Alika Kinan: “La prostitución es una forma de violencia de las más extremas”

En 2012, a partir de la Ley de Trata sancionada en 2008, Alika Kinan fue rescatada del prostíbulo Sheik en Usuahia, tras 20 años de haber vivido atrapada por la prostitución. Desde entonces, su nombre se convirtió en sinónimo de lucha por los derechos de las mujeres, y una fuerte militancia abolicionista. 

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“La prostitución es un privilegio que tiene el hombre de poder poseer y poder comprar todo aquello que desea, en este caso el cuerpo de las mujeres. Es una forma de violencia de las más extremas, donde se dan distintas formas de violencia de género como la económica, la violencia sexual, la violencia simbólica”, define la activista.

En su recorrida por todo el país donde Alika es invitada para brindar charlas y disertaciones sobre trata y la explotación sexual, toma como ejemplo lo que fue su vida, como un reflejo de lo que le ha sucedido a muchísimas otras mujeres. “Lo cuento para dar un indicio de lo que pasa en la vida de estas mujeres dando mi vida como ejemplo. Hace años que no soy dueña de mi intimidad, como cuando me obligaban a desnudarme en un prostíbulo con un montón de embarcados para que me peguen el dinero encima, o con el comisario de la policía. Ahí dejé de ser dueña de mi cuerpo y de mi intimidad. Entonces decidí darle una vuelta a todo esto y decir que ahora yo también soy dueña de la intimidad de ellos y yo voy a salir a contar todo lo que me hicieron”.

Alika es oriunda de Córdoba. Proviene de una familia donde varias de sus mujeres fueron prostituidas, inclusive su propia madre. Tenía apenas 16 años cuando quedó sola a cargo de su hermana de 10 años. Vivían una gran pobreza y ella sabía que debía hacer algo para poder sobrevivir. En 1996 las circunstancias la llevaron a probar suerte en otro lado. Decidió ir a Tierra del Fuego terminando en el circuito de trata con fines de explotación sexual. “Me captaron en Córdoba mientras yo estaba buscando trabajo. Una reclutadora me dijo que me vaya con ella al sur, que se abría un boliche y que podía ganar muchísima plata. Mi hermana se quedó a cargo de unas compañeras de colegio y así decidí irme”, cuenta sobre ese momento.

Su historia rompe ciertas generalidades que solo imaginan como víctimas de trata a las chicas secuestradas y llevadas por la fuerza para prostituirlas. Pero Alika hace ver que la realidad de las mujeres explotadas sexualmente es atravesada por toda una serie de vulnerabilidades que pasan desde la pobreza económica hasta el abuso sexual.

“La ley de Trata llegó sin piernas. Estoy agradecida, me rescató, me ayudó a crecer como militante, a empoderarme. Pero después que me dijeran que fui una víctima todos estos años y que tenía que volver a casa con mis hijas yo pensé ‘¿De qué vivo? ¿Qué hago?’

“Cuando hablamos de captación, lo que el común de la gente piensa es que una chica fue secuestrada por una camioneta blanca, es golpeada en la cabeza y llevada a un prostíbulo donde es violada y drogada por varios días. No quiere decir que no existan estos casos, pero no es el común. El grueso en el delito de trata son las mujeres vulnerables que tienen que pagar la luz, que tienen varios hijos, que tienen familiares a cargo. El 80 por ciento de las víctimas de trata han sufrido algún tipo de vulneración sexual en la infancia o en la adolescencia, es un delito que se basa en la vulnerabilidad de las víctimas aunque haya consentimiento. Cuando una mujer es accedida carnalmente, cuando la sacuden desde muy jovencita, le sacuden también su mente, su alma. Luego de esto, entregar el cuerpo y sobrevivir mediante el uso y cosificación no cuesta nada, y es lo que me pasó a mí. Son muy pocas las mujeres que eligen la prostitución como forma de vida, somos muchas las que fuimos empujadas a la prostitución, en este caso a la trata, para poder sobrevivir”, explica Alika.

El rescate de esos años de infierno fue a partir de la sanción de la Ley de Trata que estableció el cierre de prostíbulos en todo el país. Diferentes allanamientos se dieron en este marco con el objeto de liberar a las mujeres atrapadas por esta realidad. “En el momento del allanamiento estábamos con mucho miedo. Yo creía que me venían a buscar a mí y a todas mis compañeras. Pensábamos que estábamos haciendo algo malo. El proxeneta dueño del local (Pedro Montoya condenado a 7 años de prisión efectiva), nos había dicho que en algún momento iba a llegar la policía y teníamos que decir que estábamos porque queríamos y que no vivíamos ahí. A mí me horrorizaba porque los códigos de la noche te dicen que no podés denunciar ni tener contacto con la policía más que para pagar la coima que corresponde. Queríamos escapar de una posible sanción porque era lo que nos habían dicho, que nosotras éramos las responsables de ese delito que, en realidad, se estaba cometiendo sobre nosotras, sobre nuestros cuerpos. Yo no tenía ni idea de lo que era la trata ni la explotación sexual”.

