La eternidad en una semana

Alcanzó una semana para que los anticuerpos sociales y políticos se activaran. La ciudadanía manifestó claramente que no está dispuesta a aceptar medidas de impunidad para represores y genocidas.

DYN92, BUENOS AIRES 10/05/17,  MARCHA CONTRA EL 2X1.FOTO:DYN/TONY GOMEZ DYN92.JPG

Hace 27 años, Menem decretaba los indultos a los genocidas de la Junta Militar, inaugurando así la década más triste y cruel que tuvimos desde 1983. Eran los años 90.
En ese entonces, los organismos de Derechos Humanos y miles de ciudadanos de todo el país, nos opusimos y nos movilizamos contra semejante retroceso. Sin embargo, no logramos que la sociedad nos acompañe con la contundencia necesaria como para revertirlo.

Algunos jueces parecen estar solo preocupados por el saber del claustro pero no por las sensibilidades de la sociedad.

Hoy, 27 años después, tres miembros de nuestro máximo Tribunal quisieron imponernos una forma de indulto más sutil, rebuscada y, sobre todo, más perversa.  En lo fundamental fue ésto lo que nos dijeron: que estábamos siendo arbitrarios con los mayores criminales que gobernaron este país por no concederles un beneficio que no regía cuando logramos que la justicia los sentara en el banquillo de acusados. Como si nada hubiera pasado, como si la sociedad como cuerpo social no hubiera aprendido nada en todos estos años, como si la lucha contra la impunidad no estuviera encarnada en los poros de cada habitante de este suelo, dinamitado por un sinfín de hechos impunes que esperan reparación. Como si hubieran estado aislados en el claustro, solo preocupados en el saber dogmático pero despreocupados por la realidad y el sufrimiento de nuestra sociedad. Demostraron, una vez más, que el mérito de saber Derecho no debería ser requisito suficiente para ocupar una poltrona en el principal poder institucional en el que descansa nuestra fe republicana.
Alcanzó una semana para que los anticuerpos sociales y políticos se activaran. Piénsenlo bien: solo una semana. En estos 27 años los argentinos hemos aprendido mucho y hemos aprendido bien.

2x1-2453067h540Alcanzaron siete días para sepultar este nuevo intento de impunidad que, hay que decirlo, es parte de una estrategia que se ha ido incubando pacientemente en el sótano oscuro del círculo rojo, y que ya había dejado su huella en la relativización del número de desaparecidos, en la asociación de la lucha de los derechos humanos con la corrupción (salpicando a todos los que hicieron de esta lucha su militancia), en la desactivación de los resortes institucionales que garantizaban mantener al Estado activo en el proceso de Memoria, Verdad y Justicia, en los desfiles patrios en los que volvieron a aparecer como héroes, personajes asociados al proceso militar y los carapintadas. Se trata de una medida más que se suma a las formas explícitas o sutiles de manifestar desprecio por esta larga lucha de la sociedad contra la impunidad.

Siete días fueron suficientes para desactivar una medida de impunidad y para rechazar diversas formas de rechazo a la memoria y al respeto a la lucha por los derechos humanos.

Repitámoslo: UNA SEMANA y púmbate. ¡Pellízquenme! No sea cosa que este soñando. ¡No! Es maravillosamente real. Los argentinos somos duros para aprender de nuestra experiencia (como casi todos los pueblos del mundo, sea dicho con justicia) pero, al menos en este tema, y a costa de mucha sangre y sufrimiento, hemos aprendido. Y en tan solo una semana hemos dejado claro ante el mundo y, especialmente, a los que hoy les toca gobernar, que no estamos dispuestos a volver a la larga noche de impunidad que hace 27 años inauguraba un tránsfuga de patillas. ¡Nunca más!

Rafael Gentili

Rafael Gentili

Abogado. Actualmente es presidente del Laboratorio de Políticas Públicas.

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