El Ucumar y los últimos osos

Un grupo de científicos iniciará una nueva investigación en busca del oso de anteojos, el más austral del planeta, que engendró la leyenda del Ucumar.

De acuerdo al programa de estudio dado a conocer por el Proyecto Juco-Proyecto Binacional Yaguajuco (Bolivia-Argentina), el grupo estará integrado por documentalistas, biólogos, parasitólogos e investigadores guías. Participarán Ramiro Zenteno, científico boliviano; Noelia Gómez, Miguel Acosta, Fernando Del Moral, investigadores argentinos, junto a asistentes científicos de campo. También con esta nueva expedición y campaña de trabajo de campo, se inicia un proyecto de filmación a cargo del director Gonzalo Saleme, en una de las áreas más inhóspitas de las selvas del Trópico de Capricornio en la cuenca alta del Río Bermejo.

“La expedición apunta, además, a documentar en imágenes una de las áreas más inhóspitas y menos conocidas de las selvas del Trópico de Capricornio, en la cuenca alta del Río Bermejo”, explicó el biólogo Fernando Del Moral, investigador asociado de la Fundación Azara.

Todos los esfuerzos apuntan a conocer cuál es la situación actual de los osos andinos, mediante técnicas moleculares y monitoreo de campo en la región más austral donde habita una especie de oso en el mundo, e investigar también cual es la situación de otras especies de carnívoros, inclusive la dinámica de algunas enfermedades en estado silvestre.

Los osos del sur podrían revelar los misterios sobre su historia evolutiva reciente.

“Trabajaremos en áreas que comenzamos a relevar dentro de Proyecto Juco, y otros que no tenían relevamientos previos. En el itinerario recorreremos lugares poco conocidos a los que hay que acceder a quebradas y roquedales mediante el uso de sogas”, concluyó Del Moral.

Un nuevo lote de equipo de monitoreo, entre estos, cámaras-trampas cebadas con atrayentes odoríferos serán establecidas en el área, previo relevamiento del lote de cámaras-trampas que estuvieran activadas durante estos últimos meses.

El avance en la investigación científica con técnicas moleculares de vanguardia está también entre las prioridades del grupo de investigación para monitorear a diversas especies de carnívoros silvestres, pero particularmente la dinámica poblacional de los osos más australes del mundo.

Recientemente, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), ha tenido que reconocer la presencia del oso andino en la Argentina.

Proyecto Juco-Proyecto Binacional Yaguajuco ha sido el promotor principal de esta actualización del conocimiento, ante los avances en la exploración de grandes áreas silvestres, y también en el rastreo molecular de los osos más australes del globo. El arduo trabajo de campo en los últimos años, como los análisis moleculares han permitido hasta la fecha identificar dos haplotipos (i.e., líneas maternas) de osos en el norte de la Argentina.

Esta información ha abierto nuevos campos de investigación que actualmente están en pleno desarrollo, entre estos, sentar una línea de base para la investigación y monitoreo de los osos australes, como así determinar aspectos de abundancia de individuos, flujo génico e incluso intentar explorar tópicos en el mapeo de los genes sobre historia evolutiva reciente y las potenciales adaptaciones del oso en un contexto de cambio climático.

EL MÁS AUSTRAL DEL MUNDO

El oso de anteojos o andino (Tremarctos ornatus) único úrsido de Suramérica, habita a lo largo de la Cordillera de los Andes, desde Venezuela hasta Argentina, desde desiertos costeros, bosques premontanos, montanos deciduos y siempreverdes, hasta páramos y puna. Sin embargo, poco se sabe sobre su distribución en el extremo sur.

Este enigmático oso ha dado indicios de habitar en la zona de las Yungas. Se trata de la especie que inspiró la leyenda del “Ucumar” y que también es conocida con los nombres de oso sudamericano, oso frontino, jukumari, ukuku y ucumari.

