Las voces de la plaza

Con parejas, hijos, amigos, colegas, compañeros de militancia o solos, salimos a marchar para pedir Justicia. Juntos rechazamos la impunidad en una jornada histórica.
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El clima no era el mismo que el que todos los días y ya desde temprano se anticipaba que iba a ser una jornada histórica, de esas que quedan grabadas en la retina de la memoria colectiva.

El miércoles 10 de mayo miles de argentinos marcharon a la Plaza de Mayo contra el polémico fallo de la Corte Suprema que otorgaba el beneficio del 2×1 a represores, esta toma de posición de las calles se replicó en todas las provincias e incluso diferentes partes del mundo como Francia y España. El reclamo rememoraba las palabras del fiscal Julio Strassera: “Señores Jueces Nunca Más”.

En las calles, los carteles asomaban desde el mediodía con diversas consignas: desde juicio y castigo, memoria, hasta alguna pancarta política y reclamos diversos. La voz, sin embargo, era una sola. La impunidad no se iba a perdonar y las críticas se centraron sobre todo en el accionar judicial y en la tardía reacción de la clase política.

De manera inédita, las agrupaciones de Derechos Humanos unificaron su reclamo en un solo día de marcha, el 10 de mayo, acompañadas de miles de personas que lo hicieron de manera espontánea.

En las calles, los carteles asomaban desde el mediodía con diversas consignas: desde juicio y castigo, memoria, hasta alguna pancarta política y reclamos diversos.

“Fui con mi hija al Once a comprar tela para hacernos el pañuelo. Ahí, en el mismo lugar, otras mujeres estaban hablando de la marcha y haciendo lo mismo que nosotras. Marchamos porque no quiero ir por la calle con mi hija teniendo la posibilidad de cruzarme un genocida. No tenemos que permitir que eso pase de nuevo” dice Gimena López una joven mamá de 32 años, empleada doméstica.

Ya sea en familia, con amigos o compañeros de trabajo o solos, muchos se acercaron a la plaza para escuchar y ver de cerca a Tati Almeyda, de Madres línea fundadora; Estela de Carlotto, de Abuelas; y Lita Boitano, de Familiares de Detenidos y Desaparecidos por razones políticas, las oradoras.

barbara1“Fuimos en familia y también con amigos del voluntariado donde mi compañero labura. Dudamos por el frío si llevar a nuestra bebé, pero insistí y fuimos los tres. Me pareció importante y necesario estar porque el fallo de la Corte Suprema es inadmisible. Porque necesitamos que entiendan que estos tipos que destruyeron el país  que desaparecieron, torturaron, violaron y robaron pibes no van a volver a salir a la calle. Porque entendemos que las madres y abuelas son madres y abuelas nuestras también. Así las sentimos y así las vamos a defender a muerte. con uñas y dientes. Porque, como dijo Norita Cortiñas en su carta, las calles son nuestras y ellos no las van a pisar. Nunca más”, dice Barbara García Crespo, periodista.

Un sello distintivo de esta marcha fue la utilización del pañuelo blanco que muchas personas llevaban anudados en el cuello, similar al utilizado por las Madres. A pesar de ello, desde Línea Fundadora aclararon que el pañuelo, símbolo de la lucha y búsqueda de desaparecidos no pueden usarse “de manera indiscriminada”. “Solo por esta vez” decían en un comunicado.

“Fui a la plaza porque hoy nos faltan 30 mil almas que lucharon con la convicción de que había un mundo mejor. Porque las mujeres mas fuertes que conozco y admiro me representan y son las madres y abuelas, sentí que tenia que estar ahí. Porque la calle es del pueblo y ahí tenemos que estar. Lloré mucho, me duele mi país pero regresé esperanzada a casa. ¡Éramos una banda, hermosa y fuerte!” dice Noralía Savio, actriz.

