Doña Josefa, Lupita y la lista de los veintiséis

Ayer murió Ernestina Herrera de Noble. Gestionó Clarín, el diario fundado por su marido, Roberto Noble. Detrás de ella hay una historia de ambiciones, relaciones políticas y entretelones familiares. Una historia típicamente argentina.

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I

Hay un momento trascendental en el destino perenne de Clarín y sucedió en el delta del Tigre durante el primer lustro de la década de 1950. Un Roberto Noble que había cultivado buenos vínculos con el primer peronismo y se había agenciado del negocio de los clasificados luego de la clausura de La Prensa, navegaba su yate particular cuando cruzó a una embarcación similar tripulada por otro millonario que no navegaba solo. Luego de un breve intercambio, un grupo de veinteañeras bellas y esbeltas se pasaron de embarcación. Entre ellas estaba Laura Ernestina Herrera, quien pronto integraría el amplio y pródigo entorno sentimental del empresario. La chica había nacido en una familia de clase media, en el barrio porteño de Flores, pero estaba decidida a trascender ese origen, que acaso juzgara demasiado modesto.

Ernestina había nacido en una familia de clase media, en el barrio porteño de Flores, pero estaba decidida a trascender ese origen, que acaso juzgara demasiado modesto.

A comienzos de los años sesenta, mientras los desarrollistas cercanos a Noble intentaban poner en práctica un proyecto político y económico destinado a no prosperar, Ernestina –“la Pity”– ya formaba parte del círculo íntimo del empresario y bon vivant. Aunque claro, no era la única. Noble frecuentaba a varias mujeres, y una de ellas, la jovencísima y aristocrática Guadalupe Zapata, le había dado una hija a la que bautizó Guadalupe Georgette, pero todos llamaron Lupita. Noble, no recibió la noticia con demasiado entusiasmo, pero ya rondaba los sesenta años, no tenía hijos y cuando finalmente conoció a la niña le resultó encantadora. Cuando Lupita cumplió los dos años, finalmente, la anotó como hija propia y la convirtió en su heredera, como está consignado en los testamentos de 1961, 1963 y 1965. En cambio, con la joven madre de la niña, Guadalupe Zapata, no quiso saber más nada. La consideraba demasiado despilfarradora, irresponsable y proclive a la vida licenciosa. Un acuerdo económico a cambio de la restricción para vivir en la Argentina o en países limítrofes, alejaron a Guadalupe de la vida de su hija, que comenzó a vivir con el dueño de Clarín. Allí estaría Josefa, la eterna ama de llaves del empresario, que se dedicaría a hacer de Lupita la niña que todos esperaban.

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II

Cuentan los biógrafos de Roberto Noble (pero Alá sabe más) que el fundador de Clarín solía cambiar su testamento cada dos años. Por algún motivo recóndito, para hacerlo elegía los años impares. Menos recóndita era la identidad de su principal beneficiaria: desde 1961, fue siempre Lupita. Sin embargo, esta decisión no excluía a otras personas del amplio y oscilante círculo íntimo de Noble, que se ampliaba o contraía según fluyeran los vínculos. En 1965, el testamento de Noble incluía a 26 personas. A Ernestina, que se encontraba entre los beneficiarios y todavía era su amante, le corresponderían un Valiant del 62, una renta mensual vitalicia y dos millones en efectivo. Figuraba en el puesto 25. Veinticuatro lugares detrás del que alguna vez había alcanzado Josefa, el ama de llaves. Sin embargo, los hechos se precipitaron y de golpe todo cambió. En 1967, Roberto Noble tuvo un derrame cerebral que paralizó su cuerpo temporalmente y le privó del habla. Al tiempo la recuperó, pero su salud comenzaba a deteriorarse a pasos acelerados y presintió que se avecinaba el final. Enfermo y postrado, vio reducirse el séquito de laderos y acompañantes eventuales que solía acompañarlo, y Lupita precisaba una madre. Ernestina era inteligente y decidida, y había permanecido a su lado cuando todos comenzaban a abandonarlo. Noble vio en ella a la mujer indicada para hacerse cargo de su “hija hembra” y su “hijo macho, que se llama Clarín”.

Así, el 24 de julio de 1967, un Noble enfermo y deteriorado se casó con Ernestina Laura historia-argentina-clarin-pablo-llonto-la-noble-ernestina-d_nq_np_774411-mla20556444539_012016-fHerrera, la Pity. Diez días después de la boda, Noble reescribió su testamento. Ernestina sería su principal heredera. En calidad de esposa legítima le correspondería la mitad de la fortuna del magnate. Lupita, recibiría una proporción equivalente, pero solo en efectivo y bienes materiales. El diario quedaría en manos de Ernestina, a quien debía aceptar como nueva madre. Simultáneamente, la flamante señora de Noble redactó su propio testamento, que firmó frente a su esposo. El documento estipulaba a la niña Guadalupe Georgette Noble como única heredera de Ernestina. Como en la popularísima teleserie Los Campanelli, que comenzó a transmitirse en aquel año, todo quedaba en familia.

