Kurdistán: entre sueños y desgracias

Tras el referéndum en Kurdistán, la situación se agrava y se complejiza. ¿Qué pasa hoy en esas tierras donde los sueños conviven con la desesperación?

Mientras la mirada mundial estuvo expectante estas últimas semanas de lo que sucedía (y sucede) en Cataluña, del otro lado del Mediterráneo los kurdos de Irak también hicieron lo propio. Si bien la batalla parece más silenciosa porque tiene menor llegada en los medios occidentales, no es menor el deseo de separación ni el apoyo recibido en el Referéndum separatista. Sin embargo, al igual que la región autónoma española, todo indica que su independencia, por lo pronto, seguirá siendo un deseo.

El pasado 25 de septiembre el 92% de los kurdos de la región autónoma y otras regiones que estaban en disputa con el gobierno Federal de Irak, votó a favor de la independencia. La consulta popular se realizó igual, pese a que el Tribunal Supremo la había declarado inconstitucional.

En respuesta, el gobierno del primer ministro, Haider Al Abadi, prohibió los vuelos internacionales a esa región, que ya contaba con gran parte de las fronteras terrestres cerradas con Siria e Irán, y el Ejército iraquí tomó el poder de la región disputada más importante, la provincia de Kirkuk, la gran abastecedora de petróleo, recurso fundamental para el sustento de la frustrada República.

El pasado 25 de septiembre el 92% de los kurdos de la región autónoma y otras regiones que estaban en disputa con el gobierno Federal de Irak, votó a favor de la independencia.

La historia del fracaso independentista se consolidó esta semana con el anuncio del impulsor del Referéndum, el presidente de la Región Kurda Autónoma, Masud Barzani, que dejará el poder el 1 de noviembre después de 12 años de gobierno. Mientras, las autoridades kurdas dieron marcha atrás con el plebiscito y se muestran abiertos a dialogar con el gobierno Federal de Irak.

DESDE ADENTRO

“Sadam Hussein asesinó a mi padre porque era Peshmerga y peleaba por los derechos de los kurdos. A mi abuelo lo mató la armada turca porque era comandante Peshmerga. Me siento orgulloso de ellos, y lo que pasó me da energía para pelear hoy por nuestros derechos de independencia”, explica en diálogo con La Vanguardia Digital, Irfan Azeez, quien fue miembro observador del Referéndum.

A Azeez no se la contaron. Su padre y su abuelo fueron asesinados. Ambos eran Peshmergas, que es la fuerza policial del Kurdistán iraquí. Le tocó vivir en carne propia lo que significa ser una etnia marginada, dentro de los límites de un país que le impusieron. Ser parte de un pueblo que ha sido atacado, incluso, hasta con armas químicas como la ciudad de Halabja en 1988, cuando aviones iraquíes bombardearon a la población. En el ataque, murieron alrededor de 5 mil kurdos.

A Azeez no se la contaron. Su padre y su abuelo fueron asesinados. Ambos eran Peshmergas, que es la fuerza policial del Kurdistán iraquí.

“Irak no reconoce que deberíamos ser una nación. Creen que debemos vivir bajo su dominio. Cuando Francia y Gran Bretaña crearon Irak y otros países del Medio Oriente no les preguntaron a los kurdos ni a la nación árabe si querían ser parte o no. Ese fue el primer error, ellos deberían haberle dado un Estado al Kurdistán”, agrega el funcionario.

Después de la Primera Guerra Mundial, a través del Tratado de Sévres el Imperio Otomano con Francia, Italia y el Reino Unido prometieron un estado en el Kurdistán que nunca se creó. En su lugar, la región montañosa quedó dividida en 4 países: Turquía, Siria, Irak e Irán. Ya es más conocida la historia del Tratado Sykes Picot entre un diplomático francés y un británico, por el cual se dividieron gran parte del Medio Oriente.

REGIÓN AUTÓNOMA

Con la aprobación de la Constitución iraquí de 2005, se asignó a la zona norte del país como Región Autónoma del Kurdistán. Dohuk, Erbil (la capital), Solimania y Halabja, son las provincias que forman parte esa unidad gubernamental.  Además de los territorios de Diyala, Nínive y Kirkuk, que habían quedado en disputa entre ambos luego de la retirada del Ejército iraquí ante la llegada del Estado Islámico en el 2014.

El último golpe que frustró la idea de independencia, fue cuando el pasado 16 de octubre el Ejército entró a la provincia de Kirkuk y retomó su poder sobre esa región, prácticamente sin resistencia kurda.

