El “Game of Trolls” de Cambiemos y los educadores

En lugar de gastar millones en groserías virtuales, el macrismo debería convocar a paritarias nacionales, dignificar la labor de los trabajadores de la educación, y entonces sí, empezar a hablar en serio sobre las condiciones en que se educan las nuevas generaciones.

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En lugar de una propuesta seria (por ejemplo, convocar a las paritarias nacionales docentes) el Gobierno de Cambiemos eligió confrontar con una insólita operación de apriete a través de las redes sociales: un tuit ofreciéndose como “voluntario” en contra del paro docente, subido por un ex militar, ligado a la Inteligencia, que forma parte de los equipos de comunicación del PRO.

La mentirita macrista tuvo patas muy cortas: el penoso currículum protofascista de Mariano Bronenberg y su pertenencia a Cambiemos se conocieron minutos después de la viralización de su tuit, realizada (según se pudo saber apenas horas después) por los trolls del PRO. Todo muy básico. Hasta las imágenes del propio facebook de Bronenberg lo muestran en eventos partidarios. Ni siquiera se necesitó investigar.

¿Qué sentido puede tener una maniobra de semejante factura? ¿Qué extraños razonamientos pasan por la cabeza de los funcionarios macristas que pergeñan operaciones como éstas?

Todo tan básico y torpe que las imágenes del facebook del propio Bronenberg, el tuitero «voluntario» lo muestran en eventos partidarios.

La ingente inversión que el macrismo dispuso para lo que ya se popularizó como su “call center” parece ser la peor imaginable. Por su torpeza, por su carácter burdo, está destinada a fracasar en tan pocos minutos que resulta inverosímil: ¿los que vinieron a cambiar la política argentina gastan millones (163.289.111 al año, según se informó) para instalar pavadas como ésta?

¿Y qué sentido tiene azuzar de ese modo a miles de docentes (muchos de ellos, seguramente, votantes del oficialismo) que en masa se indignaron y respondieron duramente a la absurda provocación macrista?

Pero además ¿no eran los que venían a traer “paz” y “diálogo” a la sociedad argentina, herida por la llamada grieta? ¿Ésta es la forma en que el macrismo gobernante cree que se restañan las lastimaduras provocadas por las confrontaciones imaginarias creadas por el gobierno anterior (que también las tuvo con los docentes: recordemos a la ex Presidenta diciendo en el inicio de sesiones de 2012 que «los docentes trabajan cuatro horas por día y tienen tres meses de vacaciones», una leyenda inventada para desprestigiar a los trabajadores de la educación, que jamás se había escuchado de boca de la máxima investidura de la democracia).

¿No venían a traer “paz” y “diálogo” a la sociedad argentina, herida por la llamada «grieta»? ¿Ésta es la forma en que piensan hacerlo?

Todas estas preguntas (y muchas más) se hicieron los trabajadores de la educación en estas horas, además de producir respuestas de alto nivel, y también de las otras, a la grosera maniobra del macrismo gobernante. Pero las preguntas tuvieron como respuesta nuevas agresiones de los funcionarios de Cambiemos (en este caso bonaerenses) ahora centradas en los dirigentes gremiales docentes, acusándolos de “usar a los chicos de rehenes” y de querer “impedir el inicio de clases” por “intereses partidarios”. Otra acusación, torpe, de patas tan cortas como el patético “trabajo” de los trolls.

Para que se entienda (aunque es poco probable, quizás algún dirigente macrista lea estas líneas): la estrategia de insultar a determinados dirigentes gremiales para desacreditar el reclamo docente solo puede fracasar. Porque –es bueno que lo sepan los trolls y los influencers macristas– los docentes deciden sus medidas de fuerza en asambleas en cada lugar de trabajo. No las deciden los dirigentes. Se discute en cada escuela, en cada institución, en cada asamblea. Un dato insoslayable. No pierdan tiempo en eso.

En cambio, sería deseable que para el próximo año, los gobiernos no esperen el 20 de febrero para hacer la primera propuesta. Eso es lo que hacían los gobiernos de los que dicen querer diferenciarse. De hecho, eso es lo que hacen aún. Por ejemplo, en la Entre Ríos de Bordet y la familia Urribarri (que siguen en el Gobierno: Papá Urribarri preside la Cámara de Diputados, y el nene Mauro es superministro a cargo de Justicia, Educación y Seguridad) el 20 de febrero le ofrecieron a los gremios docentes el ofensivo aumento del 6 por ciento. No es broma.

La estrategia de insultar a determinados dirigentes docentes para desacreditar el reclamo solo puede fracasar: no son ellos quienes deciden las medidas, sino en cada escuela, en cada asamblea.

El simple dato de que la primera oferta se realiza cuando faltan dos semanas para el inicio formal del año escolar es una prueba irrefutable de la prioridad que un gobierno le asigna a la educación.

Finalmente, en lugar de gastar millones en groserías como su “Game of Trolls”, sería deseable que el macrismo gobernante hiciera lo que los docentes esperan y merecen, desde hace rato: convocar a paritarias nacionales, dignificar la labor de los trabajadores de la educación, y entonces sí, empezar a hablar en serio, por fin, sobre las condiciones en que se educan las nuevas generaciones de ciudadanos y ciudadanas de la Argentina.

Foto: El Debate

Américo Schvartzman

Américo Schvartzman

Director de La Vanguardia. Licenciado en Filosofía. Periodista. Autor de "Deliberación o dependencia. Ambiente, licencia social y democracia deliberativa" (Prometeo 2013).

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