Reino Unido: la batalla entre la esperanza y el miedo

En entrevista exclusiva, Hilary Wainwright, editora de la revista inglesa Red Pepper, explica el panorama pre-electoral en Inglaterra. Las posibilidades de Corbyn, el programa político del laborismo y la frustración de una derecha que imaginaba una victoria aplastante. 
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Hace dos meses, cuando la actual Primera Ministra, Theresa May, anticipó las elecciones, las previsiones electorales marcaban un hundimiento del laborismo y una probable victoria arrolladora del Partido Conservador. Sin embargo, las últimas encuestas marcan una elección polarizada. ¿Cuáles han sido los motivos fundamentales para ese cambio en las preferencias electorales?

Para resumir lo que podría ser la narrativa de esta elección, voy a señalar dos factores. En primer lugar, Corbyn ha capturado un elemento importante en el apoyo al Brexit: el sentimiento anti-sistema y la ira anti-establishment (logrando, a la vez, marginaliar a los elementos de xenofobia y nacionalismo blanco). En segundo lugar, ganó el apoyo de la izquierda, en particular de los jóvenes angustiados y enojados. Tomo como un caso particular el del hijo de Alistair Campbell, el asesor de campaña estrella de Tony Blair. Cuando Theresa May llamó a “su” elección, tanto Alastair como su hijo Callum, creyeron que los resultados serían desastrosos para el Laborismo, principalmente por el liderazgo de Corbyn. Ahora, Callum, hablando de sus amigos en Burnley, una ciudad típicamente de clase obrera ubicada en el Noroeste de Inglaterra, en la que el trabajo y las condiciones de vida han sido diezmados por las políticas gubernamentales adoptadas en los últimso cuatro años, escribe: “La gente se siente descuidada y decepcionada, y está desesperada por encontrar un líder y un partido que la represente. El surgimiento de Corbyn ha dado a muchos jóvenes y no votantes anteriores del Laborismo una elección clara”. Y continúa diciendo: “Este sentimiento de que constituye una alternativa real es atravesado por un nuevo sentido de desesperación entre la gente. Amigos míos de entornos desfavorecidos han tenido durante mucho tiempo pocas esperanzas de que su situación mejore. La persona que les da esperanza ahora es Corbyn. Tengo amigos que se consideran patriotas ingleses de clase trabajadora que me dijeron que no había ninguna posibilidad de que votaran por  “ese simpatizante del IRA”. Un mes más tarde, algunos de ellos incluso llevan camisetas en su apoyo.” Un número desproporcionado de jóvenes manifestó su descontento con la política quedándose en sus casas el día del referéndum del Brexit, al igual que lo hicieron durante las elecciones de 2015. Pero Corbyn no parece un político tradicional. No suena como un robot leyendo un telepronter. Mi línea predilecta en cuanto a Corbyn es la idea de que podemos aprender de cualquiera, sin importar las circunstancias.  He aprendido esto por mí misma como alguien que, durante los últimos cuatro años, ha pasado muchas noches ayudando a personas en situación de calle alrededor de Londres, y como miembro de Alcoholicos Anónimos.

Nuestro nivel de educación o nuestra situación financiera no determina nuestro valor como personas. La honestidad, la integridad y el sentimiento hacia los otros, lo determina. Corbyn se ha ganado el respeto por su resistencia frente a los constantes ataques personales, negándose a tomar represalias de ningún tipo.

Luego de las tensiones dentro del Partido Laborista y de las diferentes maniobras para arrebatarle el liderazgo a Jeremy Corbyn, ¿cuál es la situación actual? ¿El crecimiento electoral ha logrado moderar a la oposición interna del blairismo y de las corrientes vinculadas al New Labour?

corbyn-blairNo estoy lo suficientemente involucrada como para saber la situación actual de quienes organizaron y apoyaron el intento de golpe para deshacerse de Corbyn como líder del partido el año pasado. Pero diría lo siguiente: ha habido un apoyo público fuerte hacia Corbyn por parte de hombres como John Prescott, histórico laborista del Norte que fue diputado de Tony Blair y que acabó desilusionado con el ex Primer Ministro. Su apoyo, sumado al éxito de Jeremy y a una campaña muy eficaz tanto en la televisión como en las calles, ha influido en otros diputados que no estaban en el centro del golpe a Corbyn, pero que seguían aquello que dictaban la mayoría de los diputados. En segundo lugar, la principal oposición a Corbyn no se produjo tanto desde el “blairismo” sino desde el centrismo, es decir, desde los MP´s tradicionales que manifiestan una concepción según la cual el partido les pertenece. Esas personas trabajaron fuertemente en las antiguas estructuras, de la vieja manera y les molestaba verse reemplazadas por aquellos a quienes veían como rebeldes y forasteros.

