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Un día contra el gatillo fácil

¿Por qué el 8 de mayo se conmemora el Día Contra la Violencia Institucional? Aquí se cuenta cómo nació esta fecha, treinta años atrás, a raíz de la “Masacre de Budge”.

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El “gatillo fácil” nació hace treinta años en Ingeniero Budge, partido de Lomas de Zamora en territorio bonaerense.

Fue un día como hoy pero en el año 1987, cuando el restablecimiento de la democracia era un evento muy reciente, de sólo cuatro años. A las siete de la tarde, tres suboficiales de la Policía acribillaron a balazos a tres amigos que conversaban y tomaban una cerveza en una ochava con una rejita de herrería, en la esquina de Guaminí y Figueredo. A tres cuadras del Camino Negro y a tres del Riachuelo, en la periferia de Lomas de Zamora pero en cercanías de Capital Federal.

El caso de Budge fue paradigmático e inauguró una etapa: por primera vez un barrio se movilizó con decisión para reclamar justicia. Fue en este lugar del conurbano bonaerense donde a la desaprensión policial para la rápida represión se la comenzó a llamar así: el “gatillo fácil”. La represión no había terminado con la vuelta a la democracia; mucho menos en los barrios más humildes y hacia los jóvenes trabajadores.

Agustín Olivera era el más grande de los amigos. Tenía 26 años. Le pegaron 12 balazos, siete en la espalda. Roberto Argañaraz, dos años menor, recibió 10 balazos. Oscar Aredes, el más joven de los amigos de 19 años, recibió siete tiros.

El suboficial mayor Juan Ramón Balmaceda y los cabos primero Isidro Romero y Jorge Miño repitieron lo mismo desde el primer minuto: que todo ocurrió durante un tiroteo.

Aunque ya estaba oscuro y el foco de alumbrado guiñaba como flojo, todavía era un horario de bastante movimiento. Había gente del barrio trabajando, mirando y escuchando. Un verdulero y una mujer que estaba en la verdulería; dos clientas de una vidriería, un albañil parado en la puerta de su casa. Y dos civiles que habían llegado con los propios policías. Demasiados testigos para que una historia pasara por otra.

La Justicia probó que los jóvenes no se resistieron ni dispararon un solo balazo.

El suboficial mayor de la Bonaerense Juan Ramón Balmaceda, jefe de la partida fusiladora, arrastraba un largo prontuario al servicio de la dictadura. Balmaceda, el cabo primero Juan Alberto Miño y el cabo Isidro Rito Romero fueron condenados a 11 años de prisión por el crimen, pero aún así siguieron libres, al amparo de infinitos recursos.

El caso de Budge fue paradigmático e inauguró una etapa: por primera vez un barrio se movilizó con decisión para reclamar justicia.

“NO AVISE A LA CANA, AVISE A CORREPI”

En 1998, finalmente la condena quedó firme y se ordenó la detención. Naturalmente, se profugaron. Comenzó la larga lucha para encontrarlos, con la campaña “Si los ve, no avise a la policía, avise a Correpi”. Y así los fueron encontrando. Balmaceda fue el último en caer, en 2006.

La Correpi es la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional. Es una organización política que define su campo de acción dentro de los derechos humanos; pero centra su misión en las políticas represivas del Estado, ya sea que éstas se ejerzan por la forma abierta de la coerción o por la más sutil de la imposición de consenso”, como explican en su declaración de principios.

Entre esos principios también se encuentra la decisión de no cooperar con el Estado, ni siquiera en la participación en órganos que busquen modificaciones legislativas del aparato estatal. Por el contrario y para mantener esa línea de acción, se mantienen independientes de cualquier otra organización política.

El 80 % de los asesinados son menores de 35 años, y casi todos ellos de bajos recursos.

CASI CINCO MIL VÍCTIMAS DEL GATILLO FÁCIL

En conmemoración de este día la Correpi, a 30 años de la Masacre, expresó: “Aprendimos en Budge que cuando un barrio se organiza y sale a pelear por sus hijos, cambia la relación de fuerzas frente a los poderosos. Aprendimos a construir organización popular contra la represión estatal”.

En diálogo con La Vanguardia, la abogada María del Carmen Verdú, integrante de la Correpi, asegura que las cifras de casos de gatillo fácil no han disminuido, todo lo contrario: en los últimos tiempos los tratos arbitrarios por parte de fuerzas policiales han recrudecido tanto en el territorio bonaerense como en Capital Federal.

Según el informe de la organización a la que pertenece Verdú, desde diciembre de 1983 casi 5 mil personas murieron a causa de la violencia institucional y el gatillo fácil, a ritmo de una persona por día. Una cifra estremecedora.

El 80 % de los asesinados son menores de 35 años, y casi todos ellos de bajos recursos.

El próximo 13 de mayo marcharán hasta la esquina de Guaminí y Figueredo, el lugar de la masacre.

SIGUEN MARCHANDO

En memoria de la masacre de Budge, y de los cientos de jóvenes asesinados por fuerzas policiales, el 8 de mayo es el “Día Nacional de la Lucha Contra la Violencia Institucional”, instituido por la Ley Nº 26.811, y por resolución del Consejo Federal de Educación el 8 de mayo se incluye en los calendarios escolares de cada jurisdicción, para que en los establecimientos educativos se realicen acciones pertinentes “para consolidar la concepción democrática de la seguridad respetando la plena vigencia de los derechos humanos, la sujeción irrenunciable de las fuerzas de seguridad al poder político y la protección de los derechos de los grupos más vulnerables de la sociedad”.

A 30 años, los familiares, vecinos y amigos de Willy, Negro y Oscar, los mismos que salieron a reclamar justicia y que no olvidan a los suyos convocan a seguir marchando el próximo 13 de mayo, con concentración en Camino Negro y Recondo, para luego marchar hasta la esquina de Guaminí y Figueredo, el lugar de la masacre.

 

Lula Gonzalez

Lula Gonzalez

Es periodista. Nació en Salta y vive en Buenos Aires. Cursó estudios de periodismo en ETER, escuela de comunicación.

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