El laboratorio cordobés: ¿una alternativa para superar la grieta?

El principal referente del socialismo cordobés explica las razones que llevaron a esta fuerza a integrarse en el  frente Hacemos por Córdoba, en el que el peronismo es la fuerza política mayoritaria. Matías Chamorro expresa las razones del triunfo de Schiaretti, comenta la vuelta del socialismo a la Legislatura provincial, y explica qué puede aportarle el progresismo al frente Hacemos por Córdoba. Chamorro es categórico: «Un partido que se pretende de izquierda democrática y popular nunca puede desconocer la incidencia del justicialismo en la vida democrática nacional y provincial».

Matías, hace pocos días, el Frente Hacemos por Córdoba liderado por el actual gobernador Schiaretti consiguió un triunfo contundente en toda la provincia. Los dos candidatos opositores -alineados a Cambiemos- sufrieron un revés muy duro. ¿Qué implica este triunfo y por qué es leído por muchos como un triunfo no solo contra Cambiemos sino contra la llamada grieta?

Implica sin dudas la confirmación de que la gestión provincial del actual gobernador ha tenido puntos muy altos de consideración por parte de la ciudadanía, basado en algunos ejes bien visibles, como la obra pública, el dialogo institucional y la promoción social en un contexto de crisis nacional. También ha sido muy claro que el escenario político local, con un Cambiemos en baja y dividido, terminó de favorecer la tendencia que se viene dando en todo el país de preeminencia de los oficialismos locales y rechazo popular al proyecto encabezado por el actual presidente Macri.

Por otro lado, supone la confirmación de que los cordobeses y las cordobesas no prefieren la confrontación, sino la necesidad de unir y dialogar para resolverle las realidades concretas a la gente. La estrategia y voluntad política de Schiaretti, quién no necesitaba de la apertura y reconfiguración del espacio para ganar la elección, tuvo la visión de plantear después de casi 20 años de gobierno de un mismo color político, la oportunidad de redefinir el instrumento político con la incorporación del progresismo (PS, GEN, vecinalismos) por un lado, pero sobre todo con el planteo programático de una agenda de futuro para la provincia, poniendo el eje en la necesidad de garantizar lo que viene, más allá de lo que pasó. Esto es realmente una novedad y un planteo alternativo al esquema del gobierno nacional de continua crispación y polarización, lo que implica pensar una gestión política de apertura, de diálogo, de permitirse incorporar visiones diversas para afrontar desafíos complejos en unidad y que, sin dudas, se presenta superadora de lo actual sin anclarse al pasado.

Por eso, desde el socialismo cordobés hemos trabajado fuertemente para promover que el modelo de Hacemos por Córdoba signifique una antesala del necesario armado nacional, la punta de lanza de un esquema superador de la grieta en base a grandes consensos en la acción. No solo en lo programático, sino en el sentido práctico, en el hacer concreto, en base al diálogo productivo que implique una verdadera salida para el país. Definitivamente pretendemos que el socialismo no se declame en un relato, sino que se realice en los hechos.

«Desde el socialismo cordobés hemos trabajado fuertemente para promover que el modelo de Hacemos por Córdoba signifique una antesala del necesario armado nacional».

El frente liderado por Schiaretti tiene una composición diversa. Lo dirige, por una lógica mayoritaria, el peronismo, pero también lo integran fuerzas como el Partido Demócrata Cristiano, el Gen, la Concertación FORJA y el Partido Socialista. ¿Qué supone esa variedad de partidos en el Frente? ¿Qué le aporta una composición basada en ideologías más bien diversas a un proyecto como el que acaba de triunfar en la provincia?

La verdad es que el espacio del oficialismo provincial ya había incorporado desde 1998 a varios espacios partidarios de los que se mencionan. Pero la novedad, el hecho político relevante en cuanto al contexto provincial y nacional, en realidad ha sido la de redefinir ese espacio para nosotros en un proceso fundacional, que incorpora a partidos de la izquierda democrática -como es el PS y el Gen- y a referentes radicales y vecinalistas con gestiones locales progresistas, a partir de tradiciones y recorridos distintos. El eje de la unidad es el de seguir haciendo por los cordobeses y la nota distintiva más relevante es la voluntad permanente del diálogo y apertura continua ante la necesidad de incorporar ideas y miradas diversas para resolver, en concreto, de la mejor manera la difícil realidad de los coprovincianos. El planteo central es seguir impulsando el crecimiento de una provincia productiva, pero con mirada progresista, diversa y dinámica de cara al futuro, que favorezca el desarrollo y las nuevas tecnologías, pero sin descuidar los derechos humanos, la inclusión social y la sustentabilidad ambiental. Sin dudas para nosotros resulta una mirada muy superadora del conservadurismo que implicaba el discurso y accionar de la vieja disputa dentro del bipartidismo provincial. Obvio que es un constante desafío también poder incidir para conformar una coalición de gobierno y no solo una alianza electoral.

El socialismo tiene una larga tradición de acuerdos y concertaciones, pero, en los últimos años, esos acuerdos han sido más bien escasos con el peronismo. ¿Qué supone el aporte del socialismo a este proyecto de concertación política? ¿Qué puede darle la perspectiva de la izquierda democrática a un frente de este tipo?

