Un pacto para (sobre)vivir

La Organización de Naciones Unidas puso en marcha un nuevo Pacto Mundial de Migraciones. Pero en un mundo dominado por los Trump, los Bolsonaro y la extrema derecha europea, los propósitos podrían no encontrar un eco real. Mientras tanto, las migraciones crecen y el drama humano se recrudece día a día.

Migrar de Asia o África a Europa puede desencadenarse como mínimo en el rechazo, la cárcel o incluso la muerte. La imagen de cientos de cadáveres flotando en las costas europeas fue una constante en estos últimos años, que mostró la doble moral de Occidente listos para atacar y derrocar “tiranos”, pero no para recibir a las víctimas de todos los planes que se desarrollan en las altas esferas políticas. El Pacto por una Migración Segura, Ordenada y Regular se da en ese marco y deja expuesta el poder que comienzan a ostentar sectores de ultraderecha que rechazan de plano cualquier proyecto que intente contener a los migrantes.

La imagen de cientos de cadáveres flotando en las costas europeas fue una constante en estos últimos años.

Con el voto afirmativo de 152 países miembros de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), 12 abstenciones y 5 en contra, se aprobó el proyecto no vinculante que pretende, según las propias palabras del titular del organismo internacional António Guterres, beneficiar a los países de origen, a los de tránsito y a los de destino de los migrantes, como así también a los propios inmigrantes.

CONTRADICCIONES

Entre los países que votaron en contra se encuentra nada menos que Estados Unidos, Israel, República Checa, Polonia y Hungría. El argumento más recurrente para rechazar el proyecto que se había tratado el 10 de diciembre pasado en Marruecos y que fue sometido esta semana a votación, es que perderán soberanía para definir políticas migratorias nacionales.

Desde el comienzo de su mandato, Donald Trump se mostró contrario a recibir inmigrantes. En el 2017 “por razones de seguridad” tomó una polémica decisión que fue prohibir el ingreso de personas de siete países: Siria, Irak, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen. Estos últimos meses, otro de los episodios tuvo que ver con la caravana centroamericana que intenta llegar al país del norte, donde el Presidente ya adelantó su fuerte rechazo a que ingresen al país.

Argelia, Australia, Bulgaria, Italia, Austria, Letonia, Libia, Liechtenstein, Rumania, Suiza, Singapur y Chile se abstuvieron. El país trasandino, aliado histórico de Estados Unidos, junto con República Dominicana, que no asistió a la votación, son los únicos dos estados latinoamericanos que tomaron esa decisión. Pero a ellos acaba de sumarse Brasil. Jair Bolsonaro ya afirmó, en consonancia con sus posturas conservadoras, que su país no formará parte del pacto que busca brindar mayores garantías para las personas que deciden irse de su lugar de nacimiento.

El abogado marroquí, Sabri Lhou, asegura que muchos de los países que se niegan a recibir inmigrantes han sido tristemente consecuentes: tampoco habían firmado los anteriores pactos que garantizaban derechos a los grupos vulnerables.

“Los países que rechazaron el pacto consideran que limita sus voluntades en sus propias políticas de control de fronteras y la efectividad de sus leyes nacionales en la lucha contra la migración irregular y la regulación de la entrada y residencia de migrantes, ellos creen en la migración seleccionada. Este rechazo no es nuevo, estos países no firmaron la Convención sobre los derechos y libertades de los migrantes y sus familiares adoptada desde 1990”, explica en diálogo con La Vanguardia Digital el abogado marroquí, Sabri Lhou, experto en Derecho Internacional y migraciones sobre el acuerdo global.

¿QUÉ PROPONE?

El acuerdo que se viene trabajando desde el 2016, consta de 23 objetivos. Según señalaron desde la ONU, entre las metas hay alguna “genéricas” acerca de la cooperación para abordar los motivos por los cuales las personas se van de su país, pero también emite pedidos de trabajo conjunto concretos en lo que respecta a la trata de personas y evitar la separación de las familias (como sucedió en Estados Unidos), que son dos situaciones recurrentes que atraviesan quienes deciden irse de su país.

