¿Qué piensan los que no piensan como yo?

Sábado, 15 horas.  Desde diversos puntos del país, militantes en contra del proyecto de legalización del aborto se reunieron en el Obelisco. Los colectivos estacionados a lo largo de todas las avenidas cercanas al lugar hacen el tránsito más pesado. Muchos de ellos tienen identificaciones de municipios del conurbano bonaerense. Desde temprano el desfile de pancartas, fetos de cartón y banderitas estuvieron presentes. Crónica de un sábado celeste.

El sábado 4 de agosto, iglesias evangélicas y católicas llevaron adelante una convocatoria nacional, desde todo el país llegaron para marcar su postura en contra del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) de cara a su tratamiento en el Senado de la Nación el miércoles 8 de agosto. Con banderas de argentina, pañuelos celestes y con la consigna “Salvemos las dos vidas” miles se congregaron, con rezos y consignas diversas.

Parada en la Avenida 9 de julio, la Pastora Estela Machado del Ministerio “Amor que restaura” vino desde la provincia de Córdoba en colectivo. Usa una remera naranja que dice “Jesús” y sostiene una bandera argentina: “Este encuentro y el resultado en contra del proyecto es el fruto de todas nuestras oraciones. Venimos aquí desde diferentes lados, manifestándonos a favor de la vida”. Con respecto a su opinión respecto a las niñas que usan pañuelo verde, la religiosa exclama: “¡Son niñas con problemas no resueltos!, existe en esta rebeldía problemas no resueltos, tenemos que orar por ellas”.

Rosa, de la Asociación de Cristianos de la Policía de la misma provincia está preocupada y afirma que si el aborto se aprueba, “el Señor mirará con otros ojos a nuestro país”.

Se habla de la juventud, de la revolución de las hijas pero ¿existen jóvenes que se manifiesten en contra del aborto? Sí, muchos.

Desde numerosos puntos del conurbano bonaerense, muchas personas concurrieron a manifestarse. Bety, Mirta y Alejandra son catequistas de Lomas de Zamora y se acercaron al lugar, están emocionadas de participar y aseguran que, desde su lugar, trabajan en contener a jóvenes en situación de riesgo. Una de ellas sostiene un cartel hecho con cartulinas, es una bandera argentina, en el centro se ve la imagen de un feto celeste: “lo que se juega estos días es el respeto a la vida”.

Mirta considera que hoy por hoy la juventud no puede ver la magnitud de lo que se juega en la votación en el Senado y afirma que no toman conciencia. “Ellas están acá porque sus madres no las abortaron, todos sabemos que, clandestino o legal, lo mismo se mata. Nosotras queremos que los representantes voten a conciencia, es decir, que rechacen este proyecto”, dice emocionada, mientras la gente no cesa de pasar. De fondo, en un escenario, una banda de rock evangélico arenga y pide que no se rindan, que la batalla tiene que ganarse, que estén convencidos de que “están del lado del bien”.

Se habla de la juventud, de la revolución de las hijas pero ¿existen jóvenes que se manifiesten en contra del aborto? Sí, muchos. También una de las características del movimiento en contra del proyecto, es que son, proporcionalmente, muchos los varones que se manifiestan, afirmando que no se trata de una lucha de derechos individuales, sino de preservar la vida del “niño por nacer”.

Yamila tiene 23 años, es vendedora de pañuelos, “pero solo de los celestes ¡eh!…” aclara. Asegura que hay muchas chicas de su edad y de su barrio que están a favor del aborto legal, incluso menciona que su mejor amiga está a favor pero que evitan tocar el tema. “Yo creo que son unas ignorantes porque hacen sus cosas sin cuidarse”, dice mientras ofrece los pañuelos, la venta no ha sido muy buena pero espera repuntar mientras cae la tarde.

LOS OTROS PAÑUELOS

Los pañuelos celestes, cuenta Edgardo Krause de la ONG “Juventud para una Misión”, existen desde el año 2001, fueron utilizados por la asociación “Mujeres por una nación diferente”, cuyos miembros ayudaban en la plaza a las personas sin trabajo o en situación de calle. En ese momento decidieron identificarse de esa manera.

Este antecedente llevó a que los jóvenes evangélicos tomen el pañuelo como identificación cuando empezó la discusión en la Cámara de Diputados. “Una de las chicas diseñó el logo, el hashtag más usados por todos era #Salvemoslasdosvidas, ahí nos dimos cuenta que ese era nuestro lema. Fui uno de los primeros que empezó a comprar tela, a imprimirles el logo y los vendía a voluntad, con eso financiamos los viajes de las personas que venían del conurbano a las protestas, todo. Hoy llevamos confeccionados 15 mil pañuelos distribuidos por todo el país” afirma este joven oriundo de Ituzaingo que se convirtió en el referente de “los celestes”.

Un grito unívoco se apodera de todos: “Sí a la vida, señor presidente. No al aborto, lo pide la gente”.

Con la caída de la tarde uno de los grupos más aplaudidos da vuelta por el Obelisco, son los grupos de “Médicos por la vida”, la gente envuelta en banderas, con pintadas de tempera celeste se emocionan, los bendicen, otros se arrodillan en plena 9 de julio y empiezan a rezar.

Ellos, vestidos de blanco, afirman que buscan luchar con la vida. “No claudicaremos nuestro compromiso, nosotros tenemos que salvar la vida por nacer” afirma uno de ellos con lágrimas en los ojos.

Mientras caminan como abanderados de la causa, un grito unívoco se apodera de todos: “Sí a la vida, señor presidente. No al aborto, lo pide la gente”.

Lula Gonzalez

Lula Gonzalez

Es periodista. Nació en Salta y vive en Buenos Aires. Cursó estudios de periodismo en ETER, escuela de comunicación.

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