En ese entonces Alika veía que se cerraba su fuente de trabajo para subsistir: “Al prostíbulo lo sentía como mío después de tantos años y después de haber sido la única fuente con la cual yo podía alimentar a mi hermana y luego a mis hijas. Me sentía contenida pero en realidad lo que hacían era controlar cada uno de mis movimientos para que nadie me diga que se estaba cometiendo un delito y que lo que me pasaba era terrible. En todos esos años no me fui porque no tenía adónde ir. Cuesta mucho dejar lo que te hace sentir segura o con lo que por lo menos te estás ganando la vida aunque sea en condiciones poco higiénicas, atravesando violaciones o diferentes enfermedades de trasmisión sexual”.

“¿Por qué reinciden las víctimas? Porque no tienen recursos, porque no hay políticas públicas, porque los políticos posan con el cartelito de ‘Ni una Menos’ pero no nos levantan ni un proyecto de ley…”.

LA LEY DE TRATA

En 2008 se sancionó la Ley 26.364 de Prevención y Sanción de la Trata de Personas y Asistencia a las víctimas. Hasta hoy, la Oficina de Rescate lleva contabilizados 10.660 rescates. Sin embargo, Alika sostiene que en muchos de esos casos, se han rescatado dos y tres veces a las mismas mujeres. Y considera que esos son signos evidentes de la carencia de políticas públicas para contener y reinsertar a las víctimas rescatadas. En ese sentido, desde el Consejo Nacional de las Mujeres no fueron tenidas en cuenta las víctimas de trata dentro del Plan Nacional de Acción para la prevención, asistencia y erradicación de la violencia contra las mujeres.

“¿Por qué reinciden las víctimas? Porque no tienen recursos, porque no hay políticas públicas, porque los políticos hacen política con el cartelito de ‘Ni una Menos’ pero no nos levantan ni un proyecto de ley que proteja a las mujeres. La ley de Trata llegó sin piernas, no camina. Estoy agradecida porque me rescató y me liberó de un prostíbulo, me ayudó a crecer como militante y empoderarme. Pero después que fui liberada, después que me dijeran que fui una víctima todos estos años y que tenía que volver a casa con mis hijas yo pensé ‘¿De qué vivo? ¿Qué hago?’. La ley de Trata no camina sin políticas públicas, es decir acceso a la vivienda, acompañamiento psicológico terapéutico para las víctimas de trata, reinserción laboral en trabajo genuino y acceso a la educación”, afirma.

“Cuando un hombre viene con el bolsillo lleno de plata te hace lo que quiere. No es como dice AMMAR que las mujeres manejan la situación”.

En su brazo izquierdo se tatuó la longitud y latitud de los lugares donde nacieron cada uno de sus cinco hijos.  Foto Emiliana Miguelez
En su brazo izquierdo se tatuó la longitud y latitud de los lugares donde nacieron cada uno de sus cinco hijos. Foto Emiliana Miguelez

ABOLICIONISMO VERSUS REGULACIONISMO

Un debate no resuelto en el movimiento feminista tiene que ver con las miradas frente a la prostitución como una actividad más. Existen quienes consideran que puede y debe legalizarse para que las mujeres que decidan ganarse la vida como trabajadoras sexuales puedan hacerlo sin caer en un proxeneta, con seguridad para sus vidas y con determinadas condiciones laborales. Como cualquier otro trabajo.

Para otras, la prostitución femenina jamás puede ser concebida como un trabajo. Alika, como militante abolicionista, arremete fuertemente en este debate. Sus críticas se disparan en principio hacia a AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina), a la cual define como una “burocracia sindical”; y a Georgina Orellano, su secretaria general, como “la Moyano de las putas”.

