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Advertencia final

Un grupo de más de 15.000 científicos de 184 países han alertado, por segunda vez en 25 años, de las negativas tendencias ambientales que amenazan “seriamente” el bienestar humano y causan daños “sustanciales” e “irreversibles” a la Tierra.

En un reciente artículo titulado “Advertencia de los científicos del mundo a la Humanidad: un segundo aviso”, publicado en la prestigiosa revista  BioScience y presentado en la reciente Cumbre del Clima de Bonn, Alemania (COP23), este grupo de científicos analizó la situación del planeta y advirtió acerca de las “señales obvias de que vamos por un camino insostenible”, al tiempo que también ofrecieron algunas posibles acciones orientadas a intentar revertir las tendencias actuales.

Pero, como titula el artículo, esta no es la primera advertencia, ya hace más de 25 años, en 1992, la asociación norteamericana Union of Concerned Scientists (Unión de Científicos Preocupados, en español) y más de 1500 científicos independientes, incluyendo la mayoría de los Premios Nobel en Ciencias que vivían entonces, escribieron “La Advertencia de los Científicos del Mundo a la Humanidad”. Ya en esos tiempos estos profesionales preocupados, reclamaron a la humanidad que frenase la destrucción ambiental y avisaron que “sería necesario un gran cambio en nuestra forma de cuidar la Tierra y la vida sobre ella, si quería evitarse una enorme miseria humana…”.

Los autores de la declaración de 1992 temían que la humanidad estuviera empujando a los ecosistemas de la Tierra más allá de su capacidad de soportar la red de la vida. Describieron cuán rápido nos estábamos aproximando peligrosamente a muchos de los límites tolerables para el planeta sin ocasionar daños serios e irreversibles.

En 1992 un grupo de científicos advirtió que “sería necesario un gran cambio en nuestra forma de cuidar la Tierra y la vida sobre ella, si quería evitarse una enorme miseria humana”.

25 años después, como señalamos, otro grupo de científicos considero necesaria realizar esta segunda advertencia sobre los peligros que acechan al futuro, al constatar que casi todas las amenazas no han hecho más que recrudecer desde 1992. A su juicio, casi todos los problemas que enfrenta el planeta son ahora “mucho peores” que en su primer llamamiento.

Esta segunda advertencia ha sido redactada por una nueva organización independiente internacional, la Alianza de Científicos Mundiales, liderada por el profesor William Ripple, de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad estatal de Oregón (EE.UU), con datos de agencias gubernamentales, organizaciones sin ánimo de lucro e investigadores individuales.

Entre los principales peligros, la Alianza destaca el aumento del 35% de la población humana, que ha sumado 2.000 millones de personas desde 1992, mientras se produce una reducción colectiva del 29% en el número de mamíferos, reptiles, anfibios, aves y peces. “Hemos desencadenado un evento de extinción masiva, el sexto en aproximadamente 540 millones de años, en el que muchas formas de vida actuales podrían estar aniquiladas o al menos comprometidas de extinción para finales de este siglo”.

Otras tendencias negativas son la deforestación, el aumento de la desertificación, la reducción del 26% en la cantidad de agua dulce disponible per cápita, el descenso en las capturas de pescado en mar abierto a pesar del aumento de los esfuerzos pesqueros, o un incremento del 75% en las zonas muertas de los océanos.

Aunque el panorama parece sombrío, los científicos señalan que se han hecho progresos en algunas áreas como la reducción de los productos químicos que dañan la capa de ozono y el aumento de la energía generada con fuentes renovables. También se han hecho avances importantes para reducir la pobreza extrema y el hambre.

Entre otros progresos notables se puede señalar la rápida reducción de las tasas de fertilidad en muchas regiones mediante políticas educativas entre mujeres y jóvenes, la prometedora reducción de la tasa de deforestación, y el rápido despliegue de energías renovables.

“Hemos aprendido mucho desde 1992, pero el progreso de los cambios necesarios y urgentes en políticas ambientales, comportamiento humano y reducción de las inequidades globales está, todavía, lejos de ser suficiente”, advierten los científicos.

Para prevenir pérdidas catastróficas de biodiversidad y un deterioro generalizado de las condiciones de vida humana, la humanidad debe poner en práctica una forma de vida más sostenible ambientalmente que la actual.

Pronto será demasiado tarde para cambiar el rumbo de la actual trayectoria que nos lleva indefectiblemente al fracaso y la autodestrucción.  Nos estamos quedando sin tiempo.

Crear más reservas terrestres y marinas, fortalecer la aplicación de las leyes contra la caza furtiva y en pos de restricciones más severas al comercio de especies silvestres, ampliar los programas de planificación familiar y de educación para las mujeres, promover un cambio de dieta basada en las plantas, y la adopción “generalizada” de energías renovables y tecnologías “verdes”, son algunas de sus propuestas más destacadas.

Esta receta ya fue bien articulada hace 25 años por los científicos del mundo, pero en la mayoría de los temas no ha sido escuchado su llamada de atención. Pronto será demasiado tarde para cambiar el rumbo de la actual trayectoria que nos lleva indefectiblemente al fracaso y la autodestrucción.  Nos estamos quedando sin tiempo.

Ya que la mayoría de líderes políticos actúan solo ante las demandas que logran hacerse oír: los científicos, los medios de comunicación y los ciudadanos debemos insistir en que nuestros gobiernos pasen a la acción inmediata, como un imperativo moral hacia las actuales y futuras generaciones, humanas y de otras formas de vida. Es también el momento de reexaminar y modificar nuestros comportamientos individuales, incluyendo nuestra propia reproducción y reducir drásticamente nuestro nivel de consumo de combustibles fósiles, carne y otros recursos.

Debemos reconocer, en nuestras vidas diarias y en nuestras instituciones de gobierno, que la Tierra es nuestro único hogar.

Y podemos aprovechar la amenaza global del cambio climático para poner fin también a las brutales desigualdades y erosiones de derechos actuales; forjando un nuevo pacto social y caminando decididamente hacia la equidad, sostenibilidad, democracia real y, el verdadero bienestar y felicidad para toda la humanidad.

 

 

 

En base a El País / BioScience

Mario Rovina

Mario Rovina

Guardaparque egresado de la Universidad Nacional de Misiones. Fotografo de aves y especialista en ambiente. Integra la Cooperativa de Comunicadores El Miércoles.

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