Cuba y su nueva Constitución: ¿cambia algo en la isla?

El Referéndum para la reforma constitucional en Cuba representa un hito en la historia política de la isla. Una reforma extensa, que ratifica la flexibilización de los últimos años, pero que reafirma el compromiso con un modelo alternativo al capitalismo. Analizaremos los puntos más conflictivos y la agenda pendiente.

Mientras la mirada internacional está centrada en Venezuela, Cuba ratifica su carácter de socialista y comunista, pero reconoce legalmente a la propiedad privada, el mercado y la inversión extranjera. En el referéndum del pasado 24 de febrero, los cubanos dieron luz verde a la reforma constitucional que entre los más de 100 artículos que modifica, deja a un paso la posible aprobación del matrimonio igualitario, uno de los puntos más álgidos de discusión.

La Asamblea Nacional presentó en el 2018 un proyecto de reforma de la constitución de 1976 que fue debatido por la población cubana durante tres meses en más de 150 mil reuniones. En diciembre fue aprobado por el órgano legislativo, y el pasado domingo más de seis millones de cubanos votaron por el sí, contra más de 700 mil que se opusieron al cambio de la Carta Magna. Una particularidad de la elección, donde el voto no es obligatorio, es que por primera vez tras la llegada de internet móvil se dio un fuerte debate a través de las redes sociales entre quienes apoyaban el sí y quienes sostenían el no.

La nueva constitución establece el cargo de Presidente de la República y fija un máximo de dos períodos presidenciales de cinco años, además de establecer un límite de 60 años para ser electo como jefe de Gobierno.

MODIFICACIONES

Entre los principales puntos que se modifican en la Constitución en materia económica se encuentran el reconocimiento de la propiedad privada, el mercado y la inversión extranjera, a modo de legalizar la apertura económica que se dio en lo últimos años del gobierno de Raúl Castro, y del actual presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Miguel Díaz Canel. Por primera vez se incluyen en el texto constitucional las empresas privadas y cooperativas como parte del sistema económico cubano.

“Cuba ha optado por el camino de conjugar los valores de la revolución como es la gratuidad de la salud o de la educación, entre otros, con las actividades del mercado. Creo que está influenciada por otras experiencias, como podría ser la China de un país dos sistemas”, sostiene en diálogo con La Vanguardia Digital, Isabel Rauber, quien vivió durante 30 años en la isla y realizó el doctorado en Filosofía en la Universidad de La Habana.

En ese sentido, Rauber teme que un sistema económico mixto termine con algunos de los principales valores de la Revolución cubana, pero asegura que “Cuba no hace lo que entiende que debería hacer, sino que hace lo que puede presionada y acorralada por las sanciones norteamericanas de hace más de cinco décadas”.

Otro de los puntos más relevantes de la modificación a la Carta Magna tiene que ver con las figuras políticas y sus mandatos. La oposición criticó duramente en su momento a Fidel Castro por permanecer en el Gobierno, primero con el cargo de primer ministro y, luego, como presidente desde el año de la revolución en 1959 hasta el 2008, cuando asumió ese puesto su hermano Raúl, hasta abril de 2018.

La nueva constitución establece el cargo de Presidente de la República ya no de los Consejos de Estados y Ministros, restablece la figura de primer ministro y también la de los gobernadores, y fija un máximo de dos períodos presidenciales de cinco años, además de establecer un límite de 60 años para ser electo como jefe de Gobierno.

PUNTOS ÁLGIDOS

En el borrador inicial del proyecto de reforma había dos puntos que despertaron la atención mundial: por un lado, el establecimiento del matrimonio igualitario y, por otro, que se pretendía borrar la palabra “comunista” del preámbulo de la Constitución.

La posibilidad de legalizar el matrimonio igualitario propuesto en el artículo 68 generó una gran polémica, especialmente por parte de las distintas Iglesias que conviven en Cuba. Si bien se esperaba que con claridad se legalice el casamiento entre personas del mismo sexo, el rechazo por parte de la población generó que se modifique ese punto, aunque sí se logró establecer en el artículo 82 la sustitución del matrimonio concebido entre un hombre y una mujer por “cónyuges”, y se espera que en un plazo de dos años se legalice en el Código de Familia.

“Respecto a los sujetos del matrimonio se utiliza el concepto de “cónyuges”, construcción jurídica que hace alusión a las personas que han formalizado el vínculo matrimonial y que en modo alguno limita la posibilidad de que personas del mismo género puedan acceder al matrimonio”, explicó en diciembre pasado la directora del Centro Nacional de Educación Sexual, Mariela Castro, hija de Raúl, cuando se decidió modificar el artículo.