“Ella dice que es una trabajadora sexual y lo cierto es que no se para en una esquina hace años. Dice que mantiene el control del cliente, cuando todas las mujeres que hemos atravesado el circuito prostituyente sabemos que esto no es cierto. Ella va por la reglamentación de la prostitución en nuestro país y por la reapertura de los prostíbulos. Cuando se hicieron los allanamientos en Tierra del Fuego armaron una reunión en donde nos decían que nos teníamos que sindicalizar para no tener más problemas, con el argumento de que se puede prostituir sin ningún tipo de persecución. AMMAR dice que las abolicionistas las perseguimos y que la Ley de Trata las criminaliza y discrimina, cuando en realidad lo que hace es perseguir al proxeneta, no a las mujeres en situación de prostitución”. Asimismo, remarca que varias de las secretarias sindicales que se encuentran en las provincias en representación de AMMAR tienen causas por trata o son investigadas.

También toma ejemplos de otros países como Alemania y Holanda, donde la prostitución fue reglamentada como una forma de frenar la explotación sexual pero terminó teniendo el efecto contrario y los índices de trata se dispararon. “Si estos países que son más avanzados fracasaron en las políticas reglamentaristas que aplicaron para poder controlar la trata y los proxenetas se convirtieron en empresarios, ¿qué esperamos que suceda para la Argentina donde el propio Estado es proxeneta de las mujeres? Por ejemplo, si una persona abre un comercio y contrata a diez personas donde cuatro son contratados y están blanqueados y los otros seis trabajan en negro, entonces ¿qué esperamos que pase con las putas?”.

“La ‘prostitución VIP’ de la que habla Georgina no es la que ocurre en nuestro país. Los casos de la prostitución VIP están bárbaros hasta que te encontrás con un loquito, un hijo sano del patriarcado, que te rompe el orto, que te deja la vagina colgando, con todo lo que significa un acto sexual de manera agresiva. Quizás Georgina pueda manejarlos a los tipos, yo no los podía manejar cuando se sacaban el forro, me ponían en cuatro patas y me rompían toda. No hay mujeres con derechos adentro de un prostíbulo. Cuando un hombre se te acerca, se golpea el bolsillo lleno de plata y te dice ‘nena, mira lo que te traje’ y te hace lo que quiere. No es como dice AMMAR que las mujeres manejan la situación. La realidad es que cuando ingresás a una pieza tenés que obedecer lo que el tipo te están diciendo porque ya pagó”.

“Empecemos a guardar aerosoles y a sacar lapiceras, cuadernos y plantarnos en los concejos deliberantes, en las municipalidades, en las legislaturas, en las casas de gobierno, para exigir políticas públicas “.

Alika Kinan con Yuyo García, el papá de Micaela.
Alika Kinan con Yuyo García, el papá de Micaela.

DESAFÍOS DEL FEMINISMO

Desde la primera marcha Ni Una Menos en 2015 la lucha de las mujeres contra la violencia de género en la Argentina comenzó a tener un mayor protagonismo dentro de la escena pública.

Respecto a este hecho, Alika destaca: “Hoy estamos atravesando la revolución de las mujeres más importante de nuestro país. Recién ahora es cuando estamos tomando las medidas y exigiendo al Estado que nos asista, que nos contenga, cuando le decimos al Estado que es responsable de todo lo que nos está sucediendo por no tomar las medidas ni los presupuestos adecuados, por la falta de creación de policías públicas en un país que está siendo azotado por la violencia machista. La realidad es que tenemos femicidios todos los días y muchísima violencia sexual. La realidad es que un violento se forma a partir de los 3 años y todavía no estamos implementando educación sexual integral en las escuelas para que de esa forma tengamos muchos menos violentos y muchas más mujeres libres”.

Por otro lado, opina que desde el feminismo se debe trabajar en ocupar espacios donde funcionan las instituciones políticas para exigir que se implementen las medidas necesarias para proteger a las mujeres. “Creo que la lucha del movimiento de mujeres tiene que ser más concreta. Están buenísimas las pintadas y las re banco, pero tenemos que empezar a guardar nuestros aerosoles y sacar lapiceras, cuadernos y plantarnos en los concejos deliberantes, en las municipalidades, en las legislaturas, en las casas de gobierno. Es el momento de tomar otro tipo de armas, hay que canalizar todas las fuerzas y las inteligencias que tenemos las mujeres en proyectos de ley. Tenemos que sentarnos a trabajar. Tenemos que tomar las legislaturas y cuando haya algún legislador que nos diga que venimos con boludeces de feminista, le tenemos que decir que está despedido y pedirle que se vaya de la sala. Tenemos que exigir que las políticas públicas sean genuinas”.

Clara Chauvin

Clara Chauvin

Periodista. Profesora de Filosofía. Integra el colectivo feminista Ni Una Menos de Concepción del Uruguay (Entre Ríos).

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