El domingo 12 de enero de 1969 Clarín salió con 148 páginas, un suplemento económico y una revista multicolor. Los titulares anunciaban el desvío de un avión que había partido de Buenos Aires, la preocupación del papa Paulo VI por el conflicto que enfrentaba a jordanos e israelíes, y el temor por el avance de la censura en la desaparecida Checoslovaquia. En Argentina gobernaba Juan Carlos Onganía y Roberto Noble se había muerto.

Tras la muerte de Roberto Noble, Ernestina revocó el testamento en el que declaraba a Lupita como única beneficiaria de Clarín.

Dos semanas después, Ernestina revocó el testamento en el que declaraba a Lupita como única beneficiaria. Inmediatamente elaboró otro que nombraba como heredera universal de la fortuna del creador de Clarín a la Fundación Roberto Noble. Ella misma la presidía.

III

Luego de la muerte de Noble, Ernestina envió a Lupita nuevamente con su madre, que se empeñó en ese momento en dilapidar la fortuna de la menor. Finalmente, cuando cumplió los dieciséis años, la joven logró la emancipación y ya no quiso saber más de Guadalupe ni de Ernestina. A comienzos de los años setenta todavía aparecía en algunos actos que homenajeaban a su padre, pero pronto también fue borrada de la memoria de Clarín.

En los últimos años, las apariciones públicas de Guadalupe Lupita Noble, se hicieron más 17757557_793476787467231_4815611995536062628_nrecurrentes. Produjo un programa de cable sobre valores y convivencia que se transmitió por la señal P+E y publicó Noble, un argentino visionario, un libro en el que homenajeaba a su padre. Aunque se trataba de una hagiografía de su fundador, Clarín apenas mencionó la publicación y los medios del Grupo tampoco le dieron trascendencia. Sin embargo, Lupita tuvo su momento televisivo y finalmente pudo presentarlo en el programa que Anabella Ascar todavía conduce por Crónica TV. También publicó Soy, un pequeño volumen de poemas autobiográficos. Uno de ellos, Noticias del mundo para mi hija, termina de la siguiente manera:

algunos precisan humillar

ganar siempre para sentirse potentes

para ellos ceder es perder

tienen la memoria corta

sólo en el poder encuentran placer

Suelen adueñarse de sueños que otros fundaron

Ernestina murió ayer, a los 92 años. Lideró al diario en los años que siguieron a la muerte de Noble, amparada primero en las figura de Oscar Camilión y Rogelio Frigerio, y más tarde en la de Héctor Magnetto, un contador desarrollista que al ingresar a Clarín, en 1972, no tomaba un café sin la venia del histórico colaborador de Frondizi. La sociedad con Magnetto, fortalecida en la segunda mitad de los setenta, transformaría a Ernestina en la dueña de un poderosísimo multimedio que publica uno de los diarios de habla hispana con mayor tirada mundial, al punto que durante largo tiempo se dijo que ningún gobierno resistía tres tapas en contra de Clarín, pero los hechos demostraron que al final no era tan así. Los últimos años encontraron a Ernestina enfrentada a los gobiernos del Frente Para la Victoria, al que había acompañado prudentemente, al modo Clarín, durante los primeros años de la presidencia Kirchner. También la vieron involucrada en causas judiciales que ya todos conocen: la apropiación de Papel Prensa y la adopción irregular de Marcela y Felipe Noble Herrera, ambas en los años de la última dicadura.

Los últimos años encontraron a Ernestina enfrentada a los gobiernos del Frente Para la Victoria, al que había acompañado prudentemente, al modo Clarín, durante los primeros años de la presidencia Kirchner.

De Josefa, el ama de llaves que alguna vez presidió la lista de beneficiarios de Noble, jamás hubo más noticias. El ascenso de Ernestina implicó su repentina desaparición de la lista. Vayan estas palabras en su memoria.

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BIBLIOGRAFÍA 

Blaustein, Eduardo. Años de rabia. El periodismo, los medios y las batallas del kirchnerismo. Buenos Aires, Ediciones B, 2013.

Blaustein, Eduardo y Zubieta, Martín. Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso. Buenos Aires, Colihue, 1998.

Mochkofsky, Graciela. Pecado original. Clarin, los Kircher y la lucha por el poder. Buenos Aires: Planeta, 2011.

Noble, Guadalupe. Soy. Buenos Aires, Vinciguerra, 2005.

Sivak, Martín. Clarín. Una historia. Buenos Aires, Planeta, 2013.

Eduardo Minutella

Eduardo Minutella

Profesor en Enseñanza Media y Superior en Historia en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Se desempeña como investigador especializado en Historia intelectual y cultural contemporánea de la UNTREF. Es colaborador periodístico en Panamá Revista.

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