En este proyecto global intergubernamental pero no vinculante, también se propone que las detenciones se realicen solo en casos excepcionales y pide reconocer a los migrantes irregulares el derecho a la salud y educación. Otro de los principales puntos tiene que ver con el compromiso de mejorar la cooperación para salvar vidas, que en muchos casos quedó expuesta cómo los guardias costeros dejaron morir ahogados a las personas que en pequeñas y precarias barcazas iban en la búsqueda de un destino que le brinde las oportunidades que no habían recibido en sus propias naciones.

Entre los objetivos, también se estableció que el país de destino que recibe a los inmigrantes garantice un regreso “seguro” y “digno” a quienes son deportados.

Entre los objetivos, también se estableció que el país de destino que recibe a los inmigrantes garantice un regreso “seguro” y “digno” a quienes son deportados, y que realice excepciones para quienes realmente tienen un riesgo de muerte si regresan a sus hogares.

“El pacto busca reorganizar la ecuación migratoria y eliminarla de su carácter interestatal entre los países de origen, tránsito y recepción, y restablecerla sobre la base del principio de cooperación entre ellos para combatir la migración irregular y facilitar la inclusión de los derechos de los migrantes”, afirma el abogado marroquí Lhou, quien señaló que pese a ser no vinculante, el acuerdo es “un cambio cualitativo” de la Declaración Universal de los Derechos Humanos con respecto al migrante.

LA DERECHA AL PODER

La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos -con su consabida retórica antiinmigrante- habilitó el camino para que líderes políticos como el mandatario de Filipinas, Rodrigo Duterte, o el propio Jair Bolsonaro, expresaran discursos con una marcada tendencia xenófoba, que hasta ese momento no se animaban a expresarlo con tal tranquilidad. Y peor aún, que discursos de esas características recibieran un fuerte apoyo popular, como se está viendo en Europa con el crecimiento de partidos de ultraderecha.

En Italia de la mano del ministro del Interior, Matteo Salvini, conocido por sus dichos contra los inmigrantes a quienes denomina como los “nuevos esclavos”, crece la popularidad de la ultraderecha en apoyo a su partido, la Liga Norte. Situaciones similares se dan con el crecimiento de Alternativa para Alemania en ese país, o del Partido de la Libertad de Austria (FPÖ) en Austria o Vox en España, entre otros.

Uno de los más recientes casos que exponen el poder que ostenta la ultraderecha fue la renuncia esta semana del primer ministro de Bélgica, Charles Michel. El pasado 9 de diciembre, en las vísperas del apoyo al Pacto migratorio, el partido NVA de los independentistas flamencos se retiraron de la coalición, debido a que el premier había adelantado su apoyo al acuerdo de la ONU, en contra del pedido de la extrema derecha.

La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos – con su consabida retórica antiinmigrante- habilitó el camino para que líderes políticos como el mandatario de Filipinas, Rodrigo Duterte, o el propio Jair Bolsonaro, expresaran discursos con una marcada tendencia xenófoba.

SITUACIÓN

En el 2017, de acuerdo a los datos de la ONU, 258 millones de personas emigraron de su país de origen. En el 2000, la cifra era de 173 millones. Mientras que algunos eligen cambiar de territorio, otros se ven forzados a hacerlo por situaciones económicas o bélicas, el año pasado 68 millones fueron desplazados por la fuerza, 25 millones como refugiados, 3 millones de asilo, y 40 millones desplazados de manera interna.

Por continente, Asia con el 31% es el que más recibe población de migrantes, en su mayoría de países vecinos de la región, Europa un 30%, América el 26%, mientras que África el 10%, y Oceanía el 3%.

El crecimiento de la derecha en Europa y la posición de Trump no genera un buen auspicio para el pacto que además es no vinculante. Si bien la foto de Alan Kurdi, el nene muerto en las costas turcas que conmovió a todo el mundo, todo indica que será una imagen que seguiremos viendo.

 

Leticia Martínez

Leticia Martínez

Periodista. Se especializa en política internacional. Su twitter es @aletimartinez

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