El cóndor ya no pasa

El uso de cebos tóxicos amenaza la supervivencia del cóndor andino, el ave voladora más grande del mundo que hoy corre peligro de extinción. 

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En el departamento Rinconada de la provincia de Jujuy se encontraron 19 cóndores muertos por envenenamiento. La alarma la dio en febrero de este año un poblador local. Dio aviso del hallazgo de numerosos cóndores en un paraje entre la localidad de Santo Domingo y Liviara, en el departamento Rinconada. El Ministerio de Ambiente de la Provincia corroboró el testimonio y, en el marco del Programa de Conservación Cóndor Andino (PCCA), organizó un equipo de trabajo, conformado por especialistas de la Fundación Bioandina Argentina, Ecoparque Bs As e investigadores del CONICET, para investigar lo sucedido. Autoridades de Fauna Nación y Aves Argentinas fueron convocadas para trabajar en este caso.

A casi 5.000 metros de altitud, el equipo de trabajo evaluó la distribución de los cadáveres, posicionándolos con GPS. Se verificó con lector de microchip que ninguno estuviera marcado con anterioridad. Se comprobó que algunos presentaban en sus patas un polvo sólido, de color rosado, del cual se tomaron muestras para estudios toxicológicos.

Se encontraron en total 19 cóndores muertos, distribuidos en un área pequeña de no más de 3.000 metros cuadrados. A pesar del deterioro de los cadáveres, se identificaron 8 machos y 9 hembras. En base a la coloración del plumaje, se determinaron 6 adultos, 7 sub adultos y 6 juveniles. Se destaca que en el lugar se encontraron además restos de Vicuña (Vicugna vicugna) y zorro colorado (Lycalopex culpaeus). Se completaron estudios de necropsia en el centro de atención de la fauna autóctona de la provincia de Jujuy (CAFAJU), donde se pudo comprobar que los cóndores habían comido vicuña, estimándose que la muerte ocurrió luego de la ingesta.

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EL SAGRADO CÓNDOR

El Cóndor Andino (Vultur gryphus) es el ave voladora más grande del mundo, con una envergadura alar que puede alcanzar los 3 metros, y durante miles de años ha sido honrado por las comunidades originarias de Sudamérica, quienes lo consideran un nexo sagrado entre los hombres y el cosmos.

Se encuentra distribuido a lo largo de la Cordillera de los Andes desde el occidente de Venezuela hasta Tierra de Fuego e Isla de los Estados en Argentina y Chile. Sin embargo, en Venezuela, Colombia, Perú y Ecuador sus poblaciones naturales han disminuido considerablemente.

Casi exclusivamente carroñero, su dieta principal la constituyen los cuerpos de animales muertos tales como guanacos o ganado, en la cordillera, y aves y lobos marinos, en la costa. Esta conducta lo convierte en un importante eslabón en el equilibrio de los ecosistemas, pues acelera la eliminación de desechos que pudiesen constituir un foco de infecciones.

Actualmente está considerado a nivel mundial como en peligro de extinción, aunque este estado varía según el país que habita.

Abundante en otro tiempo, este animal emblemático, eslabón simbólico con nuestro pasado cultural, se ha convertido hoy, lamentablemente, en un desafío de conservación.

Para comprender la gravedad hay que aclarar que los cóndores muertos superan a los que habitan hoy en Venezuela y son casi la mitad de los de Ecuador.

LOS CEBOS TÓXICOS

El uso de cebos tóxicos no solamente se encuentra prohibido por ley, sino que su utilización es pasible de sanciones. Sin embargo, esta peligrosa práctica sigue cobrando víctimas y alterando el delicado equilibrio ecológico en nuestro país, convirtiéndose en una amenaza para la conservación de la vida silvestre y la salud humana.

Generalmente su objetivo son grandes depredadores como pumas o zorros, pero cuando se aplica una droga tóxica, como puede ser el caso de la estricnina, muchas cosas se están poniendo en peligro. Lo primero es la vida humana, su inadecuada manipulación puede causar la muerte. También las fuentes de agua potable pueden ser contaminadas y la vida acuática se ve afectada gravemente.

Y además no solo se altera la conservación de grandes carnívoros, sino que toda una cadena de carroñeros, especies que se alimentan de animales muertos, resultan víctimas del veneno y, de esta forma, desaparecen beneficiosas especies que libran los campos de posibles focos de infección.

En el marco del Programa de Conservación Cóndor Andino (PCCA), se han rescatado más de 200 cóndores provenientes de todo el país, muchos de los cuales llegan heridos o muertos como consecuencia de la ingesta de cebos tóxicos.

Pero el caso de Rinconada destaca por su número. Para comprender la gravedad hay que aclarar que los cóndores muertos superan a los cóndores que habitan hoy en Venezuela y representan casi la mitad de los de Ecuador.

Gracias a los estudios de transmisión satelital, realizados por el PCCA, se sabe que la provincia funciona como un corredor biológico para esta especie. Cóndores marcados satelitalmente y liberados en la Cuesta de Lipán, Jujuy, han unido con sus vuelos, en solo dos meses, el norte de Potosí en Bolivia, con el Sur de Catamarca en Argentina. Por ello el impacto de las muertes en Rinconada afecta a las poblaciones de toda la región.

Las autoridades siguen investigando hoy quién podría haber cometido el hecho y sus motivaciones. A su vez, ya se encuentran trabajando para profundizar la concientización de toda la sociedad con el fin de evitar que esto vuelva a suceder, y de esta forma, poder garantizar la supervivencia de la especie.

En base a: Aves Argentinas / Fundación Bioandina Argentina / Todo Jujuy / Terra
Imágenes: Fundación Bioandina Argentina

Mario Rovina

Mario Rovina

Guardaparque egresado de la Universidad Nacional de Misiones. Fotografo de aves y especialista en ambiente. Integra la Cooperativa de Comunicadores El Miércoles.

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