Primero hay que decir que nuestra oposición siempre ha sido responsable y constructiva. Y, al menos en Córdoba, nunca hicimos antiperonismo. Un partido que se pretende de izquierda democrática y popular nunca puede desconocer la incidencia del justicialismo en la vida democrática nacional y provincial. Además se dieron varios elementos contextuales, como el diálogo fluido entre Miguel Lifschitz y Juan Schiaretti dentro del marco de la construcción de una tercera vía nacional, la dramática cerrazón hacia la derecha en Cambiemos del radicalismo nacional y local y, en definitiva, la real voluntad de diálogo y apertura constructiva del gobernador de Córdoba, para que los sectores de izquierda democrática realmente tengan un lugar de incidencia programática en el espacio político.

Nuestro aporte viene a refrescar, sin dudas, la propuesta oficialista después de varios años de gestión. Suma las tradiciones progresistas de manejo trasparente de la cosa pública, el respeto a las instituciones democráticas libres de demagogia, la posibilidad de construir en la diversidad, la inclaudicable apuesta a mayores grados de participación ciudadana para mejorar las herramientas democráticas y toma de decisiones colectivas. Es un aporte ideológico pero, sobre todo, profundamente metodológico. Es en la manera de hacer en lo que venimos a contribuir.

Desde lo programático, acordamos impulsar una agenda de futuro para la provincia desde la mirada inclusiva, ecológica y feminista. Trabajaremos en fortalecer las políticas de cuidado en niñez y adultos mayores, trabajaremos dinamizando las políticas de promoción de los sectores cooperativistas e impulsaremos fuertemente la agenda de las mujeres en la provincia. También pretendemos aportar en el desarrollo de políticas públicas de innovación, en articulación con los sectores universitarios. Lo más importante es que la agenda que aportamos en lo retórico lo podemos demostrar con lo hecho en las gestiones donde gobernamos como Santa Fe o en Córdoba: Cosquín, Carlos Paz, Jesús María, Río Cuarto. Aspiramos que nuestro aporte sea una contribución en la acción concreta, más allá de las tradicionales retóricas.

«Un partido que se pretende de izquierda democrática y popular nunca puede desconocer la incidencia del justicialismo en la vida democrática nacional y provincial».

Entonces, ahora, te formularía la pregunta al revés: ¿Qué le aporta al socialismo una construcción codo a codo con el peronismo?

Me parece que definitivamente nos facilita el entendimiento de que lo prioritario es el hacer, la cercanía a la realidad concreta de la gente, la mirada popular y mayoritaria que, muchas veces, no es tan ideal pero que hay que resolver. Que la igualdad debe ser el gran horizonte hacia donde caminar, pero que en ese proceso hay que construir poder popular para incidir y solucionar, y que, sin dudas, el hilo conductor debe ser siempre la justicia social. Un socialismo solamente declamativo, no es socialismo.

Además de legislador provincial electo, seguís liderando al socialismo cordobés. ¿Cuál es tu mirada, como dirigente de esta fuerza política, del escenario nacional?

Como te decía, desde el socialismo cordobés estamos fuertemente consustanciados en que alumbre una tercera opción superadora de la grieta. Hacemos nuestro aporte desde lo local y facilitamos el diálogo institucional entre los gobernadores. No perdemos de vista que el principal objetivo es la no continuidad de Cambiemos, pero compartimos que es necesario una mirada de futuro, de una nueva mayoría sin volver para atrás. Pensamos que la figura de Roberto Lavagna puede ser quien mejor represente nuestro deseo de un gran acuerdo de unidad nacional, pero sabemos que el aporte de los gobernadores y el federalismo como eje del proyecto nacional debe ser lo que aglutine.

«Desde el socialismo cordobés estamos fuertemente consustanciados en que alumbre una tercera opción superadora de la grieta. Pensamos que la figura de Roberto Lavagna puede ser quien mejor represente nuestro deseo de un gran acuerdo de unidad nacional».

Lo de Córdoba convierte a Schiaretti en una figura de peso, relevante en la articulación con los gobernadores del PJ, quienes tienen poder territorial e interés de mantener su influencia en el Congreso Nacional. Sin embargo, más que los nombres nos interesa el acuerdo en un proyecto nacional.  Analizando el armado más con una mirada vinculada a la garantía de gobernabilidad después del 10 de diciembre, ya que todo indica que será un desafío muy difícil para cualquiera, pienso que tenemos como socialistas el deber de priorizar un proyecto político que pueda garantizar a futuro la acción de gobierno y la toma de las medidas que sean necesarias, por sobre tal vez un esquema que nos deje tranquilos ideológicamente. Ese debe ser el aporte del socialismo nacional. Sostener la osadía por lo rupturista, de ser la argamasa que pueda conciliar trayectos y figuras diversas priorizando un gobierno de unidad nacional que incluya las mejores tradiciones del justicialismo, el radicalismo y la izquierda democrática en pos de garantizar un mejor futuro para el país.

Mariano Schuster

Mariano Schuster

Jefe de Redacción de La Vanguardia y editor en Nueva Sociedad (www.nuso.org). Es columnista del suplemento ideas del diario La Nación y colaborador de Panamá Revista.

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