Alimentándonos de la destrucción

Un reciente informe del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) encuentra que el 60% de la pérdida de biodiversidad mundial se debe a las dietas basadas en carne, que ejercen una gran presión sobre los recursos de la Tierra.

La mayoría de las personas en el mundo adoptaron la dieta occidental, rica en carnes, productos lácteos y alimentos procesados, y los extensos cultivos para para satisfacer nuestras necesidades de carne están destruyendo el planeta.

La agricultura en grandes superficies de cultivos como la soja para criar pollos, vacas, cerdos y otros animales ejerce una enorme presión sobre los recursos naturales que conducen a la pérdida de tierras y especies a gran escala.

El informe titulado “Appetite for Destruction” (“Apetito por la destrucción”) fue presentado en la Conferencia de Extinción y Ganadería 2017 el pasado mes de noviembre en Londres, junto con la organización Compasión en la agricultura mundial (CIWF, por sus siglas en inglés), y advierte de la gran cantidad de tierra necesaria para cultivar los cultivos utilizados para la alimentación animal y cita algunos de las áreas más vulnerables del mundo, como el Amazonas, la cuenca del Congo y el Himalaya.

“El mundo está consumiendo más proteína animal de la que necesita y esto está teniendo un efecto devastador en la vida silvestre”, dijo Duncan Williamson, gerente de política alimentaria de WWF.

“La creciente demanda por productos cárnicos y la intensificación asociada a la expansión agrícola amenaza la biodiversidad de estas áreas. En particular, los recursos y la seguridad del agua de sus habitantes, así como la estabilidad de los suministros mundiales de alimentos”, alerta WWF.

“El mundo consume más proteína animal de la que necesita y esto tiene un efecto devastador en la vida silvestre”, asegura Duncan Williamson de WWF.

En general, la industria avícola es el mayor usuario de alimentos a base de cultivos. Aumentó su participación en la industria cárnica del 15 por ciento en 1960 al 32 por ciento en 2012. El consumo de una sola persona se triplicó. En 2014, había alrededor de 23 mil millones de pollos, pavos, gansos, patos y pintadas en el planeta, lo que se mantiene en más de tres por persona.

El segundo mayor consumidor de cultivos de forraje son los cerdos. La industria del cerdo necesita el 30 por ciento de los cultivos del mundo para satisfacer la creciente demanda, y se pronostica que la industria de la carne de cerdo continuará aumentando significativamente. El consumidor promedio del Reino Unido come 25 kilogramos de carne de cerdo en un año. Este número es, sin embargo, el consumo anual recomendado de todas las carnes.

China es el mayor consumidor de cerdo en el mundo. Más de la mitad de la producción mundial de cerdos se consume en China. El país ya está luchando contra él mediante nuevas directrices dietéticas destinadas a reducir el consumo de carne del 50 por ciento para 2030.

Los peces no son la excepción. Sus feeds basados en cultivos son alrededor del 4 por ciento del total mundial. El consumo promedio de pescado se ha duplicado durante los últimos 50 años y se estima que aumentará.

MÁS COMIDA, MENOS CALIDAD

La cría intensiva e industrial de animales, que depende de alimentarlos principalmente con cultivos ricos en proteínas, conduce a la disminución de los ácidos grasos Omega 3 saludables y, al mismo tiempo, aumenta las grasas saturadas no saludables.

Hoy en día, tendríamos que comer seis pollos criados intensivamente para obtener la misma cantidad de ácidos grasos omega 3 que se encuentran en un solo pollo en la década de 1970. Los peces no son la excepción: el Omega-3 en salmones escoceses cultivados disminuyó a la mitad desde 2006.

Existe la preocupación de que el sistema alimentario actual no pueda satisfacer las futuras necesidades de ácidos grasos de nuestra creciente población.

El uso de antibióticos es otra área muy preocupante dentro de esta industria. “Ahora hay evidencia abrumadora de que el uso rutinario profiláctico de antibióticos está conduciendo al aumento de superbacterias resistentes a los antibióticos, y la Organización Mundial de la Salud ha emitido advertencias de que si no hacemos algo para frenar el uso de antibióticos en medicina humana y animal, enfrentará una era post-antibiótica donde las enfermedades actualmente tratables matarán una vez más”, explica Philip Lymbery, director de Compassion in World Farming (CIFW), y autor de dos libros sobre el impacto destructivo de la agricultura industrial.

Aunque algunos países, como el Reino Unido y los EEUU, por ejemplo, ahora intentan reducir el uso de antibióticos, no está regulado por completo en otras partes del mundo: en China, los agricultores pueden prescribir y administrar antibióticos por sí mismos.

El informe sostiene también que ya se produce lo suficiente como para alimentar al mundo; sin embargo, el exceso de consumo, la desigualdad, el desperdicio y la inadecuada producción, y los sistemas de distribución impiden la alimentación para todos y el espacio para la vida silvestre.

Según el informe, ya se produce lo suficiente como para alimentar al mundo; pero el exceso de consumo, la desigualdad, el desperdicio y la inadecuada producción y distribución impiden la alimentación para todos y el cuidado de la la vida silvestre.

Simplemente limitándose a la cantidad de proteína recomendada nutricionalmente, disminuiríamos la superficie agrícola total requerida. Y es imperante alejarse de la agricultura industrial hacia modelos agroecológicos.

“Para alimentar al mundo de una manera equitativa y ambientalmente sostenible, necesitamos consumir y producir alimentos de manera diferente”, afirma WWF.

 

Para acceder al informe completo de WWF (PDF 9 páginas, disponible en inglés): https://www.wwf.org.uk/sites/default/files/2017-10/WWF_AppetiteForDestruction_Summary_Report_SignOff.pdf

En base a The Guardian / El Ibérico / Servindi / WWF

Mario Rovina

Mario Rovina

Guardaparque egresado de la Universidad Nacional de Misiones. Fotografo de aves y especialista en ambiente. Integra la Cooperativa de Comunicadores El Miércoles.

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