El Gobierno prepara «el otro blanqueo»: quiere reducir el «costo laboral» aunque lo anuncia como una «reforma tributaria integral»

El flamante ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, anticipó que impulsará una “reforma tributaria integral” con el foco en los impuestos “al trabajo”, a los que calificó como “ridículos”.

 

dujovne

Tal como lo había anunciado en columnas publicadas antes de ser ministro, el flamante funcionario Nicolás Dujovne impulsará lo que denominaba «el otro gran blanqueo»: reducir los aportes patronales, que para la perspectiva de este economista constituyen la razón principal de la economía informal en la sociedad argentina. El plan es presentado como una “reforma tributaria integral”, pero por el momento no se menciona nada que modifique el regresivo sistema impositivo de la Argentina, basado en los impuestos al consumo y en el ahora llamado «impuesto a los ingresos», que afecta salarios y jubilaciones.

«El otro blanqueo que tiene que encarar la Argentina es incorporar a tres millones de empleados en negro y a un millón de desempleados informales a la economía blanca. Si ello ocurriera, sus ingresos aumentarían y también lo haría su cobertura social. Serían nuevos sujetos de crédito y sus derechos serían efectivamente ampliados, aunque no exista más el fútbol gratis». Eso escribía Nicolás Dujovne en una columna periodistica en La Nación el pasado 22 de noviembre, cuando aun nadie lo mencionaba como reemplazante de Alfonso Prat-Gay al frente de Hacienda.

Ahora, en entrevistas publicadas en distintos medios gráficos nacionales, Dujovne adelantó sus planes para el Ministerio de Hacienda y analizó la situación actual de la economía. “Mi obsesión es lograr bajar el nivel de informalidad de la economía argentina: el 35 % es informal, hay sectores que no pueden enfrentar la carga tributaria”, dijo en diálogo con La Nación. “Los impuestos al trabajo son ridículos, hay una sobretasa del 40 % por encima del salario de bolsillo. Sobre eso, el empleado después tiene Ganancias”, cuestionó.

Dujovne lo anticipó en sus columnas: «En la Argentina tenemos impuestos, una justicia laboral y regulaciones laborales inviables».

Dujovne precisó que “la proporción de la carga impositiva en relación al salario de bolsillo es muy grande y atenta en contra de la formalidad“, a la vez que remarcó que otro de los tributos que atentan contra la generación de empleo es “el impuesto al cheque”.

No dio detalles de las medidas específicas a través de las cuales pretende modificar esa «sobretasa», pero rastreando sus columnas recientes se pueden encontrar más datos. Por ejemplo, el párrafo siguiente, extraido de esa misma nota de opinión del ahora ministro, en la que, de paso se explicita cuáles son sus modelos a seguir:

«Es inviable para un país, e injusto para quienes lo sufren, que el 35% del empleo sea informal. Ello ocurre porque tenemos impuestos, una justicia laboral y regulaciones laborales inviables. En la Argentina, los impuestos al trabajo generan un costo laboral 40% más elevado que el salario de bolsillo. Esa cifra se compara con menos de 10% de sobrecosto en Chile y Australia y menos de 20% en Canadá, México, Israel, Corea y Estados Unidos. La Argentina agrega además una justicia laboral que parece diseñada para que las empresas cierren sus persianas y sus dueños inviertan en Lebac».

 

EL 5 POR CIENTO DEL IVA

La gestión Macri venía hablando de «darle alivio fiscal a la gente porque tenemos uno de los sistemas tributarios con mayor presión del mundo sobre la gente y sobre el sistema productivo». Y ya se sabe que cuando el macrismo habla de «la gente» no está hablando de cualquier gente sino de la gente «como uno». Nueva prueba de ello es la primera medida que se toma en la gestión Dujovne, la decisión de no prorrogar la devolución del 5 por ciento en las compras con tarjeta de débito. Con la quita de este beneficio, se calcula, se ahorrarán unos 7.511 millones de pesos durante este año.

El incomprobable argumento para eliminar la devolución del 5% del IVA es que “los sectores de bajos recursos usan menos la tarjeta débito que los de ingresos medios y altos».

El argumento usado es que “los sectores de bajos recursos usan menos la tarjeta débito que los de ingresos medios y altos», un argumento incomprobable. Sería interesantísimo conocer en base a qué datos sostiene tal cosa. «Además, hay otro fenómeno y es que tanto en el Banco Central como en el resto del Gobierno estamos tratando de impulsar el uso del dinero electrónico, que no es sólo la tarjeta de débito», agregó el funcionario. «Nada de eso tiene devolución de IVA y, en este contexto, era un ruido para la universalización de medios electrónicos que haya uno beneficiado por sobre los demás”, señaló Dujovne.

La continuidad de este beneficio estaba estipulada en el Presupuesto 2017 y luego debía ser el Ministerio de Hacienda a través de una resolución quien la volvía a restablecer año tras año. Algo que no ocurrió esta vez. La devolución del 5% de IVA se había implementado en 2001 en plena convertibilidad, corralito y con la necesidad de bancarizar al mayor número posible de personas. En ese entonces también se realizaba una devolución del 3% sobre las compras con tarjeta de crédito, que tiempo después se dio de baja. Los beneficios que continúan activos son el reintegro del 15% por el uso de las tarjetas para jubilados y pensionados que cobren la mínima, y para quienes perciben la Asignación Universal por Hijo (AUH) y por embarazo, por compras de hasta $ 300 mensuales.

 

En base a Ambito, Cronista, La Nación

Foto: TN

Américo Schvartzman

Américo Schvartzman

Licenciado en Filosofía y Periodista. Integra la cooperativa periodístico cultural El Miércoles, en Entre Ríos. Autor de "Deliberación o dependencia. Ambiente, licencia social y democracia deliberativa" (Prometeo 2013). Fue director de La Vanguardia.

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