Esto incluye a personas como Tom Watson, el Deputy Leader (Líder de los Diputados) han sido muy desleales con Corbyn. Estoy segura de que los “blairistas” desempeñaron un papel conspirativo detrás del escenario, especialmente Peter Mandelson, quien agitó contra Corbyn en los medios. Pero la queja principal de Watson y otros hombres y mujeres del partido, era que Corbnyn era inelegible y destruiría el partido. Ahora no pueden afirmarlo porque el Partido Laborista, con 700.000 miembros, es el partido socialdemócrata más grande de toda Europa. Corbyn ha logrado que el Partido Laborista sea electoralmente creíble – ciertamente frenó las expectativas que tenía Theresa May cuando anunció la convocatoria a elecciones -. Ahora, si logrará mas que eso, simplemente no lo se.

Con Corbyn el Partido Laborista alcanzó los 700.000 miembros. Es el partido socialdemócrata más grande de toda Europa.

Jeremy Corbyn ha afirmado que no habrá ningún tipo de alianza para formar gobierno con el Scottish National Party (SNP). Al mismo tiempo, los Liberal- Demócratas no parecen dispuestos a pactar con el Laborismo bajo las condiciones del actual programa electoral. ¿Existen opciones reales para formar un gobierno liderado por el laborismo de no obtener mayoría parlamentaria?

Es muy poco probable que Corbyn consiga una mayoría parlamentaria, pero May podría perder la suya y el Partido Laborista ser el mayor partido de la oposición, en cuyo caso podría en teoría formar un gobierno minoritario.

No se como van esas negociaciones. Pero la líder del SNP ha dicho claramente que, aunque no entrará en una alianza con el Laborismo de Corbyn – y que no ofrecerá un pacto -, ofrecerá apoyo a un gobierno suyo basado en una política de “tema por tema”. Imagino que los Liberal Demócratas y los Verdes (que probablemente consigan 2 o 3 diputados, mientras ahora tienen 1) adoptarán una posición similar.

Es muy poco probable que Corbyn consiga una mayoría parlamentaria, pero May podría perder la suya.

El Manifiesto del Partido Laborista propone un aumento considerable del gasto público, un incremento de impuestos a las grandes fortunas, beneficios para los asalariados, mayores aportes económicos para el National Health Service, y la nacionalización de los ferrocarriles y del Royal Mail, entre otras medidas. Algunos pensaban que, al igual que el programa de 1983 , sería “la nota de suicidio más larga de la historia”. En efecto, tal como señaló el periodista del New Statesman, Stephen Bush, parece ser un “milibandismo recargado” ¿Cómo ha sido recibido el Manifiesto por parte de la población y por el partido?

corbyn-manifestoLos miembros del partido tomaron el Manifiesto como el hambriento agarra un potente plato de sopa. ¡Por fin sustancia! Algo para llevarse a la boca, algo para satisfacer las necesidades inmediatas y los sueños a largo plazo. Y algo que también se puede promover con entusiasmo a los votantes. El Manifiesto Laborista electrificó la campaña y puso a Theresa May en un segundo plano, sobre todo porque al mismo tiempo que se lanzaba, el único compromiso específico de los conservadores – exigir a los ancianos ricos que paguen por su cuidado y su salud en la vejez si el valor de su casa está por encima de las 100.000 libras, fue contraproducente y rápidamente etiquetado como un “impuesto a la demencia”, porque no fue acompañado por límites en los costos de atención, y consecuentemente esto golpeará a las personas con enfermedades crónicas durante la vejez, tales como la demencia.

“El manifiesto presentado por el Partido Laborista electrificó la campaña y puso a Theresa May en un segundo plano.”

Además, el manifiesto conservador exudaba la confianza de aquellos que presumen de mandar y gobernar. Contiene pocos compromisos y su contenido es absolutamente general, como si el partido y la Primera Ministra (porque ella ha construido la campaña alrededor de sí misma) no vio ninguna razón para ser responsable ante su electorado. Los compromisos detallados y los costos del Manifiesto Laborista estaban en marcado contraste con el Manifiesto de Theresa May. Por lo tanto, se lo considera más democrático y más legitimo. Además, fortalece el sentido de un partido unido detrás de un programa coherente. Asimismo, fue especialmente persuasivo porque conecta con realidades y grupos sociales muy diferentes.

