Desarrollan un sistema para procesar bolsas y producir combustible

El Instituto de Investigaciones en Catálisis y Petroquímica, de la UNL, lideró la iniciativa.

bolsas

Según datos de la Cámara Argentina de la Industria Plástica (CAIP), en 1990 en Argentina se consumían 11,5 kg de plástico per cápita. En 2013, la cifra ya había ascendido a 43,6 kg, la mitad de lo que se usa en Estados Unidos. Un problema mundial al que científicos del Instituto de Investigaciones en Catálisis y Petroquímica (INCAPE), dependiente de la Facultad de Ingeniería Química (FIQ) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y del CONICET, quieren, por lo menos, intentar reducir en su impacto negativo.

Francisco Passamonti, a cargo de la investigación, lo puso en los siguientes términos: “Tenemos un gran problema mundial: generamos muchísimos plásticos. Son durables, resisten ataques químicos, les podemos dar la forma que queremos. Sin embargo, cosas como las bolsas de supermercado terminan su vida útil cuando las usamos para poner la basura. Luego de esa vida corta, la bolsa sigue presente cuando el basurero la lleva y la tira en el relleno sanitario. De esta manera, generamos un gran problema a la naturaleza porque le lleva miles de años en procesarla”, lamentó.

Para el científico la idea es reciclar “el polietileno de baja densidad” material con el que se fabrican las bolsas de supermercados y, con ese reciclado, “generar materia prima y volver a fabricar plásticos”. Dentro de esas opciones de reciclado que señala Passamonti se encuentra la novedosa idea de producir un recurso útil como es el combustible.

El científico explica que la idea de generar este recurso es superadora de las alternativas que se proponen en la actualidad, que él cree que son soluciones parciales, como por ejemplo las bolsas oxibiodegradables, que quedan en forma de polvo con el tiempo, o las biodegradables, que se transforman en metano, aumentando el efecto invernadero.

Dado que la eliminación completa es un objetivo muy lejano, el reciclado se plantea como una alternativa al problema de su desecho. Según el estudio de la UNL, se puede agregar hasta un 6 por ciento de polietileno al corte de petróleo que ingresa a las refinerías, prácticamente sin alterar el proceso industrial. En la Argentina hay una capacidad de refinación de aproximadamente 650.000 barriles de petróleo por día, por lo que existe un amplio margen para reciclar las bolsas que se desechan.

Dado que la eliminación completa es un objetivo muy lejano, el reciclado se plantea como una alternativa al problema de su desecho.

En cuanto a la factibilidad de que el proyecto se implemente, Passamonti explicó que el proceso empleado está consolidado en la industria de la refinación, el cual convierte un corte de petróleo, por medio del catalizador, para producir principalmente gasolina y diesel, pero que el inconveniente que se puede presentar es que el sistema plantea la necesidad de la recolección del polietileno, su separación, clasificación, lavado y procesamiento para ingresarlo al proceso de manera continua, lo cual, según el científico, “implica una serie de cambios que no son grandes, pero que para las refinerías son nuevos”.

Al respecto señaló además el investigador que a la par de encontrar la forma de reciclar el plástico, es necesario concientizar a la población para que no se genere basura inútilmente, sobre todo la que no es biodegradable. Por último y en referencia a la factibilidad del proceso, el investigador señaló que “hace falta decisión política para llevarlo adelante porque, lógicamente, producir combustible a partir del petróleo es mucho más fácil y económico que lograr recolectar bolsas de polietileno, llevarlas a la planta y procesarlas. La cuestión pasa por encontrar una solución a este problema medioambiental y, además, generar conciencia en la sociedad”.

 

En base a Agencia TSS, página web de la UNL.

Redacción de La Vanguardia

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