Franco Torchia: El Cupido que se dio cuenta que no se puede vivir del amor

Un programa de radio, un show, un manifiesto de honestidad brutal, del ser y estar orgulloso, de la disidencia en su mayor expresión. De eso se trata el programa de Franco Torchia “No se puede vivir del amor” que se emite diariamente, desde el año 2013, por Radio Ciudad (AM 1110), el programa está en su sexta temporada y se ha convertido en una referencia y una voz de la comunidad LGBT.

Dos horas antes de la medianoche, la producción general, a cargo de Romina Perkins, ajusta detalles para el show. Por los pasillos del estudio vibra la adrenalina de los minutos previos. La confirmación de los invitados, los cambios de último momento, todo. El conductor ,sigue el paso a paso de todo y dialoga con La Vanguardia sobre de que va la propuesta.

A las doce y cuarto, como casi todos los días desde hace seis años, la señal de aire dentro del estudio se prende y la efervescencia no para, al menos por dos horas. Un show sobre la diversidad sexual rompe esquemas y barre con cuanto prejuicio exista. El responsable de todo esto es Torchia, un ex Cupido que ahora sabe que “No se puede vivir del amor”.

El nombre no es azaroso, el nombre es una suerte de burla al amor romantico per se “Durante fines del 2012, cuando estaba pensando en el nombre del programa y gracias a una amiga leí el libro de Eva Illouz “Porque duele el amor” pero además uno de los datos que me llamó la atención una estadística que leí donde decía que el 50% de las personas en Buenos Aires vive sola. También es una relativización de los mitos del amor romántico. Creo que en buena medida somos productos de esto, asociada a la pareja, al concubinato. Del amor y solo del amor no podemos vivir, no solo en términos material sino también en el  emocional”.

El programa de Torchia es una innovación total en la radiofonía argentina, ya que se trata del primer programa de diversidad sexual emitido desde una radio pública, como la Once Diez, de manera diaria. “Bienvenidos al primer show sexual, emocional y periodístico del mundo entero”, dice su conductor en la presentación. Y no se equivoca. El programa es reconocido a nivel mundial por estas características que con mucho orgullo, enuncia Torchia.

El programa de Torchia es una innovación total en la radiofonía argentina, ya que se trata del primer programa de diversidad sexual emitido desde una radio pública.

No se puede vivir del amor fue mutando de horarios y hoy es referencia en la medianoche porteña. Entre sus secciones cuentan con “Como me hice puto o trans” donde oyentes e invitados cuentan su experiencia en primera persona, los detalles y sin sabores y logros de su salida del clóset. “Recibimos muchísimas historias vinculadas a la diversidad, al abuso, a las salidas del closet, historias familiares de todo tipo y factor. Y hago entrevistas especiales”. Y agrega con entusiasmo: “Cualquier vida es un sumun de experiencias”. Además, el programa cuenta con una sección de noticias de la actualidad y cuenta con la participación semanal de la agencia de noticias sobre diversidad sexual “Presentes”.

“Trabajamos mucho con la ironía en el programa siempre por eso aclaro eso de los nombres de la secciones, “hacerse puto o torta” es un recurso de este estilo. Las narraciones en primera persona, la experiencia personal de alguien capaz de narrar una parte de su recorrido en su identidad, responde a ese brutal saber popular que dice “resulta que ahora es puto/lesbiana, tiene mucho que ver con eso”.

El equipo de “No se puede…” está integrado como dice Torchia por “una joven guardia de la homosexualidad” y la integran: Matias Abt, DJ Pradón, Gael Policano Rossi nuestro astrólogo, Juan Mirabelli y la participación de Tomás Balmaceda (pareja de Torchia).

“En la radio siempre mantuvimos y dimos lugar a la lucha feminista, nunca nos divorciamos de esa lucha, es más fue una de nuestras banderas. Era obvio que la teníamos que comunicar”.

