Kai Pacha y los pumas

La reserva natural de Pumakawa, ubicada en la provincia de Córdoba, es el hogar de 12 pumas y de muchos otros animales silvestres recuperados del mascotismo. La Vanguardia dialogó con Kai Pacha, la cordobesa de 48 años que reconfiguró la reserva desde hace dos décadas.

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Hasta hace poco era Karina Maschio, pero después de conseguir el aval de la justicia cordobesa para cambiar su nombre, hoy se llama oficialmente Kai Pacha, un nombre de origen quechua que significa “el mundo de aquí”, y corresponde a una cosmovisión incaica, que supone tres planos: Hanan Pacha (el mundo de arriba), Uku Pacha (el mundo inferior) y Kai Pacha. Escuchó el concepto en un viaje a Machu Picchu, en Perú y no lo dudó. Se sintió plenamente identificada.

Kai se ha convertido en un símbolo de quienes trabajan en Córdoba por la fauna y flora nativa. Tiene 48 años y hace más de 20 se hizo cargo de El Edén, una reserva con un puñado de animales que su padre (un cazador arrepentido) tenía en Villa Rumipal.
Cumplió su promesa, tomó las riendas de la reserva y la reconfiguró. Ahora se llama Pumakawa (que significa “el que cuida con sigilo al puma”), donde se construyó un recinto gigante, que es la superficie más grande de Córdoba para albergar pumas, con dos hectáreas que incluye un bosque interno.

Pero Kai, además de recuperar animales víctimas del mascotismo, apuesta también a objetivos más complejos y ambiciosos: a la conservación de especies autóctonas y a la restauración de su ambiente. Su plan incluye la educación ambiental, realizando charlas educativas en escuelas, mediante el programa Aula Abierta al Sol, el programa educativo de Pumakawa.

En diálogo con La Vanguardia Digital, Kai nos cuenta su experiencia, los motivos que la llevaron a ser la guardiana de los pumas de Córdoba y lo que espera para el futuro de la conservación en Argentina.

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¿Cuándo comenzó tu conexión con los animales?

Desde chica. Yo podía hablar con un zorzal que venía a comer, le contaba mis cosas.
Vivía en Río Tercero, mis papás hicieron antes que la casa jaulones inmensos para los animales, mi abuelo tenía una falange menos porque se la sacó un puma que tenía… Mi papá era cazador, cosa que hace 40 años era común. En casa teníamos un mono con el que yo andaba al hombro y mi hermano dormía con un puma… Todo lo que hoy decimos que no se puede hacer, es ilegal.  Mi papá un día cazó una corzuela y le dolió tanto que se despertó… no volvió a cazar. Y él armó la reserva de animales.

¿Qué te llevó a hacerte cargo de la reserva de tu padre?

Un día, después de unos meses de vivir en un Rastrojero, pasé por ahí a visitar y a bañarme. Me enamoré del lugar, había ayudado antes, pero en esos días mi primer trabajo fue pintar de blanco una jaula hecha por mi abuelo y no me fui más… eso fue en el 1995.

¿De dónde surge tu relación especial con los pumas?

Cacu es una puma, su mama murió cuando ella nació y tuve que criarla. Alimentarla desde la media hora que nació me hizo su madre, y todo lo que eso significa: la cuidé, la salvamos de seis diagnósticos de eutanasia y la entendí… y en ella entendí a los demás.

“La Argentina es muy diversa pero está acosada por el desconocimiento popular y el interés económico inmediato de algunos pocos”.

No solo te ocupas de los pumas… ¿Qué otras actividades llevan adelante en Pumakawa?

Nosotros recuperamos animales silvestres y reconstruimos montes, por eso tenemos un plantel de animales silvestres en recuperación, y un banco de semillas, un vivero y una reserva de 26 hectáreas que se incendió en el 2009 y estamos recuperando. Pero también estamos intentando estos dos frentes en el corazón de cada persona.

¿La comunidad local y el Estado apoyan y se involucran en el proyecto?

En cuanto a la gente sí, hay vecinos incondicionales y gente que se suma voluntariamente, en cuanto a las autoridades… un abandono.

¿Cómo ves desde tu lugar el estado de la conservación en la Argentina?

La Argentina te enamora, es diversa en su geografía y clima… Muy variada en sus diferentes ecorregiones pero acosada en primer lugar por el desconocimiento popular y el interés económico inmediato (porque cuando la tierra se canse… ¡chau!) de algunos pocos, que además ocupan en general lugares de poder político…

¿Cuáles pensás que son los temas pendientes y los nuevos desafíos para el futuro inmediato de la conservación en nuestro país?

Despertar. Parar. Respirar.

kai-educacionLa fórmula de Kai Pacha (“Despertar. Parar. Respirar.”) puede sorprender a quien por primera vez se arrime al tema. Pero para ella es evidente que ese primer paso es imprescindible: no hay manera de encarar todo lo que falta, todos los desafíos y asuntos pendientes, si primero no despertamos, no paramos, no respiramos…

La propuesta integral que desarrolla Kai fue destacada por la importante primatóloga Jane Goodall, quien reconoció a Pumakawa como un lugar dentro del “Tapiz de la Esperanza” que presentó en la reunión mundial por el medio ambiente en París. Un mapa interactivo con los miles de proyectos R&S y Mission Blue alrededor del mundo.

Su trabajo la llevó además a ser nominada el pasado año para el premio “Cordobés del año”, que entrega tradicionalmente el periódico La Voz. Pero ella no se preocupa por eso. Su preocupación es el mundo de aquí: “Sin ambiente, no hay sociedad posible”, afirma Kai, y añade: “Si cuidamos el ambiente, cuidamos la posibilidad de ser felices”.

Fotos del Facebook personal de Kai Pacha

Mario Rovina

Mario Rovina

Guardaparque egresado de la Universidad Nacional de Misiones. Fotografo de aves y especialista en ambiente. Integra la Cooperativa de Comunicadores El Miércoles.

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