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Trump vs México: doble discurso para el acuerdo de libre comercio

Donald Trump asegura que México se ha “beneficiado demasiado” con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. En plena renegociación del acuerdo, Trump fuerza una posible salida y amenaza a los mexicanos. Desde México DF, La Vanguardia, cubre la tensión permanente.

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En México los acontecimientos noticiosos no dejan de producirse y los temas de actualidad discurren entre la nota política sobre el avance del partido Morena conducido por Andrés Manuel López Obrador, las intensas lluvias que por estos días azotan la Ciudad de México y causan toda clase de anegaciones, los “socavones” -baches inmensos que se abren en las calles- a causa de las fallas en el sistema de dranajes, las sospechas de irregularidades en obras públicas recientes en la capital y las ya tradicionales noticias sobre muertos en la permanente guerra narco. Sin embargo las tapas de los diarios están prácticamente entregadas a una sola cosa: el reporte paso a paso de las negociaciones por la renovación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Lo que en otras ocasiones fue una difícil pero clara gestión entre Canadá, Estados Unidos y México por la firma del pacto comercial que brinda exenciones impositivas y beneficios a exportadores e importadores de los tres países, hoy es un juego de ajedrez político intenso a raíz de la nueva conducción de la Casa Blanca. Mientras en México gobierna Enrique Peña Nieto, un dirigente liberal conservador de estilo mesurado del PRI -el partido más grande del territorio mexicano- y en Canadá gobierna Justin Trudeau -de la misma corriente política que su par de México- el polémico y fuera de cualquier molde Donald Trump lanzó una convocatoria para renegociar este acuerdo que funciona sobre rieles desde 1994 y ha beneficiado profundamente a toda la región aún a costa de las resignaciones que cada país hizo en algún aspecto en pos de una convivencia pacífica.

Esta vez Trump quiere poner las reglas. A diferencia de sus antecesores, exhibe un discurso para los medios y sus electores, pero por debajo muestra una actitud diferente. Por Twitter, su medio de comunicación favorito, días atrás amenazó con quebrar el TLCAN -siglas que en México pronuncian telecán o telecé– indicando que es el “peor tratado que firmó Estados Unidos”. Pero todos saben que ésto no es verdad. Una alta fuente de gobierno explicó a La Vanguardia que “Trump no soporta que México se haya beneficiado ampliamente con el tratado”, y sonríe con sorna ante la idea de que el presidente norteamericano corte los beneficios que tiene México para colocar sus producciones en el país vecino y traer lo que necesita del norte.

Una alta fuente de gobierno explicó a La Vanguardia que “Trump no soporta que México se haya beneficiado ampliamente con el tratado”

A diferencia de lo que a simple vista puede pensarse, México es un gran motor del TLCAN. Cuando el presidente Carlos Salinas de Gortari (también priísta como el actual mandatario) firmó el acuerdo en plena década del ´90, lo logró sólo gracias al apoyo de su partido. La oposición en ese entonces aseguraba que México se transformaría en una colonia norteamericana o en el “Estado 51 de la Unión” a raíz del TLCAN. Los especialistas auguraban un futuro donde Estados Unidos y Canadá tomarían México como una provincia subsidiaria, llevándose más de lo que traerían y dejando a su paso sólo las ruinas. Transitando el año número 23 desde que el pacto se firmó, los economistas aseguran que esto no sucedió. Un funcionario de la cartera de Transporte indicó a La Vanguardia analizando el impacto del TLCAN: “al principio era muy difícil, porque los camiones con mercadería mexicanos no podían pasar la frontera con Estados Unidos; ellos aseguraban que no cumplían con las regulaciones necesarias para circular por su territorio, pero ellos nos enviaban tranquilamente sus camiones cargados por todo nuestro país y nadie los detenía. Esto se negoció en cada nueva firma del TLCAN y recién en 2015 logramos cerrar tratos para que ambas partes compartan rutas y caminos. Fue un largo tiempo y mucho trabajo para ponernos de acuerdo, sería ilógico que tiremos eso por la borda ahora que Trump toma esta actitud”. El mismo funcionario asegura que la infraestructura de transporte del país latino mejoró muchísimo en esta veintena para poder adecuarse a las necesidades de importación y exportación que generó el TLCAN.

