América Latina se une para salvar al yaguareté

El denominado “Plan Jaguar 2030” busca enfrentar las amenazas, como la reducción del hábitat y la caza ilegal, de este gran felino habita en 18 países de Latinoamérica, desde México a Argentina.

El felino más grande de América Latina, el jaguar o yaguareté, como se lo conoce en la Argentina (Panthera onca), enfrenta una situación crítica. Su población, que habita aún en 18 países de la región, está desapareciendo principalmente por la reducción de su hábitat, la caza ilegal destinada al comercio de sus colmillos y pieles, y el conflicto con las personas establecidas en lugares cercanos a sus territorios. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), esta especie ya ha desaparecido en El Salvador y Uruguay, y corre peligro en las otras naciones de la región.

Ante este panorama, catorce países acaban de presentar una propuesta conjunta para salvar al felino latinoamericano. Se trata del “Plan Jaguar 2030: plan regional para la Conservación del felino más grande del continente y sus ecosistemas”, que se ha convertido en la hoja de ruta para asegurar la supervivencia de esta especie.

Esta iniciativa cuenta con un enfoque regional y abrirá un nuevo camino para fortalecer la cooperación internacional y la concientización sobre las iniciativas de protección del jaguar, incluyendo aquellas que mitigan el conflicto entre humanos y jaguar, conectan y protegen los hábitats del felino y estimulan oportunidades de desarrollo sustentable, como el ecoturismo, apoyando el bienestar de las comunidades locales y pueblos indígenas que coexisten con él.

“Quedan apenas unos 220 yaguaretés cuando antes se contaban por miles” (Manuel Jaramillo, de Fundación Vida Silvestre).

El Plan describe cuatro líneas de trabajo para la conservación del yaguareté: 1) coordinación integral para apoyar la protección y conectividad y escalar esfuerzos, aumentando la ambición; 2) desarrollo e implementación de las estrategias a nivel nacional y el mejoramiento de las contribuciones a los proyectos transfronterizos; 3) ampliación de modelos de desarrollo sustentables que integran la conservación en los corredores del felino; y 4) mejoramiento de la sostenibilidad financiera de sistemas y acciones dirigidos a su conservación y la de sus ecosistemas.

Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre Argentina, comenta al respecto: “El yaguareté o jaguar requiere de acciones puntuales y urgentes. Su situación en nuestro país ha llevado a que queden apenas unos 220 individuos cuando antes se contaban por miles. Acciones como ésta en la que los gobiernos asumen su compromiso con la especie, nos permiten saber que estamos orientando bien los esfuerzos de conservación, y al mismo tiempo nos llevan a reforzar y redoblar nuestro trabajo para poder sacar a la especie del riesgo de extinción y alcanzar así una población estable y creciente de yaguaretés. Es fundamental que podamos asegurar que las subpoblaciones de yaguareté de nuestro país se mantengan y aumenten su cantidad de individuos para asegurar su viabilidad”.

Catorce de los dieciocho estados del área de distribución del jaguar en América Latina se han comprometido a salvar a la especie, los que suscribieron el acuerdo son Argentina, Belice, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guyana, Nicaragua, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Surinam y Perú. Bolivia y Honduras estuvieron presentes en la COP 14 pero no han suscrito oficialmente el Plan Jaguar 2030.

UN CAMINO PARA SALVAR AL JAGUAR

María José Villanueva, directora de conservación de World Wildlife Fund (WWF) México, señala que las cuatro líneas de trabajo del plan buscan enfocarse en las principales amenazas del felino. La pérdida del hábitat es una de ellas, debido a la gran fragmentación que han sufrido sus territorios en toda Latinoamérica. Villanueva comenta que actualmente el 85 % de los jaguares que habitan en América Latina se encuentran en la Amazonía. En el resto, la reducción de su hábitat a la mitad está ocasionando serios problemas en su conectividad.

Por eso es urgente trabajar en la identificación de los 30 paisajes prioritarios de conservación. Si bien aún no están definidos, explica la especialista, sí han avanzado los países en determinar qué áreas de protección existen para la especie en sus territorios. La buena noticia es que algunas de estas áreas incluso ya están conectadas entre sí y con diversos métodos e instrumentos utilizados para conservar al jaguar y su hábitat.

Catorce países acaban de presentar una propuesta conjunta para salvar al felino latinoamericano.

Otra amenaza que se debe enfrentar es la coexistencia entre el jaguar y los sistemas productivos, sobre todo, el fuerte impacto del sector ganadero y agrícola. “Las personas matan a estos animales por miedo de que se coman sus vacas. Necesitamos sensibilizar a la población”, dice Villanueva.

Pero también está presente la gran amenaza del comercio ilegal de sus partes como ocurre en Bolivia, Guyana, Belice y Surinam, entre otros países. “El mercado global de tráfico de especies es muy grande y al parecer, los jaguares se venden en los países asiáticos como si fueran tigres. Se tiene que controlar, porque el problema está escalando”.

Los acuerdos a nivel regional reconocen que a la conservación del jaguar y sus hábitats se suman a los esfuerzos para administrar los recursos naturales, fortalecer los medios de vida de la comunidad y contribuir al logro de los objetivos de desarrollo sostenible.

Necesitamos ver más allá de la especie para poder salvarla.

En base a Mongabay Latam / Fundación Vida Silvestre Argentina

Puede ver el Plan Jaguar2030 haciendo click aquí – https://d2ouvy59p0dg6k.cloudfront.net/downloads/cbd_cop14_jaguar_brief_espanol.pdf

Mario Rovina

Mario Rovina

Guardaparque egresado de la Universidad Nacional de Misiones. Fotografo de aves y especialista en ambiente. Integra la Cooperativa de Comunicadores El Miércoles.

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