Dujovne: haz lo que yo digo, pero no lo que hago

El flamante ministro, defensor de la necesidad de ajustar las cuentas públicas, le cuesta al Senado medio millón de pesos anuales desde hace cuatro años.

 

dujovne

 

El nuevo ministro de Hacienda, reemplazante de Alfonso Prat-Gay, no tomó aun una sola medida pera ya genera controversia.

Es el costo de predicar lo que no se está dispuesto a practicar: Nicolás Dujovne, en sus columnas periodísticas, ha aparecido como un defensor de la necesidad de ajustar las cuentas públicas, de achicar gastos. E incluso, según publican los medios más proclives al macrismo gobernante, eso es precisamente lo que se espera del flamante ministro: “Que sea más riguroso con la reducción del déficit y que pueda hacer ajustes sin que el impacto sea tan grande (…) el próximo ministro deberá hacer una minuciosa revisión de cada ministerio para evaluar qué gasto puede reducirse en cada uno”, según se describió en las páginas del mismo medio en el que Dujovne viene publicando sus columnas de opinión.

El perfil profesional del nuevo ministro fue ampliamente difundido en estos días, repasando su trayectoria en la función pública en los equipos económicos de los gobiernos de Menem y De La Rúa, y sobre todo enfatizando en su actividad privada, como ejecutivo del Banco de Galicia y consultor del Banco Mundial, entre otras actividades. Su actividad periodística en TN conduciendo “Odisea Argentina” con Carlos Pagni y sus columnas en La Nación también eran ampliamente conocidas, así como su propia empresa para asesorar en finanzas y negocios.

Fue precisamente Pagni quien puso el foco en ese papel que se le atribuye de celoso ajustador de gastos excesivos, al describir para qué Macri suma a su Gobierno a quien el co-conductor definió como “economista brillante”.

Escribió Pagni: «Nadie ignora lo que piensa (Dujovne): el problema estratégico de la Argentina radica en sus costos excesivos. No parece casual que alguien que defiende esa tesis llegue cuando se discuten las rigideces del mercado petrolero y aeronáutico. Entre esos costos está, para Dujovne, el excesivo tamaño del Estado, que entorpece el crecimiento», escribió Pagni.

Pero se ve que, hasta el momento de asumir, a Dujovne no le preocupaba contribuir a ese entorpecimiento: en las últimas horas se supo que tan eficaz predicador del ajuste fiscal es también asesor en el Senado de la Nación desde hace cuatro años, con un contrato de 43.000 pesos mensuales.

Según ratificaron diferentes medios, el economista “brillante” (al que, además, no le falta trabajo en la actividad privada) le costó al Congreso 517.411,20 pesos solamente en 2016. A Dujovne lo nombró en su cargo el senador por Formosa Luis Petcoff Naidenoff (UCR), desde cuyo despacho explicaron que en su momento le realizaron un contrato anual para que asesorara a todo el bloque radical.

A esto se suman otros cuestionamientos que Dujovne ya ha recibido, como por ejemplo el hecho de ser comprador de dólar futuro, al igual que el “ascendido” Luis Caputo, el otro reemplazante de Prat-Gay: ambos figuran en la lista publicada por el diario Ámbito Financiero en abril de 2016.

Al parecer, Dujovne nunca vio contradicción entre pontificar sobre la necesidad de reducir costos del Estado y su contratación que le cuesta al Senado medio millón anual.

DOBLE DISCURSO

Al parecer, Dujovne nunca vio contradicción entre pontificar sobre la necesidad de reducir los costos del Estado con su propia contratación que le cuesta al Senado medio millón anual. Difícil de comprender para alguien con tanta actividad, que además hace difícil entender en qué momento asesoraba en macroeconomía a los senadores de la UCR.

No obstante, nada raro entre los economistas ortodoxos argentinos, que históricamente se han caracterizado por ser feroces impugnadores del Estado “elefantiásico” y al mismo tiempo en su actividad particular asesoraban (o comandaban) empresas íntimamente vinculadas con el manejo público discrecional de prebendas y subsidios, y a veces con francos saqueos a ese mismo Estado cuyo tamaño, descontrol y prodigalidad objetaban.

La conocida y anónima frase usada en el título de esta columna pocas veces encaja con tanta naturalidad. Un emblema oral de la hipocresía, una síntesis exquisita del doble discurso, que define sin ampulosidad a quienes, gracias a su impunidad, predican para los demás lo que no practican para sí mismos.

Como el flamante ministro Dujovne.

 

En base a Politica Argentina y Ámbito Financiero.

Américo Schvartzman

Américo Schvartzman

Licenciado en Filosofía y Periodista. Integra la cooperativa periodístico cultural El Miércoles, en Entre Ríos. Autor de "Deliberación o dependencia. Ambiente, licencia social y democracia deliberativa" (Prometeo 2013). Fue director de La Vanguardia.

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