¿Dos elecciones y dos proyectos?: Lo que viene en Ecuador

El correísta Lenin Moreno y el derechista Guillermo Lasso irán a segunda vuelta. Sus proyectos son claramente diferentes.

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Los ecuatorianos, finalmente, ya saben el resulado de sus elecciones presidenciales. Lenin Moreno, el candidato de la oficialista Alianza País, obtuvo el 39,5% de los votos y  se alzó ganador frente a Guillermo Lasso, del espacio CREO-SUMA que obtuvo 28,11%. El resultado lo deja claro: habrá segunda vuelta electoral. Ahora, el correísmo y la oposición volverán enfrentarse en una disputa “a dos”, en la que se volverán a debatir los proyectos políticos para el país, y en el que ambos candidatos aspirarán a conquistar al electorado de los otros tres contendientes en las elecciones: Cynthia Viteri, opositora por derecha, Paco Moncayo, de la socialdemocracia, y Dalo Bucaram – hijo del ex presidente Abdalá Bucaram -, candidato populista de derecha.

DOS PROYECTOS EN PUGNA

Lenin Moreno, el candidato del correísmo, ha sido percibido por distintos sectores como un oficialista blando. Lejos de la “línea dura” representada por el presidente del país, se propone como una “cara amable” aunque continuadora del modelo. Su sobriedad y su renuencia a establecer mensajes demasiado directos, expresan una personalidad política que genera ambibalencia. Para algunos votantes indecisos, que rechazan el estilo de Correa pero que aplauden algunas de sus medidas, Moreno parece haber sido una buena opción aunque no se sabe que harán en la segunda vuelta electoral. Para otros, sin embargo, el estilo no modifica demasiado la línea política y por ello se mantienen firmes en la oposición.

Lenin Moreno es visto por muchos analistas como «la cara amable del correísmo»

En declaraciones al Diario Público (España), Alfredo Serrano, quien dirije el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), afirmó que con Moreno, han “pretendido presentar un firme débil, pero no es así”

El programa de Moreno apunta, fundamentalmente, a reestablecer el papel de la sociedad civil. Se refiere, de manera más o menos explícita, a la formulación de una “democracia radical” que consista en extensión de derechos y de participación. En tal sentido, no son pocos los que sostienen que con una presidencia de Moreno se sostendría el proceso de “repolitización social” encarado por Correa y su autoproclamada “Revolución Ciudadana”.

Moreno ha propuesto, además, avanzar en otras áreas. Entre ellas, se destaca la de los medios de comunicación, lo que ha sido calificado por sus opositores, como una pretensión de controlarlas en el sentido en el que ya han acusado a Rafael Correa. Moreno ha planteado la necesidad de evitar el monopolio de los medios.

En términos económicos, Moreno pretende, asimismo, avanzar en el proceso iniciado por Correa. Es decir, en el de sostener un clima de “estabilidad tributaria y fiscal” y desarrollar una revisión en materia impositiva. La progresividad del sistema, afirma, es la base para conquistar nuevos derechos sociales para la ciudadanía más postergada que es, según afirma el correísmo, la verdadera beneficiaria de su “revolución”.

GUILLERMO LASSO

El perfil de Moreno, de corte izquierdista, contrasta con el de Guillermo Lasso, el candidato opositor, que representa al espacio de derecha. Como es usual en algunas de las derechas latinoamericanas, Lasso afirma que no se ubica en ninguna ideología política. Con un discurso demagógico asegura que «La izquierda y la derecha son conceptos del siglo pasado. La mayoría de ecuatorianos requiere empleo y seguridad. El único enemigo es la pobreza.” Lo cierto es que el dirigente del Movimiento CREO, tiene una extensa trayectoria tanto en el mundo privado como en el público. Lasso proviene del ámbito de la banca: concretamente, es un ex banquero. Fue esa profesión la que le permitió escalar posiciones dentro de la elite económica y la que lo catapultó también a la vida política. Lasso hizo una importante experiencia en el mundo financiero: desarrolló tareas gerenciales en el Banco de Guayaquil, fue gerente de Procrédito y presidente de Finansur. Se acercó a la política en 1998, tras ser designado gobernador de Guayas, pero solo un año después se convirtió en Ministro de Economía del presidente Jamil Mahuad. El entonces llamado “superministro” tuvo un célebre papel: durante su gestión estalló la crisis económica de 1999. Aún así, él insiste en presentarse como un exitoso hombre del mundo de las finanzas.

Lasso, un ex banquero, manifiesta claramente su apego a los grupos concentrados de la economía

Ahora, Lasso es el candidato acusador del gobierno de Correa y, por tanto, de Lenin Moreno. Según él, la “Revolución Ciudadana” no fomenta la inversión y viola las libertades individuales. Con un discurso liberal se enfrenta a la misma asegurando que está manchada de corrupción. Sin embargo, Lasso no se refirió nunca a la corrupción de Mauricio Rodas, alcalde de Quito involucrado en el escándalo Odebrecht, y que es actualmente su aliado.

Lasso promueve una política económica de corte liberal, eliminando impuestos, retenciones y con una reducción del IVA. Según el , los banqueros y exportadores deben tener un “buen clima de inversión” para hacer funcionar al país. Las políticas sociales, afirma, son subsidiarias de este desarrollo.

LO QUE VENDRÁ

Los resultados de la primera ronda dejan dudas sobre lo que sucederá en el futuro. Lo cierto es que cada uno de los candidatos tiene sus flaquezas, pero los dos modelos son claramente antagónicos: uno, el de Moreno, representa a una izquierda de corte nacional-popular con evidentes complicaciones en terminos de transparencia y, en algunos casos, de democratización real. Sin embargo, apunta a la construcción de mayores niveles de justicia social entre los sectores más humildes. El de Lasso, en cambio, parece uno de los proyectos de la vieja derecha remozados de nuevos, cuya intencionalidad es la de reconstruir el poder de la banca y los sectores acaudalados.

Por debajo de ambos, sin embargo, están los movimientos sociales y las organizaciones populares. Muchas de ellas, promueven ahora nuevas formas de organización y debate, y pretenden ser tenidas en cuenta. No solo la derecha tradicional revestida y la izquierda “gobernante” existen en Ecuador. Muchos otros movimientos parecen estar llamados a decidir el futuro del país que vendrá.

 

Redacción de La Vanguardia

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