Cómplices de una extinción

La construcción de represas sobre el Río Santa Cruz puede llevar a la extinción a una de las aves emblemáticas de la Patagonia, el macá tobiano.

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El secretario de Energía Eléctrica, Alejandro Sruoga, afirmó días atrás que las obras para la construcción de las represas hidroeléctricas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic se reiniciarán este año.

Recordemos que a fines diciembre pasado la Corte Suprema de Justicia de la Nación suspendió provisoriamente mediante una medida cautelar las obras de las represas hasta que se implemente el proceso de evaluación de impacto ambiental y audiencia pública prevista en la ley 23.879, haciendo lugar a una presentación realizada por la coalición “Río Santa Cruz Sin Represas”, conformada por distintas organizaciones que se oponen a la construcción de las represas hidroeléctricas (ver nota “Una nueva oportunidad para el río Santa Cruz”).

Las represas modificarán para siempre el cauce y el estuario del río Santa Cruz, uno de los últimos ríos glaciarios que recorre inalterado la Patagonia Argentina, y además de inundar humedales, lagos y sitios arqueológicos milenarios, las represas afectarán directamente a los glaciares Perito Moreno y Upsala, modificando además el hábitat de muchas especies, entre ellas el Macá Tobiano.

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En 2011 fue declarado en peligro crítico por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la categoría de mayor peligro que puede pesar sobre una especie.

EL MACÁ TOBIANO

Desde que fue descubierto en 1974 por el guardaparque Mauricio Rumboll, el macá tobiano (Podiceps gallardoi) se ha convertido en un símbolo de la naturaleza silvestre y la conservación en la Patagonia. Habita únicamente en lagos y lagunas de las mesetas de altura de la provincia de Santa Cruz, una de las ecorregiones más amenazadas y menos protegidas de la Argentina. En invierno migra hacia la costa atlántica, a los estuarios de los ríos Coyle, Gallegos, Chico y Santa Cruz.

Hasta mediados de la década de 1990 se estimaba que la población incluía entre 3.000 y 5.000 individuos, pero a mediados del 2000 se detectó una importante reducción poblacional: llegaron a contabilizarse apenas unos 500 individuos, poniéndolo casi al borde de la extinción.

Entre los principales problemas que enfrenta la especie, figura la presencia de especies invasoras y exóticas en su zona reproductiva, como el visón americano, la trucha arcoiris y la gaviota cocinera.

A esto se suma el cambio climático, que se manifiesta en aumentos en la velocidad del viento y en severas sequías, que reducen su hábitat reproductivo.

El macá tobiano es una especie de zambullidor que habita lagunas con agua cristalina de las mesetas patagónicas. Los zambullidores son aves muy vulnerables a la extinción ya que muchas de ellas dependen de particulares cuerpos de agua que pueden ser fácilmente afectados por distintas actividades humanas.

Por todo esto fue declarado en 2009 como especie amenazada y en 2011 fue declarado en peligro crítico por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la categoría de mayor peligro que puede pesar sobre una especie.

Teniendo en cuenta esta situación, desde el año 2009 la ONG Ambiente Sur junto a Aves Argentinas llevan adelante el “Proyecto Macá Tobiano”, para intentar salvar y recuperar la especie. Proyecto que entre otras cosas logró impulsar la creación del Parque Nacional Patagonia, creado por Ley Nº 27.081, sancionada a fines del año 2014 y promulgada en 2015. Este Parque Nacional es vital para preservar la especie, ya que alberga las poblaciones más saludables y es donde fueron detectados los últimos eventos reproductivos exitosos.

La ONG Ambiente Sur asegura que en Santa Cruz se conocen bien las consecuencias de megaobras que no han cumplido con las expectativas de las comunidades involucradas.

EL “PROGRESO”, SOBRE TODAS LAS COSAS

El proyecto de las represas fue presentado internacionalmente en 2012, y un año más tarde adjudicado a la Unión Transitoria de Empresas (UTE) conformada por la empresa Electroingeniería de Cristóbal López, la firma China Gezhouba Group e Hidrocuyo.

Además del incremento en la producción de energía, tanto desde el gobierno provincial, como desde el nacional, aseguran que las obras generarán miles de puestos de trabajo, que además permitirán el desarrollo de emprendimientos agrícolas, ganaderos e industriales. Y que se aprovecharán también los espejos de agua generados en ambas represas para la realización de actividades recreativas y emprendimientos turísticos.

Por otro lado, y en desacuerdo con estas afirmaciones, la organización no gubernamental Ambiente Sur emitió un comunicado donde, entre otras cosas, aseguran que “los ciudadanos de la Provincia de Santa Cruz conocemos bien las consecuencias de megaobras que no han cumplido con las expectativas de las comunidades involucradas en cuanto a funcionamiento, generación de puestos de trabajo genuinos y de sus efectos negativos como paliativo de la pobreza y los problemas sociales, como son los casos de la Usina de Río Turbio o el Interconectado Nacional”.

Pero a su vez, estas obras generan particular interés en el gobierno Nacional, ya que el acuerdo millonario de las represas y su realización está vinculado, entre otras cosas, al proyecto del ferrocarril Belgrano Cargas. Si no se cumple el primer proyecto, el más ambicioso de todos que demandará cinco años de obra, no se obtendrá el financiamiento, por parte de China, para el Belgrano Cargas.

El proyecto se encuentra además viciado desde sus inicios, caracterizándose por una preocupante y sistemática ausencia de información, impidiendo al proceso de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) cumplir con sus fines preventivos y precautorios y violando las previsiones de las leyes General del Ambiente (25.675), de Protección de Glaciares (26.639) y de Parques Nacionales (22.351).

El tema es complejo y el progreso lo es también: la necesidad de nuevas fuentes de energía, puestos de trabajo e ingresos es usada para justificar muchas cosas. Las decisiones políticas, generalmente carentes de criterio y conocimiento, impulsan este tipo de proyectos que, a menudo, no tienen en cuenta los impactos sociales y ambientales que generan. Y en este caso, existiendo alternativas en el desarrollo de energías renovables, sustentables y de menor impacto ambiental, nada justifica la destrucción de un ecosistema único, como tampoco llevar a una especie al borde de la extinción.

 

Fuentes: Ambiente Sur / Aves Argentinas / Télam / Clarín / Farn
Fotos Facebook Mariana Martínez / Salvemos al Macá Tobiano

Mario Rovina

Mario Rovina

Guardaparque egresado de la Universidad Nacional de Misiones. Fotografo de aves y especialista en ambiente. Integra la Cooperativa de Comunicadores El Miércoles.

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