Chile en la encrucijada

Alejandro Guillier y Sebastián Piñera se medirán en la segunda vuelta de las elecciones chilenas. El Frente Amplio hizo una gran elección exhibiendo un reverdecer de la izquierda. Las deudas pendientes en Chile están en el centro del debate político. El Frente Amplio tiene la responsabilidad de definir una postura en torno a Guillier para evitar un triunfo de la derecha.

“Vengo de Chile. El bajo Chile anónimo. Del Chile de Víctor Jara y la Violeta Parra…El Chile de los 33 mineros atrapados que casi murieron por culpa de los negreros empresarios. Ese Chile, el de universitarios endeudaos que tienen que pagar como dos carreras más de las que han estudiao. El Chile que realmente sufrió con el cataclismo. Perdió su vivienda, su familia y sus niños queridos. Un terremoto no discrimina y es verdad, pero sí esta forma de vida asesina y criminal. Ese Chile de los hospitales colapsados, donde no hay camilla y te atienden en la silla o en cualquier lao”. (‘El otro Chile’, del rapero Portavoz).

Silvia llegó a su casa alrededor de las 10 de la noche, y encontró a su mamá tiritando. La vio tan mal que decidió llevarla a un Hospital Público en la ciudad de Santiago. Esperaron desde las 11 de la noche hasta las 6 de la mañana sin que algún médico las atendiera. Ellas pagan mensualmente al servicio de salud público FONASA. Sin embargo, preocupadas porque no sabían qué le pasaba y pese a que tenían los bolsillos casi vacíos, decidieron ir a una Clínica de ISAPRE, el servicio de salud privado. La consulta con los estudios requeridos les costó 900 dólares.

El sistema de salud chileno consta de dos opciones (además de una especial para militares y carabineros): FONASA, que es la opción pública y que nuclea casi a un 80% de los chilenos, e ISAPRE que es la privada. Para ambos se debe abonar un costo mensual y, en caso de no estar adherido a ninguna, la consulta particular es muy costosa ¿El problema? La calidad en el servicio público es pésima. Para conseguir un turno para intervenciones de mayor complejidad como una cirugía, se puede esperar meses e incluso años.

El deficiente estado de las prestación del servicio de salud, la eliminación de las AFP, junto con el reclamo por la educación universitaria gratuita para todos, son las históricas críticas y demandas de la población chilena que ninguna de las alianzas post dictadura de Augusto Pinochet, ha podido resolver.

El deficiente estado de las prestación del servicio de salud, la eliminación de las AFP, junto con el reclamo por la educación universitaria gratuita para todos, son las históricas críticas y demandas de la población chilena que ninguna de las alianzas políticas, posteriores a la dictadura de Augusto Pinochet, ha podido resolver. Ni la Concertación primero, ni Nueva Mayoría después, conformadas por partidos de centro-izquierda, ni la alianza de centro-derecha Coalición por el Cambio, con la cual gobernó el ex presidente, Sebastián Piñera.

La situación de los estudiantes es más conocida. Al tener que pagar la universidad, los alumnos de clase media y baja requieren acceder a un crédito que -hasta que el ex presidente Sebastián Piñera lo bajó al 2% durante su gobierno- tenía un interés del 6%. Por lo cual, cuando un chileno se recibe debe trabajar durante largos años para pagar la deuda contraída. Actualmente hay un programa motorizado por la presidenta Michelle Bachelet que pretende llegar a la gratuidad para todos.

Por otro lado, miles de chilenos se manifestaron en las calles durante el 2016/2017 para exigir la eliminación de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), y obtener un régimen de pensiones administrado por el Estado. Es, en ese contexto, que el emergente Frente Amplio emergió en las elecciones del domingo como una tercera fuerza muy cerquita de las dos alianzas que han gobernado el país desde la vuelta de la democracia.

LA VOTACIÓN

En lo que va de la semana posterior a las elecciones, que no superaron el 50% de participación, Beatriz Sánchez, la candidata del Frente Amplio, lloró públicamente al menos unas tres o cuatro veces. La emociona saber que un millón 300 mil chilenos votaron por ella, cuando las encuestas la mostraban completamente rezagada, y donde parecía no haber espacio para alguien que se plantara desde una izquierda dispuesta a hacer cambios más estructurales.

