El problema no es de creencias sino de representación

En este texto expresamos la posición del colectivo de periodistas de La Vanguardia respecto a la votación del Partido Socialista sobre el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo. Por diversas razones instamos al legislador Luis Contigiani a votar a favor de la iniciativa.

La Vanguardia es un periódico de izquierda abierto, plural y democrático, vinculado históricamente al Partido Socialista de la Argentina y con la característica singular de ser parte de la Carta Orgánica de ese partido. Durante los últimos años se abrió con decisión a las corrientes del campo progresista, pero siempre siendo conscientes de esa singularidad. Quienes desarrollamos labores periodísticas en este medio nos sentimos representados –como parte activa o simpatizando– por el socialismo argentino. Algunos de nosotros tenemos, asimismo, creencias religiosas y practicamos nuestros credos con absoluta libertad, sin que ello signifique un problema con nuestro ideario político.

El Partido Socialista argentino lleva en su programa desde el año 2002 la despenalización y legalización del aborto, así como el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, sin que jamás haya habido una sola propuesta de afiliado o afiliada alguna de modificar esa posición (pueden leerse esos puntos en el siguiente vínculo: Programa, Título III, punto 2).

Hoy la Argentina vive momentos decisivos: al fin, después de una lucha prolongada, el Congreso de la Nación debate la posibilidad de legalizar el aborto, transcurridas más de tres décadas de democracia. Somos conscientes de que para muchas personas no se trata de un tema sencillo: involucra debates éticos y de derechos, así como la neutralidad activa del Estado y una problemática de salud pública, pero hay quienes solo pueden abordarlo desde sus convicciones personales. Lo entendemos. Así lo hemos intentado encarar en numerosas notas sobre el particular en nuestro sitio.

También sabemos que en el debate sobre el aborto ha habido posiciones contrapuestas dentro de las izquierdas, porque el pensamiento de izquierda no proviene de forma homogénea y monolítica de una sola corriente filosófica. Lo mismo ocurre con muchas otras cuestiones, en las que las izquierdas presentan miradas disímiles. Sin embargo, creemos que no puede enmarcarse en esos debates la polémica surgida entre los y las socialistas, en relación al voto del diputado Luis Contigiani ante el proyecto de despenalización del aborto (apoyado por los representantes del PS en cada una de las ocasiones en que se presentó).

Nos parece que no es pertinente discutir los argumentos y razones por las que ha decidido votar contra el proyecto presentado. El compañero parece haber asumido que, por sus creencias religiosas, no puede votar de otra manera. De modo que no se trata de racionalidad argumentativa, aunque se la desee presentar así en algunas publicaciones.

A quienes hacemos La Vanguardia nos apena esta decisión, como –creemos– a todas las personas de izquierda democrática de este país, que miran con asombro cómo el único representante socialista se apresta a votar en contra de una posición histórica del Partido al que –podemos decirlo con idéntico énfasis– representa admirablemente en otros temas en los que se ha expresado en la Cámara y a través de sus proyectos. Por eso todo lo escrito aquí es desde el afecto y el respeto a Luis Contigiani.

Una cuestión que es imprescindible incorporar en el abordaje de este asunto es el hecho de que Luis Contigiani, aunque no proviene de las filas del Partido Socialista, fue electo a propuesta del PS en el marco del Frente Progresista de Santa Fe, esa extraordinaria y singular experiencia política que le da al país la única expresión de izquierda democrática en un gobierno provincial, con tres gestiones y una serie de logros que no reseñaremos aquí, pero que incluyen políticas ejemplares en relación con los tres puntos del Programa del PS antes reseñados: la aplicación de la educación sexual integral, el acceso a métodos anticonceptivos y la aplicación del Protocolo de Interrupción Legal del Embarazo, tal como lo expresó Gabriela Sosa, subsecretaria de Políticas de Género de la Provincia de Santa Fe, al exponer a comienzos de mayo en el debate parlamentario (ver link: La experiencia de Santa Fe).

Para nosotros no debe existir conflicto ético en este tema, dado que cuando se es parte de un colectivo democrático, la colisión entre creencias religiosas individuales –en muchos otros aspectos compatibles con las ideas socialistas–, por un lado, con la propuesta programática de un espacio político por el otro, no se resuelve por la decisión individual. En su larga historia, los socialistas siempre consideraron que las bancas son de todo el partido, y no de quien eventualmente la ocupa. Por ende, si hay colisión entre la convicción personal y el programa aprobado y defendido por las y los socialistas, la balanza debe inclinarse hacia éste.

Si hay colisión entre la convicción personal y el programa aprobado y defendido por las y los socialistas, la balanza debe inclinarse hacia éste. 

Estamos convencidos de que estas reflexiones y perspectivas son válidas porque las políticas aplicadas en Santa Fe antes mencionadas no son solo del Partido Socialista, sino de todo el Frente Progresista, es decir, del gobierno al que Contigiani representa en el Congreso y del que anteriormente fue ministro. En otras palabras: el diputado Luis Contigiani ocupa una banca representando al Frente Progresista de Santa Fe –fuerza que impulsa esas políticas– y al Partido Socialista, ambos espacios políticos laicos en un ámbito igualmente público y laico. Representa, aunque no lo integre, a un partido con una posición histórica. Por lo tanto, el problema no es de creencias sino de representación. Representar a un partido no es representar solamente las posiciones que se comparten personalmente, ni es representar a una entidad ideal, de existencia jurídica pero no material. Representar a un partido o a un Frente es representar a las personas que los integran, y a las políticas que desarrollan consensuadamente.

Luis Contigiani representa, aunque no lo integre, a un partido con una posición histórica. Por lo tanto, el problema no es de creencias sino de representación.

Sería diferente si se tratara de un tema no previsto por el Programa. Y aún en ese caso, las y los socialistas deberían prever formas deliberativas, participativas, democráticas, que en la era de la tecnología de las comunicaciones, podría resolverse de manera eficaz y transparente, con una consulta a cada persona afiliada para que se exprese. Ya es hora de que aprovechemos “este tiempo inverosímil, que provee los medios materiales para realizar las utopías más generosas del pasado”, como decía Salvador Allende.

Por todo esto, quienes hacemos La Vanguardia consideramos que el voto del diputado Contigiani debe respetar el Programa socialista, aunque él no forme parte de ese partido, y por ende debe ser favorable a la legalización del aborto.

Redacción de La Vanguardia

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