Un genuino héroe del cine

El documental “Un cine en concreto” cuenta la historia de Omar Borcard, un albañil entrerriano que construyó un cine para que su pueblo no se quede sin una sala. Tan fascinante como respetuoso, el documental de Luz Ruciello homenajea a un verdadero héroe de la clase trabajadora, capaz de dar todo por su pasión sin rendirse nunca.

Luz Ruciello filmó un documental con gran profesionalismo y a la vez con una mirada humanista y respetuosa, que logra todos sus (aparentes) objetivos: nos cuenta la historia de Omar Borcard y su sala de cine, nos permite entrar en la vida de él y su familia, y (como quien no quiere la cosa) retrata la queda cotidianidad, la chatura, de algunos pequeños mundos del interior de Entre Ríos, esos paraísos rurales que, vistos de cerca, ni son tan rurales ni son tan paradisíacos.

Luz Ruciello comandó un equipo colectivo que produjo un notable canto fílimico a la tesonera porfía de un albañil amante del séptimo arte.

Luz Ruciello hizo un documental sobre un héroe de la clase trabajadora en donde (además) el cine reflexiona sobre sí mismo, en un espejo en el que quizás no llegue a reconocerse.

Luz Ruciello escribió con su cámara una historia real, por momentos conmovedora hasta las lágrimas, por momentos risueña, siempre tierna y eficaz.

Luz Ruciello pintó un Sísifo entrerriano que sin temor ni temblor es capaz empezar de nuevo su ciclópea y a la vez pequeña tarea: Omar, tras rodar monte abajo con su pesada piedra, no duda en secarse el sudor y las lágrimas para empujarla, parsimoniosamente, otra vez hacia arriba.

Todo lo anterior es la más pura verdad (la más subjetiva, la más personal) escrita desde las emociones que suscitó en el cronista “Un cine en concreto”, el documental de Luz Ruciello. Pero escribir todo eso conlleva un riesgo: muchas veces los elogios generan una sobreexpectativa en quien los lee antes de ver una película. De modo que si no la vio, no siga leyendo: procure verla antes, y luego regrese a leer estas líneas. Si quiere.

Luz Ruciello pintó un Sísifo entrerriano que sin temor ni temblor es capaz empezar de nuevo su ciclópea y a la vez pequeña tarea.

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Me encantó la película. Me encantó la historia que cuenta. Me encantaron Omar y su familia: la sencillez, la decencia, la apuesta al amor que protagonizan, lejos de cualquier novela rosa. Y sobre todo me encantó la decisión ética de Luz y su equipo de contar la historia con un registro en el que la palabra y la imagen solo pueden ser definidas de una manera: respeto.

El documental “Un cine en concreto” es un homenaje a un hombre sencillo que decidió no renunciar a sus pasiones. Omar es un albañil que vive en Villa Elisa, una pequeña ciudad ubicada casi sobre la costa del río Uruguay, en Entre Ríos. Aunque siempre trabajó con el balde y la cuchara, desde gurí su pasión estuvo en las películas, en la magia del cine. El filme cuenta su decisión de instalar y mantener una sala de cine cuando en su pueblo cerró la última. Con un viejo proyector Gaumont de los años 20 y cien butacas del antiguo cine, levantó en la propiedad familiar, solo, el “Cine Paradiso”. Le llevó cuatro años construir la sala, en los momentos libres, en los fines de semana, en los feriados.

Diez años la sala funcionó allí. Luego las cosas se complicaron y Omar debió comenzar a empujar de nuevo su roca montaña arriba, en silencio, tesonera y apaciblemente, como cada cosa que hace. En ese tesón se centra el tercer acto del documental. Y no se puede decir nada más sin “spoilear”.

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La motivación de Omar, evidencia el film, nada tiene que ver con cuestiones de lucro: su sueño es que haya un cine para la gente de su pueblo. En especial para los niños y niñas. El sueño de Omar es que esos chicos puedan sentarse en una butaca, concentrar su atención en una pantalla enorme y soñar despiertos con aventuras, emociones, alegrías como las que alguna vez marcaron su propia experiencia en la niñez. De hecho, para sostener esa sala (cobra entradas muy módicas y vende golosinas casi al costo) debe desarrollar otras habilidades: un programa en una radio local en el que  promociona la cartelera de su sala, además de complacer pedidos musicales de los oyentes. También sale a recorrer las calles de Villa Elisa y reparte boletos para que todos vayan al cine.

