Naturaleza a la deriva

Mediante satélites se detectó el desprendimiento en la Antártida del que ya es considerado uno de los icebergs más grandes de la historia, con una extensión aproximada de 5.800 kilómetros cuadrados.

fractura-larsenc-1La NASA llevaba meses supervisando lo que finalmente ha terminado por confirmarse: uno de los mayores icebergs de los que se tiene constancia se ha desprendido del continente antártico.

Concretamente, la enorme masa de hielo tiene una superficie de unos 5.800 kilómetros cuadrados, el tamaño aproximado de La Rioja.

Hacía más de 15 años que la grieta estaba siendo vigilada ante el temor de que el desprendimiento del inmenso iceberg provocara un aumento en el nivel del mar. Sin embargo, los científicos han confirmado que eso no ha ocurrido, y creen que buena parte de la masa de hielo que se ha desprendido de la denominada barrera de hielo ‘Larsen C’ se quedará en la zona durante décadas.

El desprendimiento ha reducido alrededor de un 12% el tamaño de Larsen C y los científicos advierten de que este fenómeno transformará para siempre el paisaje de esta península antártica.

Hacía más de 15 años que la grieta estaba siendo vigilada ante el temor de que el desprendimiento del inmenso iceberg provocara un aumento en el nivel del mar.

“Hemos estado esperando este suceso durante meses y nos ha sorprendido el largo tiempo que ha tardado la grieta en romper los últimos kilómetros de hielo”, explica Adrian Luckman, del proyecto Midas. El experto señala que “seguirán vigilando” el impacto que tendrá de esta fractura sobre la placa de hielo Larsen C y la evolución de “este enorme iceberg”.

“Es uno de los más grandes registrados y resulta complicado predecir su futuro progreso. Sigue formando ahora un solo bloque, pero es más que probable que se romperá en segmentos”, afirma Luckman, quien opina que parte del hielo “podría permanecer en la zona durante décadas”, mientras que “partes del iceberg podrían derivar al norte hacia aguas más cálidas”.

Una ruptura esperada

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El seguimiento de la brecha de Larsen C se lleva estudiando desde que en 1995 Larsen A se quebrara, y años después, en 2002, ocurriera lo mismo con Larsen B.

Los investigadores del Proyecto Midas de la universidad de Swansea ya alertaron el pasado enero de que pronto se desprendería este enorme fragmento de hielo.

“Es uno de los más grandes registrados y resulta complicado predecir su futuro progreso. Sigue formando ahora un solo bloque, pero es más que probable que se romperá en segmentos”, afirmaron. Parte del hielo “podría permanecer en la zona durante décadas”, mientras que “partes del iceberg podrían derivar al norte hacia aguas más cálidas”.

Aunque pesa más de un billón de toneladas, el A68 – como se lo denomina –  ya estaba flotando antes de su desprendimiento, por lo que los científicos no prevén que se produzca un aumento inmediato del nivel del mar.

Los trozos resultantes, más pequeños, no deberían representar un peligro para la navegación. El témpano tampoco influirá en el nivel del mar porque la barrera es una masa de hielo que flota como los cubitos de hielo que se le agregan a la bebida. “Por el principio de Arquímedes, el hielo desplaza una masa de agua equivalente a su volumen”, ilustra desde la Universidad Nacional de Tierra del Fuego el geólogo Jorge Rabassa, investigador superior del Conicet.

Los trozos resultantes, más pequeños, no deberían representar un peligro para la navegación.

Consecuencias

El desprendimiento ha reducido alrededor de un 12 % el tamaño de Larsen C y los científicos advierten de que este fenómeno transformará para siempre el paisaje de la península antártica.

Desde el Servicio de Hidrografía Naval argentino afirmaron, en un comunicado, que el gigantesco témpano “posiblemente quede varado con poco desplazamiento hasta que por efecto de la temperatura, viento y corrientes comience su derretimiento”.

Por su parte, Anna Hogg, experta en observaciones satelitales de la Universidad de Leeds, en Reino Unido, explicó cuál será el desplazamiento esperado que adoptará el témpano denominado A68: “El movimiento de los icebergs está controlado mayormente por los vientos de la atmósfera y las corrientes oceánicas que empujan al bloque de hielo que está por debajo de la superficie del agua”. El rumbo del iceberg dependerá de la simetría de lecho marino o los accidentes geográficos submarinos. “Los rasgos topográficos importantes, como por ejemplo las pequeñas montañas en el fondo del mar, pueden ser lo suficientemente altas como para hacer que el témpano permanezca en el mismo sitio por un tiempo”, agregó.

En caso de continuar con su desplazamiento original, emprenderá un viaje alrededor del continente antártico al compás de la corriente costera que gira en sentido antihorario de manera ininterrumpida. El viaje demorará años y su derretimiento también. Según la experta, cuando alcance la península de la Antártida seguirá rumbo norte en dirección al Pasaje de Drake, donde se irá disipando.

En caso de continuar con su desplazamiento original, emprenderá un viaje alrededor del continente antártico al compás de la corriente costera.

Una vez que abandone el continente antártico representará un peligro para los navegantes de acuerdo al grado de fragmentación que experimente: menos desmembramiento significará piezas más grandes, más visibles. Fragmentos más pequeños serán imprevisibles para el recorrido turístico de los cruceros, sin ser la zona un afluente de rutas comerciales importantes.

En los próximos meses y años, la placa de hielo podría “regenerarse gradualmente” o “sufrir más desprendimientos”, lo que le llevaría al “colapso”, si bien las “opiniones de la comunidad científica está divididas” respecto a estos escenarios.

 

 

 

En base a Agenda Antártica / Infobae / La Nación / El País / El Mundo

Mario Rovina

Mario Rovina

Guardaparque egresado de la Universidad Nacional de Misiones. Fotografo de aves y especialista en ambiente. Integra la Cooperativa de Comunicadores El Miércoles.

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