¿Por qué Ciencia?: desafíos y propuestas

La Ciencia y la Tecnología se han convertido, por peso propio, en las áreas decisivas para el desarrollo, tanto económico como social. Pero la discusión no se acota a la inversión (importante, por cierto), sino que deben abordarse otros desafíos decisivos para el futuro. 

Por estos días, Argentina vive nuevamente el fragor de una contienda electoral. Fragor que, lamentablemente, se canaliza más a menudo a través de chicanas y enrostres de antiguas declaraciones, actitudes y/o alianzas entre los candidatos que de una discusión sobre los distintos proyectos de país que se disputan el voto popular. Sin interés de entrar en debate con respecto a los motivos que producen esta limitación en la discusión de la agenda pública, es nuestra intención hacer un humilde aporte en la dirección del debate de ideas y proyectos, dentro del terreno en el que nos sentimos, al menos, lo suficientemente cómodos como para animarnos a esbozar unas líneas: el terreno de la Ciencia y la Tecnología (CyT).

Tratando de empezar por el principio, es necesario tener claro que no se puede discutir CyT sin tener al menos un somero marco conceptual sobre el cual elaborar diagnósticos de la situación actual e, idealmente, proponer soluciones. En ese sentido, es fácil definir la Ciencia como algo parecido al estudio sistemático de la realidad para construir y organizar conocimiento y generar hipótesis que permitan predecir el comportamiento del entorno que nos rodea y que sean testeables experimentalmente. Y esa definición es tan buena, clara y concisa como inútil. Quisiéramos entonces pararnos desde otro lugar y pensar, desde una perspectiva más acorde a un debate político, de qué hablamos cuando nos referimos a CyT. Desde este punto de vista, entendemos que la Ciencia no es una entelequia abstracta ni la búsqueda de saberes universales sino una actividad humana que nos permite conocer y entender la realidad para transformarla; es producto de la actividad humana que se realiza en un tiempo y en un espacio concreto. Esto de ningún modo afecta su condición de saber riguroso, ni deja de separarla de las pseudociencias que han vuelto a ponerse de moda en los últimos tiempos. La Ciencia es, en efecto, la forma más rigurosa y certera que tenemos para generar conocimiento y, a nuestro entender, es justamente por ello que debe ocupar un lugar preponderante en el proyecto de desarrollo a mediano y largo plazo de cualquier sociedad. Es decir, no toda la Ciencia es igual, ni llega a tener la misma relevancia para una sociedad en un determinado contexto, pero sí es fundamental que haya Ciencia y que ella esté a disposición (y sea un eje central) de un proyecto de Nación.

La Ciencia es, en efecto, la forma más rigurosa y certera que tenemos para generar conocimiento y, a nuestro entender, es justamente por ello que debe ocupar un lugar preponderante en el proyecto de desarrollo a mediano y largo plazo de cualquier sociedad.

El papel preponderante de la CyT para el desarrollo de las sociedades ha resultado evidente desde los albores del pensamiento científico “moderno”, nacido como tal en el siglo XVI, y de forma mucho más pronunciada a partir del siglo XIX, aun siendo que sus efectos se pueden ver desde el inicio mismo de las civilizaciones humanas. Esta tendencia se ha acrecentado enormemente desde mediados del siglo pasado, momento en que el concepto de desarrollo en CyT como “política de Estado” se pone en discusión globalmente a través del informe “Science: the endless frontier” que Vannevar Bush realizó para Franklin D. Roosevelt y el debate Polayni-Bernal en Europa. Y es así como llegamos al siglo XXI (¿la Era del Conocimiento?) para encontrarnos con que la capacidad de generar conocimiento acorde con las necesidades de cada sociedad será la piedra angular sobre la que se sostenga el desarrollo de las naciones, y que esa capacidad (o no) de generar conocimiento será el parteaguas entre naciones soberanas y dependientes. Más aún, en la actualidad, la complejidad de nuestras sociedades ha llevado a que la situación sea todavía más notoria y que sea necesario plantearse nuevos horizontes en la forma en la que la Ciencia se traduce en un aporte para los problemas concretos del desarrollo. La historiografía aporta numerosos ejemplos en torno a la premisa de que las sociedades plurales y cooperativas son más prósperas que las verticalistas. En lo referido al desarrollo científico-tecnológico, este punto de partida se ha convertido en una condición necesaria: los grandes problemas del siglo XXI requieren necesariamente para su resolución un tratamiento integral a partir de un enfoque interdisciplinario, en donde el análisis colectivo de parte de un conjunto de especialistas con distintos trayectos formativos trascienda y supere las miradas individuales de cada una de las partes constituyentes. Esto es así hasta el punto en que los propios problemas (no solo sus “soluciones”) son muchas veces intrínsecamente interdisciplinarios, como ha señalado Rolando García en su teoría de los Sistemas Complejos.

