Violencia y escándalo

La de hoy fue una jornada triste. Los jubilados, acompañados por parte de la ciudadanía y por distintas fuerzas políticas, protestaban contra la reforma previsional del gobierno. La respuesta fue la represión. En el Congreso se cayó una sesión escandalosa. Mientras tanto, los jubilados esperan que se respeten sus derechos.

“Nos vienen a intimidar, intenté pegar un cartel y un Policía me empujó, tengo 77 años trabajé toda mi vida y ahora no puedo ni comprarme los remedios nos tratan como delincuentes, podemos ser los abuelos de estos policías que nos empujan” dice Norma, una abuela que participa del centro de jubilados “Espartanos en la Lucha” que todos los jueves reclama en Tribunales una mayor celeridad en los juicios previsionales. La entrada de Norma y de sus compañeros fue una de las más originales y crudas: ingresaron a la plaza de los dos Congresos con un ataúd.

La situación de Norma fue una de las tantas que se vieron hoy, jueves 14 de diciembre. El gobierno pretendía sancionar la ley de la reforma previsional de manera express, en una sesión especial en la Cámara de Diputados de la Nación. Pero las calles se llenaron de indignación y un reclamo popular se hizo unívoco: “Con los jubilados no”.

Las calles se llenaron de indignación y un reclamo popular se hizo unívoco: “Con los jubilados no”.

El reclamo en la calle tuvo una dura respuesta por parte del gobierno, una violenta represión a cargo de las fuerzas de seguridad. La zona del Congreso estuvo completamente militarizada desde el miércoles a la noche. Allí, diversas organizaciones sociales que pretendían acampar durante la noche fueron reprimidas. La presencia de Gendarmería, Policía de Seguridad Aeroportuaria y la Policía Federal, entre otras, se hizo notar y, para muchos sectores, fue tomado como una provocación. El paisaje era inédito: carros hidrantes, vallas, balas de goma y gas pimienta conformaban una escena estremecedora. La alta temperatura característica del ultimo mes del año aumentó con la indignación popular. Y subió aún más con la represión a los abuelos en lucha.

Las corridas y golpes por parte de las fuerzas de seguridad se iniciaron minutos antes de que se lleve adelante la controvertida sesión en la Cámara Baja. Pero en el recinto el clima no era diferente: gritos, peleas y agresiones componían un cuadro crítico. Desde la oposición se intentaba frenar el debate, mientras tanto el oficialismo buscaba alcanzar el quórum necesario para sesionar. El presidente de la Cámara, Emilio Monzó, y el legislador Leopoldo Moreau –tal como quedó reflejado en una filmación– casi se agarran a las piñas. Tras idas, venidas e incertidumbre sobre el numero exacto de asistentes, la bochornosa sesión se levantó después de otro discurso incendiario de Elisa Carrió: “No vamos a contestar a su violencia con nuestra violencia. Esta medida se va a aprobar, esta semana o la otra”.

Desde la oposición se intentaba frenar el debate mientras el oficialismo buscaba el quórum. El presidente de la Cámara, Emilio Monzó, y el legislador Leopoldo Moreau casi agarran a las piñas.

Pero afuera la represión continuaba. Como siempre, el dolor era de quienes se manifestaban.

Los ataques también fueron dirigidos contra los trabajadores de prensa. El fotógrafo Pablo Piovano y el periodista Federico Gorostiaga, de la Red Nacional de Medios Alternativos, sufrieron balazos de goma en el pecho. “Un policía me vio con la cámara y me disparó a medio metro”, relató Piovano. Contó qué ocurrió cuando estaba sobre las calles Rivadavia y Montevideo. “Estaba quieto con mi cámara y me disparó a mansalva”, agregó.

Dentro del recinto el periodista Nicolás Fiorentino (Letra P) fue agredido por un empleado de seguridad del Congreso que le pegó un cabezazo, según denunció el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SIPREBA). El mismo sindicato alertó sobre las imposibilidades de desarrollar su trabajo debido a las constantes agresiones a los periodistas.

Los legisladores también sufrieron ataques: el diputado del Frente para la Victoria, Matías Rodríguez, quedó inconsciente tras los golpes que recibió de parte de un gendarme. El representante por la provincia de Tierra del Fuego tuvo que ser atendido por una ambulancia en las inmediaciones del Congreso, al igual que la diputada Mayra Mendoza, también del FPV, quien sufrió lesiones por los gases lacrimógenos, las imágenes se viralizaron rápidamente en las redes sociales.

El recrudecimiento de las fuerzas de seguridad y la militarización del Congreso de la Nación fue sin duda la característica de una jornada que, institucionalmente, quedará para el olvido. Los jubilados, mientras tanto, esperan. Y lo que esperan, como siempre, es lo que les corresponde. Que no les quiten lo suyo. Que les den lo que les corresponde por derecho.

Lula Gonzalez

Lula Gonzalez

Es periodista. Nació en Salta y vive en Buenos Aires. Cursó estudios de periodismo en ETER, escuela de comunicación.

Sin Comentarios

No se permiten comentarios