El sector industrial, a la deriva

Cada vez son más las plantas que cierran por la apertura de importaciones. El caso Sancor sigue a la espera.

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SANCOR, A LA ESPERA

La compañía láctea Sancor se encuentra en un estado de crisis, no digamos terminal, pero sí decisiva. Desde hace varios meses, la empresa viene negociando tanto con otros potenciales socios como con el gobierno nacional para no tener que cerrar la compañía, en febriles tratativas para ver los pasos a seguir. Esta semana, Sancor aprobó su reestructuración y busca con esto lograr un margen para negociar y obtener un nuevo socio. Reunida en asamblea, la cooperativa aprobó la incorporación de socios estratégicos. Un caso testigo es el de su planta ubicada en Centeno, donde la firma láctea La Tarantela, de Navarro, decidirá en breve si compra o no las instalaciones. De no ocurrir la compra de parte de La Tarantela, se pondría en marcha un plan alternativo, que consiste en la conformación de una cooperativa. Al respecto, el ministro de la Producción de la provincia de Santa Fe, donde está radicada la planta, Luis Contigiani, señaló que las negociaciones entre La Tarantela y Sancor están “muy avanzadas” y que la provincia se encuentra expectante respecto del desenlace de la situación, para lo cual, según explicó el ministro, tienen “acordada y negociada la creación de una cooperativa” en la cual los empleados pasarían a ser dueños de la planta, que pagarían con sus propias indemnizaciones.

Contigiani consideró que la política hacia Sancor no es un caso aislado, y opinó que hay una “ausencia” del gobierno nacional.

La reestructuración acordada esta semana es un paso previo necesario al ingreso de un socio, debido a que anteriormente no lo habilitaba el estatuto de la cooperativa. Esta decisión permitirá definir el futuro de las diferentes plantas que posee Sancor en Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires y es parte imprescindible del plan, debido a que incluye los acuerdos con la Nación y con la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) para hacerle frente a la situación de crisis económico-financiera. En relación a este punto, se resolvió en esa misma asamblea el ingreso de los 450 millones de pesos del Fondear, de los cuales la empresa ya utilizó 200.

La crisis en el sector lechero no afecta solo a Sancor y no es en absoluto n1749-luis-contigiani-v-302x510ueva. Desde Santa Fe, epicentro del conflicto, el ministro Contigiani consideró que la política hacia Sancor no es un caso aislado, y opinó que hay una “ausencia” del gobierno nacional ante el reclamo de los productores lecheros de la provincia, que llevan ya varios años en crisis. Según profundizó Contigiani, la provincia tuvo que volver a hacerse cargo de la emergencia con fondos propios, y detalló que “ya ha otorgado 150 millones de pesos a 566 de los 1.300 tamberos de la cuenca láctea santafesina”, a pesar de que el gobierno nacional prometió dinero que jamás llegó y no está cumpliendo con la capitalización del Fondo de Inversión y Desarrollo destinado a paliar la crisis de los tamberos.

 

 POLÍTICA INDUSTRIAL OFICIAL

 El caso de Sancor es especialmente significativo por lo que representa simbólicamente una empresa de tal magnitud y con tanta historia, pero lo cierto es que no escapa a las generales de la ley. Además del lechero, diversos sectores industriales, a pesar de los anuncios oficiales de recuperación del empleo, sigue teniendo dificultades para salir de la crisis, y no sólo ya por el bajo crecimiento sino, también –y en algunos casos, sobre todo- debido a la apertura de las importaciones.

Bahco, una metalúrgica radicada en Santo Tomé, sufrió un severo impacto debido a la apertura de las importaciones y puso en duda su continuidad. Venció el acuerdo que había impedido suspensiones masivas y hay incertidumbre en los 200 trabajadores de la firma. La UOM Santa Fe se encuentran en estado de alerta frente a esta situación.  El convenio también traía consigo la posibilidad de gestionar la llegada de Repros, pero la asistencia estatal nunca llegó.

Diversos sectores industriales, a pesar de los anuncios oficiales de recuperación del empleo, sigue teniendo dificultades para salir de la crisis.

Otro caso que sirve de ejemplo a la falta de signos generales de recuperación en el sector es el de Carboclor, una petroquímica ubicada en Campana. Según anunciaron desde la compañía, en un principio, la producción “cayó por debajo de los niveles normales”. Luego, llamaron a concurso preventivo. Finalmente, se confirmó el cierre y se anunció que “la medida implica desvincular al personal afectado a las operaciones de las plantas que se procederán a cerrar” lo que dejó como saldo situaciones tales como el ofrecimientos de pagos del 70 por ciento de la indemnización.

Casos como el de Carboclor o el de Bahco son casos pequeños de plantas radicadas en ciudades chicas pero que, multiplicados por miles, hacen a un estado de cosas que, por lo pronto, parece no mostrar una luz al final del túnel.

 

Fuentes: Diario Uno, Infogremiales, Telam

Esteban Sargiotto

Esteban Sargiotto

Licenciado en Letras y periodista. Es colaborador especial de La Vanguardia.

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