En este contexto, un proyecto de país centrado en la producción, el trabajo y el crecimiento económico no puede sino tener como uno de sus ejes centrales el desarrollo de un sistema CyT que sea capaz de responder a las demandas que dicho proyecto necesariamente genera. En cualquiera de la áreas estratégicas para el desarrollo del país que se quiera pensar, la CyT es fundamental para generar un diferencial que agregue valor a la producción, reduzca costos y optimice la organización logística, innove en las posibilidades de explotación de recursos e incluso influya en la organización del propio Estado y la planificación a largo plazo. La producción industrial competitiva y de punta, incluso en áreas de alta complejidad; la generación de un sistema de telecomunicaciones que se adecúe a las necesidades del país; la producción agro-ganadera y la posibilidad de potenciar nuestra ventaja relativa en esas áreas; el desarrollo sustentable y estratégico de nuestros recursos naturales (desde petróleo hasta litio y minerales), pasando de la simple exportación a la elaboración de productos; son solo algunas de las líneas en las cuales una inversión fuerte y planificada en el sistema de CyT puede redundar en beneficios para el desarrollo económico del país y consecuentemente para la población en general. Por supuesto que estas consideraciones dan cuenta implícitamente de una serie de grandes desafíos. A continuación intentamos dar cuenta de algunos de ellos.

DESARROLLO SOSTENIBLE Y COMUNICACIÓN DE LA CIENCIA

Desde los reclamos de Claire Cameron Patterson en contra de la utilización del plomo en la elaboración de combustibles, han sido constantes los intentos de polarizar y polemizar en torno a los efectos de la actividad humana en el medio que habita. Esta explotación, no obstante, no es un fenómeno reciente, sino más bien la consecuencia de un proceso que se inicia con las primeras comunidades que dejaron de ser nómades y, junto a otras actividades, empezaron a desarrollar la agricultura, en donde primero es necesario purgar un terreno para luego llevar adelante aquellos cultivos que permitieran producir alimentos.

Desde entonces, la población humana ha crecido considerablemente, principalmente gracias a los avances científicos y tecnológicos que han permitido incrementar notoriamente el promedio de vida de las personas en gran parte del mundo. Este hecho, sumado a otros fenómenos como la globalización, ha generado que durante el último siglo se haya empezado a cuestionar el uso eficiente de aquellos recursos limitados de nuestra planeta, así como también las consecuencias del abuso de aquellos que, como consecuencia de su utilización sin controles, traen consigo deterioro y destrucción en nuestros ecosistemas.

Al igual que ocurre en muchos otros ámbitos de nuestras sociedades, las discusiones respecto a estos planteos vienen acompañadas de posiciones extremas: desde lecturas positivistas, que confían en que el progreso científico continuado logrará encontrar solución a cualquier problemática que se presente, hasta quienes pregonan que hay que abandonar completa e inmediatamente el uso de determinados recursos e innovaciones tecnológicas por considerarlas devastadoras para el planeta.

Hoy en día, el Calentamiento Global es un hecho fuera de toda duda razonable: no solamente todos los modelos apuntan a que es una consecuencia directa de la actividad humana, sino que prevén la misma estimación para el aumento promedio de la temperatura global del planeta en los próximos años.

Uno de los temas en donde esta tensión se pone de manifiesto es el llamado Calentamiento Global, sobre todo a partir de la militancia del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en contra de quienes tratan de concientizar sobre esta problemática. Trump ridiculiza sistemáticamente las medidas activististas en su cuenta de Twitter, argumentando, por ejemplo, la existencia de días muy fríos durante el receso invernal. Paradójicamente, esos días tan fríos son unas de las predicciones que los modelos del Calentamiento Global han realizado, por lo que, lejos de ser un contraargumento, resultan un indicador más de este fenómeno. Hoy en día, el Calentamiento Global es un hecho fuera de toda duda razonable: no solamente todos los modelos apuntan a que es una consecuencia directa de la actividad humana, sino que prevén la misma estimación para el aumento promedio de la temperatura global del planeta en los próximos años. Hay muchos recursos -algunos sumamente didácticos- que tratan seriamente este y otros temas vinculados al desarrollo sostenible, cuya discusión va a ser un punto de inflexión en los próximos años. Para llegar de la mejor manera a ese punto va a ser muy importante tanto profundizar en las investigaciones en curso como maximizar los esfuerzos para que los divulgadores y comunicadores difundan estas cuestiones con mayor eficacia.