Transparente y frontal, Franco Torchia inició su carrera siendo la voz en off del programa de citas “Cupido”, en pleno 2001 mientras el país vivía una crisis política este programa era el tercero más visto en la televisión argentina. “Me acuerdo de que en ese momento, con la terapeuta que tenía entonces, yo llevé a sesión este éxito, porque no lo podía entender: por qué, durante dos días tan especiales para la historia del país, habíamos medido tanto… Fue gracias a Cupido que supe que quería ser Roberto Galán. Llegué a escribir un libro sobre ese deseo”.

¿A partir de las historias que vos difundís dia a dia en tu programa, creés que hay una disminución de la homofobia en los últimos años?

Yo noto, desde hace varios años que es en el interior de los hogares, en el espacio doméstico en donde los rechazos, las resistencias y exclusiones estan todavia latentes. O quizás nunca dejaron de estar vigentes. Para un joven gay de Buenos Aires o de La Pampa. Para una joven trans o una chica lesbiana los obstáculos, los rechazos, las violencias noto que están fuertemente determinados en principio en sus casas.

Muchas veces en los trabajos o en las escuelas encuentran comprensión y afecto. Hemos escuchado millones de historias de pibes que encontraron en docentes, en maestras, en directores de escuelas, en compañeros, acompañamiento, apoyo y comprensión. Esto no esta escindido del territorio general de las violencias inscriptas dentro de la violencia doméstica.

En una oportunidad relataste que fuiste dos veces abusado cuando eras niño. ¿Crees que existe un débito moral frente a tu trabajo de relatar este episodio de tu vida?

No existía, para mí, la alternativa de no contar que fui victima de abuso en mi niñez dos veces. Esto se enmarca en la concepción del mi trabajo periodístico. No creo ser solo en ser un receptor de historias ajenas y no hacer lo propio con mi vida, con mi historia. No solamente lo personal es político, sino que también lo profesional. En todo sentido, no existió alternativa alguna de no contar mis abusos. Yo venia siendo receptor de un sinfin de historia de abusos en el programa y me pregunté ¿Porque yo no podía contar la mia? ¿Qué lugar ocupo que no me emparenta? Si estoy en todo sentido comprometido?. Es por esto que lo hice.

“No creo ser solo en ser un receptor de historias ajenas y no hacer lo propio con mi vida, con mi historia”.

El medio que elegí (salió en la sección de Mundos Íntimos en el Diario Clarín) tampoco fue casual, yo tenía antes que nada ganas de escribir mi experiencia y busqué este lugar por su alcance y difusión.

Sigo creyendo que los abusos sexuales forman parte de un conjunto de atropellos que muchos varones “maricones” sufrimos, en tanto y en cuanto, los sufrimos por eso mismo por ser “maricones”.

¿Que opinás de los casos de abuso sexual que se visibilizaron en el último tiempo como por ejemplo lo que ocurrió en el club Independiente y que incluso involucró a muchas personas del mundo del espectáculo?

Quisiera destacar algo que también dije en el programa.

Hay una especie de doble condición. Por un lado ,en el revoloteo, hay nombres que suenan como delincuentes pero cuando se dice que pueden ser famosos  esto quiere mostrar que, por lo menos podrían tener una practica sexual de ese tipo.

Hay una doble revelación que conforma el ecosistema de esta nota y que gravita. Estamos diciendo que pueden ser delincuentes e indudablemente eso es lo más importante pero lo que podríamos estar contando también es una arista de la sexualidad. Y ahí lo que entra en juego entonces, es que los “putos” del medio somos siempre los mismos. Somos tres o cuatro los que hacemos pública nuestras sexualidad y si bien eso no impone ningun privilegio ni nos coloca en ningun sitio. Nos excluye de muchas posibilidades profesionales, comerciales al día de hoy. Esto también se entronca con las discriminaciones vigentes.

Lula Gonzalez

Lula Gonzalez

Es periodista. Nació en Salta y vive en Buenos Aires. Cursó estudios de periodismo en ETER, escuela de comunicación.

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