Controversia en Santa Fe: Giustiniani se considera “fuera del Partido” y el PS desmiente enfáticamente expulsiones

Desde la conducción del PS, el propio Antonio Bonfatti desmintió categóricamente que haya expulsiones y garantizó la pluralidad y la democracia interna. La corriente de Giustiniani ya había anunciado en noviembre la creación de un partido municipal propio y no se siente parte del Frente Progresista. 

Desde que asumieron sus bancas, Giustiniani y Augsburger integran un bloque que lleva el nombre de su corriente interna.
Desde que asumieron sus bancas, Giustiniani y Augsburger integran un bloque que lleva el nombre de su corriente interna.

 

La noticia sacudió a la mayor parte de los simpatizantes de la izquierda democrática argentina: el ex presidente del PS argentino durante dos décadas, ex senador nacional y hoy diputado provincial, Rubén Giustiniani, había sido “expulsado” del bloque parlamentario de su Partido en la provincia de Santa Fe, en una muestra de intolerancia injustificable. Así fue presentado por el propio Giustiniani en diferentes medios locales santafesinos y también nacionales.

Sin embargo, las autoridades partidarias desmintieron de inmediato por diferentes vías que haya existido ningún tipo de expulsión: ni parlamentaria ni mucho menos de la organización partidaria. Simplemente se les pidió a los dos miembros del bloque minoritario del PS santafesino dejar de concurrir a las reuniones del interbloque pues, aseguran, no les interesaba consensuar ninguna de las iniciativas trascendentes para el Frente que gobierna Santa Fe.

El titular del PS santafesino, Enrique Estévez, a través de su cuenta en Twitter, descartó “absolutamente” cualquier intención de expulsar a integrantes del socialismo, y añadió: “Mi tarea como secretario general es fortalecer la unidad y que crezca el socialismo en Santa Fe. El socialismo crece cuando debatimos desde la diversidad de opiniones”.

Lo mismo hizo el secretario general del PS a nivel nacional, Alfredo Lazzeretti, desde su cuenta en Facebook, al pedir “que quede absolutamente claro, nadie ha sido expulsado del Partido Socialista de la Argentina, más allá de cualquier consideración” ante las diferencias políticas, personales y parlamentarias dentro de la fuerza que conduce la provincia de Santa Fe.

También el coordinador del bloque del Frente Progresista, Eduardo Di Polina, fue enfático: “No tiene nada que ver el interbloque del Frente Progresista con la vida interna del Partido Socialista. Tomamos la decisión de reordenar el bloque para poder llevar adelante sus políticas de una manera coherente».

El titular del PS de la Argentina, Antonio Bonfatti –que es diputado provincial en Santa Fe- dio a conocer un comunicado en el que ratifica la pluralidad de opiniones dentro de la fuerza que preside, niega cualquier expulsión y asegura que, al contrario de lo difundido, fueron “la falta de voluntad para debatir, consensuar y acatar la decisión mayoritaria en los temas trascendentes” los que hicieron inviable que el bloque minoritario del PS pudiera seguir participando en las reuniones del interbloque.

Por otro lado, la corriente de Giustiniani ya había anunciado en noviembre del año pasado que pensaba encarar las próximas elecciones “por fuera del Frente Progresista” e incluso el armado de un partido municipal propio, que ya fue inscripto bajo el nombre de “Igualdad y Participación”.

Se les pidió dejar de concurrir a las reuniones del interbloque pues no les interesaba consensuar ninguna iniciativa trascendente para el Frente que gobierna Santa Fe.

NUEVE BLOQUES EN EL FRENTE PROGRESISTA

El denominado “interbloque” del Frente Progresista en la Cámara de Diputados de la provincia de Santa Fe está integrado, a su vez, por nueve bloques: el Socialista (que tiene 11 bancas), tres bloques de la UCR (que en total suman 11 bancas), el de Igualdad y Participación (Giustiniani y Silvia Augsburger) y cuatro bloques que cuentan con una sola banca cada uno: el Pares (Verónica Benas), el ARI (Ariel Bermúdez), el SI (Alicia Gutiérrez) y la Democracia Progresista (Gabriel Real).

