuestro partido, sin dudas hay muchas autocríticas que hacer y muchas cosas para mejorar, porque siempre estamos escuchando a la ciudadanía. De todos modos, si bien no ganamos el gobierno provincial, sí seguimos formando parte del Frente que gobierna las ciudades más importantes de la provincia como son Rosario, Santa Fe, Villa Gobernador Gálvez, Venado Tuerto y las otras 220 localidades que siguen con gobiernos progresistas. Y como alternativa nacional hemos tenido algunos avances y ahora estamos enfocados en esta nueva oportunidad de volver a tener representación en el Congreso, y, por qué no, en el ejecutivo nacional junto a Roberto Lavagna.

Jorge: En mi caso milito en la provincia de Buenos Aires, con lo cual hay parte de esa pregunta que corresponde íntegramente a las y los compañeros/as de Santa Fe. Yo solo puedo decir que dicha experiencia significa un hito histórico en el socialismo argentino, siempre creí un error relativizarla. Ahora viene una nueva etapa para todo nuestro partido en Argentina, donde debemos seguir poniendo en valor esa experiencia, lo que significó en políticas públicas esas gestiones debe estar presente. Aún falta mucho en análisis y difusión de las mismas. Pero también nos debemos las y los militantes del socialismo una reflexión, cierta autocrítica y una decidida vocación de renovar nuestra propuesta mirando a la sociedad en la que vivimos, más allá del caso santafesino.

«El Frente Progresista ha construido un modelo exitoso en la provincia de Santa Fe. En primer lugar, porque es ejemplo de convivencia de muchos espacios políticos gobernando en conjunto y pensando en la gente. Luego, porque tenemos políticas de gobierno que hoy ya se han convertido en ADN de todos los santafesinos», Enrique Estévez.

Una de las críticas, veladas y explícitas, con respecto a Consenso Federal tiene que ver con la fórmula presidencial y el rol aparentemente marginal del progresismo en ese espacio. En tal sentido, ¿Cómo evalúan la fórmula Lavagna-Urtubey? ¿Cuáles son sus potencialidades y limitaciones? ¿Cuál es el rol y el aporte del PS en esa construcción política?

Jorge: Todos sabemos que cuando se construye un frente nunca se dan todos los espacios y recorridos que uno pretende como Partido. Ahora bien, desde el socialismo no creemos que a Consenso Federal lo definan los lugares en las listas exclusivamente, sino su propuesta y definición política sobre los temas centrales de la Argentina para los próximos cuatro años. Estamos convencidos de que Consenso Federal es el espacio que más representa al progresismo en este turno electoral y que Roberto Lavagna es el mejor candidato a presidente. Y esto lo decimos cuando evaluamos su mirada sobre la economía, que plantea reactivar el consumo recuperando poder adquisitivo en salarios y jubilaciones; cuando pone el énfasis en la inversión, priorizando la pequeña y mediana industria; y, más aún, cuando mira la educación con perspectiva de inclusión y eje en los desafíos tecnológicos, o cuando se propone un avance en la salud pública, como el plan de primera infancia. Si se mira hoy, en Argentina no hay otro espacio que tenga claridad y coherencia en estos temas. Y no habrá progresismo si en los próximos cuatro años, como sociedad, no dejamos de retroceder y no asumimos esos desafíos. En ese camino, el Partido Socialista tiene un rol protagónico en el espacio, no solo al momento de confeccionar estas propuestas, sino cuando se observa que encabezamos las listas de legisladores nacionales de cara al 11 de agosto en 7 provincias (Misiones, Corrientes, San Juan, La Pampa, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe) e integramos, con lugares expectantes, las listas en otras 5, en particular en la provincia de Buenos Aires. Quien en ello no vea aporte y protagonismo, hablando de uno de los tres principales espacios electorales del 2019, sencillamente no lo entiendo.

Enrique: El Partido Socialista ha venido construyendo hace muchos años una alternativa superadora de la grieta, basada en el consenso y la integración de muchas fuerzas políticas. Siempre se privilegiaron el diálogo y las coincidencias por sobre las diferencias. Venimos trabajando hace mucho tiempo con sectores progresistas como son el Gen, Libres del Sur, el Partido SI, Pares, el Partido Demócrata Progresista y, por supuesto, también con la Unión Cívica Radical. Nos basamos en ideas en común y construimos en conjunto un Programa de Gobierno que nos identifique, por sobre nuestras particularidades. Esto lleva a que hoy podamos confluir en una propuesta programática nacional, que es Consenso Federal, encabezada por Roberto Lavagna. Acordamos con la fórmula porque tiene representatividad, era necesaria en la construcción de una alternativa en donde todos se sintieran parte. Creamos una alternativa forjada en el consenso y el diálogo, y, en este sentido, queremos seguir construyéndola día a día. Esta es la opción que apoyamos explícitamente como Partido Socialista y la que es preciso fortalecer.

La izquierda democrática parece vivir tiempos críticos a nivel mundial, con repliegue electoral y un rumbo poco claro. En ese panorama, ¿Cuáles creen que son los principales desafíos de esta corriente ideológica? ¿Cuáles son los referentes o experiencias que hay que mirar con mayor atención?

