El fútbol y sus clubes, la última resistencia de la integración

El club como eje social es una de las grandes maravillas institucionales de nuestro país. Las Sociedades Anónimas Deportivas aparecen como una amenaza directa.

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La Argentina tiene una relación muy especial con el fútbol. Desde la llegada de los buques británicos que trajeron el deporte más practicado a nivel mundial, nuestro país abrazó con enfervorizada pasión el arte del balompié. Los clubes fueron los grandes catalizadores de esta enfermedad criolla, tanto que nuestro país tiene una exagerada cantidad de los denominados “clubes de barrio”. En la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense existen 36 estadios con capacidad para más de 10 mil personas, un número inigualable para cualquier aglomerado urbano del mundo.

Claro que los clubes de barrio no son solamente instituciones deportivas, sino que cumplen una función social muy enraizada en nuestra comunidad. Desde el club Virgen Inmaculada del barrio Ramón Carrillo hasta los superpoderosos River y Boca, los clubes argentinos son espacios de integración y desarrollo cognitivo y social. Esto nos hace únicos en el mundo. Muy pocos países se pueden jactar de tener instituciones del orden civil centenarias manejadas, de mejor o peor manera, por sus socios, con fines exclusivamente sociales y recreativos, sin un ánimo de lucro explícito.

La mayoría de estos clubes tienen más de 80 años. ¿Cuántas empresas se han sostenido durante tanto tiempo de manera ininterrumpida?

FÚTBOL SOCIEDAD ANÓNIMA

La experiencia de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) es un viejo anhelo de la clase dirigente argentina, representada de la mejor manera por Mauricio Macri, ex presidente de Boca y hoy jefe de Estado de nuestro país. Ya es harto conocida la historia de la votación que Macri impulso sobre la entrada masiva de las SAD en los 90, que fue rechazada de manera casi unánime. Algunos clubes fueron gerenciados, es cierto, comenzando por la tristísima experiencia de Blanquiceleste S.A. en Racing, y la famosa frase de la síndico Ripoll, “Racing Club Asociación Civil ha dejado de exisitir”, hoy recordada en el Cilindro con la frase “no me olvido ese día/que una vieja chiflada decía/que Racing no existía/y tenía que ser liquidado”, liquidación que nunca ocurrió gracias a la heroica resistencia de sus hinchas.

Los empresarios hablan de las SAD como la salvación eterna del fútbol. Ernesto Cherquis Bialo reveló hace no tanto en Infobae que Fernando Marín, ex gerenciador de Racing y hoy a cargo de Fútbol Para Todos, les dijo a los dirigentes de la AFA que no había lugar para tantos clubes profesionales. La Argentina es un país donde cada pueblo tiene su club, e incluso sucede que existen dos en la misma localidad, como en Morteros, donde 9 de Julio y Tiro Federal convocan a 15 mil personas de las 25 mil que viven en la localidad. Para el macrismo, eso no es redituable.

Ahora bien, ¿cómo les fue a las SAD en Argentina y en el mundo? Podemos preguntarles a los hinchas de la Academia, que llenaron su cancha para pedir que el club no desaparezca. O a los hinchas de Deportivo Español, que vieron el desfalco de un club que supo ser parte de la Libertadores. O a Ferro, el club modelo de los 80 reconocido por la UNESCO, campeones nacionales de fútbol, hándbol, vóley y básquet, cuyos socios levantaron la quiebra a pulmón hace no tanto tiempo.

¿Y afuera? Preguntémosles a los hinchas del Valencia, que piden la cabeza de sus dueños, desaparecidos cuando el club lucha por no descender. Curioso caso el español, en donde solo tres equipos nunca descendieron y los tres son propiedad de los socios: Barcelona, Real Madrid y el Athletic Bilbao. Es cierto que los petrodólares árabes, rusos y orientales han mejorado muchos equipos en Europa, pero como contraparte, han dejado a la intemperie a otras disciplinas y proyectos sociales.

