" /> El abrazo colectivo es la victoria – La Vanguardia Digital | La Vanguardia Digital

El abrazo colectivo es la victoria

“Actrices argentinas” hizo pública ayer una denuncia por violación contra el actor Juan Darthés, pero fue mucho más que eso. Bajo el lema “Mirá como nos ponemos” expusieron la violencia machista en su medio y más allá de él, la sororidad como bandera frente a la desigualdad. Un abrazo colectivo para terminar con el silencio y la impunidad. 

El teatro estaba lleno de gente, éramos muchos los presentes que compartimos los nervios de la inminencia. Ahí estamos, en el Multiteatro de calle Corrientes, Capital Federal, aguardando el comunicado de las actrices argentinas, este colectivo -“la colectiva” como ellas la llaman- que se inició en los albores de la discusión del tratamiento en el Congreso cuando fue la discusión por el aborto legal, seguro y gratuito.

Es Luciana Peker las que nos da la información: fue cuando la actriz Dolores Fonzi decidió armar un grupo de whatsapp. Conozco la sensación de organizarse. Las periodistas también sentimos esa misma necesidad, la de unirnos, de ser responsables en dar la información, de tener una perspectiva de género. De ser nosotras las protagonistas en hacer conocer nuestros reclamos, ser las protagonistas y que ya nadie hable por nosotras.

Ese grupo fue creciendo y atravesó la Ciudad de Buenos Aires para ser un chat de miles de mujeres de todo el país, organizadas, juntas, en un grito unívoco que denuncia el hartazgo. La premisa básica: el sentimiento puro de entender que así nos pueden ver. De tener la convicción de que nunca más los abusadores tendrán la comodidad de nuestro silencio.

La premisa básica: el sentimiento puro de entender que así nos pueden ver. De tener la convicción de que nunca más los abusadores tendrán la comodidad de nuestro silencio.

Ahí estaban ellas, en el escenario. Algunas las conocemos de verlas en novelas, en videoclips, en series. Otras del under, tal vez no tan conocidas. Todas con el pañuelo verde, acompañando. Si hay algo que el feminismo nos enseñó es que la fuerza colectiva puede mover montañas, lo puede, yo lo vi.

Entre las presentes está también miembros del movimiento feministas, las históricas. Nina Brugo, con sus joviales 75 años saluda a todas, se abraza con jóvenes que le piden una selfie a las que ella amablemente accede, como una rockstar no pierde la sonrisa y agradece estar viviendo este tiempo.

En el escenario que, tal vez, tantas de ellas pisaron. Las tablas, ese lugar tan familiar donde alguna vez mostraron su arte, fue el lugar elegido.

Si bien el hermetismo había sido respetado por los periodistas, el rumor se acrecentaba sobre todo después de que la abogada Ana Rosenfeld, que defendía a Juan Darthes, renunciara horas antes del anuncio. Las actrices, cautas, habían realizado consultas a diversas abogadas feministas para prever cualquier contratiempo y, con estas precauciones, poder hacer todo de la manera correcta.

Pasadas las 19 horas, la conferencia se inició, las actrices leyeron primero un documento de firma colectiva, allí la denuncia tuvo nombre y apellido: el actor Juan Darthés fue denunciado penalmente por violación a la actriz Thelma Fardín. Ella sufrió un abuso cuando tenía 16 años y ambos trabajaban en la tira Patito Feo, que se veía por entonces en Canal 13.

Thelma no estaba sola ya, a su lado estaban las actrices más reconocidas de la Argentina (más de 50) y a través de un video rememoró ese episodio tan violento que pasó en su adolescencia, nos hizo llorar a todos en la sala. Lloró ella y lloramos todas. Ahí, en ese teatro, en esas tablas, todas sentimos su dolor, era el nuestro también. Dolor por tanto silencio, pero también con la convicción que romper con ese pacto de miedo, de pensar que ya no hay impunidad.

“Durante 9 años lo anulé para poder seguir hasta que escuché a otra compañera acusar a la misma persona y eso fue un cachetazo”, dijo, mirando a cámara. “Tenía 16 años, era una nena. 45 años tenía él”. Contó que estaban de gira con el elenco en un hotel en Nicaragua, que Juan Darthés comenzó comenzó a besarle el cuello y que ella le dijo que no.

“Me agarró la mano y me hizo que lo tocara para que sintiera su erección. Me dijo ‘mirá como me ponés’. Me tiró en la cama, me corrió el shorcito y empezó a practicarme sexo oral. Yo seguía diciendo que no y me metió los dedos. Le dije ‘tus hijos tienen mi edad’, pero no le importó. Se subió encima mío y me penetró”. Palabras fuertes, un hecho traumático, mucho dolor contenido, mucho miedo, ese de hacerte sentir mínima, sola, ausente.

En su relato, Thelma cuenta una frase “Mirá como me ponés”. La misma frase que otras actrices, Ana Coacci y Natalia Juncos escucharon años después.

La violación, continuó Thelma Fardín, finalizó porque alguien tocó la puerta para darle una tarjeta a Darthés y ella pudo aprovechar ese instante para salir de la habitación. Y dijo que gracias a que otras chicas abusadas por él pudieron hablar antes, ella se animó. Cuando el video terminó y las luces se encendieron, las actrices lloraban.