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Si bien la convocatoria intentó esquivar las banderas políticas, estuvo muy cargada de rechazo al gobierno de Mauricio Macri, uno de los más apuntados por los presentes. Los otros fueron Elena Highton de Nolasco, Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti, los jueces del máximo tribunal que firmaron el beneficio para los militares y, por supuesto, los militares que aún cumplen condena. Algunos nombres especialmente repudiados fueron los de  Alfredo Astiz, Christian Von Wernich y Miguel Etchecolatz, quienes ya han pedido el beneficio del 2 por 1. De todas formas, el espectro político fue amplio. La plaza tuvo lugar para todos: desde el colectivo Espacio Memoria, Verdad y Justicia hasta la CGT, las dos CTA, organizaciones sociales y vecinales, centros de estudiantes y partidos de izquierda, entre otros.

La plaza tuvo lugar para todos: desde el colectivo Espacio Memoria, Verdad y Justicia hasta la CGT, las dos CTA, organizaciones sociales y vecinales, centros de estudiantes y partidos de izquierda.

“No podía no ir. Siento que el fallo de la Corte habilitando la aberración del 2×1 a un genocida es un cachetazo al pueblo argentino, y una burla a la lucha de un porcentaje enorme de la población de nuestro país por juzgar los crímenes de lesa humanidad cometidos por el Estado, por el Terrorismo de Estado.

Todavía hay genocidas sin condena, todavía hay genocidas sin ser acusados. Y se están muriendo sin dar información sobre el destino de los hombres y mujeres, niñas y niños a los que secuestraron ilegalmente, aplicaron torturas, arrojaron al río, apropiaron identidad. Fui con mi madre. Rechacé amablemente propuestas de amigxs para encontrarnos porque quería estar con ella, abrazarla y estar juntas en medio de la multitud. Así fue.

lucila-1Creo que fue una manifestación histórica. Estuve en medio de la plaza, porque fui temprano y pude llegar (más difícil fue salir). Cientos de miles marcándole a la Corte Suprema de Justicia los límites, diciéndoles que no estamos dispuestos a aceptar sus perversas ideas de la justicia. Creo que todos los poderes del Estado deben reflexionar sobre la reacción popular que generó la manifestación de ayer y repensar sus acciones y políticas en la materia. Si no lo hacen, le estarán dando la espalda a quienes dicen representar” expresa Lucila Schonfeld, editora de libros.

En otras provincias también marcharon con una amplia convocatoria: Santa Fé, Córdoba, Mendoza tuvieron grandes concentraciones. En el caso del Noa, se registraron manifestaciones con mucha presencia,

tal es el caso de Salta donde el pasado 8 de mayo, el  Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta condenó a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad a Héctor Ríos Ereñú, Joaquín Guil, Virtom Mendíaz y Miguel Gentil por las “Causa Orán” o “UNSa II”, en el que se abordaban los crímenes contra 32 víctimas ocurridos durante la última dictadura militar y muchas especulaciones surgieron tras el fallo del máximo tribunal.

“Fui a la marcha porque considero que una sociedad sin una memoria colectiva está condenada a repetir los errores y horrores del pasado. Los poderes republicanos deben estar acompañando y ayudando a los ciudadanos. Cuando esto no sucede, deben las personas levantar su voz y movilizar sus cuerpos”, señala Agustín Pérez Marchetta, sociólogo.  Que marchó en la Plaza 9 de Julio en una jornada histórica con más de seis cuadras de manifestación.

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Ya sea en el norte, en el sur o en el centro, el repudio popular a esta política regresiva en materia de derechos humanos fue masivo, haciéndose único en la región. Bajo el estruendoso y conmovedor grito que evoca a los  “30.000 desaparecidos”, de diversas generaciones, conscientes de que el horror, la impunidad y la violencia no deben repetirse, dijimos NUNCA MÁS.

Lula Gonzalez

Lula Gonzalez

Es periodista. Nació en Salta y vive en Buenos Aires. Cursó estudios de periodismo en ETER, escuela de comunicación.

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