AGR-Clarín: Crónica de una lucha obrera

“La Vanguardia” estuvo en la planta de AGR-Clarín. Entre las lágrimas de Gladys, los pedidos de Daniel y el aliento de Pablo, los trabajadores siguen en lucha. Un movimiento de solidaridad frente a las injusticias.

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Un grupo de trabajadores miran de un lugar a otro. La planta impresora Artes Gráficas Rioplatese es un hervidero. Hay banderas y gritos. En Pompeya, barrio del sur de la ciudad de Buenos Aires, es un día de lucha.

Los trabajadores de AGR-Clarín despedidos el 16 de enero de este año, piden su reincorporación. Desde hace meses tienen tomada la fábrica en señal de protesta. Denuncian que la empresa quiere realizar un vaciamiento de la misma en connivencia con el Estado que es indiferente a los pedidos de asistencia en el caso.

“Hasta le mandamos una carta al Presidente para que venga, le queremos contar que queremos seguir manteniendo a nuestras familias, también a Triaca y a los difamadores que dicen que acá hay infiltrados de izquierda. Somos laburantes y queremos llevar el pan a casa, nada más que eso” grita uno de los despedidos conmovido por la situación.

El pasado viernes 7 de abril los trabajadores sufrieron un nuevo embate. Tras 85 días de tomar la fábrica, de realizar turnos en el lugar para cuidar sus puestos, vigilias e incluso mostrar a la prensa el buen estado de las máquinas y del establecimiento ubicado en Corrales 1393 en el barrio de Nueva Pompeya, fueron intimidados por las fuerzas de seguridad, orden judicial mediante, para desalojar la planta. “Traían ametralladoras y armas de fuego. Nos triplicaban en cantidad, por eso para cuidarnos entre todos decidimos salir y comenzar nuevas acciones y plan de lucha” afirmó Daniel Ibasca, delegado de AGR-Clarín.

“Somos laburantes y queremos llevar el pan a casa, nada más que eso” grita uno de los despedidos conmovido por la situación.

“Esperábamos el desalojo, no pensábamos que iba a darse con este despliegue, con esta cantidad de fuerzas y armas. Nosotros somos trabajadores queremos nuestros puestos de trabajo, por eso y para resguardar nuestra integridad física, decidimos salir de la fábrica e iniciar un nuevo plan de lucha, esta vez en la calle” dice Daniel “Toty” Iglesias.

Toty es uno de los más antiguos en la planta: “Hace 33 años que trabajo acá, toda una vida en la planta, de venir acá y ahora nos sentimos desamparados, sabemos que peleamos contra un grupo sumamente poderoso, también sabemos que viene ayudado por el gobierno y que nosotros les somos insignificantes”.

Y agrega: “AGR-Clarín es el taller gráfico más grande del país, cuando deciden vaciar un lugar así no es casualidad. Se intenta dar un ejemplo de lo que puede ser la flexibilización laboral. Es cuando los trabajadores se organizan y tienen una comisión interna, eso no lo permiten y en este caso hacen acciones como estas. Ni el gremio de gráficos, ni la CTA ni la CGT nos acompañaron, llamamos a todos pero ninguno respondió, de nuevo, nos enfrentamos al grupo más poderoso pero también acá hay unión entre los compañeros y vamos a resistir, decidimos en asamblea continuar”.

agr-1“Cerraron la planta, encima vos ves que mucha gente no sabe lo que estamos pasando porque no se muestra en los medios masivos, yo me siento desamparado pero mis compañeros no me dejan caer, ni mi familia tampoco” dice Guillermo Sosa, un obrero que pertenece a la fábrica desde hace 13 años.

La orden de desalojo se llevó adelante durante el mediodía. El juez Pablo Casas, subrogante del juzgado contravencional N° 14, confirmó el mismo, que había sido apelado por los abogados defensores, y la policía desplegó un importante operativo para llevar a cabo la orden del magistrado.

“Mis compañeros no me dejan caer y mi familia tampoco” dice Guillermo Sosa, un obrero que pertenece a la fábrica desde hace 13 años.

Frente a la alerta de los trabajadores, que difundieron a través de las redes sociales la situación, diversas agrupaciones sociales se acercaron a acompañarlos y acampar junto a ellos.

“Veíamos a los trabajadores que gritaban, que salían llorando de su lugar, nos acercamos a acompañarlos es muy triste lo que les está pasando” dice una vecina de Nueva Pompeya que les acerca un mate al acampe.

Tras la situación, la Comisión de Mujeres inició una olla popular para todos los presentes.

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“Nosotras estamos acá junto a nuestros compañeros, con el fondo de lucha que hicimos logramos sobrevivir. El día a día para la economía doméstica es difícil, tratamos de ser solidarios alimentamos a todos nuestros hijos para que el peso de las facturas y los gastos de la casa no sea tan duro, el 24 de marzo incluso salimos a vender las revistas que los despedidos hicieron, estamos enteros pero sabemos que nos quieren quebrar no lo van a conseguir” dice Gladys, la esposa de uno de los despedidos que mientras se seca las lágrimas revuelve la olla para dar de comer a los presentes”.

¿Cómo sigue el Plan de lucha?

Tras la salida de la fábrica, los trabajadores continúan su lucha. Realizan un acampe en las afueras de la fábrica junto a su familia.  “Tenemos pruebas y documentación que las instalaciones de la fábrica se encuentran en perfecto estado, nosotros cuidamos todo. Tenemos miedo que nos sigan difamando, pero a pesar de todo la lucha va a seguir”, dice uno de los trabajadores que grita desde la vereda a los supervisores que entraron al lugar tras la salida de los despedidos.

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El viernes caía la tarde. Con las carpas instaladas y dispuestos a seguir dando pelea, uno de los rostros más visibles del reclamo, el delegado Pablo Viñas les hablaba a sus compañeros, intenta calmarlos y les dice en una suerte de arenga: “Sean conscientes que con este tipo de acciones la patronal nos quiere desmoralizar, juegan con nosotros. Lo que no saben es que ahora estamos más unidos que nunca”. Como desde hace meses, están dispuestos a seguir.

 

 

Lula Gonzalez

Lula Gonzalez

Lula González es periodista. Nació en Salta y vive en Buenos Aires. Cursó estudios de periodismo en ETER, escuela de comunicación.

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