¿Cómo será la socialdemocracia alemana en la oposición a Merkel?

Las elecciones alemanas supusieron una -nueva- dura derrota para la socialdemocracia. El ingreso de una fuerza de la derecha radical y la formación de un nuevo gobierno de coalición al mando de Merkel pero sin el Partido Socialdemócrata (SPD) son las señas de identidad de los últimos comicios. ¿Qué puede hacer la izquierda democrática en la oposición? Sobre esto conversamos con Michael Bröning, jefe de análisis político de la Fundación Friedrich Ebert, vinculada directamente al SPD.

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Las últimas elecciones supusieron un duro golpe para el SPD que llevaba como candidato a Martin Schulz. ¿Cuál es su mirada al respecto? ¿Cree que el gran problema fue integrar la gran coalición con Angela Merkel o que el discurso socialdemócrata no fue lo suficientemente de izquierda como para atraer a una buena masa de votantes descontentos con las políticas de la derecha?

Sin ninguna duda, fue un día negro para la socialdemocracia en Alemania. Fue una derrota importante y, desafortunadamente, la tercera consecutiva. Hay numerosas ideas y argumentos planteados sobre las causas de este declive. ¿Nos ubicamos demasiado a la izquierda? ¿Nos ubicamos demasiado a la derecha? ¿Teníamos al candidato equivocado? ¿Estuvo mal planteada la campaña? Creo que tenemos que poner todos estos asuntos en perspectiva y analizar la situación alemana en comparación  con la de otros partidos democráticos europeos. Sobre todo porque, desafortunadamente, no estamos viviendo la declinación de la socialdemocracia en Alemania sino su marginación en la mayor parte del continente. A principios de este año, los socialdemócratas fueron prácticamente aniquilados en Holanda, mientras que los socialistas franceses solo consiguieron un dígito en las elecciones. Si bien hay que tener en cuenta las situaciones específicas, existe una tendencia común: el centroizquierda está siendo abandonado por sus votantes tradicionales. En numerosos países europeos, los populistas  de derecha se han alzado como los nuevos partidos de los trabajadores, desplazando el voto de los trabajadores de cuello blanco y recolectando el voto de los obreros tradicionales. Según mi visión, este es el efecto de décadas de economía centrista y pro-mercado, y es a la vez el intento de contrarrestar el desplazamiento económico hacia la derecha con posiciones cosmopolitas sobre cuestiones como la migración, la integración y las políticas de identidad cultural. En efecto, ambas tendencias eran difíciles de digerir para los votantes tradicionales del centro-izquierda.  Este es el dilema estratégico. Y entonces lo que se desarrolla es una táctica. Por supuesto, la decisión de no formar parte de una gran coalición con el centro-derecha es muy difícil para los socialdemócratas. Después de cuatro años de gobierno amable con Merkel, resultaba básicamente imposible delinear una alternativa convincente y criticar a la Canciller por su actuación. Cualquier crítica era devuelta como un espejo hacia los socialdemócratas porque también formaban parte del gobierno. Desde esa perspectiva, la decisión de pasar a la oposición es correcta. Pero ¿ésto resolverá milagrosamente los problemas estructurales de la centro-izquierda? Lo dudo.

“En numerosos países europeos, los populistas de derecha se han alzado como los nuevos partidos de los trabajadores, desplazando el voto de los trabajadores de cuello blanco y recolectando el voto de los obreros tradicionales”.

El SPD no integrará una Gran Coalición con Merkel y, por lo tanto, pasará a la oposición política. ¿Considera que el partido necesita realizar cambios internos para enfrentar esta nueva etapa? En muchos países la socialdemocracia ha girado a la izquierda (es el caso de España con Pedro Sánchez y de Reino Unido con Jeremy Corbyn) como forma de enfrentar los nuevos retos. ¿Es ésta una posibilidad concreta en el SPD?