Por otra parte, el actual manifiesto laborista es mucho más decisivo que el presentado por Ed Miliband en 2015, sobre todo en grandes temas como la propiedad pública – una política muy popular por estos días – y por el compromiso de financiar los servicios públicos y mantenerlos en ese estatus. (Tony Blair y Gordon Brown equipararon la reforma de los servicios públicos con la incorporación de empresas privadas o la contratación de las mismas para su gestión. Miliband nunca repudió de manera decisiva “todas” las formas de privatización.) Los valores básicos de Miliband eran probablemente bastante radicales (los conocía bastante bien porque su padre Ralph fue uno de mis primeros mentores) pero nunca persiguió las políticas precisas para llevar a cabo estos valores. En el caso de Corbyn generalmente hay una línea directa entre sus valores y sus políticas. Los valores refuerzan sus políticas y sus valores refuerzan las políticas.

Algunas de las políticas presentadas por Corbyn realmente se proponen revertir los fundamentos estructurales del país modificados por Margaret Thatcher, y asumidos luego por los sucesivos gobiernos. ¿Es realmente posible realizar ese giro radical y desmontar la estructura económica inglesa?

FILE: Baroness Thatcher Dies Aged 87Las principal consecuencia estructural del thatcherismo ha sido la expansión masiva del sector financiero a expensas de la industria manunfacturera – corporaciones financieras, bancos, intermediarios y servicios financieros, brokers -. En consecuencia, la burbuja especulativa y financiera de la ciudad de Londres ejerce una presión importante sobre la economía real.
Al igual que en una persona obesa, los órganos y miembros esenciales de la vida social y económica – habitaciones, empleos y transporte – están distorsionados por el peso desproporcionado del abdomen, con las consecuencias del inflado sector financiero para la economía británica. El mercado de vivienda se ha vuelto insostenible. Los empleos en la industria son como polvo de oro. Las regiones ubicadas más allá de Londres, especialmente en el sureste carecen de fondos necesarios para garantizar una vida digna y de infraestructura.
Curiosamente, hay indicios de que el Brexit hará mucho para disminuir el poder de la ciudad. Ésta se benefició por ser un centro para las instituciones financieras europeas. Pero algunas ya se están retirando.
Si el Partido Laborista pudiera ganar, sus políticas sobre la evasión fiscal y el fin de las privatizaciones, debilitarían ese poder de la ciudad. Su Banco Nacional de Inversión y sus políticas para fortalecer los gobiernos locales harían algo para revertir el desequilibrio regional causado por el neoliberalismo en el sector financiero y por la destrucción efectiva de la producción industrial.

Ciertas políticas thatcheristas pueden invertirse directamente: la privatización del transporte, la energía y el agua son las más evidentes.

Además, ciertas políticas thatcheristas pueden invertirse directamente: la privatización del transporte, la energía y el agua son las más evidentes. Poner fin a la privatización constante del National Health Service (Servicio Nacional de Salud), que se llevó a cabo bajo Thatcher y luego bajo el Nuevo Laborismo, también es posible. El reestablecimiento de la legislación de protección laboral es otro ejemplo con altas implicancias.  Otras políticas heredadas del legado de Thatcher son más complejas de revertir, pero la dirección a la que hay que ir es clara. El Laborismo se ha comprometido a reconstruir los gobiernos locales. Muchas ciudades han sido destruidas por el impacto la globalización dirigida por las empresas. Invertir esto no será fácil aunque sea posible, a través, por ejemplo, de la inversión regional directa.

Es posible aumentar la intervención estatal a nivel nacional, regional y local, además de reconstruir y mantener la integridad del sector público y ampliarla para satisfacer nuevas necesidades de las mujeres, la población negra, los desempleados y los jóvenes y los niños. Estas políticas sumadas a la reintroducción de la legislación laboral irían en el sentido de destruir y horadar la arquitectura del neoliberalismo y en función de la construcción de unas bases económicas guiadas por valores sociales y ambientales.

