La CGT se plantea iniciar un plan de lucha

Tras varias idas y vueltas con funcionarios del Gobierno, se reunirá hoy el Consejo Directivo de la CGT para definir medidas

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La relación entre la CGT y el Gobierno, que en un comienzo fue buena, va de mal en peor. Primero fue Ganancias. Luego, los numerosos despidos. Ahora, el proyecto oficial de reforma laboral. El actual contexto combina una persistente inflación, un nuevo anuncio de ‘tarifazo’ de luz y la reiterada denuncia de parte del gremialismo respecto del incumplimiento del acuerdo firmado en noviembre de 2016 para evitar despidos. La suma de esos factores ha provocado desgaste, y coloca lo que fue una buena relación al borde de una ruptura.

De parte del Gobierno argumentan con números del Indec y del Ministerio de Trabajo que la ocupación mejoró. Según el portal Chequeado esto es cierto, aunque con la importante salvedad de que lo hizo muy moderadamente en el sector privado y aún por debajo del mismo período de 2015. Es decir que los gremios, a su vez, tienen razón en denunciar que existen despidos, y más razón aún cuando reclaman que se cumpla el acuerdo oficial firmado entre gremios, empresarios y gobierno en noviembre de 2016.

RETIRO DE LA MESA DE DIÁLOGO SOCIAL

Con gestos de molestia y cansancio, ayer miércoles el triunviro Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento) afirmó que la CGT suspenderá su participación en la mesa de Diálogo por la Producción y el Trabajo. Según declaró Schmid a Radio del Plata: “se quebró la confianza. Nos encontramos ante el incumplimiento de los empresarios y la apatía del Gobierno a la hora de hacer respetar los acuerdos que se alcanzaron”.

El dirigente gremial abundó en sus declaraciones y aseguró que existe “un clima de mucha tensión y enojo” en el movimiento obrero organizado en relación a las medidas económicas que el Gobierno aplicó desde comienzos del 2017, y anticipó que el Consejo Directivo de la CGT convocará a “una medida de fuerza” en marzo. “En el movimiento obrero existe mucho malestar y enojo con las medidas tomadas por el Gobierno desde que empezó este año. Suben las tarifas, los precios, y siguen las suspensiones y despidos”, completó Schmid, quien agregó que hoy jueves habrá una reunión de Consejo Directivo para convocar medidas de fuerza.

Entre las críticas a las medidas económicas del Gobierno, Schmid señaló también su oposición a la apertura de importaciones, dado que, según el gremialista, “destruye la producción nacional y el trabajo de los argentinos”, y lamentó el giro del oficialismo respecto de la CGT, con la cual habían logrado acuerdos a mediados de 2016, aspecto que Schmid ponderó positivamente, como los acuerdos por Ganancias y la aprobación de la Ley de Emergencia Social.

Algunos gremios proponen considerar un paro nacional de 24 horas, mientras que los principales referentes de los sindicatos industriales buscan definir una marcha de protesta para la primera semana de marzo

Otro dirigente de peso, el dirigente Sergio Palazzo (La Bancaria), manifestó su oposición a la actitud del gobierno y en declaraciones a La Red afirmó: “Si los trabajadores para recuperar su poder adquisitivo tienen que andar peregrinando para ver si cobran un bono de dos mil pesos que, después, termina no cobrándolo la mayoría, y al sector empresario graciosamente le permiten aumentar hasta un 148% servicios como la electricidad, el diálogo no estaría siendo equitativo”.

Según Palazzo, en evidente acuerdo con la salida de la CGT de la Mesa de Diálogo Social, “se empiezan a cerrar muchos de los caminos del denominado diálogo social” y consideró que, en la reunión del Consejo Directivo de la CGT, la dirigencia de la central obrera debería adoptar una posición de “más dureza para hacerle entender a un gobierno que escucha sólo a un sector de la sociedad”.

Palazzo, además, tiene abierto un frente de batalla contra el Gobierno, dado que el Ministro de Trabajo, Jorge Triaca, se negó a homologar un convenio acordado con la cámara empresaria bancaria, a lo cual el gremio de Palazzo respondió con una cautelar que le dio la razón y obligó a las patronales a cumplir el acuerdo y al Gobierno a no interferir en la paritaria.

PLAN DE LUCHA

Existe un consenso dentro de la CGT respecto de la necesidad de un reclamo y respecto de los motivos: la falta de respuestas de parte del Gobierno a las demandas específicas de los trabajadores y las políticas económicas (apertura de importaciones, tarifazos). Sobre lo que aún no hay definiciones, no obstante, es respecto del modo de reclamo: algunos gremios proponen considerar un paro nacional de 24 horas, mientras que los principales referentes de los sindicatos industriales buscan definir una marcha de protesta para la primera semana de marzo. El secretario de Industria de la CGT, Rodolfo Daer, dijo que “la presión es muy fuerte para hacer en la primera semana de marzo una marcha en Defensa del Empleo y la Producción, cuyos escenarios probables son el Congreso o el Ministerio de Producción”. Tras afirmar que no existe una política industrial, sostuvo que en su sector se están sufriendo suspensiones y despidos y que no han logrado acuerdos con el ministro Francisco Cabrera, lo que augura escenarios todavía peores.
El acuerdo en la CGT trasciende a los gremios más afectados (UOM, Textiles, Gastronómicos) y contaría también con el apoyo de los gremios del Transporte, cuyos principales dirigentes estarían dispuestos a solidarizarse y acompañar lo que decida el consejo directivo de CGT, según manifestaciones de uno de sus principales referentes, el titular de UTA, Roberto Fernández. Similar posición adoptarían los gremios de servicios, ya que no descartan que si se profundizara la crisis económica y laboral los despidos también afectarían a su sector.

 

En base a Infogremiales, Chequeado y Radio La Red.

Redacción de La Vanguardia

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