Estudios recientes han reportado pruebas indirectas fehacientes de su existencia actual en el país y en territorio salteño. Estas se obtuvieron a través de muestras biológicas, heces y pelos de las cuales se ha extraído ADN, aparte de las evidencias indirectas que existen, como ser las huellas.

La Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN) ha reconocido la presencia del oso en territorio argentino, aunque la densidad de la población de estos ejemplares es muy baja.

El oso andino es el segundo mamífero más grande de esta parte del continente. Los individuos tienen una cabeza redondeada y hocico más corto que el de otros úrsidos. Las orejas son redondeadas y pequeñas, y posee un cuello corto y grueso. De las 4 patas, las delanteras son más largas que las traseras; esto les permite trepar árboles. El pelaje es de color marrón o negro, y también puede ser rojizo. Como su nombre sugiere, cuenta con marcas de color claro en forma de anillos alrededor de los ojos, que se asemeja a unos anteojos y que en algunos casos se extienden hasta el cuello y el pecho. De hábitos diurnos, solitarios, son omnívoros, terrestres y trepadores, su alimentación es predominantemente vegetariana.

La Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN) ha reconocido la presencia del oso en territorio argentino, aunque la densidad de la población de estos ejemplares es muy baja.

Los osos del sur podrían revelarnos los misterios sobre su historia evolutiva reciente, teniendo en cuenta que el oso andino en sí, ha sido especie-testigo de los grandes cambios ambientales desde principios del Holoceno, y es el único oso viviente de un grupo diverso de osos extintos hacia finales del Pleistoceno en un contexto de cambio climático y extinciones masivas.

LA LEYENDA DEL UCUMAR

Este mito popular impera en el norte argentino, Perú, Bolivia, Ecuador y algunas regiones de Venezuela y Colombia. Adolfo Colombres en Seres sobrenaturales de la cultura popular argentina (1984), se refiere al Ucumar (en aymara “oso”) de la siguiente manera:

“También se lo conoce como Ucumarí, Jucumari y Ucumare. Es el hombre oso, al que se lo representa en distintos grados de hibridación: desde un oso de baja estatura, feo y peludo, con ligeros rasgos humanoides, hasta un hombre bestial, totalmente cubierto de pelos, larga barba y frente angosta. Al parecer, sería el mismo Jucumari de las zonas boscosas del Departamento de Chuquisaca (Bolivia) vinculado a su vez con mitos peruanos de antigua data. El Ucumar vive en cuevas, en el fondo de las quebradas, pero merodea los ríos y las vertientes, bañándose en ellos: es fácil por eso encontrar allí sus pisadas, similares a las de un oso. Según algunas versiones, además de fuerte es ágil, por lo que puede treparse a los árboles más altos. Según la leyenda, rapta mujeres y tiene hijos con ellas. Un relato recogido en Las Lomitas, Formosa, por Berta Vidal de Battini, dice que el Ucumar puede ser también hembra, y que en este caso rapta a los jóvenes. También roba niños. El Ucumar suele aparecer de improviso, aterrorizando al que lo ve. Si se  le grita, responde de lejos con voces humanas. Si los perros lo atacan, se defiende a garrotazos. Esta leyenda se ha difundido por todo el noroeste argentino”.

En la mitología precolombina el oso de anteojos era venerado y puede que de aquella época provengan algunos de los relatos sobre un oso de anteojos relacionado con las cuestiones sobrenaturales. Incluso existen petroglifos con representaciones del oso frontino en la iconografía precolombina.

 

En base a Pueblos Originarios.com / El Tribuno de Salta / Proyecto Juco / Osopedia

Foto de portada: Proyecto Juco

Mario Rovina

Mario Rovina

Guardaparque egresado de la Universidad Nacional de Misiones. Fotografo de aves y especialista en ambiente. Integra la Cooperativa de Comunicadores El Miércoles.

Sin Comentarios

No se permiten comentarios