Siempre que un partido político pierde una elección, los líderes del partido aseguran que las cosas ya no pueden hacerse como siempre. Y después eso no es lo que sucede… Creo, sin embargo que esta vez puede ser diferente para los socialdemócratas. En unas circunstancias que parecen cercanas a la aniquilación de las fuerzas socialdemócratas en Europa, el cambio solo puede ser ahora o nunca. Los socialdemócratas alemanes, por tanto, o se unen y repiensan su enfoque, o podrían sufrir el destino  de otros partidos de centroizquierda en Europa que han abrazado la oposición para acabar marchitándose. ¿Esto significa girar a la izquierda en algunos asuntos? Sí,  así lo creo. Pero la respuesta no será copiar simplemente a Jeremy Corbyn.  Sí, Corbyn primero sorprendió y luego electrificó a los británicos, pero la situación de Reino Unido es muy diferente a la de muchos países en diversos aspectos. En primer lugar, Corbyn se enfrentó a una Primera Ministra que fue lo suficientemente tonta como para reintroducir la caza de zorros y defender a las escuelas privadas. Angela Merkel no va a hacerle ese favor a los socialdemócratas. Además, y esto es aún más importante, no hay ningún otro radical de izquierda hablando en Reino Unido. En Alemania, y en la mayor parte de la Europa continental, esto es diferente.  Si los votantes anhelan una izquierda más radical, tienen la opción de votarla. En Alemania, en las últimas elecciones, un 9% de la población dio su apoyo a Die Linke (La Izquierda).  Para los socialdemócratas el desafío será llegar a los votantes desencantados ubicados tanto a la izquierda como a la derecha, que se sienten rezagados en lo económico, lo social y lo cultural.

“Los socialdemócratas alemanes, o se unen y repiensan su enfoque, o podrían sufrir el destino de otros partidos de centroizquierda en Europa que han abrazado la oposición para acabar marchitándose”.

ows_150595321165892Uno de los factores más complejos de la elección ha sido la llegada de Alternative für Deutschland (AfD) al Parlamento. La formación ha sido calificada como de extrema derecha, como populista y hasta como neofascista pero, en realidad, nadie logra dar una definición exacta de la misma. Lo que está claro es que constituye una amenaza al proyecto europeo y que sus políticas contra inmigrantes y sus posiciones respecto a los refugiados expresa un panorama sombrío. ¿Cómo definiría usted a este partido político y cómo cree que la izquierda puede hacer frente al desafío que plantea?

Uno de los mayores shocks de esta elección fue, sin dudas, el tremendo éxito del populismo de derecha de AfD, que entró al Parlamento como la tercera fracción más importante. ¿Qué son ellos exactamente? Esa pregunta es difícil de responder por dos razones: el partido es notoriamente heterogeneo y en constante cambio. Han estado orbitando el espacio político durante cuatro años y ya han tenido tres direcciones completamente diferentes, cada una más radical que la otra. En el proceso han cambiado el eje de un buen número de temas, pasando de una posición anti-euro a posturas anti-inmigración y anti-islam. Esencialmente, AfD es un partido populista de derecha que combina a ultraconservadores, liberales clásicos y derechistas extremos. Es demasiado temprano para afirmar que ala del partido acabará siendo la dominante. La reciente decisión de la líder del partido, Frauke Petry, de abandonar la formación política y establecerse como independiente en el parlamento sugeriría que la derecha se ve fortalecida, pero también podría tener el efecto contrario. Esto puede muy bien obligar al liderazgo a tomar un cauce más moderado para evitar más defecciones. ¿Cómo deberían responder los socialdemócratas? Confrontándolos en distintas cuestiones planteando políticas convincentes. La alternativa es ir gritando: “¡Son nazis!”. Eso hará que mucha gente se sienta bien…pero no será suficiente.

“AfD es un partido populista de derecha que combina a ultraconservadores, liberales clásicos y derechistas extremos”.

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¿La formación de un gobierno entre la CDU, el FDP y los Verdes supondría problemas para la construcción europea teniendo en cuenta que el FDP manifiesta posturas escépticas respecto a la Unión Europea?