Volvamos a Corbyn. Fuera de Gran Bretaña, también existen debates y tensiones en torno a la figura del líder laborista. Algunos lo sitúan como parte de la tradición izquierdista de Tony Benn, hay quienes lo ven como una figura representativa de la nueva izquierda radical, y quienes entienden que su presencia es, simplemente, la del laborismo tradicional que comenzó a perder vigencia desde la época de Neil Kinock y, luego más fuertemente, con Tony Blair. ¿Qué representa exactamente Corbyn?

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La política de Jeremy Corbyn ha sido moldeada por una combinación de influencias – como en el resto de nosotros!-. Forma parte de la generación de 1968 y, aunque no participó en las revueltas estudiantiles de la universidad, se involucró en otros movimientos sociales de la época tanto internacionalmente como en Reino Unido. Parece estar fuertemente influenciado por el feminismo. Su cultura y su conducta – su ausencia de dferencia, su sociabilidad relajada, su igualitarismo y su creencia en la sabiduría de la vida cotidiana es más un producto de los años 70 que de hombres como Tony Benn (quien, también, fue influenciado finalmente por esos movimientos sociales) o del Laborismo tradicional. Por otra parte, los actuales movimientos juveniles se hacen eco de esas ideas y visiones de los últimos 60 y los primeros 70. Las llevan adelante con las herramientas y la cultura de las herramientas de la revolución en la tecnología de la información y las comunicaciones. Corbyn está muy abierto a esta cultura y ahora está siendo significativamente influenciado por ella.

Corbyn forma parte de la generación de 1968 y, aunque no participó en las revueltas estudiantiles de la universidad, se involucró en otros movimientos sociales de la época.

Más allá de eso, las infuencias de Tony Benn – de quién se encontraba siempre muy cerca – son innegables. Esto incluye la idea y la práctica de no tomar represalias cuando te atacan-. Comparte la creencia de Benn en una democracia radical y participativa, especialmente en la industria y en la administración pública. Esto lo hace muy diferente del Laborismo tradicional, cuyo enfoque (construido en las instituciones del Estado de Bienestar y de las industrias nacionalizadas originales) era muy paternalista, incluso elitista.

Por otra parte, la larga participación de Corbyn en el movimiento laborista – los sindicatos y el Partido – han moldeado su creencia en los valores de colaboración, solidaridad y acción democrática colectiva, así como su lealtad al Partido y a los sindicatos. Es leal al pueblo, no a las instituciones per se. Esto explica su fuerza y su tranquilidad ante el ataque de los diputados. Él sabía que los miembros del Partido estaban detrás de él, que lo apoyaban. Y su deber es para con ellos. Su fortaleza proviene de ellos.
En mi opinión, Corbyn no es un populista clásico, ni siquiera un populista de izquierda. No pretende ser el imán del pueblo, el «significante vacío» en el que depositan sus esperanzas. Él les devuelve el poder. Él es un “populista participativo” si podemos definirlo con una expresión. Es una voz para el creciente deseo de autogobierno, pero dispuesto a utilizar los poderes del Estado contra el capital para abrir el espacio para las iniciativas del pueblo.

Corbyn es un “populista participativo”. Es una voz para el creciente deseo de autogobierno, pero dispuesto a utilizar los poderes del Estado contra el capital para abrir el espacio para las iniciativas del pueblo.

Los trágicos y lamentable atentados de Manchester y Londres volvieron a poner la cuestión del terrorismo en el centro de la escena. Corbyn tiene suficientes credenciales en el antibelicismo y ha afirmado que el terrorismo se vincula, entre otras muchas cuestiones, con una política exterior agresiva y orientada al conflicto. ¿Cómo fueron tomadas sus declaraciones después de los atentados, teniendo en cuenta sus críticas a la política exterior pero también a los recortes a la policía?

Creo que es complejo analizar la cuestión política en relación a los atentados. Lamentablemente, hay gente que considera que Jeremy Corbyn puede ser un peligro para el país. Es una imagen construida, sobre todo mediáticamente. Y el terrorismo contribuye a reforzar esa imagen. No estoy convencida de que la gente crea demasiado en los periódicos pero en algunos de ellos hacen una campaña atroz contra Corbyn en estos temas. Mirá esta tapa, por ejemplo, (me muestra la del periódico The Sun, vinculandolo al yihadismo). A mucha gente de mediana edad esto puede afectarle seriamente.

Pienso que buena parte de la población está algo asustada pero no piensa en el terrorismo como un clivaje. Creo que Corbyn acertó al poner de manifiesto la cuestión de los recortes a la policía, porque ese sí es un punto que puede internalizar y criticar al ciudadanía.

