La moral del psicópata

La figura del psicópata siempre ha sido atractiva para llevarla a la ficción o retratarla en documentales, hoy día esto se comprueba con mucha facilidad. Sin embargo, la forma de presentar a estos personajes hoy está sometido a un escrutinio político y moral diferente al típico conservadurismo de antaño. 

La discusión es mucho más vieja que el cine, pero siempre vuelve ajustándose a cada coyuntura. Las historias que representan de manera empática a un personaje que realiza acciones detestables suelen incomodar a distintos sectores de la sociedad, sobre todo a aquellos que representan las ideas más conservadoras o directamente reaccionarias. Pero en los últimos años las críticas también provienen de grupos que reclaman un justo reconocimiento de sus derechos y un cambio en las formas hegemónicas de manufacturar relatos y personajes.

La cadena estadounidense Lifetime emitió recientemente la serie “You” con notable éxito, lo que empujó al gigante del streaming Netflix a adquirir los derechos para difundirla en el resto del mundo. La historia nos presenta a  Joe Goldberg, un muchacho encargado de una librería “como las de antes”, que se interesa por Guinevere, una joven aspirante a escritora. En la superficie el galán se muestra atractivo, romántico y atento, aunque los espectadores tenemos el privilegio de oír sus verdaderos pensamientos. Con un tono levemente irónico que une el melodrama juvenil con el thriller (la serie se basa en un libro recomendado por el mismísimo Stephen King) se retratan las estrategias crecientemente criminales con las que el librero va cortejando a la muchacha. Estas van desde revisar sus redes sociales y stalkear su domicilio hasta la eliminación sistemática de cualquiera que se interponga en su camino. El programa tuvo gran aceptación entre la audiencia, pero disparó críticas entre quienes ven en el proceder del protagonista un escenario cercano al de casos reales que tuvieron el peor de los finales.

La moral de los psicópatas ficticios tiene que ser compleja, como la de los psicópatas verdaderos, para que la audiencia pueda hacer una lectura válida sobre lo que se le cuenta. Sería una salida cómoda presentar al monstruo como tal.

Debido al enorme impacto que tienen hoy las producciones de la industria del entretenimiento, las ficciones empiezan a ser sometidas a un escrutinio impensado años atrás. Hoy no podemos ver ciertas películas o escuchar ciertos temas de la misma manera luego de enterarnos de las conductas abusivas de sus creadores. Algo similar ocurre con las ideas o conceptos que subyacen detrás de muchas manifestaciones de la cultura pop, pobladas por estereotipos que sectores que luchan por la igualdad de género o por legislaciones más inclusivas para las minorías étnicas ponen en cuestión. Basta con pensar en cuantas canciones clásicas se refieren a los bad boys como objeto de deseo femenino, siendo este un tipo de hombre que hoy es sometido a una bienvenida deconstrucción. Chicos malos, machos alfa y galanes de distinto pelaje son cuestionados, provocando nuevas formas de entender la masculinidad. Así, mientras se escuchan frecuentes quejas de quienes no aceptan el cambio de época, guionistas y realizadores no siempre están a la altura de las circunstancias para introducir miradas nuevas sobre el fenómeno.

Que el protagonista masculino genere mayor empatía que sus víctimas es uno de los aspectos más incómodos de “You”. Pero resultaría problemático pretender que Joe sea mostrado como alguien abiertamente desagradable para contrastarlo con la bondad de quienes lo rodean, no solo porque esto le quitaría ambigüedad a la ficción, si no porque este enfoque no se corresponde con la realidad. Hay muchos casos en los que una persona abusadora, manipuladora o directamente criminal es carismática y agradable en su trato social. Por otro lado la serie hace explícita su intención de cuestionar ciertos lugares comunes del cine contemporáneo. “Dios, mío ¡Es como si nunca hubieras visto una película de terror!” o “No te preocupes, vi suficientes comedias románticas como para saber que los tipos como yo siempre terminan en líos como este” piensa el protagonista en distintos momentos de la historia. Una observación autoconsciente que no se permite el Christian Grey de “50 sombras de Grey”, otro oscuro galán pop de producción reciente.

La moral de los psicópatas ficticios tiene que ser compleja, como la de los psicópatas verdaderos, para que la audiencia pueda hacer una lectura válida sobre lo que se le cuenta. Sería una salida cómoda presentar al monstruo como tal, haciendo sentir tranquilos a los espectadores que verían a la maldad claramente personificada en la vereda de enfrente.  En ese sentido “Dexter”, serie con la que “You” ha sido frecuente comparada, tenía una fórmula narrativa menos problemática: el protagonista es un forense que asesina a los criminales que lograron escabullirse por las grietas del sistema legal. Este esquema inevitablemente llevaba al espectador a estar de su lado.