Desde el primer momento el documental apuesta a mostrar todo lo que gira en torno de Omar y su “Cine Paradiso”, así como de la vida cotidiana del héroe y de su esposa Teresa, con una naturalidad que jamás resulta monótona: el encanto de dejarnos entrar en sus vidas se va agigantando con el paso de los minutos.

Como Luz Ruciello trabajó en el documental casi una década, la película incluye diferentes calidades de imagen, y eso refuerza el registro de cercanía. En ese registro, “Un cine en concreto” esconde muchas pasiones: contiene destellos de humor, de drama y algunos enredos. Nada estridente. Desde la tiza y el pizarrón para anunciar los filmes en cartelera, hasta los momentos en que Omar cuenta su relación con su hija “del corazón”, todo aparece con tono siempre apacible –tan amable y tranquilo como la voz y el ritmo vital de Omar– en donde Luz y su equipo ni siquiera ocultan algunas de sus indicaciones técnicas a los protagonistas. Los ribetes de comedia y de tragedia que colman la pantalla son los de la vida cotidiana de Omar, y son presentados con ese mismo respeto que atraviesa todo el documental.

El sueño de Omar es que esos chicos puedan sentarse en una butaca, concentrar su atención en una pantalla enorme y soñar despiertos con aventuras, emociones, alegrías como las que alguna vez marcaron su propia experiencia en la niñez.

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Luz Ruciello estudió Imagen y Sonido en la UBA. Trabaja en cine y publicidad desde el año 2002. Luz contó a este cronista cómo supo de Omar y su cine, y cómo surgió la idea de dar a conocer esta historia.

“Mi mamá vive en Colón, Entre Ríos. Habíamos ido a visitarla. Era invierno y para no aburrirnos con Lluís Miras Vega –el director de fotografía de la película– nos fuimos a pasear en auto a los pueblos vecinos. No era algo eventual, siempre salimos a investigar por caminos que no anduvimos. Así llegamos a Villa Elisa. No andaba nadie en la calle. Yo iba hablando por teléfono y Lluís dobló en una esquina al azar. Vi un pequeño cartel amurado a una pared que en vez de decir ‘kiosko’ como es habitual, decía CINE. Le pedí a Lluís con una seña que detenga el auto, corté la conversación y bajamos. Golpeamos las manos y apareció un hombre muy flaquito con un aspecto algo enfermizo. Se presentó, nos dio la mano y nos invitó a conocer su cine”.

“Recuerdo haberme emocionado mientras nos contaba todos los detalles de la sala. Salimos de ahí atravesados por lo que habíamos visto. Volví a Buenos Aires y le conté todo a un profesor de montaje. Me desafió a que haga un documental. Miré a mi amiga Celina Eslava, que estaba al lado mío y nos comprometimos al mirarnos. ‘Bueno’, dijimos. Y empezamos. Celi abandonó el proyecto después de unos 3 años, yo seguí 6 años más”.

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“Un cine en concreto” fue proyectada en la ceremonia de inauguración del 21° Festival de Cine de Lima, y allí Omar y Luz –invitados especiales–, luego de la proyección del filme, fueron ovacionados con un largo y fuerte aplauso. Lo mismo ocurrió en Concepción del Uruguay, donde nació la cineasta, en una función especial en la que (igual que en Perú) se contó con la presencia de Luz y Omar, pero también de Teresa y otros familiares del protagonista.

En el 2013 y 2014 la primera versión del filme fue seleccionada para participar del Festival Internacional de Cine de Guadalajara, México, en el marco del laboratorio documental DocuLab.