¿Podría hacer una valoración del gobierno de Theresa May? ¿Es posible vincularla al thatcherismo o representa otra forma de conservadurismo?

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El thatcherismo llegó a un grado de desacreditación importante. Cameron fue la primera reacción a ello. Thatcher solía decir que la sociedad no existía. Cameron, en cambio, introdujo la idea de la “big society” (gran sociedad). Eso generó el desarrollo de un tipo diferente de conservadurismo que, sin embargo y lógicamente, no frenó las privatizaciones ni trabajó contra ellas. Cameron pertenecía a la alta burguesía, mientras que Thatcher pertenecía a la pequeña burguesía y su componente era extremadamente neoliberal.

Para Theresa May la situación de gestión es difícil, en tanto el neoliberalismo llevó a un grado de división e ingobernabilidad social importante. May carece de un plan económico detrás de la austeridad. Su idea es la de quien propone cierta asistencia a los desfavorecidos, a la vez que recorta servicios públicos. En su campaña, políticas como las del “impuesto a la demencia” lo hicieron claro. Su personaje es un poco como el de Cruella De Vil.  Está comprometida con las políticas de austeridad pero en su lenguaje está presente la idea de que hará cosas por los más débiles. Con un Estado de Bienestar destruido, trabaja sobre la idea de la asistencia.

Lo cierto es que estuvo solo un año en el gobierno. No podríamos definirla directamente como una thatcherista (ideológicamente no se identifica directamente con eso) sino como una pragmática cercana a las ideas del managment. Aun así, no tiene ninguna alternativa para el neocapitalismo. Ni siquiera representa algo parecido a alguien como Macron.

 ¿Corbyn puede capitalizar el voto que se opuso al Brexit? ¿Tiene una manera de contrarrestar ese Brexit duro propuesto por May?

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Corbyn no está haciendo del tema del Brexit un asunto central en la campaña. Eso ha sido bueno porque no divide a aquellos que votaron en favor y en contra. Al poner en el centro de discusión los asuntos sociales y la vida cotidiana de las personas, ubica el debate en otro eje. Ha sido claro en la defensa de los derechos de los europeos residentes en Reino Unido, pero más allá de eso no ha hecho del tema un punto central.

Ahora podría ganar apoyo de sectores del pequeño empresariado y también a gente de mentalidad liberal, debido al apoyo de May a un Brexit duro. La posición de May ha sido tan profunda que logró ganar el voto de UKIP (Partido por la Independencia del Reino Unido). Quizás May se movió demasiado lejos en torno al Brexit y dejó de lado el “medio”, que puede capitalizar Corbyn.

Sea cual sea el resultado de la elección. El trabajo de Corbyn ¿Ha permitido que el movimiento socialista sea hoy más importante que en los últimos veinte años?

Sí. No lo llamaría “movimiento socialista” sino que lo definiría, más bien, como un movimiento antiestablishment que, con Corbyn, ha estado abierto al socialismo. Será interesante como se desarrollará esto en los próximos años. Plataformas como Momentum (la plataforma de jóvenes y ciudadanos en apoyo a Corbyn por un “nuevo tipo de política”) serán importantes.

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QUIÉN ES

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Hilary Wainwright es una reconocida periodista británica. Socióloga y activista política, se ha destacado en el campo del feminismo socialista. Es editora de la legendaria revista Red Pepper, publicación creada bajo el auspicio dedestacados intelectuales como Ralph Miliband, Raymond Williams y Richard Kuper. Es investigadora del Programa Nuevas Formas de acción política del Transnational Institute. Entre sus libros se destacan Beyond the Fragments: Feminism and the Making of Socialism, Labour: A Tale of Two Parties, Arguments for a New Left: Answering the Free-market Right, Reclaim the State: Experiments in Popular Democracy, Public service reform – But not as we know it!, y Public service reform – But not as we know it!

Fue miembro del Consejo de Redacción de New Left Review y formó parte de Catalyst, un think thank vinculado al Laborismo. Ha colabordo con numerosos medios gráficos como The GuardianThe NationThe New StatesmanOpen DemocracyCartaIl Manifesto y El Viejo Topo. Además, ha sido comentarista en BBC1, BBC Radio 4 y BBC World Service.

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Mariano Schuster

Mariano Schuster

Jefe de Redacción de La Vanguardia y editor en Nueva Sociedad (www.nuso.org). Es columnista del suplemento ideas del diario La Nación y colaborador de Panamá Revista.

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