Una plataforma política de CyT que trate de abordar estas problemáticas necesariamente debe contener como eje de su programa el desarrollo de ciudades ecológicas y sustentables, en donde proliferen las investigaciones y aplicaciones en vistas a diversificar las fuentes de energías renovables disponibles y sus correspondientes porcentajes de rendimiento.

NUEVAS TECNOLOGÍAS Y CAMBIOS EN EL MERCADO LABORAL

En la década del noventa la explosión de Internet y el desarrollo del buscador Google marcó un antes y después en las investigaciones científicas, permitiendo generar redes de internacionalización y que les investigadores pudieran de manera instantánea acceder a un espectro de referencias bibliográficas inimaginable hasta ese momento y conocer si sus investigaciones estaban relacionadas con lo que se estaba haciendo en otros centros de investigación. Todo parece indicar que estamos en la puerta de una revolución del mismo calibre en este tiempo y que tiene al menos dos patas fundamentales. En primer lugar, la existencia de una inmensa cantidad de datos disponibles en la Red (y en las bases de las principales empresas del mundo) a partir de los cuáles se está trabajando y estudiando arduamente la posibilidad de extraer información que podría permitir tanto estudiar problemas científicos que actualmente, ya sea por la cantidad de variables como por los grados de libertad que presentan, resultan intratables para los enfoques tradicionales, como también modelar y predecir fenómenos de mercado (micro y macroeconómicos). La tan mentada “Big Data”. En segundo lugar, con un efecto más inmediato y evidente en nuestra vida cotidiana, la aparición de plataformas sociales virtuales con una amplia gama de oferta de bienes y servicios que busca competir y desplazar a los empleos y servicios tradicionales.

En cuanto a lo primero, es importante señalar que los avances en esta línea son muy incipientes, y si bien, en base a lo logrado hasta ahora, hay grupos con grandes expectativas respecto a las potencialidades en este campo, son también muchos quienes argumentan que, una vez más, se ha construido una “comunidad burbuja” que se retroalimenta y exagera sus proyecciones y posibles alcances. Al margen de este debate, que solo podrá ser saldado con el paso del tiempo, hay una cuestión vinculada a este fenómeno que nos parece relevante para tener en cuenta. En el caso de tratarse efectivamente de una “comunidad burbuja”, resultaría ser una extremadamente permeable: una gran cantidad de profesionales de distintas áreas por motivos completamente diversos están empezando a interesarse y profundizar en cuestiones de Machine Learning e Inteligencia Artificial para poder extraer información de los grandes volúmenes y registros de datos disponibles; principalmente de Ingenierías y Exactas, pero también de disciplinas tan diversas como Psicología, Letras, Filosofía y Economía, por señalar algunas. Nos animamos a afirmar con bastante seguridad que esta interacción interdisciplinaria, independientemente de que se terminen alcanzando o no los objetivos más ambiciosos que se proyectan, seguramente lleve aires frescos a algunas disciplinas y temáticas que en los últimos años se han encontrado estancadas o que, hasta el momento, no contaban con las herramientas suficientes para abordar algunos de sus problemas nodales.

El feminismo en este momento está poniendo en cuestión todas las estructuras y órdenes sociales. Una plataforma de CyT que busque ser un soporte en las discusiones para una sociedad más justa e igualitaria debe interpelarse a sí misma.

El segundo de los puntos enunciados traerá aparejado cambios en el mercado laboral, la extinción de ciertos rubros y la generación de nuevos puestos de trabajo, como una de sus consecuencias más inmediatas y que ya estamos atravesando. Como ejemplos de esta afirmación podrían marcarse las tensiones existentes entre taxistas y conductores de Uber, o trabajadores/as de plataformas como Rappi y Glovo que están ocupando los lugares en donde antes habían trabajadores de delivery tradicionales. Estos casos, surgidos a su vez como consecuencias de otros desarrollos tecnológicos como la proliferación de redes móviles y la masificación del uso de teléfonos inteligentes, van a ocasionar la necesidad de generar nuevos trabajos y oficios de naturaleza técnica que van a ir desplazando paulatinamente ciertos roles que subsisten en la actualidad (en muchos casos, con una oferta menor de puestos de trabajo).

Frente a este futuro próximo, es necesaria una política de CyT que pueda proyectar de la manera más certera posible los distintos escenarios a los que podríamos arribar en cada sector económico-productivo, tanto para poder capitalizar las oportunidades que surjan, como para generar reglamentación que permita que la transición entre los distintos modelos sea lo menos dañina posible para aquellas personas que podrían verse afectadas por la misma, ya sea a través de la precarización o la exclusión.