Castro, quien es una de las principales activistas por los derechos de la comunidad LGTB en Cuba, destacó además que la reforma también modificará la idea de que el matrimonio tiene como fin la reproducción. Tras la aprobación en el Referéndum, la directora se comprometió a trabajar en una Ley sobre matrimonio contemplada en el Código de Familia.

En cuanto al carácter de comunismo que se había sacado en el primer proyecto, volvió a incorporarse tras el debate público. Por lo tanto, en el preámbulo de la Constitución se asegura que “solo en el socialismo y en el comunismo el ser humano alcanza su dignidad plena”.

CURA A LA HOMOSEXUALIDAD

La posibilidad de acceder al matrimonio igualitario en Cuba despertó entusiasmo no solo porque se pondría a la vanguardia en Latinoamérica, sino porque podría saldar una deuda con la comunidad LGTB de Cuba, donde aún se recuerdan las críticas a Fidel Castro por expulsar a los gays de la isla o mandarlos a “centros de rehabilitación”.

“A mediados del siglo pasado, había sectores adelantados que entendían la cuestión la diversidad de identidades sexuales, pero eran las minorías en general no había comprensión en toda América Latina”, contextualiza Rauber, al hablar de la Unidad Militar de Ayuda a la Producción (UMAP), a donde eran enviados los gays y quienes considerara el Gobierno que debían realizar trabajos forzados. Los centros existieron entre 1965 y 1968.

“Lo que fue la UMAP duró muy poco tiempo, respondía a que era como una desviación parte de la alienación, que era casi una enfermedad, lo que pensaba casi el mundo entero y que se curaba con trabajo de integración a la sociedad. Se entendió al poco tiempo que la UMAP era desacertado e incorrecto y se terminó con aquellos centros de reeducación”, agrega Rauber, sobre uno de los puntos más criticados de la historia cubana en materia de derechos sociales.

En cuanto al carácter de comunismo que se había sacado en el primer proyecto, volvió a incorporarse tras el debate público. Por lo tanto, en el preámbulo de la Constitución se asegura que “solo en el socialismo y en el comunismo el ser humano alcanza su dignidad plena”.

DEFENSA

Aunque parezca llamativo, recién ahora en la Constitución aparecerá escrito la posibilidad que tienen los cubanos de hacer un juicio y de acceder a un abogado. “El habeas corpus ya existía, pero no estaba reglamentado como aparece ahora, sobre el derecho a hacer juicio cuando entiende que hay un problema de maltrato o de injusticia con su persona”, agrega Rauber sobre otra de las modificaciones de los más de 130 artículos revisados, más de 80 agregados y la decena de suprimidos.

El pasado domingo, más de 7 millones de cubanos se presentaron de manera voluntaria para votar. Del total, según la Comisión Electoral de Cuba, votaron por el sí 6.816.169 electores, lo que representa el 86,15% de los votantes. Mientras que optaron por el no 706.400, es decir, el 9% del total. El voto tenía como fin modificar la constitución de 1976, donde el referéndum había tenido una participación del 98% y solo un 1% votó en contra.

EN EL MUNDO

Desde Estados Unidos, donde están enfocados principalmente en Venezuela, también tuvieron tiempo para referirse al Referéndum en Cuba, uno de los pocos aliados de la región de Nicolás Maduro y recordar que apoyan “los llamamientos de libertad y democracia del pueblo cubano”. En su Twitter, el consejero de la Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, afirmó que la votación “es otra estrategia del régimen cubano para encubrir su represión y tiranía”.

Por otro lado, dos aliados de la isla como Rusia y Venezuela felicitaron la celebración del Referéndum. La portavoz de la cancillería rusa, María Zajárova, consideró que la votación es “una elección a favor de un modelo para el desarrollo del sistema político y social, correspondiente a las exigencias de las reformas económicas y sociales de Cuba”. Mientras que Maduro sostuvo que fue una “jornada histórica” que dará “más victorias a la revolución”.

Lo cierto es que en plena discusión sobre el temor a una posible intervención militar en Venezuela, asediada en parte por las sanciones norteamericanas, Cuba planea reinventarse especialmente en materia económica para hacerle frente a un mundo hostil al sistema socialista aunque, como se señala en el artículo 4, el país “no volverá al capitalismo”.

Tras la elección del domingo, Díaz Canel afirmó: “Estamos viviendo un momento de amenaza imperial, existe la intención de imponer una plataforma de restauración capitalista en América Latina”, y aseguró que la elección fue también “por América Latina, por Venezuela y la dignidad de la región. Esta guerra que se nos hace es económica, ideológica y cultural”.

Leticia Martínez

Leticia Martínez

Periodista. Se especializa en política internacional. Su twitter es @aletimartinez

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