Alguien del público le gritó “¡Te creemos, te queremos!”, sus compañeras la abrazaron, la gente que presenciaba la conferencia se abrazaba, yo me abracé con una colega también, todas de alguna manera, también sanamos en ese momento.

Ahí, en ese teatro, en esas tablas, todas sentimos su dolor, era el nuestro también. Dolor por tanto silencio, pero también con la convicción que romper con ese pacto de miedo, de pensar que ya no hay impunidad.

La denuncia fue realizada previamente en el país donde los hechos tuvieron lugar, Nicaragua. La misma se concretó en la Unidad especializada de delitos contra la violencia de género del ministerio Público de Nicaragua.

En Nicaragua, la pena por una violación a una persona mayor 15 años o más es de 8 a 12 años de prisión. Puede aumentar hasta los 15 años en caso de haber agravantes.

El documento leído en la conferencia dejó en claro la indefensión que sufren las actrices. “Según una encuesta reciente de SAGAI (Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes), el 66% de las intérpretes afirmó haber sido víctima de algún tipo de acoso y/ o abuso sexual en el ejercicio de la profesión. Se parece más a una norma que a una excepción. Porque, ¿a quién vamos a denunciar? ¿Al jefe de casting? ¿Al dueño de la productora? ¿Al director de la obra o la película? ¿Al maestro de teatro?”, leyó la actriz Anabel Cherubito, mientras leía su voz temblaba. Pienso si un colectivo de mujeres tan visibles está tan desprotegido, ¿cómo será en otros ámbitos laborales? ¿Cuán expuestas estamos a situaciones de abuso que naturalizamos? ¿Habrá alguna compañera que también sufrió un abuso y jamás se animó a contar?

Muriel Santa Ana, cuya valentía ya es conocida por haber relatado en primera persona en el Congreso de la Nación lo que fue practicarse un aborto clandestino, la misma que pidió por este derecho meses atrás, fue la que terminó la lectura: “Frente al ‘mirá cómo me ponés’ nosotras decimos ‘mirá cómo nos ponemos’: nos ponemos fuertes, unidas. Frente a tu violencia y tu impunidad, estamos juntas”.

“Esto marca un antecedente, estamos unidas. No queremos vivir mas soportando situaciones insoportables. No queremos más abuso. Entonces estar unidas y poder apoyarnos y saber que nos tenemos es fundamental y abre la puerta para que otras chicas que vivieron algo así se animen. El proceso de llegar a este día llevo su tiempo y fue tomado con mucha seriedad y mucha escucha, mucha amor y sororidad” enfatiza la dramaturga Mariela Asensio. Mientras la veo y escucho sus palabras, no dejo de emocionarme, es más fuerte que yo.

El episodio de hoy fue un quiebre en la sociedad argentina, después de la denuncia, las redes estallaron y con ese hashtag miles de jóvenes denunciaron haber sufrido un abuso. Los mensajes entre amigas abundaron, emocionadas de sentir una especie de libertad, de no callarse más.

El episodio de hoy fue un quiebre en la sociedad argentina, después de la denuncia, las redes estallaron y con ese hashtag miles de jóvenes denunciaron haber sufrido un abuso.

Permítanme discrepar con los medios hegemónicos, no fue el #MeeToo argentino como lo quisieron describir algunos medios, comparándolo con la expresión que se hizo popular  en Estados Unidos, cuando la actriz Alyssa Milano la utilizó en Twitter en forma de hashtag para enmarcar las denuncias contra el productor hollywoodense Harvey Weinstein en 2017 por abuso sexual e intento de violación. Cientos de actrices apoyaron a Milano, como también se sumaron millones de testimonios de mujeres de todas partes del mundo, quienes contaron sus propias experiencias de acoso sexual.

Lo que se vivió el martes 11 de diciembre fue un capítulo más, superador del feminismo local. Ese movimiento que creó el #NiUnaMenos en el año 2015. El mismo que denunció abusos con el #YaNonosCallamosMas, el mismo que realizó el primer paro de mujeres. El que pasó horas de vigilia en todo el país aguardando bajo el frío y la interperie las sesiones del 13 de junio y el 8 de agosto en el Congreso pidiendo por el aborto legal, seguro y gratuito, es la revolución de las hijas. La que deja de demonizar el deseo femenino, la que se planta frente a la justicia patriarcal frente a un fallo como el de Lucía Pérez, la joven asesinada en Mar del Plata y cuyos femicidas fueron absueltos. Un movimiento tan potente que nos une en comunión a todas las mujeres y disidencias sexuales. Las que siguen saliendo en la calle, las que sabe con convicción que la organización, a pesar de las diferencias es la única manera de soportar los dolores y las injusticias que se viven por estar en un sistema patriarcal.

Arriba el feminismo que va a vencer, va a vencer. Porque ahora que estamos unidas y juntas nos ven a todas.

Lula Gonzalez

Lula Gonzalez

Es periodista. Nació en Salta y vive en Buenos Aires. Cursó estudios de periodismo en ETER, escuela de comunicación.

Sin Comentarios

No se permiten comentarios