El último golpe que frustró la idea de independencia, fue cuando el pasado 16 de octubre el Ejército entró a la provincia de Kirkuk.

Si bien los kurdos son en su mayoría musulmanes sunitas, principal religión de Irak aunque la mayoría son de la rama chiita, no son árabes como es la gran parte de su población. Son una etnia distinta, tienen otro idioma y otras costumbres. Desde hace décadas luchan por su separación, la cual les ha sido negada en cada uno de los cuatro países donde habitan.

INDEPENDENCIA NO

Los actores que se oponen a la independencia son distintos y por motivos diferentes. En el caso del gobierno Federal de Bagdad, la separación del Kurdistán que contaba con la principal provincia petrolera, le significaba un menor ingreso económico. Ya que la región cuenta con pozos petroleros que abastecen por ejemplo a Turquía, con entre 500 y 600 mil barriles de petróleo diario.

Apenas conocidos los resultados del plebiscito, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, y el de Irán, Hassan Rohani, apoyaron al gobierno de Bagdad en su lucha y amenazaron con la prohibición de exportación e importación de derivados de petróleo de la región autónoma. Lo cual imposibilitaba el sustento económico de la deseada República.

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, y el de Irán, Hassan Rohani, apoyaron al gobierno de Bagdad.

¿Por qué su posición es tan férrea? Porque ambos países cuentan con una importante población kurda en sus territorios, y temen el efecto contagio. Se considera que hay en total una población de entre 35 y 40 millones de kurdos, repartidos aproximadamente en Turquía más de 20 millones, Irán alrededor de 13, Irak 8, y Siria 4.

Ambos países, incluida la Siria de Al Assad, reprimieron cualquier intento de separación en sus territorios. Incluso Turquía que tienen la mayor parte del total de la población, condenó a cadena perpetua a la figura más conocida de los kurdos, Abdullah Ocalán, del Partido de los Trabajadores del Kurdistán.

Sin embargo, algunos analistas desestiman la idea de que exista un efecto contagio. “No hay ninguna posibilidad de que en los otros países se lleve adelante un Referéndum, al menos en el futuro cercano. No porque sus partidos estén debilitados, sino porque actualmente no cuentan con el apoyo de la comunidad internacional”, explica en diálogo con La Vanguardia, Khalaf Dahowd, kurdo sirio, y miembro del Comité Nacional de Coordinación de las Fuerzas de Cambio Democrático (NCB por sus siglas en inglés).

¿Y AHORA?

Si bien Estados Unidos apoyó a los kurdos de Irak, sobre todo en el momento en que Sadam Hussein era enemigo común, no ha apoyado el Referéndum. El hecho de que el país norteamericano haya invadido Irak en el 2003, y no haya logrado la “tal democracia esperada” no contribuiría a la pacificación un apoyo explícito a los kurdos. El único país de la región que abiertamente apoyó la independencia kurda es Israel.

Previo a la toma de Kirkuk, los kurdos se jactaban de tener un gobierno, un Ejército, un Parlamento y una economía más fuertes que los del gobierno Federal de Bagdad. En lo económico mediante acuerdos comerciales de petróleo con Turquía, que a su vez negocia con algunos países europeos, sino también con compañías petrolíferas rusas y estadounidenses, entre otras.

“El escenario actual que tiene Barzani para declarar la Independencia de su región es muy difícil sin negociar con Irak, y no ayudan los vecinos. Salvo por el apoyo de Israel que no creo vaya a presionar a Bagdad están solos, por ahora”, sostiene en diálogo con La Vanguardia Digital, la profesora española, radicada en Montevideo, de Estudios Árabes e Islámicos y responsable de Cátedra Islam y del Programa de Política Internacional de la Universidad Católica de Uruguay, Susana Mangana.

La especialista internacional no ve posible la separación kurda próximamente. Si bien el presidente de la región Autónoma, Barzani, había adelantado que el proceso no sería inmediato. Todo indica que llevará más tiempo de lo pensado… si es que llega.

“Por mi padre voté por el sí”, afirma Azeez. “Y por los miles de kurdos que desde hace 100 años pelean por su independencia. Amamos a los árabes, a los persas, a todos. Pero por qué Turquía o Irán pueden tener su propio país y nosotros no. Ese es nuestro único pedido. Y vamos a seguir luchando por nuestra libertad”, asegura con firmeza Irfan, que como tantos otros kurdos, perdió a  muchos de sus familiares en esta búsqueda por la Independencia y no se dan por vencidos.

Leticia Martínez

Leticia Martínez

Periodista. Se especializa en política internacional. Su twitter es @aletimartinez

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