El PS convoca a una alternativa progresista

Días atrás se reunieron el Comité Ejecutivo Nacional y el Consejo Federal del Partido Socialista bajo la presidencia de Antonio Bonfatti. Entre otras resoluciones, dieron a conocer un documento que sintetiza la mirada del socialismo ante la coyuntura, el diagnóstico del gobierno de Cambiemos y la propuesta para salir adelante. A continuación se reproduce el texto titulado “El socialismo en la construcción de una alternativa progresista para la Argentina”.

A días de cumplir su tercer año al frente del Gobierno Nacional, la coalición nucleada en Cambiemos ha demostrado su incapacidad para solucionar los problemas que aquejan a la mayoría del pueblo argentino. La restauración del modelo económico y social neoliberal ha agravado los problemas estructurales de la Argentina, consecuencia del cual millones de ciudadanos son expulsados a la marginalidad. Trabajadores y jubilados ven día a día perder su poder adquisitivo y las pymes de la ciudad y del campo enfrentan procesos de crisis. La esencia del modelo es la extraordinaria transferencia de recursos hacia los sectores más ricos y concentrados de la sociedad, profundizando a niveles sin precedentes la desigualdad.

En ese sentido, los indicadores económicos señalan con claridad la magnitud de la situación: la escandalosa devaluación de más del 100% en el último año del peso argentino, una inflación acumulada del 48% en 12 meses que se acelera y superará ampliamente la marca de las últimas décadas, culminando en diciembre con una caída por encima del 1% del PBI.

“La restauración del modelo neoliberal agrava los problemas estructurales de la Argentina”.

El pronóstico para 2019 es poco alentador. La caída de los salarios de los argentinos que en este año fue del 17% promedio, continuará. Párrafo aparte merece el brutal endeudamiento al que nos ha llevado el Gobierno Nacional, hipotecando no solo activos del presente, sino primordialmente del futuro, siguiendo expresamente las imposiciones del Fondo Monetario Internacional, en evidente desmedro de la soberanía nacional.

Nos encontramos con un país que ha aumentado significativamente la desigualdad, con millones de excluidos que se incrementan año a año, y una crisis social presente y proyectada a futuro. El Presupuesto para 2019 muestra con claridad la decisión del gobierno de Cambiemos de recortar áreas claves para el desarrollo humano como educación, salud y ciencia y tecnología, así como a los programas destinados a los sectores más vulnerables como discapacidad y tercera edad. Otra muestra de la decisión de achicar el Estado se manifiesta claramente en los intentos de reforma previsional y la venta de activos públicos.

El Gobierno de Mauricio Macri también incumplió con las promesas de transparencia, mejora institucional y federalismo. Nada ha hecho por garantizar la independencia de los poderes, transparentar el financiamiento de los partidos políticos y terminar con el reparto discrecional de los fondos públicos. Las denuncias por aportantes falsos a la campaña de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires, que derivaron en una causa judicial, muestra cómo esta coalición repite las peores prácticas de la “vieja política”.

En estos días se cumplen 35 años de la recuperación de la democracia, hecho trascendente para la historia institucional del pueblo argentino, pero, al mismo tiempo, la situación social antes descripta nos demuestra que los distintos gobiernos surgidos del voto popular no encontraron el camino para solucionar los grandes problemas del país. Así sucedió con los doce años del gobierno anterior a Cambiemos, el que a pesar de contar con un contexto económico favorable a principio de este siglo, no logró revertir los problemas estructurales de desigualdad, al tiempo que estuvo cruzado por una escandalosa corrupción, lo que derivó en que un sector importante de la ciudadanía los castigara en las urnas en 2015.

“La Argentina necesita una alternativa amplia y plural, dispuesta a tomar con una mirada progresista del siglo XXI la agenda que nos permita solucionar nuestros principales problemas”.

Desde el socialismo observamos con preocupación que las consecuencias socioeconómicas creadas por el actual modelo desemboquen en un proceso que aliente posiciones políticas extremas, autoritarias y xenófobas, como ha ocurrido en la hermana República del Brasil recientemente. Ante esta coyuntura, los y las socialistas estamos convencidos de que Argentina necesita una alternativa amplia y plural, dispuesta a tomar con una mirada progresista del siglo XXI la agenda que nos permita solucionar nuestros principales problemas.

Debemos animarnos a un nuevo modelo económico, que ponga el acento en la producción y el trabajo, que genere inclusión y cuidado ambiental. La Argentina debe ir hacia una reforma impositiva estructural y terminar con la infame ley de entidades financieras impuesta por Alfredo Martínez de Hoz en la última dictadura cívico militar. Una reforma que imponga gravámenes a la riqueza y el capital, por encima de los impuestos al consumo y los ingresos por trabajo.

Debemos tomar las oportunidades que nos dan las nuevas tecnologías, yendo a una nueva matriz energética amigable y sustentable; a nuevos esquemas de transporte y comunicación. En definitiva, una relación distinta de la producción y el consumo, preservando el medio ambiente, siendo capaces de reimpulsar la economía solidaria, generando empleo e inclusión, apuntalando el cooperativismo y el mutualismo, y defendiendo los derechos humanos. Esto solo es posible con salud, educación e infraestructura que incluyan y garanticen derechos, que reivindique la lucha del movimiento de mujeres, del colectivo de la diversidad sexual y de las etnias, con un sistema institucional transparente y comprometido con la ejemplaridad ética en sus dirigentes.

Conscientes de la complejidad de la situación que vivimos, es momento para avanzar en la construcción de una alternativa de futuro para nuestro país, convencidos de que son las fuerzas progresistas y populares las que deben encontrarse y fijar una agenda común, rescatando nuestras experiencias ejecutivas y legislativas a lo largo del país y, claro está, de los gobiernos insignia de Rosario y de la provincia de Santa Fe. Estos demuestran que es posible gobernar y gestionar un Estado desde el progresismo en la Argentina, garantizando derechos e inclusión a las mayorías, sin ajuste ni corrupción.

“Rosario y Santa Fe demuestran que es posible gobernar garantizando derechos e inclusión sin ajuste ni corrupción”.

Ha llegado la hora a la Argentina del encuentro y la construcción colectiva entre quienes compartimos la agenda progresista y popular, abriendo el diálogo tanto a partidos políticos afines como a quienes llevan adelante esta agenda desde distintas esferas de nuestra sociedad, como el movimiento feminista, las organizaciones de trabajadores, las asociaciones de pequeños y medianos empresarios, y demás organizaciones de la sociedad civil.

Desde el socialismo estamos convencidos de la necesidad imperiosa de trabajar para terminar con el actual modelo de exclusión, que al mismo tiempo deje atrás las experiencias frustradas por la corrupción y la intolerancia, y desde el presente sentemos las bases para construir un proyecto para Argentina con el protagonismo de las juventudes, las mujeres, las y los trabajadores con un horizonte común de igualdad y solidaridad.

Buenos Aires, 10 de noviembre de 2018

 

Redacción de La Vanguardia

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