Algo parecido pasó con el comercio mexicano, que vio en el pacto la oportunidad de subsanar problemas que el país arrastra desde hace mucho tiempo. La empresa petrolera PEMEX, que es de propiedad estatal aunque contiene en su directorio accionistas privados, produce los barriles más caros del mundo, producto de una burocracia extrema que -aseguran los especialistas- encarece los costos. Sin embargo PEMEX consiguió importar combustible de Estados Unidos gracias a los beneficios del TLCAN, y así logró compensar la falta de abastecimiento de un país que no sólo se encuentra entre los que más automóviles por persona tiene en el mundo, sino que requiere grandes cantidades de combustible para abastecer a la incipiente industria en crecimiento. Lo mismo ocurrió con el maíz. México es un tradicional productor de este grano, que se encuentra en el lugar principal de la dieta de los mexicanos desde tiempos precoloniales. Prácticamente todo el maíz que producen las parcelas del campo mexicano lo consume su propia población y queda muy poco resto para utilizar como forraje. Es por eso que México importa maíz desde Estados Unidos, producido especialmente para consumo animal, un total de 14 millones de toneladas anuales. Los beneficios de impuestos cero que permite el TLCAN lograron generar excelentes resultados en la industria ganadera del norte del país, mucho mejor que a los inicios del tratado. Sin embargo este proceso tiene un lado oscuro. Muchos especialistas aseguran que la producción de maíz no es suficiente debido a la migración del campo a la ciudad que el propio TLCAN generó. Es que al mismo tiempo que México decidió importar maíz, la cantidad de productores de este grano descendió en 2 millones desde el inicio del acuerdo. Se calcula que estas familias se trasladaron a las principales ciudades en busca de oportunidades en otros rubros, en parte como mano de obra en las industrias pesadas, precisamente las más beneficiadas por el TLCAN, ya que el 62.5% de los insumos provienen de Estados Unidos.

PRIMER ROUND

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En este momento el TLCAN se encuentra en plena reformulación y todos los días corre riesgo de caerse. A las tensiones naturales entre tres países que buscan obtener beneficios propios, se le suma la nueva tendencia proteccionista de Donald Trump que choca permanentemente con el espíritu del tratado, creado en pleno neoliberalismo en tiempos de George Bush Senior. La primera ronda de negociaciones se caracterizó por declaraciones de carácter demagógico que hizo Trump sobre los mexicanos, su nación y su economía, mientras Canadá fue un aliado en su duro discurso. El sindicalista canadiense Jerry Días, cuyo sindicato reúne a trabajadores del acero, la energía, la industria automotriz y las telecomunicaciones, fue el vocero de las posiciones más duras de Canadá, sobre todo en el tema salarial, el primer foco de conflicto con el que se encontró la renegociación del tratado. “El problema es México y, concretamente, que sus negociadores se niegan a revisar el piso de los salarios en ese país, son salarios tan bajos que no hay forma de competir. México tiene que entender en esta negociación que va atener que ceder en algún aspecto, tú no puedes favorecerte de algo para siempre y no aportar nunca nada”, explicó Días durante la primera ronda de negociaciones en Washington. Sin embargo los negociadores mexicanos no quieren ceder en este tema. “Son temas laborales, no comerciales, no podemos permitir que otros países intervengan en nuestras políticas laborales, no vamos a ceder soberanía”, respondieron los empresarios que acompañaron al presidente mexicano a Washington en esta etapa. Es que los bajos salarios mexicanos son una de las claves del éxito del TLCAN, un tratado eminentemente neoliberal: EEUU y Canadá consiguen manofacturas producidas a bajo precio importadas a tasa cero y México nuevas inversiones extranjeras que exportan productos terminados. Cada vez más procesos en la cadena automovilística se realizan en México, al punto de lograr la producción de autos deportivos y hasta eléctricos hechos enteramente en el país. No sólo la nueva infraestructura sino el notorio crecimiento en la técnica manofacturera tuvo un fuerte impulso gracias a la combinación de los beneficios del TLCAN con bajos salarios que permitieron la contratación masiva a las multinacionales. Y aunque esto trajo consecuencias indeseables en otros órdenes de la economía, el gobierno de México todavía está dispuesto a afrontarlas en la medida en que las condiciones del tratado continúen.

El TLCAN se encuentra en plena reformulación y todos los días corre riesgo de caerse. La tendencia proteccionista de Trump amenaza las bases mismas del libre comercio.

Sin embargo, los empresarios automotrices ya comenzaron hace unos años a “saltarse” el TLCAN e importar insumos de Asia, que con su precio altamente competitivo en muchos casos son más convenientes que los estadounidenses aún teniendo aranceles de importación. Y no son los únicos que se preparan para esto. Las amenazas de Trump de sacar a su país del TLCAN -como ya hizo con otros tratados internacionales- generaron reuniones entre el gobierno mexicano y representantes del gobierno argentino, que antes de la primera ronda de negociación estuvieron en Ciudad de México buscando acuerdos comerciales. La administración de Mauricio Macri ofreció a los mexicanos que reemplacen el maíz estadounidense por producciones argentinas, y está dispuesta a quitar aranceles de exportación para que esto suceda. Sin embargo, estas negociaciones están congeladas hasta que se sepa el destino del TLCAN.