PERSPECTIVA DE GÉNERO EN LAS INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS

Los conceptos de “suelo pegajoso” y “techo de cristal” tienen también su correlato actual en los grupos de investigación de CyT. Las últimas estadísticas publicadas por el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología el pasado 14 de febrero muestran claramente que en Argentina también se cumple el llamado “efecto tijera”: hay más cantidad de mujeres que hombres en las categorías más bajas del sistema de incentivos y en las primeras etapas de la Carrera de Investigación Científica, pero son los hombres en un porcentaje considerablemente mayor quienes terminan ocupando los puestos jerárquicos más elevados. A estos gráficos se les asocia como explicación un fenómenos de desgranamiento: de la misma forma que en una cañería con grietas, el caudal de salida es menor al de entrada, el sistema de CyT tiene pérdida de mujeres investigadoras y retraso en su formación debido a que en sus trayectos formativos tienen que afrontar muchas más dificultades y trabas solo por el hecho de ser mujeres.

Esta falta de diversidades en el sistema de CyT trae aparejado el grave peligro metodológico de caer en sesgos de género, que pueden conducir a conclusiones erróneas y, peor aún, a acciones concretas que se llevan a cabo a partir de estos resultados equivocados. Este tema se encuentra abordado con profundidad en el libro Invisible Women: Exposing Data Bias in a World Designed for Men de Caroline Criado Perez; algunos de los casos concretos analizados en el libro pueden encontrarse en un artículo de la revista S Moda de Marta Caro: “Algoritmos machistas: los datos (escondidos) que no quieren a las mujeres”.

El feminismo en este momento está poniendo en cuestión todas las estructuras y órdenes sociales. Una plataforma de CyT que busque ser un soporte en las discusiones para una sociedad más justa e igualitaria debe interpelarse a sí misma. Debe poner en discusión las jerarquías y metodologías para poder potenciar sus capacidades y, al mismo tiempo, no ser reproductora o generadora de desigualdades.

La política de CyT plantea un desafío transversal y ubicuo, tanto en sus premisas como en sus consecuencias.

UN PROYECTO A LARGO PLAZO

De todo lo anterior, podemos desprender varias conclusiones. Es prioritario incorporar a la agenda de debate público la cuestión del desarrollo científico y tecnológico del país, pensándolo como parte necesaria de cualquier proyecto de Nación. Hay que asumir la complejidad de ese debate y encararlo desde múltiples perspectivas: tanto del propio ámbito CyT como desde el Estado, el sector productivo, los movimientos sociales, en definitiva, la sociedad en su conjunto. La política de CyT plantea un desafío transversal y ubicuo, tanto en sus premisas como en sus consecuencias.

Por otro lado, nos parece importante remarcar la componente temporal de las políticas de CyT: lleva, al menos, 12 años formar un investigador/a capaz de llevar adelante un trabajo científico independiente. Consecuentemente, se hace evidente la necesidad de que las políticas para el sector sean de largo plazo, evitando el desperdicio de recursos. Invertir 12 años en la formación de un/a científico/a para que, no pudiendo insertarse laboralmente, emigre hacia los países centrales, es un ejemplo de ello. Y esta dimensión no atañe solamente a las personas: en general, la misma dinámica de investigación y generación de conocimiento científico hace que los proyectos de investigación sean empresas que llevan años hasta que se obtienen resultados satisfactorios, cualquier discontinuidad o interrupción es un atentado contra su éxito.

Hemos querido aquí presentar algunas reflexiones a partir de las cuáles, consideramos, se puede abordar y desarrollar, de manera colectiva e integral, la construcción de la plataforma de CyT que vislumbramos como horizonte. Fundamentalmente, entonces, esperamos haber puesto en evidencia que los tiempos que se aproximan nos van a encontrar como sociedad ante una dicotomía ineludible: o incorporamos de forma profunda el debate sobre el desarrollo CyT y nos hacemos carne de él, o nos relegamos al papel de Nación dependiente y atrasada. La disyuntiva es esa y no hay tiempo que perder.

Hernán Agustín Vivas y Juan Ignacio Musmarra

Hernán Agustín Vivas y Juan Ignacio Musmarra

Hernán Agustín Vivas es Doctor en Matemáticas por la Univesrity of Texas at Austin y la Universidad Nacional de Mar del Plata, actualmente es becario posdoctoral de Conicet. Juan Ignacio Musmarra es Licenciado en Física por la Universidad Nacional de Mar del Plata y actualmente se desempeña como becario doctoral del CONICET en el Instituto de Física de Mar del Plata (UNMdP-CONICET).

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