Al rescate de los albatros

Un equipo internacional tiene como objetivo principal reducir la captura incidental de aves marinas en las zonas pesqueras del Atlántico Sur.

Un equipo internacional tiene como objetivo principal reducir la captura incidental de aves marinas en las zonas pesqueras del Atlántico Sur.

Este equipo se conoce con el nombre de Albatross Task Force (ATF) y es parte de un programa internacional implementado por BirdLife International y la Real Sociedad para la Protección de las Aves (RSPB por sus siglas en inglés), que tiene como objetivo reducir la cantidad aves marinas que mueren debido a la interacción con las redes y los cables de los buques de pesca de arrastre.

Estos barcos despliegan enormes redes que son sostenidas por los cables de arrastre de acero. Las piezas de pescados no comerciales y los desechos se descartan y se acumulan, por movimientos de la hélice del barco, en la zona donde los cables de arrastre entran en contacto con el mar. Es allí donde se producen los impactos, que pueden ser desde leves golpes de las aves con los cables hasta graves como quebraduras de alas. Incluso estos impactos pueden ocasionarles la muerte al quedar enganchadas y ahogarse. Las aves también pueden intentar alimentarse de los peces enmallados en las redes y de esta manera quedar también atrapadas.

La interacción entre las actividades humanas y las aves marinas es posible y  queda demostrada en el trabajo y esfuerzo de los miembros de la Albatross Task Force.

En la actualidad ocho países forman el equipo de la ATF trabajando para la conservación de los albatros. Su participación no es casual ya que en sus plataformas continentales hay presencia de varias especies de albatros que interaccionan con buques comerciales. Estas aves se distribuyen en el hemisferio sur, en aguas ricas en alimento para todos los miembros de las cadenas tróficas.

Los países que forman Albatross Task Force son: Sudáfrica, Brasil, Chile, Uruguay, Argentina, Namibia, Ecuador y Perú, con un total de 18 instructores que trabajan en pesquerías industriales y artesanales, en palangre y arrastre.

El equipo argentino es parte del Programa Marino de Aves Argentinas, y está formado por el biólogo Leandro Tamini, coordinador del proyecto y los instructores Nahuel Chavez y Rubén Dellacasa.

Ellos trabajan tanto en tierra como en el mar desarrollando actividades que comprenden desde talleres con pescadores hasta embarques en buques comerciales para probar medidas mitigadoras y entrenar a marineros en su uso.

En la actualidad la captura incidental por parte de las flotas pesqueras es casi la única amenaza de los albatros y petreles en el mar. Se estima que, por las colisiones contra los cables de arrastre de las redes de pesca, mueren anualmente entre 8 mil y 19 mil albatros ceja negra (la especie más afectada, presente en el billete de $50), además de otras aves marinas solo en treinta buques de la flota congeladora merlucera que operan en Argentina.

ACCIONES CONCRETAS

El equipo argentino de ATF embarca habitualmente en la flota fresquera donde se aprovecha los viajes para probar las líneas espantapájaros (LEPs) que usan como medida de mitigación. Además se testea el dispositivo antienredos de LEPs, la Tabla Tamini (TT). En esta flota se registran interacciones en los cables y la mortalidad de aves marinas.

Para evitar este tipo de situaciones donde las aves se chocan contra los cables al intentar alimentarse ya se usan LEPs en otras regiones del Atlántico y en el Océano Índico, donde han demostrado ser eficaces. Pero los fuertes vientos del Atlántico Sur reducen su efectividad, al enredar los cables.

La Tabla Tamini (TT) evita que eso suceda. Se arroja desde la popa de la embarcación, luego de colocar las LEPs y se quita antes de recoger las redes. La TT es una especie de ancla móvil ideada para que las líneas espantapájaros de los pesqueros (LEPs) no se enreden con los vientos del Atlántico Sur y fue creada por el biólogo argentino Leandro Tamini, quien pertenece a la Albatross Task Force Argentina.

La TT se viene  diseñando, probando y  rediseñando desde fines de 2008 y una vez que tengan el modelo definitivo, Tamini espera que su costo sea de unos US$ 200 por tabla.

Lo económico del dispositivo ha interesado no sólo a la flota pesquera argentina, sino también a los buques que operan la zona de las Islas Malvinas.

A estas medidas se suma el trabajo realizado en los últimos meses por la Albatross Task Force Argentina de Aves Argentinas, con el apoyo de la Subsecretaría de Pesca de la Nación, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable, el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), la Universidad de Mar del Plata (IIMyC–CONICET) y la Fundación Vida Silvestre Argentina, desarrollando el proyecto de resolución para el uso de las líneas espantapájaros en buques arrastreros congeladores merluceros, que fue aprobado por unanimidad por los integrantes del Consejo Federal Pesquero.

En la actualidad ocho países forman el equipo de la ATF trabajando para la conservación de los albatros. Su participación no es casual ya que en sus plataformas continentales hay presencia de varias especies de albatros que interaccionan con buques comerciales.

El Consejo Federal Pesquero, es el organismo que regula la pesca y la actividad de los buques pesqueros, y recientemente ha establecido que el uso de las líneas espantapájaros sea una práctica oficial, voluntaria hasta el 1° de mayo de 2018 y obligatoria a partir de esa fecha.

NUESTROS ALBATROS

El Albatros ceja negra (Thalassarche melanophrys) es un ave pelágica que habita los océanos y tiene distribución circumpolar desde aguas subtropicales hacia aguas polares.

Alrededor del 75 % de los Albatros ceja negra del mundo se reproducen y viven asociados al Mar Argentino, y el 67% nidifica en Islas Malvinas. La población reproductiva total se estima en 602.000 parejas. Esta especie se reproduce anualmente poniendo un solo huevo por temporada reproductiva.

Esa especie tiene un rol clave en la cadena alimentaria del océano, por ser un depredador de orden superior. Se alimenta a través de zambullidas superficiales y entre las presas preferidas se encuentran peces, cefalópodos y crustáceos. Estas aves se asocian a buques pesqueros que tienen como objetivo peces y calamares, aprovechando los descartes y desperdicios de las operaciones pesqueras.

La interacción entre las actividades humanas y las aves marinas es posible y  queda demostrada en el trabajo y esfuerzo de los miembros de la Albatross Task Force y nos muestra además que con pequeñas acciones podemos salvar miles de aves que de otra manera morirían innecesariamente.

 

 

En base a Aves Argentinas / BBC Mundo / BirdLife International / RSPB

Mario Rovina

Mario Rovina

Guardaparque egresado de la Universidad Nacional de Misiones. Fotografo de aves y especialista en ambiente. Integra la Cooperativa de Comunicadores El Miércoles.

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