Crecen los rugidos en la selva misionera

La población de yaguaretés de la provincia se está recuperando y ya se acerca a unos 90 ejemplares. Es una de las especies en mayor riesgo.

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Los resultados del estudio de monitoreo sobre la población de yaguaretés fueron anunciados en la ciudad de Puerto Iguazú por la Subcomisión Selva Paranaense, integrada por la Fundación Vida Silvestre Argentina, el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones, la Administración de Parques Nacionales, el Centro de Investigaciones del Bosque Atlántico, Instituto de Biología Subtropical (IBS, CONICET-UNaM), la Red Yaguareté, Proyecto Yaguareté y la Fundación de Historia Natural Félix de Azara. El gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, encabezó el acto donde se hizo el anuncio formal: la población de yaguaretés de la provincia se está recuperando y ya alcanzó aproximadamente los 90 ejemplares.

Este nuevo estudio indica que en la selva Paranaense, incluido el Parque Nacional do Iguaçu de Brasil, viven entre 71 y 107 individuos. Los datos son el resultado de meses de análisis de fotografías obtenidas con cámaras-trampa durante 2016 que fueron combinados con modelos matemáticos para obtener la estimación poblacional. El estudio incluyó cerca de 400 mil hectáreas de análisis, lo que lo convierte en una de las investigaciones más importantes sobre poblaciones de felinos del mundo.

Durante la presentación, se realizó un repaso de los distintos relevamientos de ejemplares en el Corredor Verde del Bosque Atlántico, una zona que se extiende por casi un millón de hectáreas y abarca a la provincia de Misiones y zonas aledañas de Brasil.

Estudios similares se realizaron en 2005, obteniéndose un rango de 30 a 54 individuos, y 2014 un rango de 51 a 84. Estos números indican la cantidad mínima y máxima de individuos que podría tener la población, ya que por cuestiones metodológicas de la investigación no es posible obtener un dato exacto. Los resultados actuales muestran una recuperación de la población de yaguaretés.

“Esta información nos permite saber que estamos orientando bien los esfuerzos de conservación, y al mismo tiempo nos llevan a reforzar y redoblar nuestro trabajo para poder sacar a la especie del riesgo de extinción y alcanzar así una población estable de yaguaretés para la Selva Paranaense”, señaló Manuel Jaramillo, director general de la Fundación Vida Silvestre Argentina.

Por su parte Nicolás Lodeiro Ocampo, director ejecutivo de la Red Yaguareté, señaló que “es una enorme alegría ver los resultados de tanto esfuerzo. Misiones claramente está a la vanguardia en la conservación del Yaguareté en nuestro país. A pesar de que aún hay mucho por hacer, estamos muy contentos con muchas de las acciones que se vienen realizando, como por ejemplo, el trabajo con ganaderos en zonas donde históricamente se eliminaba a los yaguaretés, las nuevas patrullas de guardaparques que ahora pueden portar armas, algunas multas por ilícitos contra la especie y según el último informe oficial sobre deforestación en Argentina, Misiones ya no figura entre las provincias más desmontadoras“.

Acciones de difusión, educación, la aplicación de fuertes multas, convivencia con ganaderos en zonas donde antes se los eliminaba, incremento de controles en zonas clave y un aumento de la conciencia social se encuentran entre los factores que están inclinando la balanza a favor del mayor felino del continente, luego de décadas de matanzas y declinación poblacional.

EL VERDADERO REY DE LA SELVA MISIONERA

El yaguareté (Panthera onca) es el felino más grande de América, y el tercero del mundo, luego del tigre asiático (Panthera tigris) y del león (Panthera leo). En efecto, mide entre 150 y 180 centímetros de largo, a lo que hay que agregarle lo que mide la cola. Alcanza en la cruz (el lomo) una altura de entre 65 a 80 centímetros y su peso, si bien habitualmente ronda los 70 a 90 kilos, llega en algunas ocasiones hasta los 135 (y aún más).

El yaguareté pertenece a la familia de los félidos y, dentro de ella, a la subfamilia de los pantherinos, que agrupa especies de gran tamaño, capaces de rugir. Su apariencia general es similar a la del leopardo (Panthera pardus), pero es de mayor tamaño, tiene el cuerpo más pesado, compacto y macizo, la cabeza más robusta y la cola más corta y delgada hacia la punta. Entre sus sentidos, y aunque sus orejas no son muy grandes, el oído es el más desarrollado. Tiene ojos grandes y redondos, de visión binocular y en colores que le permiten ver bien tanto de día como en la oscuridad.

Habita ambientes de todo tipo dentro de su área de distribución, desde lugares casi desérticos como el desierto de Arizona (donde hasta 2016 siguen registrándose individuos), las altiplanicies centrales de México o el noroeste de Brasil, áreas selváticas, como el Amazonas o elevadas, como la región montañosa de Bolivia y Noroeste de Argentina en Salta y Jujuy.

Originalmente se lo podía encontrar desde el Sudoeste de los Estados Unidos hasta las orillas del Río Negro, en la Patagonia. Hoy, los lugares donde es más abundante son el Pantanal brasileño-boliviano y algunas zonas de Venezuela y América central, como Belice.

LOS DESAFÍOS TAMBIÉN CRECEN

Al igual que la población de yaguaretés, los desafíos para mantener la tendencia creciente de la población también aumentan. Desde mediados de 2016 la Fundación Vida Silvestre Argentina se encuentra implementando los proyectos “Por más yaguaretés, acciones estratégicas para su conservación en la selva misionera” trabajando en conservar y conectar remanentes de selva, hábitat de la especie, y reforzando las acciones para mitigar la presión de caza furtiva sobre el yaguareté y sus presas. Además, se inició el proyecto “Yaguareté y ganadería, una convivencia posible” mediante el cual se pretende atender los casos de conflictos entre los grandes felinos y el ganado, trabajando en un protocolo de respuesta desde la Subcomisión Selva Paranaense e implementando chacras demostrativas con productores ganaderos para minimizar conflictos.

Estas acciones se enmarcan en el Plan de acción para la conservación del yaguareté en el Corredor Verde de Misiones, estrategia elaborada y acordada por organizaciones e instituciones que trabajan en el cuidado de la especie en la provincia, y que tiene como principal objetivo alcanzar una población estable de 250 yaguaretés.

A estas acciones puntuales se suma el reciente plan de acción presentado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación para fortalecer acciones y políticas para la conservación de siete especies autóctonas en estado crítico de extinción de diversos ecosistemas de la Argentina. Denominado “Extinción Cero”, donde el yaguareté figura dentro de las principales prioridades. (Ver nota “Un plan para frenar la extinción”).

“Somos celosos tutores del 52% de la biodiversidad del país, eso significa una gran responsabilidad. El país depende de que nosotros hagamos mal o bien las cosas, por eso hay que ser muy responsables y lo hemos sido durante muchos años, porque este trabajo no empezó ahora”, recalcó Passalacqua.

En estos tiempos difíciles para la vida silvestre, donde el crecimiento poblacional empuja la frontera cada vez más adentro de la selva, el yaguareté tiene una esperanza en nuestra región, y queda demostrado que cuando se dejan de lado mezquindades, se trabaja en conjunto y sin importar las jurisdicciones, se pueden hacer las cosas que se tienen que hacer.

En Base a Red Yaguareté / Fundación Vida Silvestre Argentina / Economis / CONICET Nordeste

 

Mario Rovina

Mario Rovina

Guardaparque egresado de la Universidad Nacional de Misiones. Fotografo de aves y especialista en ambiente. Integra la Cooperativa de Comunicadores El Miércoles.

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