Santiago Maldonado: militando la duda

Todos nos preguntamos: ¿Dónde está Santiago Maldonado? Mientras, la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich apela a la estrategia de la duda. Sus consecuencias están a la vista.0004629598

“La desaparición forzada es una construcción”, afirmó la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. La frase que formó parte de la estrategia para reforzar la duda en torno a Santiago Maldonado y volcarse a la grieta para que trolls, desinformados, antidemocráticos, oportunistas y algunos funcionarios, empezaran la batalla para instalar un relato en la era de la posverdad. Lo mismo ocurrió con el caso del fiscal Nisman. Entonces, se disputaban dos teorías: mientras que para algunos había sido asesinado por sectores vinculados al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner; para otros, ligados al oficialismo de ese momento, se había suicidado. La perversión atraviesa a nuestros gobernantes.

Prefiero seguir preguntándome mil veces donde está Santiago Maldonado que tapar un desaparecido con otro desaparecido.

El objetivo de la ministra es claro. Desde el primer día ha intentado encubrir la principal hipótesis: Santiago Maldonado fue desaparecido por Gendarmería. De comprobarse, se trataría de una desaparición forzada tal como lo estipulan nuestro Código Penal y diversos tratados internacionales.

La estrategia para encubrir esta hipótesis es la que brega por el relato militando la duda: como no sabemos qué pasó, entonces no podemos decir que lo desapareció una fuerza de seguridad. Más aún: como no sabemos si Santiago Maldonado estaba el 1º de agosto en Lof Cushamen, Chubut, cuando se realizó el operativo de Gendarmería, ampliamos la duda. No contentos con ello, fueron por más, llegando casi a poner en duda la figura del propio Maldonado. ¿Acaso no hay un barrio de Gualeguaychú en donde todos se parecen a Santiago? Aclaración: si van a cualquier feria “hippie” puede suceder lo mismo.

Militar la duda es también una forma de crear hipótesis diferentes: “Habló el hombre que admitió haber apuñalado a un mapuche de la RAM, no descarta que se trate del joven activista desaparecido”, publicó La Nación. El mismo diario se preguntó: “¿Qué pasa si a Santiago Maldonado lo mató un mapuche?”. Los planteos e interrogantes del diario coinciden -pura casualidad…- con la hipótesis que impulsa el Ministerio de Seguridad: Santiago Maldonado no pudo haber estado en el operativo del 1º de agosto porque días antes había sido apuñalado por un cuidador de las tierras del Grupo Benetton en el marco de un ataque por parte de la agrupación Resistencia Ancestral Mapuche (RAM). Deducción: era un terrorista y encima jamás estuvo en el operativo donde denuncian que desapareció. Esta hipótesis fue desmentida por el mismo denunciante.

La estrategia para encubrir esta hipótesis es la que brega por el relato militando la duda: como no sabemos qué pasó, entonces no podemos decir que lo desapareció una fuerza de seguridad.

El grado de desinformación llega a tal grado que los familiares de Santiago Maldonado tuvieron que armar una página web para aclarar todas las noticias falsas. Qué tristeza combatir la desinformación, la posverdad y todo un aparato gubernamental con el objetivo de encontrar a un familiar desaparecido, ¿se lo imaginan ustedes?
Para diversos sectores del Gobierno -no para todos- la desaparición forzada es una construcción ideológica.

Ante la duda, algunos preferimos inclinarnos por la ideología y por la historia que nos marca la probabilidad cierta de una desaparición forzada. Hay, sin embargo, otro camino: apelar a negacionismos justificadores. Con la primera, evitamos encubrir. Prefiero seguir preguntándome mil veces donde está Santiago Maldonado que tapar un desaparecido con otro desaparecido.

 

Álvaro Sáez

Álvaro Sáez

Licenciado en Ciencias de la Comunicación, periodista y especialista en temas de comunicación política. Es militante de la Unión Cívica Radical (UCR).

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