Otra criatura cinematográfica muy citada al hablar de la nueva serie de Netflix es el Patrick Bateman de “American Psycho”, un personaje extremo carente del carisma de Joe o Dexter. Este yuppie criminal fue imaginado por Breat Easton Ellis para retratar la superficialidad de los años 80’ durante la era Reagan. Sin embargo al momento del estreno muchos críticos no se centraron en esa intención histórica, alarmados por la violencia de que el film exhibe, particularmente sobre los personajes femeninos.  Aunque halagaron la actuación de Christian Bale, hubo medios como Los Ángeles Times que se mostraron preocupados porque parte del público podía tomar la película como una “broma cool”. Existe cierta creencia de que la gente imita acríticamente lo que ve en la pantalla, careciendo de la capacidad para tomar distancia de la ficción. Es una idea similar a lo que siempre plantearon los sectores conservadores que buscaron regular  el acceso del público a contenidos explícitos o incorrectos. Esto dispara una pregunta incómoda ¿Se puede tener una mirada crítica sobre series y películas sin caer en una conducta censora o policíaca? Es necesario desmenuzar las ficciones para entender la moral del psicópata, sea este un carismático librero o un asesino enmascarado.

Durante los años 70’ y 80’ se desarrolló el subgénero de horror conocido como slasher, films de bajo presupuesto de enorme éxito entre adolescentes y jóvenes. En su momento de mayor popularidad despertaron reacciones desmesuradas, como la persecución legal a los video nasties (así se llamó a las películas de terror más extremas en Inglaterra) por parte de los sectores más moralistas o los pedidos de boicot desde la prensa crítica. Entre esta última se encontraba el prestigioso Roger Ebert, quien desde su programa At The Movies condenaba enfáticamente a los asesinos seriales de aquellas películas. Pero esos psicópatas cinematográficos, que perseguían adolescentes promiscuas hace 30 años, eran demasiado unidimensionales como para tomárselos en serio, lo que sumado a la poca o nula calidad de la mayoría de los títulos, termina dejando como excesivas las reacciones de Ebert & cía. Por otro lado, su evidente misoginia es fácil de denunciar, ya que son personajes grotescos poco creíbles. Por esto mismo hay que cuestionar a los medios que llaman locos o inadaptados a violadores y asesinos: al describirlos así los acercan a lo monstruoso, caricaturizándolos y tranquilizando a la población biempensante.

Existe cierta creencia de que la gente imita acríticamente lo que ve en la pantalla, careciendo de la capacidad para tomar distancia de la ficción. Es una idea similar a lo que siempre plantearon los sectores conservadores que buscaron regular  el acceso del público a contenidos explícitos o incorrectos.

En 1947, Charles Chaplin protagonizó “Monsieur Verdoux”, su primera producción luego de abandonar al personaje del vagabundo que lo hizo célebre. El guion se basaba libremente en Henri Desiré Landrú, un asesino de mujeres real de la Francia principios del siglo XX. En una escena el personaje casi pisa una oruga por accidente, la recoge y la coloca en una planta de su jardín para salvarla. Este gesto amable acentúa la hipocresía del criminal, un recurrente asesino de viudas. Algo similar ocurre con el Joe de “You”, quien a primera vista no aparenta ser un chico malo. Se trata del nice guy que vimos en cientos de comedias románticas y sitcoms despertando suspiros en la platea. A medida que sus acciones se vuelven más oscuras ninguna de las personas que lo rodean lo cuestionan, empezando por la ingenua Guinevere. Ella se comporta como una Madame Bovary del siglo XXI, con una expectativa enorme en encontrar al “Sr. Perfecto”, solo que con twitter y clases de yoga para alivianar la ansiedad contemporánea. Una caperucita que elige las fauces del lobo no es un arquetipo que pueda aceptarse con facilidad hoy en día.

“Cuanto más carece un tipo de cualidades viriles, más vigilante se pone acerca de lo que hacen las mujeres” afirma Virginie Despentes en La Teoría King Kong. Es interesante  la visión de la autora francesa, porque también conoció las críticas moralistas cuando realizó “Boise-moi”, película que supuso una respuesta feminista a los films centrados en una venganza sangrienta. También afirmó que debemos pensar por qué nos molesta tanto el sexo, en lugar de proscribirlo. Retomando esta idea, quizás el objetivo no deba ser suprimir los contenidos que nos incomodan, sino aprender a problematizar que es lo vemos, escuchamos y leemos para después subvertirlo, cambiarlo o enriquecerlo. De esta manera la ficción puede transformase en un medio aliado para la siempre difícil tarea de modificar la realidad.

 

Luis Alberto Pescara

Luis Alberto Pescara

Licenciado en Comunicación Social (UNC) y guionista (SICA), periodista y redactor.

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