Ley de Riesgos del Trabajo: una vuelta al pasado

En estos días en la Cámara de Diputados de la Nación se volvió a debatir el pasado reciente, que terminó en tragedia, como si fuera algo nuevo.

congreso
“La historia se repite dos veces, primero como tragedia y después como farsa”. Marx, 18 Brumario.

En estos días en la Cámara de Diputados de la Nación se volvió a debatir el pasado reciente, que terminó en tragedia, como si fuera algo nuevo. Volvieron con la misma receta neoliberal: reducir el costo laboral, bajar la litigiosidad, “modernizar la matriz de trabajo de la Argentina”, etc.

Hace 21 años cuando se aprobó la Ley de Riesgos del Trabajo en el recinto se escuchaba esto: “El sistema se encuentra distorsionado frente a los riesgos laborales y la reparación de los daños producidos por ellos, lo que genera un serio obstáculo para el aumento de los empleos productivos. La ley 24.028 (1991) redujo los índices de litigiosidad, pero reconozcamos que aún se encuentran en niveles inaceptables, lo cual se debe a la imperfecta descripción de los presupuestos de responsabilidad, agravada por una interpretación amplia de ésta en los tribunales, lo que genera un incremento en los costos laborales sin que ello suponga la mejora de la protección de los trabajadores”. (1995, Dip. Borda, miembro informante del menemismo para la ley de Riesgos del Trabajo).

En estos días se escucharon los mismos argumentos. Nada nuevo bajo el sol: el pasado vuelve disfrazado de modernidad laboral. Pareciera que la crisis del 2001 no hubiera alcanzado y vienen por una profundización del modelo laboral de los 90. Ante esto el socialismo viene hoy a afirmar su posición, que sigue siendo la de siempre: la de estar en la vereda de los trabajadores.

En 1995, Guillermo Estévez Boero afirmaba, ante los argumentos en defensa de la Ley de Riesgo del Trabajo: “Introducidos en el fanatismo de la religión del mercado, se considera que todo límite o toda regulación de los derechos del capital constituye una traba para el desarrollo del país”.

Hoy el macrismo regresa con la misma prédica religiosa: dejemos libre al mercado que seremos todos felices, saquemos derechos al trabajador y las inversiones llegarán.

A principios del siglo XX, los legisladores socialistas desempeñaron un rol protagónico en la concreción de las primeras leyes protectoras del trabajo y reparadoras de los daños producidos en la prestación del servicio o a raíz de accidentes ocasionados en esa situación. Detrás de cada norma que protegió a los trabajadores siempre estuvo el accionar del socialismo.

En ese mismo sentido los socialistas rechazamos no solo la modificación aprobada, sino la ley de Riesgos del Trabajo, que siguiendo criterios economicistas no buscó instaurar un sistema integral de tratamiento de la salud del sector trabajador, sino que tuvo como objetivo reducir costos de las empresas.

En materia de salud y seguridad laboral lo que se viene a consolidar con esta ley es una filosofía, una jerarquización y una valoración de las relaciones sociales que apuesta al triunfo de un modelo de exclusión, y de una sociedad que posibilite la consecución de la riqueza de una minoría y la pauperización creciente de las mayorías.

El macrismo regresa con la misma prédica religiosa: dejemos libre al mercado que seremos todos felices, saquemos derechos al trabajador y las inversiones llegarán.

NECESIDAD DE UNA REFORMA PROFUNDA

La realidad laboral de la Argentina necesita una reforma profunda del sistema de prevención y salud de los trabajadores. En esta materia nuestro país está manejado por dos leyes, la 19.587, de Higiene y Seguridad, elaborada por una dictadura y reglamentada por otra, y por la Ley de Riesgos del Trabajo del menemismo. Estas dos normas no atacan ninguna de las dos cosas.

Hoy en la Argentina, salvo honrosas excepciones, no se cumple con la ley 19.587 y su decreto reglamentario de 1979, referido a la seguridad e higiene del trabajo. Tanto el gobierno anterior como el actual demostraron no tener interés en velar por la aplicación de esta norma, determinando que los trabajadores queden desamparados ante el accionar de las ART.