Es cierto que en el 2009 estuvo el antecedente del candidato surgido del Partido Socialista, Marco Enríquez-Ominami, más conocido como MEO, que obtuvo un 20% y se posicionó como tercera fuerza, pero que no logró mantener ese apoyo. En las siguientes elecciones su popularidad pasó de un 10% en el 2013, a obtener apenas un 5% en estas últimas.

Lo llamativo de las votaciones trasandinas no solo fue que Piñera no obtuvo el 45% que aseguraba tener y se haya tenido que conformar con un más escueto 36%, sino que la candidata del Partido Frente Amplio, que se formó recién en enero pasado, haya quedado tan cerca de dejar fuera de carrera al candidato oficialista, Alejandro Guillier, para acceder a la segunda vuelta que se realizará el 17 de diciembre.

Si bien un 20% de la población optó por romper con la tradición bipartidista gobernante a través de una izquierda más radical, también es llamativo aquel 8% que votó al ex candidato independiente José Antonio Kast. Kast es un abogado derechista que reivindica a Pinochet, insta al “método anticonceptivo natural” y considera terroristas a los mapuches. En las redes sociales lo apodan sin más: “el nazi de Kast”.

Si bien un 20% de la población optó por romper con la tradición bipartidista gobernante, y lo hizo para la izquierda más radical también es llamativo aquel 8% que votó al derechista José Antonio Kast.

Sin embargo, logró quedar en un cuarto puesto, incluso, por encima de la candidata del Partido de la Democracia Cristiana (DC), Carolina Goic, quien rompió con la coalición de la Nueva Mayoría que llevó al poder a Bachelet, pero que ahora son, en gran medida, los partidos que apoyarán a Guillier como candidato a presidente en la segunda vuelta.

A ENAMORAR DE NUEVO

Piñera la tiene más difícil. Para lograr ganar la segunda vuelta deberá conquistar parte del electorado ultraderechista que votó a Kast, a uno más moderado que votó a Goic, pero no podrá olvidarse del electorado que eligió a Sánchez. El empresario tendrá que enviar señales para todo el abanico electoral. Por lo pronto, esta semana el candidato ya anunció que continuará con el esquema de gratuidad universitaria que comenzó Bachelet, cuando siempre se había mostrado contrario a esa idea.

En tanto Guillier deberá mostrar su faceta más progresista para lograr captar ese 20% que votó al Frente Amplio, ese nuevo partido que pasó de tener apenas 2 diputados para alcanzar los 20 en la última elección. La imagen oficialista no lo ayuda. Bachelet se fue del primer gobierno con una imagen positiva de más del 60%, pero cayó al 15% en su segundo mandato, cuando se vio envuelta en actos de corrupción del cual su propio hijo era protagonista.

Guillier deberá mostrar su faceta más progresista para lograr captar ese 20% que votó al Frente Amplio, ese nuevo Partido que pasó de tener 2 a 20 diputados.

El periodista, quien supo ser la cara visible del canal Chilevisión propiedad de Piñera, deberá demostrar que está dispuesto a ir más allá de sus antecesores y que será capaz de llevar adelante parte de las reformas más estructurales que la sociedad de más bajos recursos exige. Sánchez aún no ha sido categórica en lo que le transmitirá a su electorado para la segunda vuelta, pero sí se muestra más cercana a quien fuera colega suyo y por el que confiesa cariño y amor mutuo.

Si los electores del Frente Amplio se dejan llevar por el “cualquiera menos Piñera” que se escuchó tanto en los últimos días de campaña, el ex presidente la tendrá muy difícil para ganar. Si la izquierda frenteamplista toma la postura que tomó, por ejemplo, parte de la izquierda argentina en la última segunda vuelta y deciden no concurrir a votar, le allanarán el camino para que Piñera, dueño hasta de parte de los lagos sureños, vuelva a la presidencia. Sin dudas, en estos días veremos como ambos sectores harán lo posible e imposible para volver a enamorar a esa parte de la sociedad chilena, cada vez más amplia, que está desencantada.

Leticia Martínez

Leticia Martínez

Periodista. Se especializa en política internacional. Su twitter es @aletimartinez

Sin Comentarios

No se permiten comentarios