Jorge: Comparto que el progresismo vive un momento de confusión e incluso decepción a nivel global. Creo que, ante todo, está en crisis la idea colectiva de la solidaridad. Resulta alarmante la exacerbación del individualismo como elemento exclusivo de análisis y realización, incluso en planteos sociales que parecen progresistas entre las nuevas generaciones. Ahora bien, superadas las tesis del fin de la historia y otras que sufren la patología de la nostalgia, sabemos que hay futuro para nuestra visión del mundo en tanto y en cuanto persista esta desigualdad alarmante. Hay un planeta que comienza a gritar que hay que mirar al otro, pensar con otros. Si uno mira a Europa, los procesos de Costa en Portugal, y Sánchez en España, entusiasman (con la necesaria prudencia de las distintas distancias), así como las nuevas referencias dentro del Partido Demócrata en Estados Unidos, enmarcadas en la izquierda. Si nos circunscribimos a lo latinoamericano, hay procesos que estudiar más e idealizar menos, como el gobierno del Morena en México, el liderazgo de Evo Morales o el propio Frente Amplio en Uruguay. La izquierda democrática no puede seguir su búsqueda casi hormonal de algún mesías, porque la lleva rápidamente a empoderar experiencias de manera acrítica, y evitar cualquier revisión de las vivencias pasadas. Urge otra mirada, más disruptiva e, incluso, más allá de las organizaciones políticas. Y esto, creo, implica necesariamente nuevas referencias, definitivamente nuevas.

Enrique:  Entre los principales desafíos está seguir creciendo, como lo venimos haciendo. Debemos seguir sumando personas jóvenes, nuevos referentes y fuerzas políticas que tengan objetivos comunes, con una fuerte orientación democrática para construir consensos. El verdadero desafío es seguir sumando miradas, sumar a más organizaciones sociales, a personas independientes que puedan incorporar perspectivas nuevas. Todo eso es clave para gobernar mirando al futuro. Los partidos tenemos que seguir abriéndonos, encontrando espacios de democracia directa que nos permitan entender a la sociedad desde múltiples miradas. Debemos construirnos y deconstruirnos cada vez, porque es la única manera de entender la complejidad de la sociedad que estamos viviendo y seguir trabajando para mejorarla y transformarla. Un proyecto que supere nuestra actual modelo de desigualdad tarda en llegar, pero no significa que la izquierda esté de brazos cruzados. El modelo portugués que se articula entre el socialismo y otros partidos de izquierda es una experiencia a destacar.  En España se está discutiendo la instauración de un gobierno similar. En Estados Unidos, sigue en carrera Bernie Sanders, quien ha conseguido normalizar el término «socialismo» (no es poco) y lo acompañan un grupo de congresistas jóvenes, formadas y combativas.  Esto significa que no estamos quietos ni resignados. Como no lo estamos en Argentina, donde las fuerzas progresistas creamos una tercera vía liderada por el economista Roberto Lavagna, para enfrentar al neoliberalismo y al neopopulismo. No es sencillo, pero no es imposible. Es el esfuerzo mínimo en tanto se articulan las nuevas ideas, surgen los nuevos liderazgos globales y nosotros trabajamos por un nuevo país.

«Superadas las tesis del fin de la historia y otras que sufren la patología de la nostalgia, sabemos que hay futuro para nuestra visión del mundo en tanto y en cuanto persista esta desigualdad alarmante. Hay un planeta que comienza a gritar que hay que mirar al otro, pensar con otros», Jorge Illa.

Finalmente, ustedes son dirigentes de menos de 40 años, representan a su modo un posible recambio generacional tanto dentro de su partido como en la política en general. ¿Consideran que es necesario que los jóvenes tengan un mayor protagonismo en la política? ¿Eso es un proceso deseable per se o condicionado por otras variables?

Enrique: Sin lugar a dudas que una de las condiciones para poder crecer como alternativa de gobierno es que los jóvenes ocupemos más espacios. Digo «ocupemos» sin sonrojarme, muchas veces es necesario hacerse el camino. No fue mi caso, porque formo parte de un partido que ha dado lugar desde hace varios años a la participación de muchos dirigentes jóvenes, lo digo porque sé que no es lo común en muchas fuerzas políticas. Tanto para los jóvenes como para las mujeres es mucho mas difícil hacerse lugar en espacios de poder, por eso digo “ocupar”, cuando no hay lugar hay que hacérselo, a fuerza de trabajo, de militancia, de construcción política. El verdadero cambio va a venir siempre de las fuerzas jóvenes, obviamente tomando lo mejor de lo que nuestros dirigentes históricos han logrado y nos han legado, pero la locomotora tiene que ser sub-40.

tiene que ser sub-40.