Por el reglamento interno de la Cámara, cualquier diputado puede constituir un bloque. Eso hicieron desde el momento que asumieron los diputados Giustiniani y Augsburger, quienes aunque integran el Partido Socialista, se constituyeron como bloque con el nombre de su corriente interna. Algo inesperado en el socialismo, que siempre ha sido muy cuidadoso de mantener las formas orgánicas.

El llamado “interbloque” coordina la acción parlamentaria mediante reuniones periódicas (todos los miércoles) de esos nueve bloques en un ámbito de diálogo que tiene como objeto preparar los temas a tratar, analizar las propuestas que vienen desde el Ejecutivo, impulsar proyectos.

Los dos legisladores del bloque Igualdad y Participación prácticamente actuaban como parte de la oposición pese a ser electos en la fuerza que ganó las elecciones.

MALESTAR CON EL BLOQUE DE GIUSTINIANI Y AUGSBURGER

Según dejaron trascender desde el Frente Progresista, los dos legisladores del bloque Igualdad y Participación no coordinaban nada relevante con el resto del “interbloque” desde su asunción en las bancas, y prácticamente actuaban como parte de la oposición pese a ser electos en la fuerza que ganó las elecciones.

No es que no fueran a las reuniones del interbloque: al contrario, asistía la diputada Augsburger, pero no emitía opinión, se limitaba a tomar nota y luego, en el recinto, a oponerse en casi todos los temas centrales a lo acordado en el seno del bloque del Frente Progresista. Como lo explicó Eduardo Di Polina, quien coordina el interbloque, éste “está constituido por representantes de los partidos políticos que integran el Frente Progresista, sobre la base de políticas comunes, de una línea política que defiende las políticas de gobierno y los proyectos que envía el gobierno a la legislatura”.

La imposibilidad de encontrar coincidencias llevó a que al concluir el año parlamentario 2016 todos los otros miembros del interbloque plantearan la situación, a la que consideraban insostenible: había diferencias diametralmente opuestas. Por eso, detalló Di Polina, “tomamos la decisión de reordenar el interbloque para poder llevar adelante sus políticas de una manera coherente”. De hecho, los otros bloques empezaron a plantear que no tenía sentido realizar reuniones de coordinación con quienes usaban esa información para luego actuar como opositores en el recinto.

Esa realidad fue la que se pretendió blanquear en el inicio de un nuevo período de sesiones: que ese bloque de dos legisladores, francamente constituidos en opositores al gobierno del Frente Progresista, dejaran de asistir a las reuniones del interbloque del Frente Progresista.

Tres meses antes de la supuesta “expulsión”, en diciembre, la corriente de Giustiniani presentó una junta promotora para constituirse como partido político municipal.

COMUNICADO DE BONFATTI

El presidente del Partido Socialista de la Argentina, Antonio Bonfatti, reafirmó su posición “en cuanto a respetar en el marco de la democracia interna partidaria la pluralidad de voces, las coincidencias y los disensos. En ese sentido son los cuerpos orgánicos partidarios quienes democráticamente fijan las posiciones políticas y estrategias electorales”.

Bonfatti agregó que “la existencia de corrientes internas no son más que el reflejo de un Partido vivo que debate en base a diferentes visiones e interpretaciones de la realidad”. Esas corrientes, dice el titular del PS, se expresaron “en la vida partidaria en elecciones realizadas en distintos distritos y también en procesos electorales generales integrando listas en primarias diferentes”.

Luego explica que “en Santa Fe en particular y como resultado de esos procesos electorales, se conformaron en instancias legislativas un bloque minoritario (2 legisladores) que no se integró al bloque mayoritario (11 legisladores) del Partido. En la Cámara de Diputados de Santa Fe somos parte de un interbloque conformado por 9 bloques representantes de 6 Partidos. El objetivo del interbloque del FPCyS, en Santa Fe, como en cualquier lugar del mundo, es coordinar una acción legislativa común en apoyo de las políticas públicas que garantizan los derechos de las santafesinas y santafesinos propuestas por el gobierno provincial o a instancia de los propios legisladores”.

El ex gobernador afirma que “siempre hemos respetado las posiciones y definiciones de los legisladores; todos tienen libertad de expresarse en base a su interpretación y leal entender”. Pero, aclara de inmediato, “la razón de ser de un interbloque es dialogar y debatir para arribar a consensos”, y grupo minoritario del PS “prácticamente en todas las votaciones más trascendentes, no respetó el consenso previo del interbloque», poniendo en riesgo las mayorías construidas en el propio recinto.