Boca, con Macri antes y con Angelici ahora, es la viva muestra de lo que son las SAD. Multicampeones de la Liga Nacional de Vóley Femenina, hoy el club de la ribera no tiene equipos profesionales en esta disciplina, porque los gastos (cubiertos al 100% por el sponsor Río Uruguay Seguros) no le cerraban a la misma comisión que sostuvo a Carlos Tévez con un sueldo astronómico. Los que estaban durante los 90 en Boca cuentan que Macri muchas veces llegaba a la reunión de la CD con proyectos ya en marcha, nunca discutidos por la comisión electa por los socios. Para un empresario, sólo los accionistas deciden, y en ese caso Macri sentía que tenía el 100% de acciones del Club Atlético Boca Juniors.

La ofensiva por los clubes no empezó con el caos en la AFA. El tarifazo hizo saltar los fusibles de muchos clubes pequeños, de barrio, que no podían sostenerse sin ayuda oficial. Pinocho o 17 de Agosto, clubes insignia del Futsal, disciplina que le dio la primera alegría a la AFA en años, tuvieron graves problemas para mantenerse. Y estamos hablando de clubes reconocidos y con sostén mucho más sólido que los clubes del conurbano o el interior.

El club como eje social es una de las grandes maravillas institucionales de nuestro país. Para darnos una idea real de ello, podemos ver al básquet, cuyo torneo nacional es el más federal del país, donde Cañada de Gómez, Olavarría o Comodoro Rivadavia han sostenido clubes de barrio en lo más alto de la élite deportiva, junto a Boca, San Lorenzo u Obras Sanitarias.

La mayoría de estos clubes tienen más de 80 años. ¿Cuántas empresas se han sostenido durante tanto tiempo de manera ininterrumpida?

El escándalo que hoy se cuece en la AFA por la lucha por los derechos va a explotar dejando heridos.

MARGINACIÓN EN DIRECTO Y AL SON DE CLARÍN

La lucha por los derechos de la televisión es el nuevo escollo en la vida de los clubes. Mientras muchos ven como despilfarro el apoyo estatal al fútbol y a los clubes, la realidad es que para los equipos que no forman parte de esa pequeña élite llamada los Cinco Grandes, los derechos televisivos son parte esencial para sostener actividades deficitarias que van desde deportes amateurs hasta escuelas y pensiones juveniles.

El escándalo que hoy se cuece en la AFA por la lucha por los derechos va a explotar dejando heridos. Fox/Turner tiene el apoyo del gobierno nacional, pero más importante aún, el del Grupo Clarín. Aún golpeado por la pérdida del negocio, Torneos y Clarín, por medio de TSC, siguen en pugna por la rescisión del contrato con la AFA. Y aunque la oferta de ESPN es mejor, Fox/Turner tienen la posibilidad de zanjar el juicio con TSC que hace ocho años genera dolores de cabeza en la AFA.

La empresa propiedad de Disney probablemente recibirá ofertas para entrar en el negocio y así evitar una avanzada judicial. Lo cierto es que nuevamente va a haber que pagar por ver fútbol. Y aunque se diga que hay otras prioridades, lo cierto es que en este país, una de las herramientas para tratar esas prioridades (pobreza, seguridad, inclusión social) son los clubes y sus hinchas. Y dañando a los clubes, dañamos a la nación.

El potrero y la pelota, a pesar de eso, no se manchan. Como hinchas y miembros de la sociedad civil, debemos resistir la entrada de las SAD a nuestro país. Por nosotros y por cada pibe que encontró en una pelota, una raqueta o una pieza de ajedrez un camino para salir de la calle y de la droga. La clase dirigente de este país los quiere afuera, pero la solución, siempre, es que cada vez haya más gente adentro.

Federico Treguer

Federico Treguer

Periodista deportivo (ETER). Congresal nacional del PS por la ciudad de Buenos Aires.

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