Primates en riesgo

Las cinco especies de primates no humanos que viven en la Argentina están en riesgo de extinción. Por eso se puso en marcha una estrategia que apunta a asegurar su supervivencia.

En marzo pasado, investigadores del CONICET lideraron el taller participativo para el Plan Nacional de Conservación de Primates de Argentina en la ciudad de Corrientes. Del encuentro participaron especialistas en primates del Instituto de Biología Subtropical de Iguazú, del CeIBA y del Proyecto Carayá Rojo.

Además de los primatólogos que desarrollan sus líneas de estudio en distintas Unidades Ejecutoras del CONICET, del encuentro participaron representantes de organismos del Estado nacional, así como también de dependencias de las provincias de Corrientes, Chaco, Misiones y Formosa, además de diferentes asociaciones no gubernamentales.

Las principales amenazas son la destrucción de su hábitat por el uso de la tierra, el comercio ilegal y el resurgimiento de enfermedades como la fiebre amarilla.

Durante las cuatro jornadas de trabajo, los participantes sentaron las bases para la elaboración de un documento que tendrá alcance nacional y que definirá las estrategias necesarias para conservar los primates no humanos y los bosques que ellos habitan en el país.

“Fue un encuentro inédito para estas especies y confiamos en que los resultados se traducirán en un plan que, de cumplirse efectivamente por todas las partes involucradas, permitirá conservar a los monos”, destacó el investigador independiente del CONICET en la Estación Biológica Corrientes, Martín Kowalewski.

TENEMOS UN PLAN

Durante el taller se consensuaron siete objetivos específicos y 32 acciones para revertir las amenazas contra los primates. El plan diseñado para Argentina sigue los lineamientos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

En la Argentina habitan cinco especies de primates no humanos y todas se encuentran bajo alguna categoría de amenaza, con poblaciones locales en declive, según la reciente clasificación de mamíferos que se realizó a nivel nacional. El mono aullador rojo (Alouatta guariba clamitans) es el más comprometido y se considera amenazado, mientras que el carayá (Alouatta caraya), el mirikiná (Aotus azarae), el caí negro (Sapajus nigritus) y el caí de las yungas (Sapajus cay), se encuentran en estado vulnerable.

Las principales amenazas a las que se enfrentan estos animales son la destrucción de su hábitat debido al cambio en el uso de la tierra, el comercio ilegal y el resurgimiento de la fiebre amarilla, entre otras enfermedades.

“Estos planes han tenido excelentes resultados en países como Brasil, donde ya trabajaron con numerosas especies y han logrado importantes mejoras en la conservación de animales que se encontraban en riesgo. Nuestro objetivo es elaborar un plan que se traduzca en un compromiso multisectorial para cuidar las especies que estudiamos”, señaló Kowalewski.

LOS DESAFÍOS 

“Uno de los desafíos más grandes que tenemos los primatólogos es proteger las especies de primates y los bosques donde habitan. Y no es poco. Es casi un hecho que los primatólogos deben convertirse en activistas de la conservación, en divulgadores de los problemas que afrontamos en término de pérdida de biodiversidad y en ciudadanos políticos pensando soluciones. Esto significa ofrecer ideas a los tomadores de decisiones para que puedan implementarse a nivel local y regional. Trabajos recientemente publicados indican que casi el 75% de las poblaciones de primates están en estado de declinación, o sea están desapareciendo de a poco. Y se asocia esta situación a problemas comunes en todo el mundo tales como el avance de frontera agrícola-ganadera, la minería, la deforestación, el comercio legal e ilegal de animales, el uso de animales salvajes para alimentación, el aumento incesante de la interfase doméstico/humana con animales silvestres y la creciente distribución desigual de recursos”, remarcó Kowalewski.

“Trabajos recientes indican que el 75% de las poblaciones de primates están en estado de declinación, o sea están desapareciendo de a poco”, cuenta Martin Kowalewski.

Lo más paradójico de todo esto, es que las soluciones están ahí. Todavía podemos revertir estas tendencias. Aunque parece complejo se necesitan cambios de patrones de consumo y decisiones políticas nacionales y globales que lleven a alivianar estos embates que sufre la biodiversidad. Si bien está claro que todo comienza con un cambio individual, también es evidente que se necesitan decisiones colectivas y políticas para generar urgentes cambios de rumbo.

Martín Kowalewski es investigador del CONICET y director de la Estación Biológica de Corrientes y tuvo la tarea de coordinar y facilitar el Taller junto a Silvana Peker de la Dirección Nacional de Biodiversidad (SAyDS). Leandro Jerusalinsky es Coordinador del Centro Nacional de Pesquisa e Conservação de Primatas Brasileiros, quien brindó apoyo a la Argentina como facilitador y coordinador del Taller.

Desde la Asociación de Primatología Argentina indicaron que próximamente se publicarán los resultados en un libro y se instará al estado nacional y a los gobiernos provinciales a que impulsen normativas específicas que permitan la aplicación de las medidas acordadas durante el taller.

 

En base a El Territorio / Conicet / Asociación de Primatología Argentina / Instituto Jane Goodall Argentina – Foto portada Mario Rovina

 

 

 

 

 

Mario Rovina

Mario Rovina

Guardaparque egresado de la Universidad Nacional de Misiones. Fotografo de aves y especialista en ambiente. Integra la Cooperativa de Comunicadores El Miércoles.

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