Una de las vías para financiar el documental fue recurrir al sitio “Idea.me” (https://www.idea.me/proyectos/18416/un-cine-en-concreto) en donde las personas explican sus ideas y piden apoyo para concretarlas (a eso se le llama “crowdfunding”, un mecanismo colaborativo de financiación de proyectos). En junio de 2014 Luz publicó su idea (“Finalizar el documental de ‘Un cine en concreto’ y recaudar dinero para comprar un proyector 3D para el cine de Omar”) y allí, en poco más de un mes, reunió casi 40 mil pesos. En 2015, finalmente, logró el apoyo del INCAA, asegurando su distribución nacional en medios digitales durante el año 2016 en adelante.

Ya concluido “Un cine en concreto”, fue seleccionado oficialmente en varios festivales de cine de relevancia, entre ellos el de Mar del Plata, el Festival de Miami, el Festival International Signes de Nuit, en el Festival de Cine Latinoamericano de Toulouse, en la Muestra Internacional de Cine de São Paulo, y obtuvo el premio a la mejor dirección documental en el Dada Saheb Phalke (India).

Un detalle para deleitarse: la música es de Maxi Prietto, el líder de Los Espíritus, una de las bandas más originales y novedosas del rock nacional.

Esta película es un homenaje diferente: a un ser humano, tan común y tan extraordinario a la vez, un verdadero “héroe de la clase trabajadora” que no se rinde ante la adversidad, pero tampoco se victimiza nunca.

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A diferencia de otros trabajos de este género, Luz no toma distancia de Omar. El albañil cinéfilo de Villa Elisa no es su objeto de estudio: es el héroe de este filme. Él es el homenajeado, no “el séptimo arte”.

En un sentido obvio, “Un cine en concreto” es un homenaje al cine como hecho artístico, como pasión, como experiencia vital; pero no es un homenaje a los grandes cineastas que nos han emocionado con historias que nos remontaron a otros universos; no lo es, tampoco, a las grandes estrellas del Olimpo inaccesible de los Óscar (ni siquiera a las domésticas, aunque en la película se enfatiza en el ídolo de Omar, en un guiño que quizás algún día cercano tenga su retribución); ni siquiera es un tributo a la legión de esforzados creadores y trabajadores cuyos rostros y nombres no son conocidos para el gran público (esa impresionante lista de personas que aparecen al final de cada película que se proyecta, cuando el público se está yendo, y que nadie o casi nadie registra…).

Todos esos homenajes son merecidos. Pero esta película es un homenaje diferente: a un ser humano, tan común y tan extraordinario a la vez, un verdadero “héroe de la clase trabajadora” que no se rinde ante la adversidad, pero tampoco se victimiza nunca. Un héroe que es reflejado con un cariño y un respeto inigualables, y por el cual la directora no oculta su admiración. No hace ningún esfuerzo en ese sentido. Al contrario: lo enfatiza. Como lo hizo en la repleta sala del Cine San Martín de Concepción del Uruguay, en donde presentó a Omar como lo que es: el verdadero héroe, el protagonista de esa fascinante película. Tan fascinante como lo es la vida cotidiana, aunque a veces la cercanía, la chatura, no nos deje verla desplegada en toda su complejidad. “Un cine en concreto” lo hace, y hay que agradecerle a Omar por la luz, y a Luz por todo.

FICHA TÉCNICA

Duración: 77 minutos

Protagonistas:

Omar José Borcard

María Teresa Castro

Evangelina Borcard

Nicole Benítez Borcard

Dirección: Luz Ruciello

Producción ejecutiva: Maria Soledad Laici

Dirección de fotografía: Lluis Miras Vega

Montaje: Carlos Maria Cambariere (EDA)

Sonido: Javier Stavropulos (ASA)

Música original: Maxi Prietto

Corrección de color: Sebastián Guttman

Asistente de edición: Guillermina Chiariglione (EDA)

Investigación: Celina Eslava

Diseño gráfico: Maria Pía Vivo

Trailer del documental en VIMEO. Hacer click aquí: https://vimeo.com/198338724

 

Américo Schvartzman

Américo Schvartzman

Director de La Vanguardia. Licenciado en Filosofía. Periodista. Autor de "Deliberación o dependencia. Ambiente, licencia social y democracia deliberativa" (Prometeo 2013).

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