Bonfatti aclaró de paso que tanto en el caso de las propuestas legislativas del Ejecutivo (encabezado por Miguel Lifschitz) como de los integrantes del Frente “ninguna fue votada a libro cerrado, por el contrario, son producto del trabajo de consensos mayoritarios alcanzados por los seis partidos integrantes e incluso, en numerosas oportunidades, partidos de la oposición”.

Y a continuación contraataca: “La falta de voluntad para debatir, consensuar y acatar la decisión mayoritaria en los temas trascendentes por parte del bloque minoritario del PS, tornó inviable su participación en la reunión del interbloque”.

A pesar de ello, concluye, “ratifico que ningún compañero ni compañera ha sido expulsado del FPCyS ni mucho menos del Partido Socialista”.

“La falta de voluntad para debatir, consensuar y acatar la decisión mayoritaria en los temas trascendentes tornó inviable su participación en la reunión del interbloque”.

¿UN PRETEXTO?

El diputado Giustiniani venía marcando desde hace tiempo su decisión de tomar distancia del PS, al punto que el año pasado llegó a decir: «No compartimos las gestiones de Binner, Bonfatti y Lifschitz», es decir de ninguno de los gobiernos del Frente Progresista que integran. Y en noviembre del año pasado, desde su sector anunciaron la formación de una herramienta electoral propia para las próximas elecciones. Miguel Zamarini, uno de los referentes de la corriente, dijo entonces: «A nivel Rosario vamos a tener una estrategia electoral totalmente separada al oficialismo. Veremos las posibilidades de alianzas, pero no por adentro del Frente Progresista».

Según el relato del ex titular del PS, “las autoridades del bloque socialista nos comunicaron que nos expulsaban del interbloque del Frente Progresista a Silvia Augsburger y a mí por las disidencias que son públicas”. Y enumeró que “no acompañamos los tarifazos de agua y luz, el blanqueo, el endeudamiento de la provincia en dólares ni la separación del defensor público Gabriel Ganón. Evidentemente que eso molesta”. Sobre esto, Di Polina dijo que tal como reconocieron públicamente, “ellos no acompañaron las principales políticas de gobierno. Cada uno está en el lugar que quiere estar, yo no voy a evaluar cuestiones personales, pero la organización del interbloque es otra cosa”.

Bonfatti concluyó llamando a la unidad: dijo que «aprender a convivir implica aprender a ser minoría y a ejercer la mayoría en búsqueda de consensos.»

Ante la consulta del periodista de El Litoral sobre el impacto de la decisión en términos partidarios, Giustiniani había dicho: “Nosotros consideramos que esto es una expulsión no sólo del Frente Progresista sino también, al ser una decisión orgánica del socialismo, del propio partido, de expulsarme del interbloque del Frente… Por lo tanto, considero que también es una expulsión partidaria”. Acerca de estos dichos, Di Polina respondió que “no tiene nada que ver el interbloque con la vida interna del Partido Socialista. Tomamos la decisión de reordenar el bloque para poder llevar adelante sus políticas de una manera coherente”, amplió. Y aclaró que “era muy difícil la convivencia”, lo cual también se trasluce del comunicado de Bonfatti, que les reprocha “falta de voluntad para debatir, consensuar y acatar la decisión mayoritaria en los temas trascendentes”.

Lo cierto es que el 8 de diciembre pasado, la corriente de Giustiniani presentó una fuerza política propia municipal, con una junta promotora que procura reunir el número de afiliados requerido por la ley electoral para constituirse como partido político con autoridades legalmente aceptadas. Casi tres meses antes de la supuesta “expulsión”.

De todos modos, Antonio Bonfatti eligió concluir llamando a la unidad de los socialistas: dijo a La Vanguardia que «aprender a convivir implica aprender a ser minoría y a ejercer la mayoría en búsqueda de consensos. La difícil situación por la que atraviesa el país nos exige sumar voluntades ya no solo dentro de nuestro partido, sino con otros para dar alternativas concretas que se opongan al modelo macrista».

 

Redacción de La Vanguardia

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