Jorge: Hace algunos años, yo siendo adolescente, escuché a un ex presidente chileno decir: “Veo demasiados jóvenes viejos, eso me apena”. Luego conocí a Hermes Binner, y aún hoy me cuesta encontrar políticos con mayor juventud en su análisis de la política argentina e incluso del PS. Además, podemos ver referencias como las de Corbyn en Inglaterra, o a Sanders en Estados Unidos. Y, sumado a ello, asumir una responsabilidad que requiere tener la capacidad de interpretación de la realidad y propuesta de futuro. Eso no viene con el número de DNI, pero, a veces, los nuevos ciclos requieren renovaciones generacionales. Hoy podemos ver en muchos países -e incluso en el sector privado- como se precipitan esas transiciones. Es decir, el mundo se acelera y las organizaciones se reconvierten o perecen. Esto se da más aún en aquellas de filiación voluntaria, como los partidos políticos. Eso nos da una oportunidad y una responsabilidad, al mismo tiempo. No podemos auto-festejar nuestra edad, ni perdernos en la nostalgia. Urge un diálogo intergeneracional que, ante todo, se anime a hacer una nueva propuesta política. Lo que creo es que debemos ingresar, como PS y como progresismo en general, a un nuevo ciclo, con ideas y propuestas renovadas.

En función de eso, ¿Cuál es la agenda política y legislativa que cómo jóvenes progresistas ustedes llevarían adelante en caso de ser electos? ¿Creen que podría existir una agenda transversal a todos los actores políticos jóvenes?

Jorge: Argentina es el país del “deberíamos”, y mientras tanto se nos va la vida y el país. Siento que como sociedad estamos muy atrasados en debates urgentes, como la reconversión del trabajo, la transición ecológica y la modificación del sistema educativo en base a los cambios tecnológicos permanentes. Eso que parece fácil de decir, implica en muchos casos un nuevo sistema normativo, es decir, una serie de legislaciones que lo fomenten. En caso de llegar al Congreso, debemos apuntalar esos debates y buscar nuevos términos para establecer diálogos amplios, que permitan se den y concreten esas medidas. En definitiva, el futuro es hoy, más cuando pensamos estos temas en clave global y vemos nuestro atraso. Allí hará falta la mirada progresista, moderna y propositiva. Anhelo poder ser parte de una renovación del Congreso, que deje las excusas y comience hoy a aportar al futuro de la sociedad.

Enrique:  Por suerte somos varios los compañeros jóvenes que formamos parte de las listas y ya hemos avanzado en algunos puntos que queremos trabajar en común. Algunos temas ya se vienen tratando de trabajar hace muchos años y muchos otros tienen que ver con una “Agenda Joven” que queremos llevar al Congreso, para que puedan sentirse que su voz también es escuchada. Esto incluye, por supuesto, el reclamo de obras y deudas que no se cumplen con cada una de nuestras jurisdicciones, que son muy importantes porque de verdad le cambian la vida a la gente. Pero también queremos proponer que definitivamente puede sancionarse una Ley de Juventudes como corresponde. Hermes Binner llevó al Congreso un proyecto que logró llegar a las comisiones, pero sólo quedó en ese intento porque la oposición determinó que no era el momento de los jóvenes. Queremos también presentar un proyecto que lleve el «Vuelvo a Estudiar» a nivel nacional, necesitamos que mas jóvenes vuelvan a las escuelas y creemos que desde una mirada nacional, e invitando a la provincias a que se sumen, podemos lograr aumentar la matrícula de las escuelas. Los jóvenes tienen grandes preocupaciones, pero sin dudas la más importante tiene que ver con el empleo. Queremos presentar una Ley de Primer Empleo que acompañe y proteja a los jóvenes en su desarrollo laboral. Además queremos modificar la Ley de Clubes de Barrio, porque consideramos que son parte de las instituciones más desbastadas por la crisis y cumplen una función social y solidaria muy importante. Si bien existe una ley, es muy restrictiva y muchas veces inalcanzable para muchos clubes que apenas subsisten. Por otro lado, es muy importante acompañar a la clase media que ha perdido poder adquisitivo frente al avance de especuladores financieros. Queremos una Ley Nacional de Alquileres que guíe el camino de lo que tienen que hacer las provincias para cuidar los derechos de los inquilinos. Como medidas económicas, queremos enfocarnos en reactivar el consumo y, también, queremos que el Consejo Económico y Social sea una realidad. En la misma línea, bregaremos por la reducción de impuestos a las Pymes y una readecuación del impuesto a las ganancias.  Queremos presentar también una ley de confiscación de bienes decomisados por corrupción y narcotráfico, porque una iniciativa como esta es clave para combatir el negocio de las mafias. El tema del género es prioridad para nosotros, por eso queremos crear un Registro Nacional de Violencia de Género, establecer una encuesta nacional del uso del tiempo, entre otras tantas iniciativas vinculadas al tema. Finalmente, queremos también presentar una nueva Ley de Financiamiento de los Partidos Políticos, la ley que hoy tenemos no puede seguir vigente. Hoy necesitamos una ley más transparente para que todos los ciudadanos sepan lo que pasa hacia adentro de las organizaciones políticas. Y una de las principales iniciativas que queremos llevar al Congreso de la Nación es la boleta única papel, tal como la tenemos en la provincia de Santa Fe, para garantizar una elección transparente y simple.

Redacción de La Vanguardia

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