 

SEGUNDO ROUND descarga

Esta semana empezó la segunda ronda de negociaciones. Ya los fuegos de artificio que Trump generó por Twitter se apagaron y los representantes de Canadá y EEUU llegaron a la Ciudad de México para una nueva instancia en la que hay otros temas en discusión. Por ejemplo, la “certificación de origen”, que es la cantidad de partes nacionales que debe tener un producto para ser considerado del país. Precisamente se quiere evitar que el exceso de tráfico de insumos y manofacutras generen un “Hecho en América” que en realidad sea “Hecho en México” y así, por lo que los negociadores deben reubicar porcentajes de certificación, lo que promete una durísima puja. Canadá a su vez puso sobre la mesa cuestiones ambientales, exigiendo que los tres países adhieran a los mismos tratados internacionales en materia de ecología, lo que contrapone con la postura de EEUU que, gracias a Trump, se está retirando de este tipo de acuerdos que considera perjudiciales para la producción de su país.

Aunque los presidentes que negocian el tratado prometieron rondas “cortas”, lo cierto es que estos chispazos podrían alargar las negociaciones al punto que se crucen con las elecciones presidenciales en México, que serán dentro de 10 meses y que hasta ahora prometen un recambio en el Poder Ejecutivo. Andrés Manuel López Obrador, el candidato que más posibilidades tiene de suceder a Enrique Peña Nieto, es un detractor del TLCAN y un opositor feroz de las posiciones actuales del gobierno de EEUU en cuanto a sus relaciones políticas con México y ya reclamó su derecho a participar de las negociaciones aún no habiendo sido electo. El PRI, el partido de Peña Nieto, si bien tiene una estructura de poder superior a la de López Obrador, no cuenta con un candidato firme para la sucesión, y esta inestabilidad política no agrega certezas a las negociaciones que hasta ahora todavía no llegaron a ningún destino.

 

LA TRAMPA DE TRUMP

trumpnaftaSi bien la Casa Blanca mantiene la posición más dura en la negociación, lo cierto es que Donald Trump no puede mantener una posición intransigente en cuanto al TLCAN ya que una buena parte de sus votantes se encuentran en la franja agropecuaria del sur de Estados Unidos. Como todo el mundo sabe, el hinterland norteamericano es el que con más fervor apoya al republicano, y sin embargo podría ser la principal población perjudicada si el acuerdo de libre comercio con México se rompe.

Donald Trump no puede mantener una posición intransigente en cuanto al TLCAN ya que una buena parte de sus votantes se encuentran en la franja agropecuaria del sur de Estados Unidos

Si Trump retira a su país de las negociaciones, aunque México estaría afectado en la venta de tomates y aguacates, entrarían en vigencia los reglamentos de la Organización Mundial de Comercio (OMC) con las que México pagaría un impuesto de 6.4 por ciento para entrar a Estados Unidos, mientras que en el otro sentido, los productos del vecino del norte pagarían 38.4 por ciento, por ingresar sus 1400 millones de dólares anuales en maíz. Esa desigualdad sería clave para mantener en la mesa de diálogo posiciones más moderadas que las que Trump exhibe por Twitter. Pero nadie sabe hasta dónde es capaz de llegar el multimillonario que actúa como un independiente, ya que amenazó al comienzo de las negociaciones de aplicar un 20% de impuestos a los productos mexicanos con el fin de financiar su muro para contener con violencia armada la oleada migratoria, una promesa de campaña que a casi dos años de asumir todavía no cumplió ni estar cerca de cumplir. En ese sentido, los analistas no esperan que esto se haga realidad, pero las actitudes imprevisibles que tuvo el mandatario norteamericano en cuanto a los tratados internacionales (como las movidas en las que retiró a su país de los acuerdos ambientales de Tokio) dejan esta posibilidad latente. Sin embargo, los funcionarios mexicanos con más experiencia opinan que esta es un estrategia de Trump para mantener una posición privilegiada en las negociaciones y que difícilmente cumplirá la promesa. ¿Quién sabe lo que pasa por la mente -y el Twitter- de Donald Trump? Desde que la cuenta @potus se convirtió a través de un referendo del Congreso de Estados Unidos en declaraciones oficiales, nadie sabe qué puede pasar una noche de soledad en el antiguo y siempre agitado Salón Oval.

Francisco Marzioni

Francisco Marzioni

Francisco Marzioni es periodista político. Ha colaborado en Perfil y El Cronista, entre otros medios.

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