Creo que ningún partido alemán -a excepción de AFD  y quizás Die Linke- representa una amenaza fundamental para el proyecto europeo. El pro-europeísmo es la piedra angular de todos los partidos parlamentarios alemanes, ya sean éstos liberales, verdes, cristiano-demócratas o socialdemócratas. Dicho esto, claramente la inclusión de los liberales en el gobierno plantea algunos desafíos significativos. Después de todo fue Liedner, el líder del Partido Liberal, quien en campaña se expresó sobre la exclusión de Grecia de la zona-euro. Ahora, como reyes, ejercerán influencia real. Pero cuando mirás un perro y su cola, es el perro el que agita la cola y no al revés.

¿Qué es lo que está pasando, según su percepción, con la socialdemocracia a nivel continental? Hasta hace diez o quince años, los partidos socialistas democráticos eran fundamentales en la construcción continental. Sin embargo, ahora, en buena parte de los países han sido duramente vapuleados debido a lo que algunos entienden como una connivencia con las estructuras económicas del neoliberalismo. ¿Qué es lo que ha cambiado en el panorama político europeo para que la socialdemocracia se encuentre en esta situación y cómo ve usted una posible salida?

Hace veinte años, un gran número de países europeos estaban gobernados por el centro-izquierda. Ahora, los socialdemócratas siguen en el poder en Suecia y en Malta, y forman un gobierno de coalición en minoría en Portugal. ¿Qué es lo que pasó? En parte lo que decía antes: abrazaron el centrismo en el marco de las concepciones de la Tercera Vía y el Nuevo Laborismo. Pero esto es solo parte de la respuesta. Los socialdemócratas experimentan una tormenta perfecta de su grupo tradicional de votantes, la reducción de la clase obrera, nuevos contendientes, y el resurgimiento de una mega tendencia global al nacionalismo, así como el renacimiento de cuestiones religiosas e identitarias que vuelven para satisfacer la necesidad de muchas personas de encontrar tranquilidad en un mundo que cambia cada vez más rápidamente. Estos son temas que el centro-izquierda tiene dificultades para abordar. Tradicionalmente a la izquierda le gusta hablar de igualdad, justicia y distribución de la riqueza. Pero para muchas personas, hoy en día, estas cuestiones tienen una importancia secundaria y son empujadas primero por cuestiones más fundamentales de identidad y pertenencia cultural. Para que los partidos de izquierda encuentren un norte en el futuro, habrá que tener una respuesta a estos dilemas.

“Los socialdemócratas experimentan una tormenta perfecta de su grupo tradicional de votantes, la reducción de la clase obrera, nuevos contendientes, y el resurgimiento de una mega tendencia global al nacionalismo”.

9a07eb415b8c97fa338d5c1cd5977455b87cb067La victoria de Merkel, a quien en el resto del mundo se la ha visto siempre como una mujer fuerte y poderosa, ha sido frágil. La CDU ha obtenido su peor resultado desde 1949. Alemania es un pilar fundamental en la construcción europea que ahora ha sido revitalizada por la presencia de Macron en Francia. ¿Puede perder Alemania parte de su primacía en el diseño de políticas europeas teniendo un gobierno con cierta debilidad? ¿Y cuánto margen de maniobra puede tener al interior de Alemania un gobierno frágil a la hora de desarrollar políticas?

Sí, esa es una posibilidad real. Si bien los medios internacionales subrayaron la victoria de Merkel, el próximo gobierno alemán podría tener dificultades en Europa. Será una coalición débil, si es que terminamos con una, y me sorprendería si este gobierno se presentara con una respuesta convincente a las llamadas de cambio que emanan de Francia y de otros países. La Canciller ya dejó en claro que no ve ninguna razón para cambiar radicalmente el curso de las cosas. Eso no suena como un nuevo comienzo para mí…

Mariano Schuster

Mariano Schuster

Jefe de Redacción de La Vanguardia y editor en Nueva Sociedad (www.nuso.org). Es columnista del suplemento ideas del diario La Nación y colaborador de Panamá Revista.

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