Verano bajo fuego

Los incendios forestales en las provincias de Buenos Aires, La Pampa, Río Negro, Córdoba y Mendoza consumieron más de 700 mil hectáreas, incluyendo cerca de 18.500 hectáreas del Parque Nacional Lihué Calel.

Desde que comenzó la temporada estival el fuego no da respiro en el centro del país, miles de hectáreas quemadas, cientos de animales devorados por las llamas y, como todos los años, la falta de recursos para combatirlo.

El año pasado ya se habían quemado cerca de 1,3 millones de hectáreas, en los apocalípticos incendios ocurridos en la misma zona, que quedaron plasmados en una impactante foto tomada desde el espacio por la NASA.

La evaluación efectuada por las autoridades del Servicio Nacional de Manejo del Fuego indicaron que la combinación entre “tormentas secas”, caracterizadas por la cantidad de rayos, y las pocas precipitaciones pluviales, propagaron las llamas en la región en un marco de grandes pastizales secos, altas temperaturas, bajo porcentaje de humedad y vientos superiores a los 80 km por hora. Sumado al accionar negligente o intencional del ser humano, éstas son las causas principales que provocan uno de los problemas ambientales más graves y característicos de estas épocas del año.

A todo esto tenemos que agregarle además que en medio de las llamas se conoció la noticia de que el Ministerio de Seguridad que conduce Patricia Bullrich recortará en más de 400 millones los fondos destinados a acciones de protección civil, prevención de emergencias y alerta temprana a desastres, que desde hace unos meses incluyen el Sistema Federal de Manejo del Fuego.

En 2017 el programa del Ministerio de Seguridad llamado “Acciones de protección civil, prevención de emergencias y alerta temprana a desastres” contó con $ 1467 millones (de los cuales ejecutó 990 millones). En 2018, la inversión descendió a 1094 millones. Una quita superior al 25%, por la que se prevé una menor elaboración de planes de mitigación, reconstrucción y respuesta.

En 2018, la inversión para el programa “Acciones de protección civil, prevención de emergencias y alerta temprana a desastres” descendió a 1094 millones. Una quita superior al 25%, por la que se prevé una menor elaboración de planes de mitigación, reconstrucción y respuesta.

El programa incluye metas como el desarrollo y funcionamiento de las Federaciones y Cuerpos de Bomberos Voluntarios de todo el país, y la concientización y capacitación orientada a la sociedad civil.

Pero como la naturaleza no entiende de números, los incendios provocaron una vez más un desastre en toda la región y dejaron al descubierto la falta de previsión por parte de las autoridades.

Según Fabián Tittarelli, subsecretario de Ecología pampeano, los campos afectados por los incendios tardarán entre cuatro y cinco años en recuperarse. “El impacto es muy grande, porque más allá de las pérdidas económicas, que son gravísimas tanto para los productores como para la provincia en general, hay que considerar el impacto sobre la biodiversidad en general, sobre el bosque”, sostuvo el funcionario en medios locales.

También en La Pampa a principios de enero el fuego alcanzo al Parque Nacional Lihué Calel, donde Personal del área protegida y de la Dirección de Lucha contra Incendios Forestales y Emergencias (DLIFE), con la colaboración de agentes de los Parques Nacionales Nahuel Huapi y Laguna Blanca, Defensa Civil de La Pampa y Bomberos Voluntarios de General Acha, tras más de dos semanas de intenso combate pudieron extinguir el fuego. Pero donde lamentablemente se quemaron 18.500 hectáreas, más de la mitad del parque.

El Parque Nacional Lihué Calel está ubicado en el centro sur de La Pampa, sobre la ruta nacional 152, a 120 kilómetros de General Acha y a 220 de Santa Rosa, y tiene un total de 32.514 hectáreas.

Otro lugar emblemático alcanzado por las llamas fue Sierra de la Ventana, un importante centro turístico ubicado en el partido bonaerense de Tornquist.

El incendio en las sierras quemó miles de hectáreas en la zona mientras decenas de dotaciones de bomberos intentaban combatir las llamas y las altas temperaturas que, combinadas con el viento, complicaron sensiblemente sus tareas.

Todo esto dejo al descubierto, una vez más, la falta de previsibilidad y controles en las zonas donde estos hechos son recurrentes. Sumado al incomprensible accionar de algunas personas que inician focos de fuego de manera intencional.

Es imperioso contar con la voluntad y decisión política de las autoridades gubernamentales para instrumentar eficazmente los planes de manejo del fuego que permitan prevenir los incendios y combatirlos de manera eficiente.

Necesitamos cambios urgentes, principalmente en las conductas humanas, para evitar que se produzcan este tipo de daños a causa del accionar negligente o intencional, a través de la educación y las campañas públicas de concientización ciudadana. Es imperioso contar con la voluntad y decisión política de las autoridades gubernamentales locales, provinciales y nacionales para instrumentar eficazmente los planes de manejo del fuego que permitan prevenir los incendios y, en caso de que estos se produzcan, combatirlos de manera eficiente.

Para Hernán Giardini, coordinador de la Campaña de Bosques de Greenpeace, “el gobierno debe ampliar significativamente los fondos destinados a la prevención y lucha contra el fuego; y el Congreso debe avanzar en el tratamiento del proyecto de ley de Régimen Penal de Protección al Bosque Nativo, que propone castigar con prisión de 2 a 10 años y multar a quien intencionalmente ocasione un desmonte, incendio, cambio de suelo o la destrucción de un bosque nativo, violando la reglamentación”.

 

En base a Télam / Tiempo Argentino / La Nación / La Arena / Diario Textual

Mario Rovina

Mario Rovina

Guardaparque egresado de la Universidad Nacional de Misiones. Fotografo de aves y especialista en ambiente. Integra la Cooperativa de Comunicadores El Miércoles.

Sin Comentarios

No se permiten comentarios