Porque seamos claros: en Argentina no hay industria del juicio laboral sino industria de incumplimiento de la prevención. Gran parte de la judicialización tiene que ver con el no reconocimiento de todas las enfermedades laborales.

La Argentina a pesar de haber ratificado el “Convenio sobre seguridad y salud de los trabajadores” de la OIT, no ha adecuado su legislación a lo que exige el mismo, llevando a que una gran cantidad de enfermedades profesionales queden fuera de las obligaciones que deben cumplir las ART, aumentando de esta manera la litigiosidad.

Seamos claros: en la Argentina no hay industria del juicio laboral sino industria de incumplimiento de la prevención.

BAJAR LA LITIGIOSIDAD SIN QUITAR DERECHOS

El socialismo en la provincia de Santa Fe ha demostrado que con la implementación de los Comités de Salud y Seguridad en el Trabajo se puede empezar a cambiar de forma integral la situación en esta materia. Estos Comités como órganos paritarios son los encargados de supervisar el cumplimiento de las normas y disposiciones en materia de control y prevención de riesgos laborales, con el objeto de promover la protección de la vida y la salud de los trabajadores, y el mejoramiento de las condiciones y medio ambiente de trabajo.

Santa Fe ha demostrado que se puede reducir la litigiosidad a través de la prevención participativa de los accidentes y las enfermedades, y no a través de la quita de derechos. Entre los logros se destaca que el Comité, integrado por trabajadores, empresarios y el estado, se ha convertido en un espacio de diálogo y reflexión, generador de una dinámica de trabajo, de mayor participación, de capacitación y formación. A través de los mismos se ha logrado una mayor disposición a actuar sobre la salud y seguridad en el trabajo. Se ha avanzado en tener una mirada integral de los accidentes

Pero la realidad a nivel nacional es bien diferente. Como bien lo sostiene Carlos Rodriguez no podemos seguir aplicando la teoría del retroceso cultural y limitarnos a discutir solo lo que permite la ley fruto de una dictadura. Ley que no establece en forma clara los derechos de los trabajadores, no establece ámbitos de participación, ámbitos de articulación y se maneja con una forma obsoleta de entender la prevención y seguridad laboral.

Santa Fe demostró que se puede reducir la litigiosidad a través de la prevención participativa de los accidentes y las enfermedades, y no a través de la quita de derechos.

UN SISTEMA INTEGRAL

Necesitamos un sistema integral de prevención y reparación, un único sistema de salud y riesgo del trabajo.

  • Redefinición de las enfermedades profesionales del trabajo y adecuar nuestra normativa a los Convenios de la OIT que hemos ratificado.
  • Incluir la noción de género.
  • Incluir los factores psicosociales dentro de las enfermedades profesionales ya que los trabajadores argentinos “sí tienen psiquis” pese a que hoy se lo niegue.
  • Plantear ergonomías participativas.
  • Incluir a los agrotóxicos en el listado de enfermedades.
  • Incluir la noción de cáncer laboral como una enfermedad profesional.

“El derecho a condiciones saludables de trabajo implica el derecho a conocer cómo el trabajo influye sobre la salud y a mejorar las condiciones de trabajo. Debe tenerse en cuenta que es metodológicamente imposible conocer a fondo las condiciones de un trabajo sin implicar a los trabajadores que lo realizan. Por otra parte, es bien conocido que cuanto mejor son representados los trabajadores tanto más eficaces resultan los programas de prevención».

Desde el socialismo seguiremos trabajando y luchando por una legislación al servicio de los trabajadores con la convicción de que «la salud de quien trabaja no es una mercancía para vender sino un bien para defender mediante la prevención».

Y como bien lo sostiene Carlos Rodriguez, para nosotros “la victoria se concretará el día que los trabajadores puedan trabajar cantando”.

 

Las citas de Borda y Estévez Boero son del Diario de Sesiones. Las citas de Carlos Rodríguez son de Página/12 (link: hacer click aquí).

Marcelo Pascal

Marcelo Pascal

Licenciado en Ciencias de la Educación (UBA). Asesor del bloque de Diputados y Diputadas Socialistas.

Sin Comentarios

No se permiten comentarios